AnálisisSwitch

Mushroom Wars 2- Análisis Switch

War... war never changes?

Estamos ante uno de esos mágicos casos que estamos viendo últimamente en la portátil de Nintendo: juegos que aunque no fueron concebidos para ella están viviendo una segunda juventud mucho más productiva a nivel económico (para las compañías, por el impuesto Switch) y jugable (para los usuarios). En absoluto Mushroom Wars 2 fue un mal juego cuando se lanzó hace ya unos meses en el resto de plataformas: como ya dijo nuestra compañera Cristina Navarro en su análisis, Mushroom Wars 2 es un excelente título de estrategia, con la profundidad justa y necesaria, pero tremendamente adictivo. Su estilo de juego y la duración de sus partidas, sin embargo, lo hacen mucho más apto para plataformas portátiles como Nintendo Switch. Si en su momento os llamó la atención y no os hicisteis con él, la presente versión creo que es sin duda la que más se ajusta a su divertido sistema de juego.

La épica batalla por la supremacía champiñonil

Mushroom Wars 2, a pesar de englobarse dentro del género RTS (Real Time Strategy) al igual que títulos como Starcraft 2, tiene su propia forma de hacer las cosas muy diferente de títulos con la complejidad de Starcraft. Las disputas son simples: un mapa más bien pequeño, ya que el plano fijo que se muestra en los combates engloba la totalidad del mapeado; de uno a cuatro ejércitos que se enfrentan la mayor parte de las veces por controlar todos los edificios, siendo la única forma de hacerlo meter más champiñoncios (el nombre que he puesto a los soldados champiñón para abreviar) que tu rival dentro de las construcciones.

Cada uno empieza con unos edificios propios, al igual que nuestro rival, y muchos otros que son neutrales y están esperando a ser conquistados. Hay varios tipos de edificaciones con funciones características: están los edificios normales que sirven para generar cada vez más y más champiñoncios; la forja, construcción que suele ser determinante en el desarrollo de la partida ya que aumenta el ataque y la defensa del equipo que lo posee; las torres de defensa, que disparan a todos aquellos champiñoncios no deseados en un radio concreto, por lo que conquistarlas requiere rapidez y bastantes efectivos si no queremos morir en el intento; por último contamos, no con edificios, sino con terrenos dentro del propio escenario que pueden beneficiar los edificios bajo los que se encuentran.

El único bug que he encontrado en el juego es este en el que, al reiniciar alguna partida, aparece un monigote de aviesas intenciones en la esquina inferior derecha de la pantalla y, cuando comienza el combate, el sistema de flechas se vuelve loco, siendo imposible seleccionar solo una. Lo he visto en varias ocasiones y, aunque se arregla reiniciando de nuevo el nivel, deben examinarlo

Tenemos la opción de mejorar las características de todas las edificaciones sacrificando cierto número de champiñoncios y esperando un breve período de tiempo hasta que se complete la mejora: los normales generan champiñoncios más rápido, las forjas aumentan más el poder del equipo y las torres amplían su radio de acción. A medida que vayamos capturando más y más edificios nuestras tropas irán ganando moral, que mejorará el rendimiento de nuestras unidades. El genial giro que acaba de rematar unas mecánicas simples, pero tremendamente sólidas, es la capacidad de elegir con un solo botón la cantidad de champiñoncios que queremos mandar de una construcción a otra: 25, 50, 75 y 100% de los efectivos disponibles en el edificio seleccionado. Saber qué cantidad de efectivos debemos enviar en cada ocasión, y qué edificaciones atacar en cada momento son algunas de las claves para ganar.

Pero eso no es todo, ya que una vez avancemos en el juego podremos elegir líderes para nuestras tropas, los cuales determinarán cuatro habilidades especiales que podemos usar a medida que avanzan las contiendas. Habrá un total de doce ejércitos disponibles con sus propios efectivos, pero las diferencias entre unos y otros radican únicamente en el color de los champiñoncios y en las habilidades que determinan los líderes. Hacer que caiga un meteorito que evapore las unidades rivales, intercambiar los puntos de moral, teletransportar tropas… aunque haya algunas que se acaben pareciendo de forma inevitable, en general las partidas cambian mucho según el líder que escojas, dando una gran variedad a las batallas online… si la gente se animara a utilizar otros héroes, pero eso es una de las pocas pegas que comentaré en breves. Si suena sencillo es porque en la práctica el sistema se pilla realmente rápido, a pesar de sus (en ocasiones) confusos controles, y en seguida estarás totalmente enganchado por el juego. Mushroom Wars 2 presenta dos modos de juego principales: la campaña y el multijugador. La campaña se divide en dos capítulos principales con diferentes protagonistas. Son capítulos con una inmensa cantidad de pequeñas batallas que cumplir y cada una con hasta cuatro diferentes niveles de dificultad.

