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Videojuegos V.S. Alzheimer 01

Cómo mejora la calidad de vida de los mayores en los Centros de Día Florencia

¿Sabéis lo que es el Alzheimer? No me refiero a saber que es una enfermedad que hace que se te olviden las cosas. ¿Lo habéis vivido en vuestras casas, o en vuestra vida diaria? Seguro que muchos de vosotros, por desgracia, conocéis algún caso si no en vuestra familia, sí en la de algún amigo o conocido.

Es una enfermedad que transforma por completo no solo a las personas a las que afecta sino también a los familiares que le acompañan. Aunque tenga el cuerpo de tu padre o de tu abuela, ya no es él/ella misma. Ni siquiera en sus ojos o en su rostro puedes encontrar indicios de que ese ser tan querido sigue ahí. Es la enfermedad neurodegenerativa más frecuente de encontrar, por delante incluso del Parkinson.

Una enfermedad neurodegenerativa supone que va a ser un proceso con mesetas o descensos en la capacidad de la persona, pero rara vez o nunca con mejoría de su estado. Sus células cerebrales van quedando inutilizadas poco a poco y, dependiendo de las áreas del cerebro que afecte, habrá unas manifestaciones u otras; es cierto que es común en todas las personas los fallos en la memoria, pero a cada persona le afecta de una forma distinta. El único síntoma común es la dificultad o la incapacidad de crear nuevos recuerdos.

Aunque algunos ya me conocéis, creo que el presente artículo me obliga a volver a presentarme: me llamo Alejandro Morillas y, además de redactor en esta santa casa, soy fisioterapeuta en los Centros de Día Florencia, en la Comunidad de Madrid. Los Centros de Día son un servicio en el cual las personas mayores vienen a pasar un rato todas las mañanas con nosotros; preparamos actividades para mantener sus funciones motoras y cognitivas en la medida de lo posible, preparamos eventos constantemente para estimularles y divertirles y por las tardes vuelven a sus hogares. La otra función, aunque quede feo decirlo, es para descargar a las familias unas horas del cuidado de su familiar. Imaginad tener que iros todas las mañanas a trabajar dejando a vuestro abuelo solo en casa, al cual se le olvida apagar el fuego cuando cocina, o se ha ido a caminar a la calle sin rumbo a las cuatro de la mañana. No se puede compaginar el peso de la vida diaria y las obligaciones personales con una preocupación continua de esa magnitud. De ahí la descarga de tranquilidad que proporciona que la persona pase unas horas en compañía y totalmente atendido.

Nintendo Labo nos ha servido de inspiración a la hora de adaptar ciertos juegos a los mayores durante sus primeras horas

Nuestros centros de día en particular se especializan en la atención a las personas mayores con diversos tipos de demencia. Hay muchos tipos: demencia senil, Párkinson, cuerpos de Lewy y Alzheimer son algunos ejemplos. Aunque todos tienen manifestaciones diferentes hay una cosa que tienen en común: son un golpe tremendo a la integridad de la persona en particular y al núcleo familiar en general.

Es una enfermedad que transforma por completo no solo a las personas a las que afecta sino también a los familiares que le acompañan; más allá del impacto que supone realizar cuidados tan completos y, en ocasiones íntimos a un ser tan cercano (muchas veces sin experiencia o conocimientos de la materia), está la reestructuración del tiempo y la economía familiar para mantener la calidad de vida de la persona. Estas enfermedades muchas veces provocan conflictos irreconciliables dentro del seno familiar, por lo que los cuidadores también necesitan educación y cuidados para llevar la situación de la mejor forma para la familia en su conjunto.

¿Pero esto no iba de videojuegos?

Sí, ya llego a esa parte, pero creo que era necesario arrojar un poco de luz a un tema tan desconocido y a la vez relevante como el Alzheimer. Otra forma que tenemos de descargar a las familias es recuperar poco a poco funciones perdidas o respuestas por parte de su familiar. A pesar de que el Alzheimer es conocido por la pérdida de memoria de la persona que lo padece, sus diferentes fases cuentan con otros síntomas más específicos. Hay que sospechar de una persona mayor que, con más de 60 años, padece una o más de las siguientes señales (hay que tener en cuenta que son muchas más, pero esta es una selección personal de las más evidentes):

  • No solo olvida dónde ha dejado las cosas, sino que comienza a culpar a la gente que hay a su alrededor de haberlas cambiado de sitio. Todos olvidamos cosas, pero el matiz que suele ser patológico y característico de las demencias es culpar a personas conocidas, con o sin razón, de los olvidos que suceden en el hogar
  • Empiezan a perder autonomía en tareas como el control de la medicación o vestirse, o a confundirse en recetas de cocina que toda la vida habían dominado a la perfección (echando sal en lugar de azúcar, o directamente cambiando los ingredientes sin que ello les resulte extraño, por ejemplo)
  • Confunden a sus seres queridos con otras personas, al principio de forma anecdótica pero después de forma más visible y preocupante. Por ejemplo, es muy común que, a las hijas, las confundan con sus hermanas. O que refieran tener que atender a sus padres, fallecidos ya largo tiempo atrás
  • Cuando empiezan a mostrar rechazo o desinterés por actividades que siempre les habían gustado y estimulado. Esto suele ser resultado de una pérdida más profunda de ciertas capacidades que, muchas veces por vergüenza, nunca comunican a su entorno cuando empiezan a notarlo
  • Cuando tienden al aislamiento o comienzan a perder ciertas convenciones sociales que denotan educación de una forma alarmante (levantarse de la mesa sin esperar a que acaben el resto, o comer con una ansiedad inusitada son algunas de las señales)

