AnálisisPS4

Vampyr – Análisis PS4

La muerte es un regalo que no te será condedido jamás, Neófito...

Cuando era un crío, mi hermano puso ante mis ojos uno de esos juegos de rol que me marcarían y que han contribuido a que hoy por hoy, tenga cierta predilección por el rol; ese juego fue Vampiro: La Mascarada. A pesar de que no tenía la edad para comprender el mundo de confabulaciones, política y moralidad que rodea a la obra de la editorial White Wolf.

Desde entonces he conservado cierto cariño a la temática vampira, a esa lucha entre el monstruo y el humano, y por cual se inclina la balanza. Es por eso que Vampyr, de Dontnod Entertainment -padres de Remember Me y Life Is Strange-, consiguió embriagarme con su propuesta, prometiendo volver a traer la grandeza a la temática vampira después de diversas decepciones.

Ha llegado la hora de enfundarse en la gabardina del Doctor Jonathan Reid, despertar de nuestro letargo y recorrer las calles de Londres, donde la violencia inunda las calles del cálido néctar de la vida. Lo que decidamos en el trascurso de nuestra investigación es solo asunto nuestro.

Monstruos con rostros humanos

La obra nos lleva a Londres, en el año 1918, una fecha histórica que dio fin a la Primera Guerra Mundial cuando Alemania aceptó el armisticio. Los que sobrevivieron volvieron a casa con la mente fragmentada, dejando atrás lo que una vez fueron tras ver los horrores de la guerra, aunque esto fue en los mejores casos, ya que otras familias no volvieron a ver a sus padres e hijos.

Por desgracia, ese año también fue protagonizado por la terrible pandemia de gripe española, una de las pandemias más desoladoras de la historia de la humanidad que acabó con la vida de entre 20 y 40 millones de personas. Una época marcada por el pesimismo, donde la información sobre dicha enfermedad quedaba censurada para no atemorizar a la población.

En Vampyr tomamos el control del Doctor Jonathan Reid, quien vuelve a Londres después de largos años. Esa noche, abandonado entre cadáveres, descubrirá que ha dejado su humanidad atrás.

Durante algún momento de su viaje el Doctor Jonathan Reid, una eminencia de la medicina, perdió el conocimiento y despertó en una fosa común, apilado junto a decenas de cadáveres, abandonado y con una insaciable sed, que le hará cometer un acto horrible con el cual deberá vivir el resto de sus noches.

Es así como da comienzo la obra de la compañía gala, en una Inglaterra desolada por la enfermedad y los estragos de la guerra. En los barrios más marginales de Londres donde la policía ha abandonado a su suerte a los desfavorecidos y las bandas han tomado el control de las calles, aprovechando la terrible situación.

Vampyr nos lleva a las calles de Londres, donde la niebla y los cadáveres de los enfermos cubren las calles.

Como neófito abandonado, el Doctor Reid deberá debatirse entre dos dilemas; quién es su creador, y cómo frenar la terrible pandemia que está asolando los cuatro distritos de Londres; East End, West End y los muelles.

Una vuelta de tuerca total a los que nos tiene acostumbrados los padres de Life is Strange, con su título más ambicioso hasta la fecha en el que han invertido todos los conocimientos aprendidos de sus obras anteriores.

Hay pocos juegos que manejen con tal maestría y humanidad la ya algo desgastada carta del vampirismo, pero en esta ocasión el equipo de Dontnod ha sabido crear una historia que, a pesar de que tarda un poco en arrancar, consigue enamorarnos poco a poco de ese mundo pesimista, desolado y gris, donde el bien y el mal a veces no está tan claro. Y es ahí donde brilla realmente Vampyr, en cómo trata a sus personajes y al jugador, otorgándole plena responsabilidad de sus actos.

Porque la obra es una carrera de fondo, algo que debe ser jugar con calma, deleitándose con cada conversación e historia, conociendo a la gran cantidad de NPC que pueblan los distritos de Londres y que, en mayor o menor medida, tienen algo que aportar a la experiencia. Todos recreados de manera tridimensional, sin acudir a extremismos, sin que una opción nos indique cuál es la opción “buena” o cual la “mala”. Esos conceptos se desdibujan en Vampyr para que el propio jugador medite sobre si tenemos tan claro qué es el bien y el mal.

