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Los videojuegos son para niños

Seamos niños un poco más

Una de las etiquetas más extendidas, y que a la vez hemos intentado combatir los jugadores, es la de que los videojuegos son para niños. Un descalificativo que todos hemos escuchado con el paso de los años, apuntados con desdén y desaprobación por aquellos que alcanzan la madurez al grito de “deberías hacer cosas de adultos”.

Durante mucho tiempo he defendido que los videojuegos son para adultos, que hay un mundo más allá que ellos no han descubierto, y de ahí su desaprobación, pero es precísamente a medida que me hago adulto cuando he descubierto que, efectivamente, tenían razón. Los videojuegos son para niños.

Entendemos la madurez como ese periodo en el que uno se despoja de toda su niñez, una visión sombría y cruda de la vida donde todos nuestros esfuerzos deben estar enfocados a hacer algo útil, normalmente referente a nuestro empleo. Esa visión rancia de la vida nos ha afectado incluso a nosotros como jugadores, pensando que aquellos juegos más “maduros” son los realmente valiosos, y que aquellos con un aspecto infantil no merecen el mismo lugar que, por ejemplo, The Witcher 3: Wild Hunt, uno de los grandes ejemplos sobre ser “maduros”.

Es por esto que considero que ver el videojuego como algo infantil es beneficioso, algo que debemos proteger a toda cosa. Porque la niñez es la época más pura de nuestra vida, de donde parten gran parte de nuestros anhelos en la madurez, incluso nuestras mayores inspiraciones surgen de este periodo.

Hidetaka Miyazaki, director de From Software y creador de la saga Dark Souls entre otras, comentó que la narrativa de Dark Souls nacía de una época de su juventud donde, al no comprender inglés del todo, debía rellenar parte del argumento de los libros que leía, de donde solo podía sacar pedazos.

De pequeño leía libros que probablemente estaban destinado a un público más adulto. Eran libros que me resultaban difíciles de entender.

Si leía el libro de principio a fin, probablemente no entendiera algunas de las palabras, o conceptos y su significado. Pero el trabajo que tenía que hacer (como dejar parte de la historia a mi imaginación, o volver atrás para volver a leer algunas cosas de nuevo, cuando lo comprendía mejor) era un proceso que tuvo una gran influencia en lo que hago hoy en día.

– Entrevista con Hidetaka Miyazaki en el Blog de PlayStation

A día de hoy es el padre de una de las sagas más emblemáticas de nuestra generación, títulos que si bien cumplen ese papel de “madurez” que buscamos en el videojuego, nace de una idea infantil, de un periodo que marcó al desarrollador hasta llevarlo a lo más alto de la compañía donde trabajaba, siendo ahora presidente de ella.

Es un caso parecido al de Satoru Iwata, el tristemente fallecido presidente de Nintendo y una de las figuras más emblemáticas del mundo del videojuego, que trajo a la compañía nipona sus años más dorados. Desde su niñez mostró un talento y gusto por la programación, hasta tal punto de que su propia familia no se mostró de acuerdo con que se dedicase a ello por ser algo “poco serio”. Finalmente llegó a encabezar la compañía.

Y quiero abrir un inciso en algo que hace Nintendo a la perfección, y que por alguna extraña razón la comunidad le echa en cara. La capacidad de la compañía para transportarnos a la niñez, a ser esos niños y niñas de ocho años pegados a nuestro televisor jugando al primer The Legend of Zelda, o a Super Mario, no es motivo de burla. Saber mantener tus orígenes y que estos, a su vez, tengan la capacidad de devolvernos a nuestros mejores años de vida es digno de elogio, y algo que debemos conservar. Porque si Nintendo pierde, perdemos todos.

“En mi tarjeta pone que soy un Presidente, en mi mente programador pero en mi corazón jugador”

De hecho, Nintendo fue la gran influencia de Toby Fox, creador del mítico Undertale que comenzó desarrollando mods para la saga MOTHER, o Earthbound, trayéndonos uno de los grandes títulos del mercado independiente.

Undertale es, sin lugar a dudas, una obra maestra que, a pesar de su aspecto infantil y colorido, lanza un brutal mensaje sobre la determinación, el amor y la amistad. Uno de esos juegos a los que uno debe jugar al menos una vez en la vida para darse cuenta de que los grandes mensajes no deben estar ocultos tras un filtro oscuro, con personajes enrevesados y serios, si no que las pequeñas cosas y las más simples pueden ser conductos perfectos para grandes fines.

El caso es que EartBound, y la saga Mother, es muy especial, muy participativo. Tiene una estética muy particular, un estilo visual muy reconocible y un sentido del humor muy especial. Así que cuando los juegas cuando eres pequeño, o incluso de adolescente, su estilo permanece contigo y tienes ganas de hacer algo similar.

-Entrevista con Toby Fox de Revista Cactus

Por supuesto, cuando hablo de todo esto no significa que dejemos todo atrás, pero sí que conservemos esa parte de nosotros tan sumamente pura, la que aún posee la capacidad de sorprendernos con las pequeñas cosas, la que está dispuesta a ilusionarse y enamorarse.

Es impensable que despreciemos la idea de la niñez, una etapa en la que todos los adultos piensan y añoran, pero que por alguna razón tienden a rechazar cuando se trata de otros. El videojuego es de niños para niños, de personas que quieren ver la vida de color, ser parte de un medio interactivo que nos hace partícipes de forma directa. Que nos hace llorar, reflexionar y empatizar, sí, pero también reír.

Porque en un mundo de adultos, donde todos esperamos ser esos seres grises, útiles y de semblante serio, que un desarrollador consiga arrancarnos la careta y hacernos disfrutar es una de esas grandes cosas que debemos abanderar de nuestro medio. Sí, llega un día en el que nos toca crecer, y probablemente no podamos ser siempre ese crío que jugaba a su PlayStation, SNES o Master System por las tardes rodeado de sus amigos, por eso mismo nos toca atesorar esos pocos momentos en los que algo nos lleva a esos mismos días.

Así que seamos niños un poco más. Porque esos pequeños cuentos que nos toca vivir, a veces encienden la llama de algo más grande. Un sentimiento que solo podría comprender un adulto que aún conserva aquel niño que una vez fue.

 

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Enrique Gil

Amante de las buenas historias, de aquellas que te despiertan sentimientos que solo un buen videojuego consigue. Un eterno fan de juegos como Dark Souls, la saga The Witcher y de los juegos de TEAM ICO, en especial, Shadow Of The Colossus.

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