Aunque estas son solo algunas de las señales de alarma que podemos encontrar, como veis todas van encaminadas hacia la pérdida de la autonomía de la persona mayor y les avoca a la dependencia de los cuidados ejercidos por su familia, o de un cuidador/a profesional; contra esta pérdida de autonomía y de poder de decisión con respecto a su vida, a pesar del deterioro cognitivo, luchamos desde los Centros de Día. El objetivo es conseguir que en la medida de lo posible, puedan llegar a recordar momentos de su vida que habían olvidado, recordar su pueblo natal, los nombres de sus nietos y, en algunos casos maravillosos, esquemas corporales de actividades que hace mucho que no realizaban.

El cerebro es una máquina tremendamente compleja que aún no entendemos en absoluto, pero sus conexiones cerebrales han sido comparadas muy acertadamente por un árbol con muchas ramas. Cada una de estas ramas lleva a una serie diferente de recuerdos. Debemos buscar agitar el mayor número de ramas posibles para encontrar recuerdos valiosos para la persona.

Una de las mejores formas de hacerlo es con las nuevas tecnologías, que nos permiten acceder a una cantidad de recursos, información y fotografías de forma instantánea; sin embargo la mera imagen puede no tener la fuerza o el impacto suficiente como para agitar esas ramas tan grandes y frondosas de recuerdos que han crecido después de tantos años. Las emociones, los sonidos y los movimientos corporales asociados a una imagen, en cambio, son mucho más poderosos.

Si a una persona con Alzheimer de evolución moderada, que ha perdido incluso la capacidad de dar coherencia a las palabras que produce, yo le recuerdo cómo jugaba al fútbol de joven, puede ser que logre estimular sus recuerdos o no. Pero, ¿a qué seguramente tengo más posibilidades de conseguirlo si, además de hablarle de ello, está mirando a una televisión en la que juegan al fútbol y mientras la persona cabecea balones? Cuantos más sentidos estimulemos a la vez, más posibilidades tiene su maltrecho cerebro de recordar esas sensaciones perdidas. Y aquí es donde entra una de las consolas más importantes del mundo del videojuego: la Wii.

Hace unos meses dejó ya de fabricarse, así que ahora mismo quien tiene una Wii, tiene un tesoro. No soy el primero que ha utilizado la consola de Nintendo en beneficio de la salud de las personas, desde luego, (ahí tenemos la tremenda labor que han realizado durante años centros como el CRE Alzheimer) pero no por ello dejan de ser maravillosos los efectos que hemos encontrado sobre los usuarios de nuestro centro dos sesiones de juego con la Wii a la semana.

Hace unos meses yo nunca hubiera creído que P.A., que nunca busca el contacto con la gente y que es incapaz de mantener la coherencia en una conversación o de formular frases complejas, nos contara de forma espontánea que de joven esquiaba en Navacerrada tras probar el Wii Fit Plus con la Wii Balance Board en sus minijuegos de esquí. Cuando le subí a la tabla por primera vez tuve que engañarle diciéndole que era para pesarle, pero ahora es él el que, cuando pasan unos días, nos pregunta con gestos que si jugamos con la Wii.

¿Recordáis cuando antes he comentado que uno de los principales síntomas del Alzheimer es la dificultad para crear nuevos recuerdos? Podréis entonces imaginar la alegría que sentimos todos en el centro cuando vimos como E.M. alardeaba antes sus compañeros de mesa, su familia y, en general, con casi cualquier persona con la que se cruzaba su épica victoria contra el americano del Wii Sports en el minijuego del boxeo. Incluso estaba pensando en volver a los cuadriláteros ya que, como nos contó más tarde tras vivir esta experiencia, fue campeón de lucha grecorromana en su juventud (historia que nos confirmó su familia cuando les preguntamos al respecto).

Algunos de los usuarios de más edad nunca caminan solos por el centro debido a la inestabilidad que tienen pero, cuando juegan con la Wii se distraen de tal forma que han llegado incluso a bailar al ritmo del Just Dance 2 simplemente agarrándose a una silla para tener mayor seguridad. Conseguir despertar estas respuestas en ellos no solo es beneficioso como terapia de reminiscencia o ejercicio físico, sino que les da una ilusión y diversión muy difícilmente alcanzable con otros métodos menos interactivos.

Quiero compartir con vosotros algunas de las maravillosas experiencias que hemos vivido y que seguimos consiguiendo en nuestros centros de día gracias a la Wii, a la vez que todos juntos aprendemos más cosas del Alzheimer y, quién sabe, quizás también cambie nuestra forma de ver a las personas mayores. Personas que, en la última etapa de sus vidas, aún pueden vivir experiencias que jamás esperaron poder disfrutar gracias al poder de las nuevas tecnologías.


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Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.

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