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El baúl de los indies – Parte 1

El Bastión abre sus puertas

Andaba yo en el universo informativo de Twitter cuando leí una noticia que me llamó un poco la atención: Nintendo plantea publicar en su tienda entre 20 y 30 juegos indies cada semana.

“Entre 20 y 30. Guau. Esos son muchos juegos.” Exacto, son muchos juegos. Es una reflexión parecida al recordatorio mensual de “los políticos nos roban“. Es algo que tenemos asumido y de vez en cuando sale a la luz para luego volver a esconderse entre capas de preocupaciones rutinarias.

Comparar la corrupción política con los videojuegos es un poco bizarro, pero que sería del mundo sin una comparación odiosa fuera de lugar. El volumen de juegos que nos inundan nos sobrepasa y como consecuencia aparece una generación de “tapados”, es decir, títulos que ya sea por su aparición en una fecha conflictiva o por el exceso de juegos han quedado ensombrecidos por otros.

Sin embargo, hay otro factor que puede hacer que juegos que en su momento fueran muy destacados y premiados tanto por la prensa como por los jugadores caigan en el olvido para las nuevas generaciones de jugadores: el paso del tiempo. Todo el mundo conoce Final Fantasy VII o Metal Gear Solid, pero atrás se quedan muchísimos juegos que no destacarán para las nuevas generaciones.

Iniciativas como Indie G Zine ayudan a dar voz a los juegos sin medios para tenerla.

Esto no quiere decir que no hayan esfuerzos por parte de la comunidad para dar a conocer estos juegos: el libro “Indie G Zine: 101 Juegos Indie Imprescindibles” hace un recopilatorio excelente de juegos indies imprescindibles para muchos, y hay medios como Nivel Oculto, especializado en indies, que ayudan a dar visibilidad a muchos juegos que sin el esfuerzo titánico de este tipo de medios, no tendrían. Sin embargo, siguen siendo recopilaciones, por lo que pienso que hay algunos juegos que necesitan un huequito especial y atemporal.

Tranquilos, no os preocupéis. Ante vosotros tenéis a un servidor con un talento especial: un ordenador con poca potencia y mucho tiempo libre, lo que le hizo probar muchos de estas joyas ocultas por el tiempo, como reliquias cubiertas por capas de arena en el desierto: en un momento fueron adoradas, pero pueden ser fácilmente olvidadas.

Por tanto me gustaría comenzar una sección, El Baúl del Indie, en la cual realizaré el rescate de algunos juegos que fueron especiales para mí y que aunque para algunos serán muy conocidos, puede que para muchos otros sean juegos que jamás conocerán por mucha información de actualidad videojueguil que lean o vídeos de Youtube que se vean.

No planeo hacer un análisis, ni en este ni en ninguno de los artículos que le sigan: la subjetividad es mi caballo y los sentimientos mi bandera. Un contexto dominado por el amor a las obras con alma, a los juegos que se arriesgan, a los conceptos que aman la belleza de la humildad aun perteneciendo al mundo y al mercado del que no pueden escapar.

Por tanto, volver a concretar que esta sección es totalmente subjetiva. No hay notas ni comentarios presuntuosos, solo una descripción del juego y las razones de por qué he decidido sacarlo del baúl, quitarle el polvo y compartirlo con mis coleguis del parvulario. Y esta primera edición la dedicaré a uno de los juegos a los que le tengo más cariño: Bastion, de Supergiant Games.

Fue el primer juego indie al que jugué. Recuerdo ver a un amigo jugándolo y pensar: joder que cosa más bonita. La primera impresión acompañó a una compra en Steam y un disfrute tremendo, además de mi comienzo en el mundo indie.

Bastion es el primer juego de la desarrolladora SuperGiant Games y se lanzó en Agosto de 2011. Antes de seguir, recomendar también el resto de juegos de la compañía, Transistor y Pyre (aunque a mí el Pyre no me gustó, sus mecánicas me parecieron demasiado similares al balonmano), que destacan por su historia y su narrativa junto a unas mecánicas adictivas. Merecen un vistazo.

Bastion es un Action-RPG con vista isométrica y con una ambientación, bajo mi punto de vista, un poco… extraña. Pero ese toque extraño viene dado principalmente por el narrador, por esa voz en off que participa en una historia que no es la suya, que está obligado a delegar responsabilidades, a mirar de lejos y de cerca al mismo tiempo, que te enseña y te muestra como un mundo en conflicto acabó en la peor de las situaciones posibles y te acompaña por un viaje un tanto insólito.

Manejaremos a Kid, un protagonista con amnesia en un mundo desmembrado por la guerra y con una misión: reconstruir el Bastión que permitirá reconstruir el mundo. Aquí es donde comienza la magia. A medida que avanzas con el juego, tu personaje y el mundo que lo rodea evoluciona de una manera lineal y abierta a la vez, modulando la experiencia como más te gusta.

Podéis esperar una aventura sin demasiadas pretensiones, con una historia emocionante y una narrativa sencilla, unas mecánicas más que disfrutables y un personaje mudo, con algunos toques de arcade. Y aquí acaba mi recomendación. Nada más.

No voy a dar más detalles con respecto al juego. Al fin y al cabo, este juego lo jugó mi yo de hace 7 años. Miles de experiencias ocurren en 7 años: gente que viene y va, música que dejas de escuchar o películas que recuerdas con cariño pero casi nunca vuelves a ver. Los ojos de un pre-universitario no son los mismos que los de una persona con un trabajo y muchas responsabilidades.

Pero hay cosas que sabes que te alegras de haber hecho en el momento y lugar adecuados, ya sea porque tuviste suerte o porque lo buscaste. Y este juego (y otros tantos que intentaré traer aquí) es una de esas cosas.

Por tanto, esta es la primera recomendación que tengo guardada en este baúl metafórico de los recuerdos, de los que tocan la patata, de entendimiento y comodidad con la obra que disfrutas con una suavidad que corresponde únicamente a una conexión con el concepto que el juego quiere transmitir. Y a la siguiente más y mejor. Y con tiros.

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Bellido

Doctorando en Química con el tiempo justo para hablar de videojuegos. Si buscabais a alguien al que le guste una buena cerveza y unos indies fresquitos, habéis dado en el clavo. Redactor en @navigames

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