AnálisisPC

Owlboy – Análisis PC

Vuela bien alto hasta alcanzar las estrellas

Vivimos una época en la que lo indie pretende traer de vuelta una vieja escuela de videojuegos con una estética pixel, rescatando antiguas joyas que han caído en el olvido o se transformaron perdiendo esa esencia que les hizo despuntar al principio. Sirviendo como sucesores espirituales (más por el estilo de juego que por tener algo que ver con algún otro título) estos indies nos intentan transportar a otra época en la que no éramos más que unos críos que jugaban sin pensar en nada más. Pero todos estos indies se encuentran con dos obstáculos, una gran oferta de juegos del estilo en el mercado y no ser capaces de diferenciarse de aquellos juegos que se quedaron grabados a fuego en nuestra memoria. Es por esto último que Owlboy despunta, trayendo de vuelta estos sentimientos nostálgicos de nuestros antiguos juegos favoritos que sabe diferenciarse lo suficiente como para dejar las sombras y caminar por la luz.

Un mundo de color y contraste

El mundo de Owlboy es uno alegre y colorido, con una estética pixel muy cuidada desde los fondos hasta los personajes con los que interactuaremos. Todo está hecho con sumo detalle y mimo, resultando en una experiencia visual muy de agradecer. Cada lugar que visitemos estará cargado de encanto, un mundo colorido y alegre, que puede tornarse triste y oscuro en algunas zonas y partes del juego.

D-Pad Studio sabe lo que se hace usando una paleta de colores amplia y única en cada zona, permitiéndonos saber dónde nos encontramos en cada momento únicamente identificando los colores que nos rodean. Pasamos de una pequeña aldea con sus colores vivos a un templo con el gris de la roca como color que domina la escena. O llegaremos a un barco pirata donde todo será madera bañada por las lámparas amarillas que iluminan el sitio. Cada lugar es único en cuanto a su diseño y gama de colores, cada pequeño detalle nos gritará “eh estás aquí y no en ningún otro sitio”. Y no es que Owlboy se corte a la hora de crear espacios para que podamos investigar. Cuevas con lava, praderas que flotan entre las nubes, templos milenarios, montañas nevadas (cómo odio las zonas de nieve y cómo me ha gustado la de este juego), estructuras asoladas por las zarzas…un mundo que parece vivo y antiguo.

Owlboy nos sorprenderá con un mundo pixel precioso y colorido

El apartado visual del título es posiblemente uno de los más destacables porque es lo que primero entra por el ojo; pero no os dejéis engañar por su aspecto cuco e inocente, pues pronto veréis cómo contrasta con una historia algo más madura de lo que podríamos esperar.

En cuanto a animaciones debo decir que logran transmitir la personalidad de cada personaje a la perfección, definiéndolo y haciéndonos saber cómo se siente a cada instante. Una auténtica maravilla conformada por píxeles que no hace sino reforzar la buena impresión que el apartado gráfico causa. Y si esto fuese poco, tiene unas cinemáticas impresionantes que nos ayudarán a entender mejor la historia.

Música de cuento

Como era de esperar, tras ver el apartado visual de Owlboy su apartado sonoro no se queda atrás. La BSO de este título es digna de cualquier cuento y acompaña siempre a la perfección cada momento, sabiendo guardar silencio en algunos momentos en los que el respeto es más que necesario. Puedes sentir la libertad en las flautas y violas que te acompañan mientras vuelas como Otus a través del cielo, o la presión del combate contra un jefe mientras te juegas la vida esquivando sus ataques y buscando la oportunidad de golpear. La atmósfera está bien creada gracias al cuidado apartado visual, con sus fondos, estructuras y enemigos, pero lo que le da el toque distintivo es la música. Una que sin lugar a dudas ocupará un lugar en el corazón de más de uno, y que nos transporta a aquella época donde todo podía ser una aventura.

Extiende tus alas y vive

Manejar a Otus, que es el prota, es una auténtica gozada. Aquí es donde se separa de los juegos de la vieja escuela este Owlboy. En vez de limitar nuestros movimientos para que no podamos alcanzar ciertos sitios por estar demasiado altos, nos dan alas, y nos dejan explorar a nuestras anchas, o casi. Es cierto que hay obstáculos que nos cortarán el paso y que no podremos sobrepasar hasta encontrar un compañero que se haga cargo del mismo, pero podemos volar, ¿es que eso no mola?

El movimiento y el combate son en general muy sencillos, podemos caminar y saltar como en cualquier plataformas, pero en vez de un doble salto al saltar por segunda vez extenderemos nuestras alas y podremos volar, sin límite de energía ni nada que se le parezca, volar de verdad. Y es una delicia poder sobrevolar el mundo de Owlboy mientras usamos el dash para ir más rápido. Nuestro set de movimientos consta únicamente de dos opciones, uno será el mencionado dash, una voltereta que nos da más velocidad pero que nos permite esquivar en combate también (creedme esto es muy útil, dios lo bendiga) y un ataque giratorio cuya única utilidad es aturdir a los enemigos, romper algunas estructuras y girar tornillos (sí, girar tornillos).