Cada ciudadano es tanto como una fuente de información, como una presa. Ganarnos su confianza solo hará que la recompensa sea aún mayor, lo que hagamos con él desencadenará una serie de consecuencias a las que deberemos hacer frente.

No me entendáis mal, solo en algunas ocasiones el juego se detiene para dejarnos elegir mediante una línea de diálogo o acción, la verdadera decisión solo es planteada una vez en el principio de la obra, y es referente a su dificultad: si no bebemos de inocentes, seremos débiles y no habrá ningún tipo de piedad contra nosotros. Porque como bien nos avisa el equipo al principio del título, la dificultad del juego -la cual no puede elegirse- irá en función a nuestras decisiones. Si somos un auténtico depredador y no tenemos compasión, iremos más que preparados contra los enemigos, pero si nos aferramos a nuestra humanidad y decidimos ser benevolentes, tendremos que esforzarnos aún más para ganar cada combate.

Un lobo entre corderos

Jamás debemos olvidar cuál es nuestra condición, sí, somos el Doctor Reid, un hombre que juró proteger a los más desfavorecidos cuando vivía, pero ahora todo ha cambiado. No solo nuestra naturaleza, si no a lo que tendremos que enfrentarnos en nuestra investigación. Es por ello que debemos estar preparados para lo que está por venir. Así que debemos vestirnos de depredador, movernos entre la multitud y seleccionar concienzudamente de quién nos alimentaremos, si es que nos vemos en la obligación de hacerlo.

Para evolucionar necesitamos experiencia, y la forma más fácil de conseguirla es sentenciando a un ciudadano. Las batallas, exploración y diálogos nos dan una pequeñísima cantidad, por lo que jamás debemos descartar el alimentarnos.

Lo fácil, y para no herir nuestra frágil moral, es seleccionar al ser más despreciable de la ciudad, ese que no recordará nadie y que no provocará grandes consecuencias, pero aún así las habrá. No hay personas perfectas ni desalmados, así que la decisión nunca se torna fácil.

A medida que descubrimos información sobre los ciudadanos nos damos cuenta de que aquel matón que extorsiona a los demás es solo un padre que busca la protección de las bandas contra su hijo, débil y temeroso, en los terribles barrios de Whitechapel. ¿Ese simpático hombre con el que hemos mantenido agradables charlas?, roba a los cadáveres y vende sus pertenencias.

Si deseamos hacer justicia callejera y acabar con la vida de alguien, haciendo que nos sintamos mejor por matar a un ser humano, debemos tener en cuenta el nivel de Cautivar de nuestra víctima. Siempre ha de ser igual o inferior para que podamos manipularle y llevarle a un lugar más tranquilo para segar su vida.

Por supuesto, no es necesario que acabemos con ni una sola vida de los NPC de la ciudad, podemos mantener intacta nuestra humanidad -servidor solo asesinó a uno por dos motivos: se lo merecía, y para el análisis- pero eso conllevará que el juego avance y nosotros nos veamos más débiles que nuestros enemigos, tocando salir del paso con nuestra habilidad como jugadores y muriendo, como no.

No solo será la única consecuencia, si no que dicho NPC, por motivos obvios, dejará de darnos misiones al acabar con él y afectará al estado de Londres. Porque cada vez que durmamos en uno de los numerosos refugios que hay por la ciudad, después de canjear nuestros puntos de experiencia en la compra de nuevos poderes vampíricos, de los cuales hablaremos más adelante, se hará un repaso del estado de la ciudad, la cual está medida en cada distrito con una barra de ”

El Menú de Ciudadanos nos mostrará los diferentes vecinos de un distrito concreto y la salud de este. Podremos consultar cuánta experiencia nos otorga cada vecino, su nivel de Cautivar, o si padecen alguna enfermedad.

