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Flashback 25th Anniversary – Análisis Switch

El clásico de los 90 vuelve con un tributo para los amantes del retro

La década de los 90 es una de las épocas doradas de la historia del vídeojuego, y sin duda podríamos pasar horas rememorando grandes juegos, sagas y desarrolladores que hicieron tan especial ese periodo. Pero en concreto toca poner el foco en los estudios franceses del momento, que dieron un sabor especial y un toque de color a los distintos géneros de aventura. Desde grandes productoras que han marcado la industria como Vivendi o Ubisoft, a pequeños estudios con creativos privilegiados como Ubisoft Montpellier, Quantic Dreams, Kalisto o Adeline Software, creada precisamente por los dirigentes del estudio que hoy nos ocupa, Delphine Software. Afincados en París frente a los Campos Elíseos y presididos por Paul de Senneville, aunque realmente dirigidos por Paul Cuisset, de sus oficinas salieron entre otros muchos títulos, obras del calibre de Another World, Moto Racer, Darkstone y el protagonista de este análisis, Flashback: The Quest for Identity.

Precisamente se cumple el 25 aniversario de la llegada de este último a Super Nintendo, motivo por el que la gente de Microïds lo ha traído de vuelta con una fantástica edición especial para Nintendo Switch, titulada Flashback 25th Anniversary. Y aunque hoy estoy aquí para analizar el juego gracias a la versión digital que desde Meridiem Games han tenido el detalle de cedernos, no puedo evitar comentar la edición física antes de iniciar el artículo. Porque se trata de un pack creado con mucho mimo, que incluye en una caja coleccionista el juego en formato físico, la BSO remasterizada, una tarjeta metálica exclusiva con el número de edición limitada, y una preciosa steelbox con la forma del cartucho original de Super Nintendo. Un auténtico caramelo para los fans, y en especial para los que lo jugaron en el Cerebro de la Bestia. Curiosamente era mi consola en la época, y sin embargo yo conocí y jugué a Flashback en su archienemiga, la querida Mega Drive. El juego fue publicado en 1992 para Amiga y para la consola de Sega, y un año después llegaron los ports de SNES, MS-DOS y Archimedes.

Puesta en escena

Cuando estamos ante un remake o una remasterización que pretenden ser fieles al juego original, creo que es necesario –y me gusta- contextualizar la forma en la que conectaba en su momento con el jugador. Flashback tiene un inicio trepidante, en el que vemos al protagonista, Conrad B. Hart, perseguido por dos enemigos que le disparan con armas láser y de los que consigue escapar a lomos de una moto futurista. Estos le persiguen en una especie de nave y consiguen alcanzarle derribándole en un lugar desconocido.

Conrad cae en una jungla y se encuentra amnésico. No sabemos por qué nos perseguían, ni tenemos recuerdos de nuestro pasado, pero pronto localizamos el Holocubo, un artefacto que nos muestra mensajes holográficos al más puro estilo R2D2, que parecen grabados por nosotros mismos, y que además de recordarnos nuestra identidad, nos servirán de guía, diciéndonos hacia dónde debemos ir (New Washington) y con quién debemos hablar (nuestra misión es encontrar a profesor Ian). A partir de aquí la trama nos llevará hasta un complejo y oscuro plan alienígena, cuyo objetivo es conquistar la Tierra, y el cuál tendremos que intentar detener como miembros del Galaxia Bureau of Investigation (una versión futurista e intergaláctica del FBI).

El argumento puede considerarse simple a día de hoy, pero en su momento nos situaba de forma bastante impactante en un mundo futurista, con un estilo adulto y un planteamiento muy atractivo para la época.

Apartado visual y sonoro

A nivel gráfico el juego se conserva tal y como lo conocimos en 1993. Dibujado a mano, cuenta con un excelente trabajo artístico, especialmente en la ambientación de los escenarios. Tanto las localizaciones como los personajes y enemigos lucen un estilo de corte ciencia-ficción que sin duda nos evocará recuerdos de la moda cinematográfica de la época. Visualmente destacaría por encima de todo las cinemáticas, realizadas con gráficos vectoriales que lucían espectaculares, funcionando muy bien para conducir la aventura con ritmo y hacer que nos sumerjamos de lleno en la historia.

Los amantes del retro pueden estar tranquilos, pues la versión incluye la posibilidad de jugar sin ningún tipo de mejora gráfica. Aquellos que sin embargo quieran una experiencia adaptada a Switch tendrán a su disposición el “modo moderno”, el cuál añade algunas mejoras gráficas como filtros de suavizado, difuminado de bordes y diferentes efectos que crean una nueva experiencia jugable sin muchas alteraciones. Incluso podemos añadir ruido o simular un panel de rayos catódicos para mantener la esencia original.

Hay que tener en cuenta que pese a que algunas opciones podrán modificarse durante la partida, el modo principal deberá seleccionarse al inicio de la partida y se mantendrá durante el resto de la misma. De cualquier manera, pienso que el resultado es soberbio independientemente de la opción que elijamos y la atmósfera del juego nos absorberá de igual manera.

En cuanto al sonido, la banda original ha envejecido muy bien. Los temas creados por Jean Baudlot se adaptan a la acción de forma majestuosa, y el trabajo de remasterización ha conseguido mejorar el resultado en la nueva versión. No obstante, al igual que con los gráficos, aquellos que busquen la experiencia más fidedigna del juego original podrán optar por el sonido clásico de 16 bits.

Jugabilidad

Al igual que ocurre con los gráficos y con el sonido, el modo de juego que seleccionemos también influirá directamente en el nivel de dificultad durante la partida. Podremos elegir el modo “1993 clásico” para disfrutar del juego original, o si preferimos el mencionado “modo moderno” para disponer de los nuevos añadidos con los que la gente de Microïds ha querido adaptar la aventura a los tiempos que corren.

