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Game Boy: El principio de un imperio que sigue vigente

Repasamos el legado de la consola que llevó a Nintendo a reinar el mercado portátil

Nintendo, probablemente, es la compañía más icónica de la industria del videojuego y, como todo en la vida, ha tenido altas y bajas. Sin embargo, si hay un apartado en donde los de Kyoto han reinado a placer desde hace más de 20 años ese sería el mercado portátil. Las máquinas de sobremesa han tenido un trayecto, desde el punto de vista comercial, un tanto irregular; mientras que plataformas como la NES o SNES dominaron ampliamente el apartado de ventas, la cosa fue decayendo en Nintendo 64 y Game Cube. La gran N volvió a la cima con Wii y sus más de 100 millones de unidades vendidas y ahora mismo Switch goza de una excelente salud, pero no olvidemos que viene precedida de un batacazo histórico como lo fue Wii U, el cual es, junto a Virtual Boy, el fracaso comercial más importante para la compañía. No obstante, este fenómeno no se repite en las consolas portátiles. Ahí los creadores de Mario Bros. han dominado el mercado de forma incontestable.

Uno de los tantos modelos de Game & Watch que salieron a la venta

Game&Watch fue la primera incursión de Nintendo en el mercado portátil, el primer paso para llegar a Game Boy y para, posteriormente, formar un imperio en cuanto a portátiles se refiere. Dichas máquinas fueron lanzadas en 1980, 1981 y 1983 en Japón, Estados Unidos y Europa, respectivamente. El concepto ideado por Gunpei Yokoi se basaba en un único juego por plataforma, con el aliciente de ser una máquina portátil. La evolución natural de ese concepto sería una máquina portable que tuviese la posibilidad de intercambiar cartuchos y así disfrutar de distintos juegos. De aquí surge la semilla que se acabaría convirtiendo en la Game Boy, proyecto también liderado por Yokoi. De la misma forma que la NES intentaba llevar la experiencia de los juegos de recreativas a los salones de las casas, la Game Boy trataba de ofrecer experiencias similares a las de una consola de sobremesa, pero con el valor añadido de poder llevarnos el juego a todos lados en el bolsillo y jugar dónde, cómo y cuándo queramos. Dicha idea se vería consolidada el 21 de abril de 1989 cuando Game Boy se lanzaba de forma oficial en Japón, el 31 de julio del mismo año en Estados Unidos y el 28 de septiembre de 1990 en Europa.

Game Boy con Tetris incluido, uno de los packs más exitosos que tuvo la consola

Evidentemente, la iniciativa y la apuesta por el mercado portátil no es algo que se le haya ocurrido solo a Nintendo, en octubre de 1990, en Japón, SEGA presentaba la máquina que venía a rivalizar con Game Boy; se trataba de Game Gear, una propuesta similar pero con un enfoque diferente. La mítica rivalidad entre las compañías ahora se trasladaba al terreno de las portátiles y sentaría el precedente, además de darnos las claves para entender el éxito que la gran N ha tenido siempre en ese sector. Las dos máquinas apuntaban al mismo público objetivo, las dos querían ofrecer eso de llevarnos nuestros juegos favoritos a todos lados; pero las formas de plantearlo resultaron claves. Mientras que Game Gear quería ofrecer una experiencia, a nivel técnico, similar a lo que se podía ver en Master System y Mega Drive; Game Boy se centraba en ofrecer experiencias de juego adaptadas a una plataforma portátil, con los pros y contras que eso conlleva. En el caso de la máquina de SEGA, su apuesta por la potencia gráfica trajo consigo un problema que a la larga resultó determinante para perder la batalla por el mercado: gastaba pilas de forma impresionante. Dado que apuntaban, en ambos casos, a un público conformado por niños y adolescentes es comprensible que los poseedores de la consola no pudiesen permitirse comprar baterías cada dos por tres, con lo cual la alternativa era jugar con la consola conectada al enchufe, perdiendo así el gran aliciente de la portabilidad.

Game Gear fue una de las consolas que intentó quitarle el trono a Game Boy

Por su parte, Nintendo entendía el enfoque de manera diferente. Los de Kyoto entendían que si el gran atractivo era lo portátil de la máquina pues debían buscarse maneras para optimizar al máximo posible los recursos, y la mejor forma de afrontar eso era haciendo recortes a nivel técnico; así de paso iban reduciendo costos de facturación, con lo cual el precio de venta al público sería más asumible y, al mismo tiempo, el consumo energético; obviamente, el gasto de pilas para los usuarios sería más equilibrado permitiendo así sacarle partido a la gran novedad que intentaban vender. Esa especie de limitaciones auto impuestas hizo que Nintendo se diese cuenta de una cosa: no es lo mismo jugar en una tele en el salón que hacerlo en cualquier otro sitio en un dispositivo portátil, con lo cual los juegos no tienen que ser necesariamente iguales. Partiendo de ahí, la compañía forjó una estrategia que perdura hasta hoy día: ofrecer experiencias distintas tanto en portátil como en sobremesa; no mejores o peores, no más grandes o más pequeños, simplemente proyectos diferentes. Esa filosofía para ver los mercados y dividir esfuerzos, en cuanto al desarrollo se refiere, se ha mantenido hasta hoy día.

