AnálisisPS4

Illusion: A Tale of the Mind – Análisis PS4

Desde los lugares más recónditos de la mente

Vivimos en un mundo de fantasías, un mundo de ilusiones. El mayor reto es encontrar la realidad”.

La realidad es que existen pocas conexiones tan fuertes como la de un padre y una hija. En los últimos años estamos notando una oleada de juegos que profundizan en este enlace que dura incluso más allá del espacio y el tiempo.

Son muchos los ejemplos que han pasado por nuestras consolas y PC’s en los últimos tiempos. Desde el intenso cariño que llevó a Geralt a proteger a Ciri de un ejército infernal o el afectivo modo en que Joel enseña a valerse por sí misma a Ellie. No puedo escribir sobre este tema sin mencionar el mastodóntico viaje de crecimiento personal y jugable que todos llevamos a cabo al lado de Kratos y Atreus en el último God of War.

Es un tema recurrente con el que todos y cada uno de nosotros podemos sentirnos identificados. Al hablar de esta intensa relación solemos resaltar la profundidad, el cariño y la voluntad de la figura paterna en que su retoño superé sus defectos y sea mejor.

Frima Studio es el responsable de Illusion: A Tale of the Mind, que se desbanca dentro del género indie, ahondando en la exploración y los puzles con pequeños toques de plataformas. Al estudio también podemos conocerle por ser los responsables de Chariot.

Abrid la mente y acompañadme en un viaje donde realidad y ficción son dos caras de la misma moneda.

El forzudo y la cantante

La tragedia y la comedia son consideradas dos de las nueve musas griegas que han perdurado hasta el día de hoy convirtiéndose en símbolo de actores y actrices a la hora de representar sus mejores papeles.

La tragedia y la comedia, dos caras de la naturaleza humana.

En el papel de Emma, la pequeña protagonista del juego, comenzamos la historia encadenados a estas dos sombrías máscaras que representan las musas de antaño. Como una simple interpretación, podemos llegar a ver cómo todos estamos “atados” a una personalidad que varía dependiendo de la situación y las personas de nuestro entorno. Si algo puedo recalcar de Illusion: A Tale of the Mind es la gran cantidad de títulos con los que se pueden crear similitudes. Las máscaras, por ejemplo, toman un papel central, decisivo y jugable en The Legend of Zelda Majora’s Mask. A lo largo del análisis iré desvelando alguna referencia más.

Al liberarse de sus cadenas, Emma conoce a Topsy, un entrañable conejo de peluche hecho a mano con voz y luz propia que hace las veces de apoyo moral. En este caso, las referencias a una profunda relación maternofilial son obvias. Topsy hace las veces de faro guiando y animando a Emma durante toda la aventura.

Una historia de amor es la principal protagonista del juego. Historia que Emma presencia y se deja llevar por ella entre las tiendas de un espectáculo de circo. Seremos espectadores de cómo los acontecimientos llevan al  hombre forzudo a caer perdidamente enamorado ante la dulce voz de la cantante, todo ellos con un diálogo exquisito y un acento francés que nos transporta aún más a la época del juego.

La ambientación sigue la estética Tim Burton con unos escenarios y personajes encauzados hacía una realidad ficticia en un mundo distorsionado y onírico. El diseño de los personajes (unos seis en total) están tremendamente conseguidos, cumpliendo todos y cada uno de ellos su meta de sorprender y emocionar en un cuidado argumento.

Emma luce un aspecto curioso, con el pelo blanco y una especie de pañuelo ondeante.

La fecha nos sitúa un poco antes de la Primera Guerra Mundial, donde Emma llega tras abandonar el escenario de terror en el que despierta. Sobre su estética, podemos resaltar el blanco de su pelo y una especie de bufanda, también blanca, partida en dos mientras ondea al viento.

La Guerra

La sensación de miedo y peligro está realmente bien conseguida en Illusion: A Tale of the Mind. Emma solamente cuenta con un botón de acción (X, para interactuar) y el stick de control que la hará caminar/correr. El título se basa en la exploración de escenarios, en búsqueda de piezas para resolver puzles y así poder avanzar. Uno de estos escenarios es un pequeño pueblo durante un ataque aéreo en la Primera Guerra Mundial. Los efectos y detalles de sonido son sublimes, haciendo al jugador partícipe de la desolación sentida por los habitantes durante aquel periodo. Emma también sufre las consecuencias de tan arduo viaje, pasándolas al jugador en forma de respiraciones pesadas si corremos durante mucho tiempo. La sensación es sobrecogedora, como ambientación y detalle hilan tan fino para hacer sentir la angustia del momento.

