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Crash Bandicoot N. Sane Trilogy – Análisis Switch

Cuidado al girar, no sea que se os escape la consola

Muchos jugadores jóvenes quizás no entiendan la importancia de un análisis como este. No es solo esa marea nostálgica que te invade cuando juegas a Crash Bandicoot N. Sane Trilogy, que reúne la trilogía principal y la rehace con gráficos completamente renovados pero con ese sabor de antaño, donde el género de plataformas llegó a lo más alto gracias al loco marsupial que hoy nos acompaña, lo importante es que esos juegos que siempre fueron exclusivos de la PlayStation original ya están en todas las plataformas de juego.

La exclusividad son muros, y que la mascota más icónica de la pasada PSX esté hoy, por ejemplo, en Nintendo Switch es un paso más para derribarlos hacia la libertad de elección, y también del cese de comparaciones y guerras.

Quizás penséis que exagero, pero cuando era un crío mirando mi viejo televisor mientras jugaba a Crash Bandicoot lo último que pensaba era que volvería a jugar, ahora bastante más adulto, al mismo juego en otra plataforma y sentir exactamente lo mismo. Los tiempos cambian y, por suerte, a mejor.

Soltada la parrafada, es hora de hablar de cómo Vicarious Visions y Activision han traído a nuestro viejo marsupial a la versión de Switch, y os adelanto que es probablemente la versión más disfrutable de todas.

Un sueño para los nostálgicos

Antes de que sigamos, no quiero ser redundante, ya que mi compañera Aruba ya habló en profundidad de Crash Bandicoot N. Sane Trilogy en su análisis de PS4. Así que si queréis un análisis mucho más enfocado en su estructura, no dudéis en pasaros por él.

Ya sabéis de qué va Crash Bandicoot: Un bandicoot mejorado genéticamente por el Dr. Cortex armado con unos vaqueros y una deportivas, con cierto grado de locura y un talento innato para saltar sobre cajas, emitir gritillos y girar como una peonza a una velocidad de vértigo.

Este es un viaje para nostálgicos, para aquellos que quieran descubrir un género que llegó a su apogeo con títulos como el que hoy nos ocupa y que Vicarious Visions nos ha traído con un aspecto renovado, pero con el mismo ADN. Esto es, quizás, su mejor y peor punto. Tenemos el mismo juego que antes, la misma estructura de niveles, incluso controles -adaptados lógicamente a los mandos modernos- pero también los mismos fallos.

Crash Bandicoot N. Sane Trilogy es tan especial como lo recordamos, aunque eso también conlleva ciertos puntos negativos.

Hay algunos detalles que arrastra de su versión original, por ejemplo, la imprecisión de los saltos debido a las hitboxes (zonas de detección), haciendo que si caemos justo en el borde, el personaje se deslice sensiblemente haciéndole caer. Son detalles mínimos, pero hubiese estado bien pulir ese tipo de detalles que después de 22 años siguen presentes.

Pero aún así su jugabilidad simple, pero terriblemente efectiva, sigue siendo tan llamativa como entonces. Sí, es cierto que en Switch tenemos grandes plataformas como Super Mario Odyssey o Donkey Kong Country: Tropical Freeze que, por motivos obvios, han llevado el género a un nivel superior en estos años, pero no poseen ese carisma de la vieja escuela que sí derrocha este Crash Bandicoot N. Sane Trilogy.

Tres juegos en uno

El gran aliciente de esta compra es poder disfrutar los títulos más emblemáticos de la trilogía original donde sigue quedando patente que su primera entrega es la más dura -no, no vamos a decir que es el Dark Souls de los plataformas.- mientras que su tercera entrega, Crash Bandicoot 3: Warped, alcanza el podio como la mejor, más variada y divertida.

Slippery Climb es un nuevo nivel diseñado por Vicarious Visions que nos promete una gran dificultad. Podremos acceder a él desde el principio, pero es recomendable realizarlo una vez nos hagamos con el control.

No esperéis encontrar ningún añadido especial respecto a los originales, más allá de su apartado gráfico y un redoblaje. Los pocos añadidos pueden contarse con los dedos de una mano, como la inclusión de Coco Bandicoot como personaje jugable, la inclusión de dos nuevos niveles, el primero para la entrega original llamado “Slippery Climb” y el segundo para la tercera entrega llamado “Stormy Ascent“, ambos de una gran dificultad para aquellos que quieran ponerse a prueba, pero se queda corto en cuanto a añadidos.