Tetris se convirtió en piedra angular para el éxito de Game Boy

Sobre el papel todo esto suena muy bien, pero faltaba ver lo más importante, y es que más allá de buenas ideas o apuestas interesantes, lo que realmente ayuda a que una consola triunfe es que los juegos tengan calidad. Mientras más juegos de calidad tenga una máquina, más unidades vende, y mientras más consolas se vendan, serán más los estudios que se animarán a llevar sus proyectos a ella. En ese sentido, siempre que pensamos en Game Boy se nos vienen dos puntos de inflexión, siendo la llegada de Tetris el primero de ellos. Un título que va de la mano en nuestros recuerdos de la Game Boy, el juego que a muchos de nosotros nos dieron junto con la consola; eso es Tetris. Pensándolo más a fondo, y en retrospectiva, es un juego que encaja a la perfección con ese estilo de juego portable que se buscaba implementar. Partidas cortas, pero nunca aburridas y, sobre todo, muy adictivas.

La salida de Pokémon le dio una segunda vida a la consola

La consola estaba resultando ser un éxito, arrollaba a sus competidoras en cuanto a ventas y, especialmente, en la calidad de sus juegos. Luego de Tetris la forma de enfocar la plataforma se fue consolidando, SNES tenía Super Mario World, pues entonces a Game Boy llegaba Super Mario Land. Incluso previo a eso, Metroid estaba teniendo éxito en NES, así que la gran N lanzaría Metroid II directamente en la portátil, título que al incorporar la mecánica de eliminar a los metroides, siendo cada uno de ellos una especie de jefe final, daba lugar a seccionar en partidas más cortas la aventura. Todo encajaba bien, todo iba sobre ruedas; hasta que eventualmente el ritmo de ventas empezó a bajar, y entonces de forma inesperada llegó un nuevo impulso a la popularidad de la máquina: Pokémon.

Pokémon popularizó el uso del cable Link para jugar con amigos

La creación de Satoshi Tajiri llegaría a Game Boy con las versiones Rojo y Verde en 1996 en territorio nipón. Al ver el enorme éxito que consiguió, Nintendo decidió llevar el fenómeno de los monstruos de bolsillo al resto del mundo. Durante 1998 y 1999 Pokémon arribó a Occidente, ahora con las versiones Rojo y Azul. El éxito resultó tan demoledor que incluso las expectativas de la propia compañía se rebasaron. Ahora se añadía un nuevo elemento a la ecuación: jugar con amigos mediante el mítico cable Link. Dicha posibilidad ya existía previamente, pero siendo honestos, quien lo popularizó fue Pokémon gracias a la idea de vender dos versiones con diferencias sutiles. Curiosamente, a medida que el fenómeno Pokémon fue creciendo, empezaron a llegar las revisiones de la consola, siendo Game Boy Color la versión definitiva. Pokémon le dio un nuevo impulso a las ventas de la máquina hasta cerrar con broche de oro con los juegos de la segunda generación (Oro, Plata y Cristal).

Game Boy Color fue la última y la mejor versión de la consola

Game Boy Advance se pusó a la venta en el año 2001. La elegida para continuar con un legado iniciado 12 años antes. Por el camino, durante más de una década, Game Boy se encargo de dejarnos un vasto catálogo lleno de grandes juegos. Muchas de las franquicias más populares de la industria cuentan con fantásticas entregas para Game Boy. No obstante, más allá de los juegos, que no es poco, lo más importante que la primera consola portátil de Nintendo nos deja es una filosofía, una forma de entender ese sector del mercado que ha dejado gratos resultados. Evidentemente no todo ha sido perfecto, no siempre las cosas han sido utópicas, pero hay una realidad innegable sobre las estrategias que usan los de Kyoto: Nintendo vende muchas consolas y nosotros recibimos muchos juegos muy buenos. Fue así con Game Boy, fue así con Game Boy Advance, con DS y ahora con 3DS. En cuanto a consolas portátiles, Nintendo ha creado un imperio imponente y todo eso comenzó con la Game Boy. Una gran consola y el inicio de imperio que perdura hasta hoy día.

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Keveen Argueta

Amante de los videojuegos buenos, muy crítico con los malos. Por ahora, músico de profesión, futbolero por pasión y jugón por convicción.

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