AnálisisNintendo 3DS

Dillon’s Dead Heat-Breakers- Análisis Nintendo 3DS

Uno de los últimos grandes juegos de 3DS

Si por algo voy a recordar a 3DS es, como suele ser lo habitual en Nintendo, por su capacidad y voluntad de querer sorprender a sus usuarios con sus juegos; es la compañía que más veces me hace sentir esa ilusión infantil con sus productos, incluso con aquellas obras de las que no espero nada especial. Dillon’s Dead-Heat Breakers puede que no vaya a estar en las quinielas de los GOTY, pero desde luego es un producto original y divertido que puede entreteneros durante muchas horas si queréis algo fresco para la ya anciana portátil.

Mad Max según Nintendo

No es el primer juego protagonizado por el relámpago bermejo, pero sí el primero al que he jugado. Contó con otras dos entregas en la e-shop de Nintendo 3DS bajo el nombre de Dillon’s Rolling Western; de estas entregas arrastra a sus dos protagonistas, Dillon (el serio, reservado y hard-boiled héroe) y Tapón (el chistoso, pero sin resultar cansino, y el cerebro del equipo), compañeros de armas que protegen a los poblados de la invasión de feroces monstruos de roca que caen del cielo. También se utilizan aquí muchas de las mecánicas de tower defense de sus anteriores juegos, pero refinando la fórmula y añadiendo muchos elementos que la hacen mucho más atractiva de lo que era en el pasado.

Dillon’s Dead-Heat Breakers comienza de una forma tremendamente simpática: convierte a tu mii en un amiimal, que es una versión animalizada de tu avatar; puedes repetir el proceso varias veces hasta dar con la forma que te gusta (algunos de los resultados que se obtienen son realmente grotescos, pero divertidos de ver). El amiimal resultante de este proceso formará parte del grupo de protagonistas de esta entrega: acompañarás al armadillo Dillon y a su fiel compañero Tapón (el ratón; sin ironías, me he llegado a reír más de lo que me gustaría admitir con los nombres de algunos de los animales del juego: posee una fantástica localización a nuestro idioma) en su aventura para proteger a todos los poblados de este mundo de ambientación tipo Mad Max. El poblado de nuestro amiimal se ha visto rodeado por una misteriosa barrera, y junto a Dillon y Tapón iremos ayudando a diferentes pueblos de alrededor de la Metrópolis para conseguir dinero y materiales que nos ayude a construir el arma necesaria para atravesar la berrera y salvar a todos sus ciudadanos.

Dillon’s Dead-Heat Breakers es un juego con múltiples mecánicas: por un lado tenemos una parte de tower defense en las misiones de defensa de los poblados, y por otro los ratos en la Metrópolis. Cuando estamos en la Metrópolis controlamos a nuestro amiimal y podemos trabajar en tres locales de la ciudad: en la práctica son tres minijuegos que nos recompensarán con dinero según los resultados obtenidos. Hay un minijuego de shooter con perspectiva cenital muy simple, otro de retirar objetos concretos de dos cintas transportadoras de una planta de producción y uno más (el peor con diferencia) en el que trabajas de dependiente de una tienda vendiendo comida a los residentes de la ciudad.

Son tres minijuegos con mecánicas entretenidas al principio, pero tremendamente simples que, a la larga, lastran mucho el ritmo de la experiencia, al tener que repetirlos una y otra vez, aún aumentando su dificultad, si quieres tener el dinero necesario para afrontar las misiones. En ocasiones también puedes participar partidas de cartas y en carreras contrarreloj en el estadio de la ciudad manejando a Dillon, partes mucho más divertidas y bien resueltas, aunque mucho menos frecuentes.

¿Y para qué nos sirve el dinero que obtenemos trabajando? Pues para contratar a los artilleros que nos acompañarán en nuestros rescates a los pueblos vecinos. En el hotel en el que nos hospedamos hay una sala con mesas y un bar lleno de aguerridos y avaros mercenarios que podremos contratar. Estos aguerridos mercenarios pueden ser generados de forma aleatoria por la máquina, o bien ser las versiones amiimal de los amigos de tu cuenta Nintendo. Estos mercenarios cuentan cada uno de ellos con unas armas, alcance y niveles propios, pudiendo aumentar sus capacidades si les contratamos a menudo, pues ganarán experiencia, e incluso mejorarán su relación con nosotros.

También puedes usar ese dinero para comprar objetos útiles para Dillon y tu amiimal en la batalla: algunos de ellos consumibles, y otros objetos equipables que mejoran sus características o añaden habilidades nuevas. Es una mecánica interesante, pues te obliga a realizar esos trabajos si quieres contar con el equipo ideal para las misiones, pero lo repetitivo de las tareas a realizar previamente descritas hacen que sean un trámite para llegar a la parte realmente divertida y adictiva del título: los recados de los pueblos para ayudarles a luchar contra los monstruos.

