AnálisisPS4

Don’t Starve – Análisis PS4

¡La ciencia nunca fue tan catastrófica!

Curiosamente, yo no conocía Don’t Starve antes de saber de su versión para consola. No soy usuaria de PC, por lo que se me suelen escapar pequeñas joyas oscuras como este juego. Cuando me ofrecieron la oportunidad de poder analizarlo tuve mis dudas. A veces estamos en un momento de nuestra vida donde buscamos otro tipo de desafíos o simplemente nos abruma una dificultad excesiva. Mis compañeros de Navi Games, en concreto, Enrique Gil, me convencieron para darle una oportunidad. Todos saben de mi gusto por una estética que recuerda mucho al maestro Burton, y aunque al principio estaba aterrorizada por tomar esta responsabilidad dado el tipo de juego al que me enfrentaba, debo agradecer sus insistencias. ¡Porque si no conoces Don’t Starve te estás perdiendo una bonita y macabra experiencia!

Wilson, tenemos un problema

Vaya. Yo siempre quise ser veterinaria, pero al final he terminado siendo un modesto y delgaducho científico con una reciente invención que lo va a catapultar a un paisaje infernal cuanto menos.

“Estás en graves problemas”, decían. “La ciencia es tu amiga”, decían. Pues no. La ciencia es esa que hará la vida de Wilson un infierno. Un lugar donde la supervivencia es tu máxima prioridad, donde habitan bestias de todo tipo: arañas, ciervos cíclopes e incluso árboles de sonrisa macabra. ¿Quién dijo que pasear por el campo era agradable?

Si ya me decían que eso de fiarme de un desconocido…

Estás rodeado de todo tipo de recursos que por muy absurdos que parezcan, cada uno de ellos va a cumplir una función importante durante el transcurso de los días. Recolectar, plantar, cocinar, asarDon’t Starve no te lo va a poner nada fácil, básicamente porque cada vez que mueras perderás lo que has conseguido, teniendo que reiniciar el proceso en un ambiente aleatorio al anterior. Mi primera partida fue nefasta y muy triste porque mi vida finalizó en cuestión de segundos, lo que tarda el sol en desaparecer.

El juego no va a explicarte absolutamente nada. El ensayo y error van de la mano, por lo que experimentar con cada recurso conseguido es indispensable. ¿Qué frustra mucho? ¡Pues claro! ¿Qué saca a relucir tu cabezonería? ¡También! Y precisamente es eso lo que lo hace especial. Aquí no hay hogueras, ni nexos. Aquí la hoguera te la tienes que fabricar tú con tus manitas, y más te vale tener unos cuantos troncos para añadir combustible.

¡Arde!

Las opciones del juego son bastante variadas. Si no quieres sufrir demasiado (lo cual no te recomiendo porque es lo fantástico de Don’t Starve), siempre puedes generar un mundo a tu gusto mediante el generador del que dispones. ¿No quieres lluvia, cambio estacional ni monstruos que atosiguen tu supervivencia? Redúcelos entonces. Al igual que la selección de personaje.

Cuentas con una bonita variedad que se irá desbloqueando conforme avances en el juego y los días de supervivencia se vayan sumando, uniéndose al plantel de selección personas tan variadas como Wendy, cuya hermana muerta nos acompañará allá donde vayamos o Willow, una dulce niñita cuyo amor por el fuego puede hacer que ardan los recursos naturales más próximos a ella. Todos poseen ciertas características y desventajas en relación a los demás, por lo que tú irás decidiendo que tipo de partida quieres jugar.

¿A que es adorable?

Lo que comparten en común son sus atributos. Tendrás que controlar el hambre, la demencia y la vida de la que dispones. Tu personaje sentirá miedo ante lo desconocido, los nervios lo harán temblar y seguramente cuando sea de noche no piense con claridad. Ten a mano el fuego, siempre. Imprescindible en esta pequeña pesadilla.

La naturaleza sirve para algo más que hacer fuego

En Don’t Starve todo quiere matarte. Todo. Tenlo claro. Incluso los simpáticos y asustadizos hombres cerdo que corretean como ovejas descarriadas tras las arañas que osan pisar sus tierras. Tú eres tu mejor amigo, ¡cuida de ti mismo!

Algo tan insignificante como una florecilla será lo que regule tu cordura, pudiendo crear complementos que mantendrán tus nervios en su sitio. Incluso las mariposas pueden llegar a ser útiles.