Aún así, sigue siendo una oda a la más pura diversión, donde viviremos aventuras en la selva mientras luchamos contra tortugas, combates contra jefes, fases de conducción en las que nos montaremos en jabalíes y motos -con un control un poco duro, quizás- y muchos retos en un plataformas donde cada error nos hará retroceder hasta el último punto de control. Y tendremos muchos.

Porque su jugabilidad, basada en la mítica fórmula del salto y botón de acción -en este caso girar- sigue funcionando tan bien como hace 22 años. Añadiendo la posibilidad de agacharnos, deslizarnos y dejarnos caer con fuerza en la segunda y tercera entrega.

Es precísamente esa simpleza la que hace de Crash Bandicoot un juego accesible para todos, que si bien puede resultar frustrante, como cualquier juego de su época, una vez uno se acostumbra a su control todo es diversión, retos y risas.

La tercera entrega es, sin lugar a dudas, la mejor de la trilogía. Variedad de misiones, donde podremos conducir en moto, hacer uso de bazookas lanza-manzanas y hasta niveles submarinos.

Su primera entrega es la más simplista y menos variada, pero asentó las bases para las siguientes, que son las más disfrutables de este Crash Bandicoot N. Sane Trilogy. La segunda entrega, Cortex Strikes Back, comenzó a añadir mayor variedad tanto en sus mapeados -como zonas heladas, fases de conducción…- pero en Warped todo esto se potencia hasta dejarnos con fases tan emblemáticas como las de Crash montado en su moto con el bazooka lanza-manzanas.

Switch y Crash, dos hermanos separados al nacer

Decir que Crash Bandicoot N. Sane Trilogy se disfruta mejor en Switch que en cualquier otra plataforma no es motivo de “fanboyismos” ni exageración, es pura lógica. Tenemos un juego desenfadado que no requiere de grandes dosis de concentración, y eso le hace un espécimen perfecto para una consola que está pensada para disfrutarse en casa como fuera de ella.

Poder tirarte en la cama a jugar a alguna de las tres entregas, o llevártelo a un viaje largo donde entretenerte, son momentos en los que merece la pena tenerlo como un indispensable en la plataforma de Nintendo.

A pesar de que, sí, sigo insistiendo en que Switch es la mejor plataforma para jugar a Crash Bandicoot N. Sane Trilogy, debo admitir que, técnicamente, es la versión más pobre. Desde su resolución de 480p en modo portátil, donde la imagen se ve un poco turbia, y los 720p del modo sobremesa, hasta la inclusión de texturas de menor calidad y la pérdida del efecto “pelaje” que tenía Crash en el resto de plataformas. Eso sí, sus 30 fps son totalmente estables y en ningún momento habrá ni una sola bajada.

La versión de Nintendo Switch, a pesar de ser la más disfrutable, es la más pobre técnicamente. Aunque no por ello resulta un desastre.

Creo, en lo personal, que estos problemas son más de la desarrolladora del port que de la propia consola en sí. Ya hemos podido ver como otros juegos de mayores magnitudes han logrado mejores resultados de resolución en la consola. Aún así, no os dejéis alarmar por estos números, el juego se sigue viendo bien, su paleta de colores sigue siendo fantástica, y divierte exactamente igual.

Conclusiones

La nostalgia es un gran negocio, pero a veces merece la pena caer en su juego. Sí, vivimos una época intensa de remakes que negocian con nuestros recuerdos, pero cuando a estos se les dedica mimos, y sobre todo, cuando destrozan muros y abandonas exclusividades, merece la pena.

Quizás la versión de Crash Bandicoot N. Sane Trilogy en Nintendo Switch sea la más modesta en lo técnico, pero es la que mejor entiende el espíritu desenfadado, divertido y colorido del bandicoot más famoso de los videojuegos. La experiencia de llevarse a Crash a cualquier lugar en sus tres primeras aventuras lo hace un indispensable en la consola.

Sí, es escueto en cuanto añadidos, pero a pesar de los años, y de que muchos plataformas han evolucionado, es necesario mirar atrás para apreciar lo que tenemos ahora. Y Crash sigue estando en plena forma.

Crash Bandicoot N. Sane Trilogy

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

La portabilidad de Switch y Crash se dan de la mano en la mejor versión del videojuego. A pesar de sus cortos añadidos, y su modestia técnica, nuestro marsupial sigue siendo el que era.

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Enrique Gil

Amante de las buenas historias, de aquellas que te despiertan sentimientos que solo un buen videojuego consigue. Un eterno fan de juegos como Dark Souls, la saga The Witcher y de los juegos de TEAM ICO, en especial, Shadow Of The Colossus.

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