Dillon, el armadillo todoterreno

En estas misiones iremos con todo el equipo que hayamos reclutado (también nuestro amiimal), pero controlaremos a Dillon, ya que puede usar su velocidad para desplazarse rápidamente por el escenario y sus habilidades de combate para eliminar a las criaturas. Suceden en grandes escenarios con edificaciones que deberemos proteger repartidas en toda su extensión. Dentro de esas estructuras están los Manjus, criaturas que suponen la principal fuente de riqueza de los lugareños y que, de ser devoradas, supondrán la derrota para nuestro grupo. Estas misiones a su vez se dividen en tres partes: la de planificación, la de defensa y la de persecución.

En las fases de planificación, usando el minimapa para indicarnos la localización de los lugares a proteger, decidiremos la colocación de los mercenarios teniendo en cuenta su poder y el alcance de sus disparos. Contaremos con un tiempo limitado para recorrer el escenario buscando recursos con los que reforzar algunas estructuras, o bien repartiendo los Manjus de la forma que más nos convenga para evitar que los devoren. Una vez se acabe el tiempo, o bien decidamos que estamos listos, comenzarán a llegar los monstruos, dando comienzo así a la fase de defensa.

Aquí deberemos usar la velocidad de Dillon (que ciertamente recuerda mucho tanto corriendo como luchando a cierto erizo azul) para desplazarnos allá donde se nos necesite. Deberemos luchar con los enemigos entrando en contacto con ellos; una vez les toquemos, la perspectiva de juego cambiará a la de una pequeña arena en la que deberemos derrotar como si de un beat ‘em up se tratara a pequeñas representaciones de los monstruos de piedra. Los hay de muchos tipos, teniendo que usar diferentes estrategias según el grupo con el que luchemos. Además podemos obtener materiales de ellos haciendo ataques de derrape, pero también podemos realizar combos de zarpazos, embestidas recargando un medidor de potencia….

Cuando hayamos acabado con suficientes de estos enemigos se transformarán en gigantescas motos, momento en el que nosotros activaremos nuestros reactores para aumentar significativamente nuestra velocidad. Aquí la jugabilidad se transformará por completo, siendo nuestro objetivo dar caza a los monstruos antes de que el tiempo se agote. Para ello deberemos alcanzarles y combatir contra ellos a la vez que corremos, como si fueran duelos entre coches y motos. Es tremendamente emocionante y divertido, siendo una lástima que sea una mecánica ideada únicamente para acabar las misiones (eso sí, suponen un final de fase muy épico).

Durante todas estas fases el manejo de Dillon y la velocidad están realmente conseguidos (mejorando el efecto si activamos el 3D de la consola), y todas las pequeñas mecánicas se integran a la perfección, dando como resultado una dinámica que se siente novedosa y entretenida. Este curioso cóctel jugable se complemente con una banda sonora a la altura y un apartado gráfico muy conseguido, destacando los modelados y diseños de unos personajes que derrochan carisma, y la sensación de rapidez y fluidez con la que se mueve todo. Además el equipo de Vanpool sabe que su fórmula, aunque variada y entretenida, puede hacerse repetitiva a medio plazo, por lo que en todas las misiones introducen alguna nueva mecánica que cambia la jugabilidad: un mapa acuático en el que te desplazas por puentes, un nuevo tipo de enemigo, una nueva habilidad para Dillon…

Sin embargo, las partes en la Metrópolis hacen que el ritmo de la aventura no solo se ralentice, sino que sufra: Dillon’s Dead-Heat Breakers es un juego muy largo, pudiendo superar las 15 horas de juego muy fácilmente (más si queremos además repetir las misiones para mejorar nuestra puntuación y encontrar los coleccionables), y esos minijuegos se sienten como una obligación, un trámite antes de llegar a la parte que realmente mola. Esto no es un juego de David Cage, no deberíamos sufrir haciendo algo cotidiano, no hay nada que transmitir ahí. Si hubiera habido una mayor variedad de esos minijuegos, o su presencia hubiera sido meramente opcional como forma de respiro entre misión y misión, se disfrutarían mucho más en mi opinión. Sin embargo, en última instancia, queda como una buena idea para dar variedad y alargar la experiencia, pero que su ejecución resulta negativa para el conjunto de la obra

Conclusiones

Dillon’s Dead-Heat Breakers reúne todas las características necesarias para ser considerado uno de los lanzamientos más interesantes de 3DS que hemos visto en mucho tiempo, lastrando la experiencia el diseño de los minijuegos necesarios antes de las misiones de rescate. Introduciendo cambios en la estructura de la Metrópolis, Dillon podría ser una IP de largo recorrido, pues sus mecánicas de conducción y tower defense son muy divertidas y funcionan a la perfección en formato portátil. ¿Para cuándo un crossover con Sonic?

Dillon’s Dead-Heat Breakers ya está disponible para Nintendo 3DS en formato físico y digital a un precio de 39,99 €.

Dillon's Dead-Heat Breakers

Puntuación Final - 7.5

7.5

Interesante

Un título que mezcla conducción, tower defense y acción de forma magistral; divertido y original con muchas horas de duración que ofrecer en la última etapa de Nintendo 3DS, pero que queda lastrado por decisiones de diseño que afectan al ritmo del juego.

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Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.

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