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The Inner World: The Last Wind Monk – Análisis Switch

Regresamos al mundo de Asposia para vivir nuevas aventuras junto a Robert

Me resulta difícil pensar que alguien pudiese pronosticar con total exactitud el éxito que Nintendo Switch está teniendo. Digo, para la gran mayoría de nosotros era un deseo que le fuese bien a la nueva plataforma de la gran N, incluso estaba claro que mejor que con Wii U les iba a ir, ya era muy difícil que les fuera peor. Sin embargo, por muy optimistas que fuesen las expectativas de la comunidad, o de la propia compañía, lo cierto es que la realidad ha superado dichas expectativas. La consola poco a poco se va consolidando y afianzando en el mercado. Buena parte de ese hecho es a causa de los Mario y Zelda de turno; no obstante, de forma totalmente inesperada, ha resultado que la escena independiente ha encontrado en Switch un lugar donde anidar.

Los desarrolladores indies han encontrado en Switch el equivalente a lo que en su día fue PlayStation Vita. Una plataforma con capacidades portátiles que encajan de forma ideal con el planteamiento de muchos juegos independientes. A raíz de eso son cada vez más los títulos de años anteriores que son recuperados para tener un re lanzamiento en Switch. Hace unos días os hablábamos de The Inner World, una divertida aventura Point & Click que daba el salto a la máquina de Nintendo. Hoy vamos a darle un vistazo a otro título que se apunta al carro de Switch. Se trata de The Inner World: The Last Wind Monk, secuela del juego antes mencionado, el cual fue lanzado originalmente en 2017 y ahora cuenta su lanzamiento para la consola híbrida de la gran N. Vamos a emprender camino a la tierra de Asposia para continuar con las aventuras de Robert.

The Inner World: The Last Wind Monk es una secuela directa en el más literal de los sentidos. La historia arranca tres años después de los eventos del primer juego. Robert, quien había estado petrificado, logra salir de ese estado y al ver en lo qué su querido reino se ha convertido emprende una nueva misión para enfrentar al dictador de turno y devolver la tranquilidad a su tierra. El juego nuevamente es protagonizado por Robert y Laura, aunque con un nuevo compañero de viaje y es que la simpática paloma Peck, que ya habíamos conocido en el anterior título, es ahora un personaje jugable y juntos se verán en la misión de buscar al último monje del viento y detener los planes del enemigo.

Ahora el villano de turno es Emil, un tirano que amenaza a la buena gente de Asposia y que además tiene un parecido tremendo con Hitler. Emil cree que la raza de Robert son responsables de todo lo malo que sucede en la nación y, en pocas palabras, cree que debe eliminarlos. Se vale del don de la palabra y de ser un buen orador para convencer a la población de que él tiene la razón e incluso las banderas de su propaganda contienen colores negro y rojo, que recuerdan muchísimo a las del partido nazi. El juego aborda el tema fiel al estilo de su predecesor, valiéndose del humor como elemento importante; pero al mismo tiempo nos topamos que ésta secuela intenta plantearnos una historia «más adulta y oscura». El guión puede llegar a atraernos y resultar entretenido, personalmente me gusta la forma en la que toca el tema de la opresión y el racismo, pero al mismo tiempo los mezcla con un toque de humor, y un tanto de sátira, y es que aunque Emil recuerda mucho a Hitler, en el fondo es una versión caricaturizada del mismo. No obstante, aunque la historia tiene su atractivo, también me queda la sensación que tiene un par de problemas de ritmo y es que en los momentos finales de la aventura me queda la sensación que todo sucede de forma demasiado acelerada e incluso un tanto precipitada. La duración ronda más o menos diez horas, pero esto depende de qué tan familiarizados estemos con el género o qué tanto nos atasquemos en nuestro camino.

The Inner World: The Last Wind Monk hereda muchas cosas de su predecesor y en ese sentido, tal como antes mencionaba, se nos presenta un argumento que aspira a ser más adulto, profundo y oscuro; pero al mismo tiempo el desarrollo del mismo y los diálogos dentro del juego cuentan con ese característico toque de humor que tan bien resultó en la primera parte. La construcción de las conversaciones del juego consigue mantenernos entretenidos y hacen el viaje muy disfrutable; pero lo más importante es que consigue captar nuestra atención de forma total, cosa que es muy importante en un juego en dónde los diálogos son tan importantes para la jugabilidad.

