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Mulaka – Análisis PS4

Trae de vuelta el equilibrio, hijo de las estrellas

Hace ya un par de meses que escribí para esta misma web la noticia de la llegada de Mulaka a nuestras actuales consolas de sobremesa (PlayStation 4, Xbox One y Nintendo Switch), y todavía recuerdo la alegría que me invadió al saber que este juego estaba basado en una cultura mexicana real (la tribu tarahumara), que la elaboración del título había surgido como colaboración entre los miembros del estudio Lienzo y antropólogos y especialistas de la cultura tarahumara, y que su finalidad era sencillamente dar a conocer esta hermosa cultura, sus raíces, creencias y costumbres, e intentar preservarlas destinando parte de los ingresos obtenidos a la conservación del paisaje y la cultura tarahumara. Recuerdo leer todo esto y pensar “Este no es un videojuego que solamente busque ser ameno y entretenido. Este es un juego que busca hacer cultura.” Pero a todo esto llegaremos más tarde. Por ahora quiero que tengáis esta información como pretexto para saber que cuando me ofrecieron poder analizar este título acepté sin dudarlo. Ahora vamos al análisis:

Uno es todo y todo es uno

En el papel de héroe que da nombre al juego controlaremos a un Sukurúame (un chamán tarahumara), un hijo de las estrellas que nota cómo últimamente el mundo ha dejado de guardar su delicado equilibrio y debe intervenir antes de que el caos se haga con el control. Armado únicamente con su lanza y el apoyo de algunos espíritus de la naturaleza, Mulaka viajará por distinta localizaciones con el fin de acabar con los malvados seres o espíritus que alteran la paz. Un guión simple, predecible, pero curiosamente un guión al que he sabido sacarle una segunda vuelta de hoja a medida que lo iba recorriendo.

Veréis, el atractivo de Mulaka consiste en que todo su planteamiento se hace desde el punto de vista de un chamán indígena, es decir, una persona que entiende la vida humana (y por tanto la sociedad) como un producto más de la naturaleza, que debe convivir con el resto de seres naturales (ya sean flora, fauna o el propio paisaje), y su labor consiste en entender el equilibrio entre ambas partes y saber leer a través de ella para que haya armonía entre todas las partes. Te hace ver como el abuso por cualquiera de estas partes supone una agresión contra la otra cuando, por ejemplo, un espíritu rebelde bloquea el agua de un pozo e impide que los aldeanos beban o rieguen los campos, y ahí interviene Mulaka para arreglar esa falta. Igualmente, cuando un animal sagrado se rebela, a menudo la culpa la tiene la invasión que los poblados humanos están haciendo de su entorno, en cuyo caso Mulaka reprenderá a los humanos e impedirá que la criatura se tome la justicia por su mano. Equilibrio.

Todo en el entorno de Mulaka tiene su reflejo en la naturaleza. Las distintas transformaciones a las que vamos consiguiendo acceder a medida que avanzamos no son sino cualidades que los humanos observan en los distintos animales y ante las cuales, maravillados, desean con todas sus fuerzas (ahí tendríamos el vuelo del ave, la fuerza del oso, la velocidad de la pantera, etc.). Igualmente, la flora que nos encontramos en cada uno de los niveles nos aportarán distintas habilidades (sanación, explosiones, escudo…) que sin duda estarán ligadas a las verdaderas propiedades que la cultura tarahumara les tenía atribuidas. Al fin y al cabo ¿qué son nuestras actuales medicinas y fármacos sino una versión evolucionada de las antaño hierbas medicinales?

Como digo, en Mulaka todo está enfocado entorno a la Naturaleza, el equilibrio y nuestra interacción con ella, y eso hace que el guión que en un principio puede parecer simple oculte en realidad una capa más profunda y reflexiva.

Al estar en la piel de Mulaka estaremos viendo el mundo del juego desde la perspectiva de un chamán, un intermediario entre el mundo espiritual y el terrenal cuya función es guardar el equilibrio entre ambos mundos.