Crea trampas para animales, utiliza el estiércol de los cerdos para una posible granja y muévete a sabiendas de lo que vas a encontrar en según que zona. Pues una de las cosas más cuidadas es que las criaturas y los elementos naturales están bastante estudiados. Tiene sentido que haya ranas cerca de charcos y juncos, así como los pinos que crecen en los frondosos bosques. Saber con exactitud manejarte por el mapa va a ser una clave fundamental.

Las estaciones del año cambian con el paso de los días. Las noches son más largas o más cortas dependiendo del momento en el que te encuentres. Incluso el clima puede arruinar parte de sus materiales y recursos. Tendrás que fabricar ropa, sombreros, armaduras de paja… Todo lo necesario para poder proteger al personaje de los elementos exteriores.

¿Y el control, qué tal es? No sé si la compañía tuvo algo de dificultad, sobre todo a la hora de pensar cómo podrían incluir en el control de consola unos comandos rápidos para no perder segundos de más en elaboraciones. En mi opinión son bastante acertados, no he tenido ningún problema con eso, ya que son intuitivos.

¡Una máquina de ciencia!

Si hay algo que hace especial a Don’t Starve es que cada partida es diferente a la anterior. Nunca sabes si sobrevivirás cuatro días o alcanzarás los treinta. Es genial la emoción por ir descubriendo poco a poco multitud de cosas nuevas, como para qué sirven unos tablones de madera o cómo conseguir seda de araña.

Lo que sí que está muy claro es que cada vez que se reinicia tienes en la cabeza lo primero que debes hacer. Te encuentras caminando por el mapa, talando árboles y consiguiendo piedras para hacer una buena fogata. Buscando pepitas de oro para crear tu máquina de ciencia, esa que te permitirá modificar y evolucionar los objetos creando prototipos de todo tipo. Palas, martillos, mochila… ¡Mochila! Importantísima para tu inventario limitado.

La oscuridad es tu mejor… ¿amiga?

Te gustará la sensación de avance, ese cosquilleo cuando piensas que se acerca la terrible oscuridad pero tú tienes todo lo necesario para sobrevivir. A mi me ocurre; eso de obsesionarme con que el personaje tenga el estómago lleno, con que su miedo esté controlado. Que horrible cuando tu propio despiste te traiciona y de repente ves monstruos oscuros en todos lados, acechando y siseando.

Incluso a veces te encuentras atosigado junto a tu pequeña hoguera, moviéndote alrededor sin saber si arriesgar tu vida por matar a un animalillo o conseguir combustible. Me han matado por cosas así, cuando tenía la situación controlada y mi estúpido cerebro pensó: ¿qué tal si mato a esa araña que está tan sola ahí al lado?

Nunca están solas. Claro.

Lo único que nos queda es avanzar. Porque la noche es oscura y alberga… cosas muy feas, la verdad.

¿Me dices mi nombre otra vez?

No esperéis una historia cautivadora, de esas que te dejan pegado a la pantalla. Don’t Starve tiene final, claro, como también puede llegar a ser infinito. La historia principal es casi inexistente, pero somos conscientes del enorme peligro que nos acecha.

Para mi no es un problema, ya vengo escarmentada de hace tiempo con juegos de este estilo donde superar tu propio avance se convierte en el mayor reto de todos. Eso si, ¡mis alabanzas ante el aspecto visual tan peculiar y bonito! Bonito porque es oscuro, ilustrativo y macabro. Parecerá que estás jugando con personajes hechos a base de trozos de papel, donde la música acompaña y sus voces son meras cuerdas instrumentales.

Conclusiones

No sé si Don’t Starve será del agrado de todos. Como dije al principio, ni yo misma estaba segura de si conseguiría jugar o terminaría rompiendo el mando de mi PlayStation 4 debido a la frustración. Me alegro enormemente de haberle dado una oportunidad. De lo que no me alegro es de que ahora cada vez que vea un árbol pensaré… ¡Qué bien quedaría en una fogata!

Por todo esto, si sois aficionados a este tipo de juegos, Don’t Starve es un imprescindible. Odiareis a esa persona que os lo recomendó, porque ha creado un monstruo.

Enrique, esta te la guardo, compañero.

Don't Starve

Puntuación final - 8

8

Recomendado

Don't Starve es una experiencia frustrante, pero gratificante a la misma vez. Si disfrutas poniendo a prueba tu propia resistencia ante los retos, te recomiendo que te hagas con esta pequeña pesadilla.

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Aruba Chan

Cosplayer y artista amante del diseño gráfico, de la fotografía y el dibujo. Llevo jugando videojuegos desde que era pequeña, pero siempre guardaré en mi memoria The Legend of Zelda: Ocarina of Time.

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