Como doctor, debemos cuidar de los ciudadanos, que en ocasiones contraerán síntomas como resfriados, agotamientos, anemia, lo que rebajará el nivel de salud del distrito y la calidad de su sangre. Para ello podremos preparar remedios para curar sus dolencias, y que goce de buena salud, recorriendo libremente las calles de Londres para ofrecerles remedios, o realizar misiones. Esto es importante, ya que si la salud es positiva se rebajarán los precios de los mercaderes, por ejemplo, mientras que si baja de nivel crítico… habrá desapariciones, muertes y enemigos por doquier.

Podemos movernos con casi total libertad por el mapeado, aunque a veces da la sensación de no ser demasiado orgánico y el movimiento puede hacerse algo torpe.

A este estado también influyen nuestras decisiones, no solo de devorar a nuestros vecinos, si no las que tomemos en diversos tramos de la aventura. El resultado no siempre está claro, y a veces creemos tomar la decisión correcta y todo resulta un desastre, lo que hará que el destino de distintos personajes cambie. Por eso toca pensar en cada movimiento que queramos hacer, meditar cuáles serán las consecuencias de nuestros actos, que irán directas a la fibra sensible.

De neófitos a Antediluvianos

Es admirable el profundo trabajo que hace Dontnod Entertainment con Vampyr, y cómo representa la cultura vampírica ofreciendo sus paralelismos con la humana. Todos y cada uno de los personajes que encontramos comparten con el Doctor Reid esa lucha interna entre lo que les define como humanos, y como monstruos a nuestros ojos.

En la obra nos presentan un Londres donde los vampiros ya eran una realidad antes de nuestra llegada, solo que estaba oculta a nuestros ojos. Presenciamos una estructura jerárquica dentro de los propios vampiros, donde la coronan los Ekon, los más avanzados de la progenie vampírica: con un aspecto totalmente humano, inteligentes, capaces de codearse entre las más altas clases de la sociedad. Otros, como los Skals, no son más que bastardos deformados y monstruosos que se alimentan de carne humana. Despreciados por sus progenitores que los han creado por error.

¿Son tan diferentes los vampiros de los humanos?, ¿nos resulta extraño su elitismo o machismo que reniega la entrada de mujeres a sus selectos clubs?, los paralelismos que ofrece la obra son desoladores.

No pasa desapercibido cómo Vampyr compara, con mucha elegancia y discreción, la sociedad humana y vampira. Como los propios Ekons desprecian a otras razas de vampiros, tratándolas como carnaza, a la vez que los propios humanos han dado la espalda a los más desfavorecidos durante la epidemia. Ni siquiera que los clubs de vampiros, donde confabulan y politiquean, no acepten mujeres, a pesar de que se sientan superiores a los mortales. Es como si en todo momento sus creadores nos intentasen decir que no somos tan distintos a los monstruos que tememos.

Dontnod Entertainment aprovecha para lanzar algunas críticas muy acertadas, y muy necesarias dado los tiempos que, por desgracia, corren aún.

Para presenciar esto lo vemos a través de los ojos de Jonathan Reid, un personaje al que interpretaremos durante la aventura y que, a pesar de que en ocasiones podamos elegir algunos diálogos, no renunciará a su propio punto de vista. Estamos ante lo que podría denominarse un “auténtico caballero inglés”: elocuente, educado, de firmes ideales y con un sentimiento de responsabilidad que se complementa con la tenacidad del doctor.

Nuestro protagonista está escrito con un gran gusto, viviendo no solo su desamparo al ser convertido en un monstruo sin que su progenitor le guié por un mundo que le es completamente desconocido, si no que también entraremos en su propia vida personal. La relación de Jonathan con su hermana, madre y padre, siendo un hombre lleno de contradicciones e incluso que ha tomado decisiones en su vida en las que no todos están de acuerdo, y así se lo hacen saber.

Jonathan Reid es un hombre de ciencia, y como tal deberemos investigar la enfermedad que asola Londres. En ocasiones nos tocará tomar decisiones difíciles, con resultados no siempre favorables.

Como neófito, será un total desconocedor de las criaturas de la noche, por lo que nosotros iremos aprendiendo junto a él cómo funciona el mundo vampírico. Por supuesto, no todo es como nos cuentan, ya que como dice cierta compañera de la aventura: Jamás te fíes de la palabra de un Ekon.

