AnálisisPS4

Extinction – Análisis PS4

Una premisa que parecía interesante, pero se queda corta

Los juegos, más allá de ser buenos o malos, siempre deben procurar tener personalidad propia y tener algo que ofrecer a los usuarios. La gran mayoría de los juegos considerados malos, lo son debido a la falta de personalidad. Hemos visto muchísimos casos de proyectos que intentan hacer de las referencias a otras obras su atractivo, o incluso otros casos en donde directamente hacen un clon de otro juego. Los proyectos de esta naturaleza suelen, a menudo, estrellarse y terminan siendo decepcionantes. Todos esos casos tienen en común una cosa: la falta de personalidad propia. Por otra parte, existe una especie de creencia relacionada a que mientras más cosas o mecánicas tenga un título pues es mejor. Evidentemente esto no es del todo así. Un juego puede tener muchas o pocas mecánicas; pero eso no determina su calidad, la cual está definida por el uso que se hace de los elementos con los que cuenta. De la misma forma, para lograr una valoración positiva resulta determinante que el juego busque ofrecer variedad y se aleje lo más posible de la sensación de monotonía. Todos estos elementos se pueden conseguir mediante el buen diseño. Por el contrario, un mal diseño hace que todo lo malo que un juego tenga se note más.

Lamentablemente es el caso de un título como Extinction. El proyecto de los chicos de Iron Galaxy, un estudio conocido por, entre otras cosas, los numerosos ports con los que ha trabajado y, más recientemente, por ser el equipo a cargo de Killer Instinct. La experiencia se ha quedado lejos de lo que podía esperar. A continuación vamos a darle un vistazo a lo que el título tiene para ofrecernos.

La lucha contra los gigantes

El juego nos pone en control de Avil, el último miembro de un clan denominado Los Centinelas, y nos plantea un mundo en donde unas criaturas, que recuerdan mucho a los orcos, a orcos gigantes concretamente, llamadas Ravenii, han invadido el planeta. El universo del juego plantea que la invasión de dichas criaturas ha llevado a la humanidad al borde de la extinción y será nuestro deber proteger al último reino que queda en pie. La situación de enfrentarnos a enemigos que son mucho más grandes que nuestro personaje es algo que perfectamente puede recordarnos a juegos como Shadow of the Colossus o, particularmente, a otras obras audiovisuales. Desde el minuto uno, desde el primer tráiler incluso, el juego recordaba mucho a la premisa del conocido manganime Shingeki No Kiojin (Attack on Titan). Lastimosamente, Extinction está lejos de conseguir el éxito jugable del trabajo del Team ICO, mientras que a nivel narrativo no es ni comparable con la obra de Hajime Isayama.

Centrándonos en el apartado narrativo, el eje central es que mientras nosotros hacemos frente a las hordas de enemigos, la humanidad planea y busca cómo ejecutar un plan que logre salvarlos a todos. El argumento es previsible, de la misma forma que es completamente plano. Los personajes son poco o nada profundos y los giros de guion apenas logran mantener nuestra atención, mientras que el ritmo es demasiado lento y se siente que el guion se intenta estirar lo más posible de forma artificial. Las misiones transcurren mientras el argumento central avanza, junto a tramas secundarias, que se sienten muy previsibles y, en algunos casos, hasta innecesarias y de relleno. La duración del juego ronda las 6-8 horas y por lo menos 2 horas de ese tiempo son totalmente intrascendentes para el desarrollo del guion. Eso se podría pasar por alto si al menos el apartado jugable consiguiera engancharnos, pero eso dista mucho de ser lo que realmente ocurre.

La monotonía de la lucha

Extinction no aspira a ser una obra cuyo guion sea el bastión más fuerte, con lo cual cabría esperar que la jugabilidad consiga ser el punto más alto de la experiencia. Los tráileres invitaban al optimismo en ese sentido, pero la realidad es otra. El control del personaje es fluido y se siente muy bien. Desplazarnos por el escenario se siente muy bien y los controles responden de forma bastante correcta. No obstante lo que podemos hacer con esos controles es lo que resulta decepcionante. La mecánica central es algo denominado golpe rúnico, el cual recuerda mucho al tiempo brujo de Bayonetta. El tiempo se ralentiza y podremos dirigir mejor nuestros ataques para, por ejemplo, romper el candado de la armadura de algún Ravenii o cortarle la pierna, el brazo o la cabeza. Esa mecánica funciona bien y al inicio de la aventura está mas o menos bien planteada; pero a medida que avanzamos la cosa cambia.