El buen arte no solo muestra, enseña

Para quienes no lo sepáis, uno de los rasgos más significativos de Mulaka es su apartado artístico, empezando por el hecho de que ha sido diseñado en low poly mediante Unity y pigmentado con tonalidades muy planas, que a mi personalmente me han recordado a algunas obras de surrealismo abstracto, con claras franjas que separan el cielo y la tierra como forma de simplificar lo que estamos viendo para que no nos detengamos más tiempo en observar cómo está recreado el paisaje que el paisaje en sí mismo. Esto es más difícil de explicar que de entender, creedme. Lo que intento decir es que en Mulaka no vamos a encontrar paisajes de fotografía como podríamos encontrar en el estudio de Naughty Dog (Uncharted, The Last of Us…), por ejemplo, sino un paisaje que quiere que salgas a recorrerlo en lugar de a quedarte observándolo, porque donde realmente ocurre el juego es dentro de ese paisaje, y aquí hemos venido a jugar. Igualmente, una parte de mí quiere creer que este estilo ha sido escogido por sus semejanzas a un estilo más simple (en el buen sentido de la palabra) y parecido al que podríamos encontrar en una sociedad mexicana indígena. Aunque esto cambia cuando hablamos de los jefes finales de cada fase, que muestran un acabado más trabajado que el resto de seres que habitan el entorno.

Su banda sonora también muestra evidencias de estar inspirada cuando menos en el estilo musical de la cultura tarahumara y, si bien no contiene ninguna pieza especialmente memorable, encaja perfectamente con el juego, su estilo y su mensaje. No destaca, pero podría decirse que funciona.

A nivel visual, Mulaka es un videojuego único que sabe cómo jugar con la paleta de colores y el diseño de escenarios para que estos, más que verse, se exploren.

El problema de ser un juego

Bien, si hasta ahora he tratado de enumerar los distintos apartados que más me han gustado de Mulaka y las distintas razones de ello, ahora me toca entrar en el apartado que me ha dejado un sabor más amargo en lo que a la experiencia del videojuego se refiere: sus mecánicas. No lo he dicho anteriormente, pero Mulaka es esencialmente un juego que combina plataformeo, combates y algunos sencillos puzles que se van repitiendo en cada una de sus distintas fases (con pequeñas variaciones).

Si bien las partes de plataformeo y puzles no son especialmente exigentes, estas logran encajar mucho mejor con el resto del juego que el combate, ya que en las secciones de plataformeo debemos encontrar el camino que nos llevará hasta cada uno de los tres talismanes que abren la zona del Boss de cada nivel, siendo para ello necesario alternar entre saltos, carreras y transformaciones espirituales. Y todo esto encaja con lo que uno podría esperar de una tribu que desde el primer momento te dicen que se caracteriza por hacer gala de unas habilidades atléticas sobrehumanas. Asimismo, los puzles son en la mayoría de los casos reconducir el curso del agua, que ha sido alterado por los espíritus malvados o traviesos y está privando a la población de agua para sus cosechas y su propio consumo. Esa podría ser la explicación que uno podría esperar de una sociedad primitiva que desconoce por qué ha dejado de llegar agua a su poblado (¿recordáis esa escena de Los Simpsons de “Eso lo hizo un mago”? Pues en este caso es “Lo hizo un espíritu”).