Pasando al nivel jugable, nos encontramos con una aventura Point & Click repleta de puzles y, en ese sentido, calca lo bueno y lo malo de su anterior entrega. Podremos intercambiar entre los personajes que controlamos para resolver determinados acertijos haciendo uso de las habilidades propias que cada uno tiene y eso añade variedad; pero también es cierto que algunos de los problemas siguen estando presentes. De la misma forma que hay puzles que son fáciles, que suponen un reto, que son intuitivos o que son complejos; también nos vamos a topar con otros que son excesivamente rebuscados y que podrían suponer un atasco innecesario. Aunque, por fortuna, contamos con un sistema de ayudas o pistas que básicamente nos ayudan, pero no resuelven el puzle por nosotros. El juego, aunque por momentos nos hace perder un poco la paciencia, consigue que pongamos a trabajar nuestro ingenio y nuestras habilidades deductivas para saber qué hacer, qué personaje usar o qué objetos pueden sernos útiles.

El apartado artístico es determinante en muchos juegos. Las decisiones en la dirección de arte pueden contribuir, o perjudicar, a las pretensiones que un juego pueda tener y en el caso de The Inner World: The Last Wind Monk la dirección y el diseño de arte contribuyen mucho a la experiencia. El diseño de los personajes y ese estilo caricaturizado encajan a la perfección con lo que se busca y aunque los habitantes de Asposia viven sometidos en una dictadura, el apartado artístico consigue transmitirnos la alegría y colorido de ese mundo y al mismo tiempo la crudeza y oscuridad de ser un pueblo oprimido. En cuanto al apartado técnico, la versión de Switch del título corre muy bien. No presenta bugs o caídas en la tasa de imágenes que nos estropeen  la experiencia. Por su parte, los temas sonoros repiten la fórmula de su predecesor. Se vale de los sonidos ambientales acompañados de acordes sueltos y breves para construir su atmósfera, aunque en momentos puntuales sí hace uso de algún tema musical para complemente lo que se busca transmitir. Mientras tanto, las actuaciones de voz están bastante bien y cada una de las voces logra, desde los diálogos, meternos un poco más en el mundo de Asposia.

The Inner World: The Last Wind Monk es una secuela muy fiel y consigue igualar la calidad de su predecesor, incluso en algunos aspectos la supera. La historia que se cuenta tira por una vertiente más adulta y profunda, pero sin dejar de lado el tono alegre y humorístico de la primera parte. Personalmente encuentro más interesante el argumento de éste juego que el del anterior título. De la misma forma, el apartado visual y sonoro, pese a las similitudes, también ha conseguido gustarme más. Siento que hay más variedad en cuanto a los puzles y buena parte de ello es gracias a la incorporación de un nuevo personaje jugable.

El título presenta ciertos problemas de ritmo o algunos puzles demasiado enrevesados, pero nada que arruine la experiencia o que nos vaya a echar para atrás. Pese a ser una secuela directa, es recomendable y útil haber jugado a la primera parte; pero tampoco es crucial o imprescindible. Perfectamente es disfrutable si esta es nuestra primera toma de contacto con la saga. Seguro algún detalle nos perdemos, pero el argumento es lo suficientemente claro para no depender de su antecesor. Quienes hayan probado la primera parte y les haya gustado les va a encantar esta segunda parte; a quienes no les haya gustado, pues aquí tendrán más de lo mismo, por lo que probablemente tampoco les guste. Los fans de las aventuras gráficas que no conozcan la saga os recomiendo darle una oportunidad y seguro el mundo de Asposia os atrapa. Mientras que si no has tenido contacto con el género, tanto The Inner World: The Last Wind Monk como su primera entrega, son buenas alternativas para iniciarse en el fascinante mundo de las aventuras gráficas.

The Inner World: The Last Wind Monk

Puntuación Final - 8.5

8.5

Recomendado

The Inner World: The Last Wind Monk es una secuela muy fiel que consigue igualar la calidad de su predecesor, incluso en algunos aspectos la supera. Recomendado para los amantes del género y para aquellos que se deseen iniciar en el mundo de las aventuras gráficas.

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Keveen Argueta

Amante de los videojuegos buenos, muy crítico con los malos. Por ahora, músico de profesión, futbolero por pasión y jugón por convicción.

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