Mientras que al inicio podemos usar esto para luchar contra enemigos de nuestro tamaño, además de los gigantes, también servirán para la mecánica de romper los candados de las armaduras de los gigantes. El problema reside en que en momentos más avanzados de la aventura el romper dicha armadura es especialmente complicado. Al inicio tenemos puntos débiles fácilmente reconocibles, pero posteriormente serán necesarias situaciones muy específicas para romper los mencionados candados. En otras palabras, el gigante en sí mismo pasa a ser un puzle que camina. El problema reside en que es poco o nada intuitivo y que, debido a que pueden acabarnos de un solo golpe, seguramente perdamos más tiempo del que nos gustaría hasta descubrir la forma de romper las defensas del rival.

Por otra parte, en cuanto al desarrollo de las misiones se refiere, la cosa no es muy variada. La estructura general consiste en rescatar a los civiles mientras los gigantes se acercan, posteriormente enfrentarlos y acabar con ellos. Dentro de eso la variedad de misiones se reduce, literalmente, a cuatro cosas: rescatar a una determinada cantidad de ciudadanos, eliminar a cierto número de gigantes, eliminar un determinado número de enemigos pequeños, y defender una especie de edificios de los ataques enemigos. La sensación de monotonía durante las misiones es incuestionable, al punto que cada misión se siente más larga de lo que realmente es.

Por otra parte, el juego integra un árbol de habilidades que iremos desbloqueando al gastar los puntos de experiencia que vayamos ganando. Lamentablemente, dichas habilidades no es que sean muy útiles. De hecho muy pocas de ellas realmente aportan algo a las batallas contra los enemigos. A niveles generales las mecánicas y el desarrollo jugable se siente bien, pero solo al principio. Personalmente, la primera hora y media o dos horas de juego me estaban gustando mucho, pero de ahí en adelante la sensación de monotonía y aburrimiento se hizo presente y llegó, en cierta medida, a agobiarme.

La visión de la extinción

Extinction planea un mundo desolado y azotado por la guerra, y lo cierto es que la representación del mundo es bastante adecuada a lo que se busca plasmar en la aventura. Los escenarios transmiten esa aura de ser un lugar en donde el terror de la guerra y de esas criaturas ha generado daño. El nivel gráfico es bastante correcto, la tasa de fotogramas es estable, no tiene caídas de frames que sean muy notables o influyentes, y el aspecto general se ve bastante bien. El apartado técnico resulta adecuado al tipo de juego que es. En cuanto al plano artístico, la cosa se limita a funcionar sin más y, quizás sea solo impresión mía, la estética tiene un aire a la dirección de arte de los juegos de Blizzard, concretamente los orcos me recuerdan muchísimo a los que se ven en los juegos de Warcraft.

El tema sonoro funciona bien en cuanto al doblaje y la ambientación sonora se refiere. Destaco especialmente la labor del doblaje; además la representación de los sonidos de ese mundo están muy bien logrados y encajan adecuadamente con ese mundo plasmado. Por su parte, la banda sonora peca de ser muy genérica. Sí, los temas están repletos de épica, pero da la sensación de que las piezas compuestas se sienten carentes de personalidad y su estilo recuerda más de lo que debería a la música de otros títulos que tiran por la épica.

Conclusiones

Extinction es un proyecto cuya premisa era llamativa. Apuntaba a ser el Attack on Titan de los videojuegos, pero se queda lejos del manganime a nivel narrativo y a nivel jugable también dista mucho de llegar a las cotas que alcanzan los juegos basados en dicha obra. El título funciona bien a nivel técnico, pero un argumento mal llevado, personajes planos y misiones repetitivas resultan ser los elementos que afectan de sobre manera la experiencia. De la misma forma, hay que agregar que gran parte de los componentes del juego recuerdan demasiado a otras obras. No obstante, todo eso sería tolerable si el plano jugable estuviese más pulido, pero no es el caso. La jugabilidad directamente contribuye a la monotonía en la que el juego se acaba convirtiendo.

Realmente el tema con Extinction es que su fórmula se agota muy rápido, a las pocas horas ya empezamos a plantearnos dejarlo. Nunca he visto el precio como un tema fundamental a la hora de valorar un juego, pero en este caso mi recomendación es que si alguien está interesado o le da curiosidad probarlo, pues que espere un poco a las rebajas. Más allá de la opinión de la prensa en general, o de la mía en particular, el resultado en ventas es lo que dará lugar a que en unos meses podamos ver al juego con considerables reducciones de precio.

Extinction

Puntuación Final - 5

5

Correcto

Extinction es un proyecto cuya premisa era llamativa. El título funciona bien a nivel técnico, pero un argumento mal llevado, personajes planos y misiones repetitivas resultan ser los elementos que afectan de sobre manera la experiencia.

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Keveen Argueta

Amante de los videojuegos buenos, muy crítico con los malos. Por ahora, músico de profesión, futbolero por pasión y jugón por convicción.

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