La visión de los nobles Ekon sobre los Skal puede no ser la real, y viceversa, por eso viviremos de primera mano los diferentes peldaños de la evolución de esta especie. Por supuesto, no todos los encuentros serán pacíficos, ni todos nuestros enemigos será humanos, pero si que debemos tener estos en cuenta, ya que son la principal resistencia a la comunidad vampírica.

Al igual que hay grandes organizaciones secretas de vampiros, también las hay de cazadores o estudiosos de su cultura. Estas son la Guardia de Priwen, y la Hermandad de la Estola de Saint Paul.

Como toda historia de vampiros, debe haber una fuerza opositora a esta monstruosidad. En este caso, hay dos formas de ver la cultura vampírica entre algunos humanos.

Por un lado está la Hermandad de la Estola de Saint Paul, una comunidad de estudiosos que analiza la historia del vampirismo, sin entrar jamás en el juego de estos. Tanto es así, que existe cierta tregua entre ambos mundos; ninguno pisa el terreno del otro.

Estos estudios podemos encontrarlos en formas de documentos por el mapeado, hablándonos de las distintas clases que existen, su origen, o escribiendo el propio Lore de Vampyr, alejándose a veces de la figura clásica del vampiro, y otras tomándola como referencia.

Otra vertiente totalmente opuesta es la de la orgullosa, pero ya en decadencia, Guardia de Priwen. Nuestros principales enemigos, y facción a la que pertenecen la mayoría de enemigos que nos encontraremos en las calles, patrullando o dando caza a otras bestias como nosotros. Ellos creen que los vampiros no son motivo de estudio, si no una plaga, y como tal debe ser combatida. Sus códigos y aprendizajes también los encontraremos en diferentes libros y notas, donde se desvela qué hace daño al vampiro -por ejemplo, el sol los hiere de gravedad pero no los mata- y se desmienten algunas ideas clásicas sobre sus debilidades, como por ejemplo al ajo.

Toda esta información envuelve a una obra que trata, como no muchas otras, al mundo de las tinieblas, con un respeto y profundidad que nos gustaría que muchos tuviesen en cuenta en sus futuras obras. Con un elenco de personajes, desde el protagonista hasta los NPC, interesantes y ricos, fortalecidos por momentos terriblemente duros que debemos ver desde los ojos de un inmortal que presencia una enfermedad que causa estragos a su alrededor, pero que él jamás podrá contraer, pues como bien dice la obra “La muerte es un regalo que nos ha sido denegado“.

Mala praxis

Por desgracia, a pesar de que la labia del doctor queda patente enseguida, no todas las situaciones se solucionarán con su grandilocuencia, a veces tocará sacar los dientes. Por suerte, el Doctor Reid sirvió en Francia durante el conflicto bélico, por lo que está familiarizado con la violencia.

Nos encontramos con una jugabilidad ya conocida, aunque con ciertos añadidos propios. Sí, vamos a tener que decir el nombre del maldito título… Bebe de las mecánicas de los Souls, de Bloodborne, especialmente, con un sistema más rápido que, además, le acompaña esa ambientación victoriana. Es uno de esos títulos donde debemos amar nuestra barra de resistencia, ya que es la que nos permite esquivar y atacar.

Aunque bebe de la saga Souls, Vampyr sabe tomar su propio camino añadiendo el sistema de sangre y poderes únicos. Aunque, por desgracia, peca de cierta tosquedad.

Aunque el combate es entretenido y desafiante -siempre que no seamos un desalmado que matemos a todo lo que se nos cruza- peca de una tosquedad que no arrastra el título en el que se basa. Algunas acciones son muy mecánicas, y cuando tocamos demasiado los botones, podemos descubrir que el personaje ha ido realizando acciones que nos han consumido la barra de resistencia.

Sinceramente, no es algo que en gran medida sienta que arruine la experiencia, de hecho, uno se sentirá cómodo a medida que desbloquee más poderes vampíricos. La cantidad me ha parecido justa, aunque siempre uno puede echar de menos más variedad, pero tendremos a nuestra disposición lanzas de sangre, garras, escudos, la habilidad de curarnos, o la de hacernos invisibles a los ojos del enemigo.