A pesar de ser el héroe más común, no quiero mostraros otros para no estropearos sus fantásticos diseños y que podáis sorprenderos al igual que lo hice yo.

A pesar de la longitud de las campañas, no es frecuente tener sensación de repetición gracias a lo bien ideadas que están las misiones, presentando siempre algún elemento diferenciador entre sí que otorga una gran variedad a la jugabilidad: escenarios con diferentes alturas, con inclemencias climatológicas, empezando en ventaja o en desventaja, ejércitos que aparecen en mitad de una batalla… cada fase incluye un pequeño giro que altera mucho el desarrollo de los combates. La mayor parte de las fases tendrán como objetivo controlar todos los edificios del escenario, pero en ocasiones jugaremos también al rey de la colina, debiendo conquistar únicamente unas edificaciones en concreto, pero que cuentan con una gran defensa que superar.

Aquí es donde encontramos el mayor problema que tiene Mushroom Wars 2 a mi parecer: a pesar de la inyección de profundidad que suponen los diferentes ejércitos, la campaña no se esfuerza en presentarlos al jugador. Hasta pasadas una o dos horas desde el comienzo de la campaña no podrás controlar a otro ejército con diferentes habilidades. Teniendo en cuenta que cada fase se supera normalmente en menos de cinco minutos, haced cuentas del gran número de fases a superar antes de encontrar esa variedad. Y os recuerdo que tenemos hasta doce posibles líderes a elegir. Se podría argumentar que el juego no nos permite controlar antes a más ejércitos por cuestiones argumentales, pero el argumento del juego tampoco parece tener una importancia extrema para el equipo de Zillion Whales (creadores y distribuidores del título) dado que se explica con breves escenas casi estáticas y sin ninguna clase de explicación o línea de argumento. Os aseguro que es una pena que no se den más explicaciones del argumento de Mushroom Wars 2, porque su dirección artística es brutal, los diseños de los héroes son increíbles; dan ganas de querer saber más de este mundo simplemente por el imponente aspecto de los protagonistas.

No es algo que afecte solamente al ritmo de la campaña, sino que se traslada al propio online: al no dar apenas incentivos para probar al resto de héroes, el online (que es tremendamente divertido, hay gente con la que jugar y funciona estupendamente bien) está lleno de los mismos héroes siempre, que da la casualidad de que son los que primero se presentan en la campaña. Al no haber un modo práctica la única forma de probar a estos personajes es o en el multijugador online o en el local (también de hasta cuatro jugadores, pudiendo incluso haber partidas de dos contra dos), o avanzando lo suficiente en el modo historia, implicando la inversión de una gran cantidad de horas de juego. Es cierto que el formato de Switch hace este proceso mucho más llevadero ya que, al ser partidas tan cortas, se pueden ir completando de forma mucho más paulatina que en el resto de plataformas, siendo un juego ideal para partidas rápidas.

Por último cabe destacar el apartado técnico del título a nivel gráfico: a pesar de la simpleza a nivel visual y de efectos en las contiendas, no necesita más para absorberte por completo, aunque usar más las ilustraciones de los héroes incluso en mitad del combate beneficiaría mucho al juego en mi opinión. Sin embargo el título flojea a nivel sonoro, contando con una única melodía que escucharemos constantemente en todos los combates. Pero si os soy sincero su jugabilidad me tenía tan absorto que ha sido un aspecto que he tenido que comprobar a posteriori porque ni había reparado en ella.

Conclusiones

Mushroom Wars 2 es un título fantástico para iniciarse en los RTS: unas mecánicas básicas pero sólidas y efectivas (y que pueden complicarse en la medida que nosotros queramos si aprendemos a jugar con los doce héroes) acompañadas de un colorido diseño y unas partidas rápidas y emocionantes hacen de este título uno que puedo recomendar a todos los amantes de la estrategia. Incluso los más duchos en la materia pueden encontrar satisfacción al mandar a 80 champiñoncios a una seta gigante mientras ven cómo gritan agitando sus pequeñas lanzas; puede ser un ejercicio de práctica muy ameno y que podemos llevar a cualquier parte gracias a la híbrida de Nintendo. Solo le ha faltado una campaña con una mejor distribución de niveles y ritmo, un pequeño empujón en el apartado técnico y una mayor confianza en el universo que manejan y sus personajes, que hubiera podido traducirse en una campaña realmente remarcable.

Mushroom Wars 2

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

Un fantástico título de estrategia que ofrece un entretenimiento ligero pero adictivo gracias en gran parte a la duración de sus partidas, que casa perfectamente con las características portátiles de Nintendo Switch.

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Etiquetas

Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.

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