Pero como digo, los ejemplos anteriores todavía tienen un pase porque a pesar de su simpleza encuentran la forma de encajar con el resto del juego. Los combates no. Y es que para ser un elemento tan importante y repetido a lo largo del juego, se me ha antojado demasiado simple. Contamos con los dos tipos de ataques básicos (uno rápido y otro fuerte), una esquiva, el salto y las explosiones como principales herramientas para la mayoría de los combates que vamos a disputar, y eso teniendo en cuenta que cada nivel tiene varios momentos en que estamos en un círculo cerrado del que no podremos salir hasta haber derrotado a todas las olas de enemigos, acaba resultando ya no solo repetitivo, sino tedioso y aburrido también. Las transformaciones durante el combate quedan relegadas exclusivamente a los enfrentamientos con los distintos jefes de cada zona, como si el combate fuera en realidad otra pequeña sección de plataformas. Personalmente habría preferido que estos momentos se aprovecharan para reforzar la imagen de Mulaka como chamán, es decir, de puente entre ambos mundos. Pero supongo que esto es más un capricho personal que otra cosa. Ya digo que no se trata de que el sistema de combate “falle”, sino que lo veo demasiado simple y que se podría haber pulido un poco más. Además el sistema de fijado de enemigos a menudo tarda en responder y cuando lo hace suele escoger el enemigo más próximo al que teníamos fijado antes, indiferentemente del que hayamos señalado nosotros.

Pese a que la variedad de enemigos plantea una buena variedad de estrategias diferentes, lo que es el sistema de combate en sí peca de ser demasiado simple y repetitivo, y al ser un elemento tan recurrente en el juego es algo que pasa factura a la larga.

Conclusiones

Mulaka es un título realmente peculiar porque, si bien la exploración y los puzles no presentan un nivel de dificultad que sitúe al jugador ante un reto, y el sistema de combate requiere como he dicho una mayor profundidad y acabado, lo cierto es que el juego realmente engancha. Cada una de sus partes puede tener ciertas carencias si las miras por separado, pero cuando las juntas todas el resultado es un videojuego que realmente funciona, entretiene y te mantiene con el mando en las manos. Prueba de esto último que digo es que todo el tiempo que he tenido Mulaka puesto en mi PS4 tenía NieR: Automata al lado esperando a que lo empezara, y ni siquiera lo he arrancado todavía. Y cuando pensaba el por qué de esto yo sabía la respuesta: “Porque quiero jugar a Mulaka y ver qué nuevo nivel me espera”. Y eso es algo que ni siquiera algunos triple A han conseguido conmigo.

Otro factor que me ha tenido muy enganchado ha sido la búsqueda de significado con cada elemento que me encontraba en el juego con la cultura tarahumara y el cómo ese elemento encajaba con todo su sistema de creencias y vivencias diarias. A menudo nos creemos que las creencias y las religiones son como son porque sí, porque es como nos la contaron nuestros mayores, sin siquiera pararnos a cuestionarlas o buscarles un posible origen o razón. Pero todo lo divino tiene su origen en el propio ser humano, cosa que Mulaka ha conseguido hacerme ver una y otra vez.

Y ya para terminar solo quiero decir que me ha parecido un soberbio trabajo de investigación por parte del equipo de Lienzo y de los especialistas que han colaborado con ellos para demostrar que los videojuegos no son los mata-marcianitos que muchos se creen. Pantalla a pantalla, generación tras generación, los videojuegos van camino de convertirse en un elemento cultural del siglo XXI igual de valioso que la literatura, la música, el cine y el teatro lo fueron para el anterior. Visto de ese modo, Mulaka podría ser una oda a la Nueva Cultura.

Mulaka es un juego que te hace entender que aquello que nosotros llamamos “divino” en realidad tiene un origen muy humano, y que nuestra cultura es un reflejo de nuestra propia historia y de aquello que nos hace ser quienes somos, y eso es algo que vale la pena proteger

Mulaka

Puntuación Final - 7.5

7.5

Recomendado

A pesar de las ligeras carencias y asperezas citadas en el análisis, lo cierto es que Mulaka es un juego que sabe combinar estupendamente su apartado visual y su jugabilidad, brindando horas de juego realmente únicas.

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Jorge Serrano Cañero

Yo he visto cosas que tu ni creerías... He vencido a hordas de zombies en el Viva Piñata. He ganado la Copa Champiñón a lomos un chocobo. He completado la trilogía de The Witcher a base de Flipendos. Y he recorrido Shadow Moses con un traje de luces por una apuesta... Todo para que al final mi princesa estuviera en otro castillo ¯_(ツ)_/¯

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