Algunos poderes serán tremendamente poderosos, causando estragos entre nuestros enemigos… Aunque tendrá un gran tiempo de recuperación.

Todas las habilidades vampíricas estarán asignadas a los gatillos traseros, pudiendo elegir entre cuatro habilidades que nos las equiparemos en el inventario, y una más a los botones L2 y R2, siendo esta la más poderosa y que, además, más tiempo de recuperación poseerá, por lo que debemos usarla sabiamente.

Para hacer uso de estas habilidades, necesitaremos mantener llena la barra de sangre, de la cual debemos cuidar como si nos fuese la vida en ello. Esta barra se llenará, obviamente, bebiendo sangre de ratas que encontremos en plena calle, o en pleno combate.

Para ello, y como ocurría en God of War, los enemigos tendrán una barra de resistencia que debemos mermar con las armas que hagan daño contundente, y una vez vacía podremos morderles, llenando no solo la barra de sangre, si no recuperando una cantidad de daño proporcional al nivel de la habilidad que poseamos y que está dedicada, precisamente, a la regeneración tras morder a una presa.

Dominar la resistencia y la sangre es esencial para el gran reto que supondrá los últimos compases del juego, sobre todo si llevamos una dieta sana en personas inocentes, ya que nuestra fuerza será inferior a la de nuestros enemigos y tendremos que hacer uso de todo lo que dispongamos con la máxima sabiduría, como también conocer qué enemigos debemos morder, y a quien no merece la pena intentarlo.

Otro de los pecados de la obra de Dontnod es la repetición de enemigos, aunque los combates contra jefes son intensos y muy buenos.

Por desgracia, los enemigos caen rápidamente en la repetición, predominando el mismo tipo de cazadores gran parte de la aventura, hasta la recta final donde hacen aparición otros que nos pondrán las cosas difíciles. Por suerte, los combates contra los jefes rompen la tónica y nos encontramos contra auténticos retos, haciendo frente a nuevas habilidades que desconocemos.

Brillan algunos jefes por encima de otros, por contexto y dificultad, que nos ahorraremos para no hacer ningún spoiler. Pero algunas batallas, sobre todo las más cercanas a nuestro personaje, son las más brutales y tensas de la obra.

En cuanto al armamento, hay un poco de todo. Tenemos las armas principales, asignadas al botón cuadrado, cuya composición son armas de cuerpo a cuerpo como porras, sierras quirúrgicas o sables, mientras que habrá armas a dos manos que añadirán, además, una mecánica de parrys pero consumirán bastante más resistencia. En la izquierda, asignada al botón triángulo, nos encontramos armas de apoyo: Estacas para mermar resistencia, bisturís para drenar sangre o armas de fuego como escopetas, revólveres o pistolas semi-automáticas.

En los refugios, además de mejorar nuestras habilidades, podemos mejorar nuestras armas, fabricar sueros revitalizantes, analizar remedios y crearlos para curar a los ciudadanos.

Todo el armamento puede ser mejorado, siempre que tengamos los elementos necesarios. Además, una vez mejorado, podremos elegir entre dos características: por ejemplo, podemos mejorar la sierra quirúrgica para que haga más daño, o que cada golpe rellene una pequeña cantidad de nuestro medidor de sangre.

Esto podremos hacerlos en las mesas de trabajo, donde fabricaremos sueros de sangre a modo de poción de maná, de vitalidad, o remedios para curar a los ciudadanos. Es necesario, que al menos, nos pasemos de vez en cuando por ellos para preparar nuestro armamento para lo que está por venir. Ya que toda ayuda será necesaria para enfrentarnos con los enemigos que, en la mayoría de ocasiones, nos superarán en número y fuerza.

Luces y sombras

Por desgracia, a pesar de su ambición y buena mano, Vampyr sufre de un presupuesto ajustado que se ha visto traducido en diversas carencias. A nivel técnico nos encontramos ante un título bastante justo, que brilla más por su apartado artístico que por el gráfico. También se ven comprometidas las animaciones de los personajes, casi carente de ellas en gran medida y mostrando un rostro con una expresividad mínima.

