AnálisisPS4

Agony – Análisis PS4

Adéntrate en las profundidades del infierno e intenta escapar de la manera más agónica posible

Otro juego de terror que cae en mis manos, otro que me gustaría haber podido poner muy bien y del cual esperaba bastante, otro que es en primera persona y otro que al final no ha cumplido con lo que prometía. Agony parecía tener un futuro brillante desde que se anunciase su kickstarter allá por 2016 y nos dejase a todos de piedra con su ambientación macabra y diabólica. El título del estudio polaco Madmind Studios, que se ha abierto paso entre polémicas e intentos de censura, ha llegado a nuestros dispositivos y ha terminado por pasar sin pena ni gloria entre nosotros. Y es que la agonía de Agony termina siendo muy real cuando lo juegas.

El auténtico infierno está a los mandos

Para hacer un análisis de Agony hay que empezar indudablemente por su jugabilidad. La misma que fue un misterio hasta prácticamente su salida, la que me ha dado más dolores de cabeza que alegrías, esa misma jugabilidad. Para los que no lo sepáis, Agony es un juego ambientado en el infierno, un infierno del que deberemos escapar, escondiéndonos de demonios y poseyendo a otras almas condenadas e incluso a nuestros demoníacos enemigos. De primeras a todos nos encantó la idea que este estudio nos ofrecía, luchar por escapar del peor lugar imaginable mientras nos escondemos. Prometía tensión y adrenalina a raudales, pero todo esto se ve superado por la sensación de frustración que te sobreviene cuando empiezas a darte cuenta de los errores del juego.

Agony es ante todo un survival horror en primera persona, al más puro estilo de Amnesia u Outlast (aunque sin alcanzar a estos dos), por lo que estaremos indefensos ante las criaturas que podrán acabar con nosotros de manera automática. Hasta aquí todo bien. El problema empieza con el comportamiento errático de las entidades demoníacas. Ahí estás tú, usando todas las herramientas a tu disposición, creando distracciones al tirar antorchas, u ocultándote aguantando la respiración, buscando escondrijos… y de repente la IA te detecta y te mata, porque sí. Al momento siguiente te ocultas peor, porque vas con más prisa que la vez anterior, y te quedas sin aliento al encontrarte casi de frente con una de esas criaturas… y esta te ignora. Con esto solo pretendo señalar lo errático del comportamiento de la IA y cómo puede llegar a ser totalmente injusta al acabar contigo por muy bien que lo estés haciendo (o creas que lo estás haciendo).

Dejemos de lado el tema de los demonios que tanto dolor me ha causado y vayamos con la siguiente parte que me ha provocado llantos desconsolados. Agony tiene un sistema de checkpoints que es cuanto menos, peculiar. Solo podremos cargar partida en un checkpoint que hayamos alcanzado hasta un máximo de tres veces, la cuarta vez este será destruido y la próxima vez que muramos apareceremos en el punto anterior, y creedme, los checkpoint están muy lejos los unos de los otros. Esto sumado a lo injusto de los enemigos o a veces incluso a lo tosco de las mecánicas que tenemos a nuestra disposición, nos pondrá en más de una ocasión en situaciones en las que querremos asesinar a gente (aunque nuestra moral y el peligro de cárcel evitará esto).

El juego es totalmente en primera persona al más puro estilo Outlast.

Por suerte para combatir esto tenemos uno de los sistemas que me ha parecido más interesante, las posesiones. Una vez nos maten nuestro alma abandonará nuestro cuerpo y tendremos un margen de tiempo para encontrar otro y evitar así cargar en los (dichosos) checkpoints. Esto es una mecánica que te da algo de vidilla pero que no es tan sencilla como salir y poseer a alguien, algunos NPC tendrán capuchas puestas, las cuales deberemos quitarles para poder meternos en su cuerpo. Esto le da a Agony una dimensión de exploración del terreno y de generar estrategias de control de daños que le hace brillar en comparación con otros survival horror… pero solo un poco.

Otro de sus fallos es la dificultad a la hora de orientarnos. El infierno es un laberinto y es muy difícil orientarse, entre las zonas excesivamente oscuras y el propio diseño de los escenarios, más de una vez nos encontraremos sin saber dónde ir. Si bien es cierto que tenemos la opción de activar una luz guía, esta es limitada (se recarga en los chekpoint, malditos sean) y a veces es confusa y poco clara. Si cambiamos la dificultad esta luz puede estar disponible siempre, o conseguir que los puntos de control no se rompan (malditos sean).

Aquí uno de nuestros compañero a los que tendremos que descapuchar.

Agony también tiene algunos puzles, nada muy resaltable teniendo en cuenta que consisten en colocar un objeto en un sitio específico o encontrar sigilos, unos dibujos realizados con nuestra propia sangre, una tarea casi más de ensayo y error que de otra cosa, a pesar de que nos den pistas si exploramos lo suficiente.

Hay peleas con jefes finales, aunque no estén muy conseguidos y terminen siendo algo más anecdótico a pesar de la espectacularidad de un par de ellos.