En caso de que optemos por el modo clásico hemos de tener en cuenta que el nivel de dificultad es considerablemente alto. Quiénes estén acostumbrados a la tosquedad del control y las mecánicas de las generaciones de 8 y 16 bits podrán adaptarse rápido, pero muchos pueden terminar frustrados. No dispondremos de ningún tipo de asistencia, tutoriales ni rebobinado. Creo que es el mejor modo para jugarlo, pero solo es apto para los que nos curtimos en el mundillo durante las décadas de los 80 y los 90.

Si os decantáis por el modo moderno, no temáis jugar algo muy diferente. Es cierto que las ayudas facilitan bastante para avanzar, pero no enturbian en exceso la experiencia más allá de ahorrar bastante tiempo y algún dolor de cabeza. Con esta opción, además de los tutoriales que nos ayudarán a familiarizarnos rápidamente con el control y el sistema de juego, dispondremos del rebobinado temporal, de forma que podremos volver a un punto anterior al de cometer un error o morir, con una capacidad de dos o cinco minutos dependiendo del nivel de dificultad.

El juego mezcla con éxito plataformas, puzles y disparos, con lo que interiorizar el manejo del personaje y sus posibilidades es fundamental. Como ya dije, el control es tosco y bastante impreciso –como en muchos juegos de la época-, lo que complicará bastante algunos momentos. No bastará con saber dónde hay un enemigo esperando, ni anticiparse disparando, si no que tendremos que medir muy bien nuestros pasos para caer en el píxel y el momento adecuados para disparar. Moriremos muchas veces, con esa sensación de que por momentos la acción se mueve por turnos y si perdemos el nuestro estamos acabados. Y de igual manera ocurre con los saltos, que dominarán los cruces entre plataformas con muchas caídas mortales. Todo ello nos lleva inevitablemente al ensayo y error, por lo que al final nuestro conocimiento de cada punto crítico será el que nos haga avanzar.

Contenido

Nuestro héroe dispondrá de munición ilimitada –qué menos-, y contará con un escudo que se irá deteriorando con cada impacto hasta que muramos. Durante el juego encontraremos también diferentes ítems, como piedras para despistar a nuestros enemigos o activar interruptores, explosivos, un teletransportador o puntos de recarga de energía. Nuestra misión, más allá del cometido principal, será recorrer los niveles recogiendo todos estos objetos, eliminando enemigos y encontrando la forma de desbloquear el camino que nos permita resolver los puzles, como llaves, máquinas y activadores.

El juego se estructura en siete niveles distintos, cada uno excelentemente ambientado. Recorreremos lugares tan dispares como la jungla, zonas subterráneas, suburbios urbanos, laboratorios o planetas extraterrestres. En todos ellos tendremos que hacer frente a una gran variedad de enemigos, tales como soldados, robots, formas de energía o alienígenas, los cuáles tendrán sus propios patrones de movimiento y ataque. Será importante observar cómo reaccionan para aprender esas pautas y poder anticiparnos a cada acción.

Sobre la duración poco se puede concretar, ya que dependerá del conocimiento previo que tenga el jugador de los escenarios y los enemigos. Los que se lo sepan de memoria podrán terminarlo relativamente rápido, pero aquellos que mueran sin parar y tengan que dar varias vueltas por los escenarios para encontrar el camino se enfrentarán a horas y horas de desafío. Durante el mismo tendremos puntos de guardado periódicos, aunque muy escasos.

Al estar basado en la versión de Super Nintendo, aquellos que jugasen las versiones de Mega Drive o Amiga, encontrarán diferencias en ciertos colores y en algunos nombres. El juego está traducido al castellano, pero he de decir que el resultado es bastante pobre. Nos encontraremos numerosos errores, tanto en la ortografía como en el sentido de algunas frases. Parece que hayan traducido las frases de manera literal, lo que en ocasiones provoca estructuras confusas y sin sentido. Este punto concreto es una auténtica lástima, ya que el juego ha nacido con bastante mimo, y un buen trabajo en este aspecto hubiese supuesto la guinda.

Conclusión

Estamos sin duda ante un gran homenaje a Flashback, y en general al género por excelencia durante la década de los 90. Un título que ofrece diversión tanto a los jugadores old school que deseen rememorar viejos tiempos, como a los nuevos jugadores que quieran probar algo diferente, y sobre todo, conocer la historia de este mundillo que nos apasiona. Este Flashback 25th Anniversary es también un homenaje a Delphine Software y a esa generación dorada de programadores y estudios franceses en la que se encuentra Paul Cuisset, cuya forma de concebir la programación de vídeojuegos sentó muchas de las bases que se emplean hoy día.

El juego no es perfecto, y quizás Microïds debió atreverse con un remake más rompedor en el “modo moderno”, en lugar de limitarse solo al nivel de dificultad. Pero más allá del conservadurismo y de algunos errores comentados, estamos ante un juego muy recomendable, y que bajo mi punto de vista es una compra obligada para los dueños de una Nintendo Switch.

Flashback 25th Anniversary

Puntuación Final - 7.5

7.5

Recomendado

Un tributo al juego original lanzado en los 90 que sin duda hará las delicias de los amantes del retro y también ofrecerá un desafío interesante a quiénes no lo conocieron en su día.

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GranKhan

Apasionado del mundo de los vídeojuegos, y en general de todo lo que lo rodea. Jugador desde que pude sostener un mando. Director de la Comunidad y el canal de YouTube "DominiosDeGranKhan".

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