Sumamos también a esto un rendimiento irregular, con diversas caídas de FPS en momentos del combate o tiempos de carga excesivamente largos, y esto es algo común, ya que al entrar en diversas casas o zonas tendremos que cargar partida, o al morir, de hasta 40 segundos o más.

¿Molesta?, sí, resulta bastante molesto, aunque no por ello debe desmerecer la calidad del título. Por supuesto, os hablamos de una versión anterior a su lanzamiento, por lo que es posible que estos problemas queden resueltos de cara a la venta del título.

Una belleza sombría

Pero más allá de estos problemas, hay que alabar el buen gusto de Dontnod en la recreación de una Londres decadente, llena de criaturas, cazadores, y ciudadanos que intentan sobrevivir como buenamente pueden. En esta aventura, que dura alrededor de las 40 horas si vamos con tranquilidad y exprimiendo cada conversación, nos encontramos con barrios diferenciados por su clase social, por ejemplo, la decadencia de Whitechapel y el lujo de West End.

La decadencia y la muerte son los principales atributos artísticos de la obra, que goza de un filtro neblinoso y apagado que tan bien le sienta a la noche londinense.

También destacan algunos diseños de personajes, como el de Jonathan Reid y una interpretación fantástica, con la sabia decisión de mantener las voces en inglés, donde se pueden apreciar los acentos británicos de los residentes en la ciudad, como el de los extranjeros. Es una pena que las interpretaciones no estén respaldadas por un trabajo facial a la altura, pero mantiene el tipo a pesar de dicho problema.

Vampyr es una obra bella, con ese encanto que tienen las historias góticas en lugares desafortunados donde la muerte es la gran protagonista. También, y para mi sorpresa, estamos ante otro juego donde la banda sonora está muy cuidada, con elementos de cuerda donde resaltan los violines para recrear la música de la época, aunque aderezándolo con algunos instrumentos eléctricos.

Olivier Deriviere, compositor de Vampyr, apuesta por sonidos estridentes y chirriantes para mantener la tensión, mientras que en otras ocasiones apuesta por la armonía, pero siempre manteniendo ese toque melancólico y triste que acompaña a la perfección a un periodo histórico donde la esperanza se desvaneció por completo.

Incluso en entornos como el Hospital de Pembroke, lugar al que podríamos llamar hogar, la melodía nos recuerda que a pesar de la calma todo nuestro alrededor sufre. Solo tenemos que asomarnos a la ventana para ver a los enfermos amontonados en la puerta del hospital, metidos en carpas improvisadas donde poder atenderles, o los médicos agotados luchando contra una enfermedad que no sabe ni siquiera cómo combatir.

Conclusiones

Dontnod Entertainment ha convertido a Vampyr en un título de culto instantáneo, una obra bella, que nos hace replantearnos nuestro concepto de lo que es correcto, y que trata sobre cómo las apariencias no representan al individuo. Su mundo vampírico, lleno odio, violencia y desesperanza encandilará a aquellos que permanezcan hasta el final.

Porque esta aventura requiere tiempo, dejarnos llevar y empatizar con una ciudad moribunda donde cada uno lleva su vida como buenamente puede. En el camino, más allá del fantástico guión y representación de la clásica mitología vampírica llena de confabulaciones y sociedades secretas, descubriremos que algunos monstruos no deambulan en plena noche raptando a damiselas en apuros, si no que se ocultan bajo rostros humanos, a simple vista de la sociedad.

Vampyr

Puntuación Final - 8.5

8.5

Recomendado

A pesar de sus carencias, estamos ante un título que apunta a ser un clásico de culto en su género. La dedicación y buena mano de DotNod Entertainment en su narrativa y la creación de personajes tridimensionales es fantástica.

User Rating: 5 ( 3 votes)
Etiquetas

Enrique Gil

Amante de las buenas historias, de aquellas que te despiertan sentimientos que solo un buen videojuego consigue. Un eterno fan de juegos como Dark Souls, la saga The Witcher y de los juegos de TEAM ICO, en especial, Shadow Of The Colossus.

Actualidad

Cerrar
X