Los combates llegan a ser divertidos pero sin suponer un gran reto

Pero no os preocupéis, Otus no está solo e indefenso. Contaremos con hasta tres compañeros, los cuales iremos desbloqueando conforme avance la aventura, siendo el primero Geddy, el mejor amigo de nuestro protagonista (el cual me recuerda a algún personaje de Zelda sin llegar a caer a quien). Geddy usará su pistola para acabar con los enemigos, apuntando nosotros mientras nos movemos con Otus y convirtiéndonos en una suerte de caza humano (la muerte desde el cielo). También tendremos un compañero con lanzallamas (que sirve de escopeta), el cual causará más daño que Geddy pero tiene menos alcance y además nos permite iluminar salas, quemar malas hierbas y derretir hielo. Por último, un compañero que aturdirá enemigos y hará las veces del clásico gancho para alcanzar sitios a los que antes no podíamos acceder o esquivar ataques (y sí, aunque volamos el gancho es MUY útil). Solo podremos usar a estos compañeros cuando estemos volando mientras los llevamos en brazos, el resto del tiempo serán tan útiles como un trozo de papel, no harán absolutamente nada. Podremos lanzarlos donde queramos (como por ejemplo encima de un botón que hay que pulsar) y recuperarlos con un teletransportador que también nos permitirá cambiar de compañero. Lo cierto es que por escrito parece más complicado de lo que realmente es, pero no temáis, enseguida os haréis con los controles y podréis disfrutar.

En cuanto a combates, no hay nada muy remarcable. Los enemigos normales son más bien sencillitos y algún que otro jefe se puede atragantar hasta que aprendas su patrón de ataque, pero poco más. Son divertidos, pero no suponen ningún reto.

Además de investigar y combatir, tendremos escenas de huida (una en concreto muy memorable a lomos de un gusano robot gigante) en la que se pondrán a prueba nuestros reflejos. Pero no solo eso (empiezo a parecer un anuncio de teletienda) también nos encontraremos en algún punto del juego en el que tendremos que actuar con sigilo, escondiéndonos de los enemigos y buscando la manera de pasar sin que nos vean (y ni lo intentéis, estos enemigos son casi indestructibles), dándole una dimensión nueva y emocionante al juego.

Odio esta tienda, odio los coleccionables y odio las mejoras innecesarias

Y ahora hablaré de lo que menos me ha gustado del apartado jugable. Coleccionables, ¿por qué se me castiga así en todos los juegos? Aborrezco los coleccionables, y aunque aquí la mayor parte son fáciles de obtener (son unas monedas que encuentras a patadas, hasta que empiezan a estar escondidas) se me hace tedioso tener que obtener monedas para conseguir mejoras. Y es que para eso sirven, cuando consigues un número x de monedas en un local te darán un premio. Estas mejoras que te dan, o son visuales (sombreritos de alguno de tus compañeros para ir a juego) o mejoras de salud o algún arma, siendo estas dos últimas bastante innecesarias. No repercute apenas en nada (salvo por la mejora del lanzallamas quizás) y el juego podría haber estado perfectamente bien sin ellas, por lo que veo aquí un potencial muy desaprovechado. Si me vas a recompensar, por lo menos que me sea útil. Esto tiene ese lado malo pero tiene un lado bueno, y es que tu progresión en el juego se basa en tu habilidad y no en lo mejorado que vayas.

Historia dramática con estilo cartoon

Al hablar de la historia siento que me he quedado a medias. Siento que he vivido una historia dramática, con peso, personajes que evolucionan, sienten y padecen y un par de giros de guión interesantes y al mismo tiempo no ha terminado de llenarme. Puede que sea cosa mía, pero quizás la historia de Owlboy se ha quedado corta, y aquí es donde la parte más tradicional sale a relucir. Una historia lineal y algo predecible, con personajes memorables pero que nos recordarán a tantos otros. Un prota mudo, un amigo cobarde pero inteligente, un personaje caballeroso y justo y un bromista y pícaro… nada nuevo. Y me duele decir esto porque he disfrutado muchísimo de este título y creo que su historia es buena, pero sin llegar a llenarme del todo. Su mundo me ha parecido interesante, sus personajes evolucionan de manera realista, dejan que el drama ocurra sin que un optimismo absurdo se interponga (y es que viendo el estilo visual todos podríamos suponer que eso sería lo que ocurriría). Sabe respetar sus momentos más tristes y el principio afable y alegre enseguida se ve hecho añicos para dar paso a un drama real. Me ha marcado el hecho de llegar a un cementerio, que la música dejase de sonar y escuchar solo el viento silbando entre las ramas de un árbol y la hierba meciéndose, viendo como mi personaje caminaba encogido y triste ante las vidas que se habían perdido. Owlboy respeta los momentos así y eso es algo que debo admirar y reconocer.

A pesar de que su historia, personalmente, no haya terminado de convencerme, tiene grandes momentos

El fin del sueño

Owlboy ha logrado cautivarme con su banda sonora, su estilo gráfico encantador y con su jugabilidad, me han gustado algunos momentos y en general lo he disfrutado muchísimo; cada jefe final y momento de sigilo. He sobrevolado su mundo y me he maravillado ante cada nueva zona. He investigado y me he arrepentido de meterme donde no me llamaban. Puedo decir que este título ha sido uno de los que mejor han sabido captar la esencia de los juegos de mi infancia y que, sin embargo, se ha separado para ser él mismo, algo mejor. Y por ello aplaudo a D-Pad Studio y espero con ansias algo más de ellos.

Owlboy

Puntuación Final - 8.5

8.5

Recomendado

Un título que hará las delicias de los juegos clásicos (y de Gameboy Advance) pero que busquen algo nuevo. Un apartado artístico precioso y una jugabilidad la mar de divertida.

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Daniel Jiménez

Me gusta dar la opinión que nadie me ha pedido sobre videojuegos.

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