La jugabilidad principal es una mezcla de puzles, exploración y plataformas. Con el control de Emma (y alguien más que no desvelaré para evitar spoilers) avanzaremos con cuidado a través de elementos que nunca son lo que parecen en la resolución de puzles. Deberemos “mover” la cámara para terminar la forma de objetos mientras interactuamos con lo que parecen “neuronas”, uno de los elementos interactivos del juego. Al funcionar como interruptores, las células del cerebro pueden llegar a hacer que cambien los elementos en pantalla, haciendo accesibles caminos que antes no lo eran.

Los puzles son muchos y variados, utilizan sobre todos elementos de luz, sonido y piezas de rompecabezas clásicas.

La luz y el sonido están implementados de maravilla en los puzles, haciéndolos completos, variados y divertidos de terminar. Emma deberá moverse por el escenario en busca del punto perfecto donde poder escuchar una frase que se repite distorsionada y constante. Luz y oscuridad ahondan en los escenarios casi como personajes más del juego, pudiendo controlarlos en momentos concretos para solucionar unos interesantes puzles. Además de tomar parte en la atmósfera, habrá puntos en la aventura en los que debemos usar unas fuentes de luz para iluminar una figura en concreto o formar sombras cual teatro de sombras chinescas.

Revelaciones

He dejado para el final el tema más recurrente de todo el título, en su periplo por averiguar dónde está y como salir de ahí, Emma no deja de recibir la acosadora visita de un gigantesco globo ocular rodeado de una viscosa masa negra. Al avanzar un poco más en la aventura averiguaremos que nos encontramos dentro de la psique del padre de Emma, mientras que hacemos todo lo posible para librarle de tan repulsivo parásito. Su presencia se torna insistente y sobrecogedora en muchos casos, con una voz grave, potente y oscura. En lugar de retroceder, la protagonista encuentra la fuerza necesaria para plantarle cara, llevando al jugador a verse perseguido por una marea de una especie de alquitrán que acabará con el fin del juego al mínimo roce. Es una sensación de acoso y angustia perfectamente conseguida que puede trasladarse a la realidad en innumerables casos. Este tipo de situaciones en un videojuego son, según mi opinión, muy necesarias. No solamente por dar una jugabilidad más profunda y un sentimiento real, si no yendo más allá y colocando una actitud de superación y optimismo delante como carta ganadora.

El inquietante orbe ocular genera más de una situación incómoda con su sombría voz.

Illusion: A Tale of the Mind se ha colocado en la lista de mis juegos indie preferidos, abordando temas tan reales como la depresión, el alcoholismo y la soledad. Como siempre, y por encima de todo, existe una luz que, al final del viaje, muestra la salida.

Toca hablar de la duración del juego. Aunque no se trata de un título extremadamente largo, podremos completarlo en unas 5-6 horas, siendo realmente satisfactorio. Algunos de los puzles llevan bastante tiempo por su originalidad y la precisión requerida para completarlos. La exploración y plataformas nos obligan a revisitar algunas partes del escenario de nuevo. Si sois observadores y “escaneáis” cada pantalla de arriba abajo no tendréis problema alguno. Lo que nos lleva a comentar la dificultad, entre baja y media. Tengo que confesar que el género puzle me toma bastante tiempo, pero con Illusion: A Tale of the Mind he querido disfrutarlo poco a poco, y en unos 15-20 minutos he superado hasta el más difícil de los puzles.

El tema del idioma también es importante, ya que nos llega sin localizar, con voces y diálogo en inglés. Es cierto que para disfrutar el gameplay no necesitamos un nivel muy alto, pero solo llegaremos a apreciar la profundidad de las escenas y los diálogos entre personajes con un manejo básico del idioma.

Conclusiones

En su título más profundo y oscuro hasta la fecha, The Game Bakers presenta Illusion: A Tale of the Mind, mezclando de forma magistral exploración, puzles y plataformas. Pincelado con toques de temas adultos, una jugabilidad fluida y reconfortante mientras el jugador se plantea temas más serios en su propia Illusion. La mecánica de juego funciona a la perfección mientras que su duración y argumento satisfacen también al jugador casual. Deslumbran una extraordinaria ambientación y banda sonora que nos acompañan en nuestra búsqueda personal de la realidad.

Illusion: A Tale of the Mind

Puntuación Final - 8.5

8.5

Recomendado

Illusion: A Tale of the Mind se trata de un indie que nos llevará a explorar la mente humana en un espiral onírica enfrentándonos a nuestra verdadera naturaleza.

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Jose Donaire

Mi hogar es el reino de los píxeles, en el país de las piruletas. No hay palabras para describir lo que siento por The Legend of Zelda: Majora's Mask. La H es mi letra favorita.

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