AnálisisPC

Observer – Análisis PC

Si no recuerdas, o no quieres recordar, es a mí a quien llaman

El lema «high tech, low life» resume a la perfección tanto la estética como la temática del género cyberpunk. Estados corporativos ejerciendo un control totalitario sobre una sociedad que ve la brecha social ensancharse hasta convertirse en un valle sin fondo. La tecnología que nos hace superar las limitaciones de lo orgánico acaba por convertirse en pesados grilletes que arrastran a la marginalidad y la delincuencia a innumerables personas. En los tiempos que corren, algunos de los conflictos sobre los que reflexiona el género empiezan a verse hechos realidad. Debido a esto el cyberpunk ha vuelto a ganar cierta notoriedad, con referentes recientes como Blade Runner 2049, Deus Ex: Mankind Divided o VA-11 HALL-A. Cada uno de estos centra su trama en un conflicto particular, bien sean las inteligencias artificiales, los implantes prostéticos mejorados o el drama humano de vivir en un mundo de estas características.

A primera vista Observer puede parecer un producto genérico que explota la estética del género para proveer una experiencia de terror en la línea del anterior título de Bloober Team, Layers of Fear, que en esencia era un pasillo de sustos, un tren de la bruja sembrado de jumpscares. La introducción narrada que abre el juego cumple con todos los tópicos: distopía autoritaria de post-guerra, vulnerabilidad económica en personas aumentadas, cuerpos de la ley que pisotean la intimidad y derechos humanos de los ciudadanos, etc. Sin embargo, al contrario de lo que podríamos esperar, los escenarios son grises y opresivos; los neones languidecen moribundos en lugar de brillar con vibrantes colores ultravioletas. Y es que Observer no escoge una única temática sobre la que hacer orbitar su trama: aquí hemos venido a vivir, recorrer y sufrir un largo día en la parte más oscura y sórdida de este mundo decadente.

En el país de los ciegos, el tuerto es el rey

Daniel Lazarsky, interpretado por el genial Rutger Hauer (quien ya interpretó Roy Batty en Blade Runner), es un observer; un detective con licencia para buscar respuestas en los recuerdos de las personas. Llevamos pues a una herramienta de opresión del sistema tan imponente que ni siquiera la propia mente de los ciudadanos está a salvo del mismo. A su vez, Daniel no es más que otro esclavo más del sistema. El Comedor de Sueños, la tecnología anidada en su cuerpo que hace posible su trabajo, necesita de suministros constantes de Sincrozina para no perder el control de todos los implantes que forzosamente debe llevar. Ya en los últimos años de su trabajo esta herramienta verá su vida patas arriba por algo tan humano como una llamada de su desparecido hijo suplicando que vaya a buscarle. De esta forma empieza la pesadilla que viviremos en el Bloque de apartamentos C.

En lo jugable estamos ante un juego donde recorreremos las múltiples habitaciones de un enorme y laberíntico bloque de viviendas, averiguando información de boca de los inquilinos para resolver la trama que se oculta tras los monolíticos muros. Encontrar al hijo de Daniel solo es el primer paso de una trama que, si bien no es revolucionaria, sí mantiene la tensión durante todo el viaje, que es la verdadera experiencia. A nuestra disposición estará no solo el Comedor de Sueños sino también un par de implantes oculares que permiten ver y analizar con facilidad restos orgánicos y dispositivos electrónicos. Gracias a estos iremos reuniendo las pistas y claves para ir desbloqueando puertas y salas que antes no estaban a nuestro alcance. La otra mitad de la experiencia son las secuencias de exploración de recuerdos.

Horror vacui: El por qué de los jumpscares

Quizás el mayor problema del juego llegue en los momentos de exploración onírica. La memoria no es un registro continuo, sino que se asemeja más a un totum revolutum de recuerdos significativos para quien los ha vivido. Así es como Daniel ejerce su labor, deambulando entre esa miríada de momentos deformados hasta encontrar algo útil. No solo eso, sino que la exploración de estos recuerdos supone una dura tarea para el observador dado que los percibe entremezclados con los suyos propios. Sobre el papel, son momentos de gran estrés para el protagonista y casarían a la perfección con el terror psicológico y atmosférico que empapa el resto del juego.

Por desgracia, ese no es el caso. En la práctica estas escenas son poco más que un pasillo interminable y psicodélico con anecdótico peso narrativo, donde nos asaltan jumpscares de la forma más barata y aleatoria, así como la obligatoria mecánica de esconderse de un enorme monstruo que el juego define como constructo de recuerdos corrompidos, o cualquiera que sea la excusa para justificar su presencia. A excepción de las dos o tres primeras, estas secuencias son más abundantes en el tramo final de la aventura, rompiendo de forma dolorosa el ritmo y la ambientación. Quizás en un intento por apelar a esa audiencia de los títulos de terror de susto fácil, por hacer su título más asequible al formato de plataformas como Twitch, se han puesto la zancadilla en lugar de dar un salto hacia un final redondo.

Un fraudulento imperio de sangre y ceniza

Y es que Observer es, ante todo, un juego de terror atmosférico que pone un gran énfasis en crear un ambiente opresivo mientras hace desfilar un muestrario de personajes y situaciones que consiguen calar hondo en el jugador gracias al escenario. La mezcla entre carne, hormigón y tecnología se hace patente a cada paso; todo el escenario es una amalgama de esos tres factores.

Los pasillos y escaleras están salpicados de chatarra tecnológica acumulada en paredes rotas o son utilizadas como macabras señales de indicación. Los vecinos se comunican solo a través de una pantalla instalada en la puerta de su apartamento, la cual no muestra imágenes literales de su interior, pero sí ofrece una ventana a las pequeñas historias dentro de cada vivienda. Prostitutas que venden recuerdos felices, familias que rechazan la tecnología de forma dogmática y sectaria, inquilinos que sueñan con la ascensión a la nube digital, negocios oscuros relacionados con el tráfico de órganos y mucho más. Todo esto, así como varias misiones secundarias más elaboradas, está ahí para el jugador que desea invertir tiempo y esfuerzo en recorrer y conocer las historias que están al alcance de su mano.

El verdadero terror de Observer consiste en dejarse engullir por el mundo que presenta. Vivir un día en este infierno de metal que cierra sus puertas una vez ponemos un pie dentro y ver cómo la lenta danza macabra de los que han dado la espalda a la mera posibilidad de clamar por una revolución. Y, sin embargo, aún en toda esta plomiza apatía social, un padre deberá sacar fuerzas de flaqueza para encontrar el paradero de su hijo y, con suerte, los últimos rastros de su humanidad antes de que la máquina le consuma por completo.

Observer

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

Pese a sus puntuales bajones, estamos ante uno de los mejores exponentes que ha dado el género en el medio de los videojuegos. Echa un vistazo a la pantalla y adéntrate en la locura que ofrece.

User Rating: 4.83 ( 2 votes)
Etiquetas

RobMencey

Amante de los videojuegos y estudiante de Psicología. Yo he venido aquí por la historia. Sigo esperando otro No More Heroes.

Actualidad

Cerrar
X