Conforme avanzamos descubrimos que podemos poseer también a alguno de nuestros enemigos demoníacos, pudiendo investigar bien los escenarios y descubrir un escenario mejor diseñado de lo que pensábamos siendo humanos… pero al fin y al cabo se queda en algo parecido a lo que hacíamos cuando teníamos a un pokemon con corte, solo sirve para quitarse obstáculos de en medio.

En cuanto a duración, el juego está entre las 8-10 horas de juego, aunque con contenido adicional como para explorar y que se te vayan las horas sin saberlo (si tienes el valor de explorar ahí o estás tan mal de la cabeza como yo). Además cuenta con otro modo de juego cuando nos lo pasamos la primera vez, el cual nos permite encarnar a una súcubo y revivir el juego desde otro punto de vista, cambiando totalmente nuestra perspectiva y volviendo la experiencia algo nuevo. Y por si os aburrís, Agony tiene 7 finales, por si queréis escapar del infierno siete veces porque la primera os supo a poco.

El arte infernal

Agony, a mi parecer, cuenta con buenos gráficos, pero abusan de varios efectos que terminan por dar una impresión de tener una calidad peor de la que realmente tiene. Es excesivamente oscuro, tanto que a veces no puedes ver nada si no subes el gamma (lo cual fastidia aún más el cómo se ve el juego). Además de esto, en PS4 no terminan de solucionar los problemas con el rendimiento del juego y a veces notas ese pequeño tirón que tanto molesta.

Pero el diseño artístico del juego logra salvar las malas decisiones tomadas (un poco), y es que el infierno nunca había lucido así de desesperante, horrible y macabro. Es grotesco, es perturbador, es algo que nunca había visto desde The Evil Within; desde luego el infierno imaginado por esta gente es para aplaudirles y después preguntarles si están bien y necesitan hablar. Nos encontraremos con escenarios que nuestra memoria tardará en olvidar, tanto por bellos como por tétricos y retorcidos. Preparaos para las tripas y toda la sangre y casquería que podáis imaginar.

Debo remarcar que donde realmente brilla Agony como juego de terror es en el apartado sonoro. El ambiente real se construye mediante la banda sonora de quejas y lamentos que nos acompañará a lo largo de la aventura. Con una banda sonora que a pesar de estar en segundo plano, acompaña mejor que bien. Y un doblaje, que aunque escaso, es realmente bueno. Pero todo esto no puede salvar una serie de malas decisiones tomadas en el apartado jugable.

Escenarios macabramente bellos, eso encontraremos en Agony.

La infernal comedia de Agony

En cuanto a historia nos encontramos con una trama que no es compleja y con un protagonista con el que jamás llegaremos a empatizar (el que sea casi mudo, jamás lo veamos y que cambie de cuerpo constantemente no ayuda, la verdad).

Básicamente somos un alma en pena que ha sido condenada al infierno, no tenemos recuerdos de nuestra vida pero tenemos un objetivo claro: encontrar a la Diosa Roja, la que al parecer es la única salida de este lugar retorcido y macabro. Y para enterarnos de la historia contaremos con (las muy odiadas por mí) notas, las cuales nos cuentan alguna que otra cosa de este mundillo infernal en el que nos movemos y que son terriblemente crípticas. No contéis con personajes bien escritos y carismáticos, aquí todo el mundo pasa sin pena ni gloria, incluidos nosotros mismos. Aquí el protagonismo parece recaer casi por completo en esta Diosa Roja, la cual nunca deja nada en claro y es la que hace avanzar la historia. Si sois valientes podéis ir a por las notas (como hice yo en un arrebato de locura) y descubrir más sobre el mundo infernal de Agony.

Aviso a navegantes ahora, Agony es un juego que puede herir muchas sensibilidades, tenemos todo el repertorio mágico de cosas censurables: gore, mutilaciones, sexo, perversiones de muchos tipos (notas crípticas que buscar en un mundo cruel e injusto), una combinación de cosas que haría que vuestra abuela se desmayase. Y todo esto no pasó desapercibido, el título ha sido censurado, ha librado batallas por salir adelante y ha sido retrasado por esto mismo. Supuestamente se quitaron segundos de algunos de los hasta siete finales que tiene el juego, pero hay escenas que salen en los tráileres que no llegaron al juego final.

Esta mujer de aquí no es vuestra amiga.

La luz al final del túnel

¿Que conseguimos con todo esto? Un juego que los jugadores más retorcidos van a amar y que los más rebeldes querrán jugar por la prohibición, pero que en cuanto a historia se queda algo cortito. Intenta brillar con algunas mecánicas originales dentro de sus paredes de survival horror en primera persona, pero falla jugablemente haciendo la experiencia excesivamente frustrante y poniendo demasiadas barreras incluso a los jugadores más pacientes, debido a su IA errática y su mala gestión de los checkpoint. Una lástima que uno de los juegos de terror más prometedor se dedicase más en publicitarse por medio de sus polémicas que a plantearse algunos de los aspectos más importantes de su jugabilidad.

Podríamos habernos querido macabramente, Agony, pero esta vez tengo que darte plantón.

Agony

Puntuación Final - 6

6

Interesante

El juego que todos los amantes del terror esperaban, pero que finalmente ha decepcionado por una jugabilidad obtusa a pesar de recrear un infierno espectacular.

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Daniel Jiménez

Me gusta dar la opinión que nadie me ha pedido sobre videojuegos.

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