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League of Legends y el desprecio a los novatos

"go afk and unistall lol"

Nunca he sido una persona que disfrute jugando online, lo admito, pertenezco a ese sector al que me gusta llamar de forma coloquial “onanismo videojueguil”. Por lo general, prefiero la experiencia en solitario, pero en algunas ocasiones la persona social que vive dentro de mí me pide algo de compañía.

Tengo mis pequeños pecados, como Awesomenauts y Overwatch, los cuales, aún sin volverme un adicto, me han hecho sacar ese jugador en equipo que llevo dentro. Sin embargo, mi gran asignatura pendiente era League of Legends, o LOL, como le denominamos todos. Hasta hace relativamente poco mantenía mi firme opinión de que el LOL era, básicamente, una mierda. Esto, realmente, no era cierto, soy consciente de que el título de Riot es brutal en el sentido jugable: táctico, variado y con una fama justificada.

¿Por qué lo consideraba una mierda entonces? Lo primero que debéis saber es que poseo una cuenta de LOL desde hace años, ni recuerdo cuándo la usé, solo que jugué poco y la experiencia fue catastrófica: algún encuentro con indeseables, insultos, y una sensación de inutilidad en cada partida, así que simplemente decidí encogerme de hombros y a otra cosa. Volví tiempo después, al entrar en esta web, pero mi interés descendió pronto, por lo que volví a abandonar el juego, y ahora, después de un año, he vuelto con otros miembros de la web.

Todos estos años, por supuesto, no me han aportado ningún tipo de experiencia, y tampoco creáis que tenía un gran nivel cuando retomé el juego. Las primeras partidas no fueron mal, iba acompañado de amigos y entendían mi posición y desconocimiento de términos, habilidades propias y de los enemigos, y posicionamiento. El problema vino cuando jugué solo…

Soy una persona que odia la competición, quizás porque siempre he permanecido en un último plano, he visto la meta desde la lejanía y cómo los ganadores se regocijaban en su victoria, un punto de vista que me descubrió lo ridículo que es que cada persona, completamente diferente la una a la otra, tuviese una meta a la misma distancia, así que desde entonces me ha dado igual quedar en primer o último lugar. ¿Pesimismo?, probablemente.

En League of Legends me he encontrado que este punto de vista no existe, de hecho, he encontrado ciertos paralelismos con ese típico partido de fútbol donde los padres creen que su hijo será el próximo Messi, haciendo caso omiso a la posibilidad de que, quizás, el muchacho solo quiere divertirse. En el título de Riot todos parecen ser el próximo Faker, y podría entender este punto de vista en una Ranked, que al fin y al cabo tiene un enfoque competitivo, pero no en una partida normal.

Y es curioso, porque esto sucede desde niveles bajos, es decir, cuando comienzas a jugar y por regla general desconoces las normas del juego. No solo eso, si no que League of Legends usa un lenguaje propio de juego -el cual desconocía por completo- así que te encuentras con personas que saben jugar, manejan tecnicismos y, además, conocen todas las habilidades del personaje. Y tú, el novato de verdad, te encuentras despreciado por una mala elección, una muerte o no saber qué significa “bot, mid o top” nada más comenzar y escoger al personaje que, simplemente, te llama la atención.

Esto es común, al fin y al cabo un jugador se interesa por el meta-juego -que podría definirse como conocer los datos técnicos alrededor del juego para jugar de forma más eficiente- una vez este ha conseguido atraparle, y no antes. Así que descubres que quienes te rodean no son novatos, si no jugadores que, quizás por cobardía o para acompañar a un amigo, han decidido hacerse una cuenta novata – o smurf– para seguir jugando. Esto no estaría mal, si no se molestasen en reventar la experiencia al verdadero novato.

La ocasión que ha dado origen a este artículo de opinión fue tan estúpida, que aún me cuesta asimilarla. Siempre he sido tanque en prácticamente todos los juegos online a los que he jugado, así que decidí cambiar a mi querido Malphite -Alias Dwayne “The Rock” Johnson entre el grupo- por un rol más ligero, Ashe, una tiradora mucho menos defensiva. El resultado era el esperado, catastrófica. Morí bastante porque desconocía a mi oponente, enseguida notaron que era novato y me encontré con que todo el equipo enemigo me usaba para ganar oro.

Esto, ya de por sí molesto, se acrecentó cuando mi compañero de equipo me soltó un agradable “go afk and unistall lol“, es decir, que me fuese a base, no molestase y desinstalase League of Legends. Le expliqué que era novato, y que quería probar nuevos roles, mal por mi parte el intentar mediar, supongo, por lo que recibí más insultos y, además, pidiendo que se me reportase. Y no solo a mí, es común ver cómo se piden reportes a otras personas por ser torpes, sufrir de algún problema de conexión o comportamientos no tóxicos… Solo porque “entorpecen la partida”.

Es algo que jamás había visto en otro juego en el que he jugado. Sí, maleducados hay en todos los rincones, pero esta competitividad resulta abrumadora y tóxica, uno de los principales motivos que siempre me han hecho huir del fenómeno global de Riot.

Hay una presión constante de sentirte un lastre, de ser el centro de todas las miradas e insultos, lo que hace que personas como yo se alejen de un título muy interesante, pero rodeado de una comunidad individualista, respaldada por el anonimato que concede internet y sin ninguna capacidad para empatizar con el recién llegado.

Me gustaría decir que esto solo ha sido un caso aislado, pero por desgracia esta conducta está normalizada. Supongo que la culpa será de jugadores como yo, que simplemente queremos divertirnos junto a otras personas, olvidándonos de una competición que solo lleva a un posicionamiento online que, en la mayoría de los casos, no aporta ni aportará ningún tipo de beneficio más allá de hacernos sentir superiores al resto de los jugadores.

Ahora me doy cuenta de que estuve equivocado. League of Legends no es ninguna mierda, lo es la comunidad tóxica que le rodea.

gg ez

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Enrique Gil

Amante de las buenas historias, de aquellas que te despiertan sentimientos que solo un buen videojuego consigue. Un eterno fan de juegos como Dark Souls, la saga The Witcher y de los juegos de TEAM ICO, en especial, Shadow Of The Colossus.

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