AnálisisPS4

A Way Out – Análisis PS4

Algunos pájaros no pueden ser enjaulados, sus plumas son demasiado hermosas...

Hace algún tiempo descubrí un juego curioso de un pequeño estudio con ganas de probar nuevos horizontes, el juego en cuestión se llamaba Brother: A Tale of Two Son, y llevaba la firma de Hazelight, un estudio que había sido creado por Josef Fares, que venía de la industria del cine, y que poco después se haría un nombre por su intervención en los The Game Awards por aquel apasionado «Fuck the Oscars!» que tanto revuelto tuvo en internet.

Este tipo, cuyo ímpetu ha reconocido que a veces le juega malas pasadas, tiene la idea clara de llevar la narrativa del videojuego a otros niveles, explorar, juguetear con sus conocimientos del cine junto a su pequeño equipo; así que cuando presentó A Way Out, me sentí interesado por partida doble. Soy un enamorado de la narrativa, aunque siempre me ha gustado separar el lenguaje del cine con el del videojuego, pero siendo mi película favorita Cadena Perpetua (Shawshank’s Redemption), un drama carcelario cooperativo era motivo de sobra para interesarme.

La gran evasión

A Way Out es una aventura totalmente cooperativa, es decir, no puede jugarse en solitario, por lo que la primera parada es la elección de uno de los dos personajes. En un avión con destino a saber dónde nos encontramos a los dos protagonistas,a la izquierda tenemos al calmado, frío e inteligente Vincent Moretti, el cual tiene a sus espaldas cargos tan variopintos como fraude, desfalco y un asesinato, a la derecha a Leo Caruso, mucho más impulsivo y sarcástico que su compañero, además de contar con 6 meses de prisión ya a sus espaldas, por lo que es un hombre hecho más a la reclusión.

El primer paso de A Way Out será elegir personaje, aunque siempre que volvamos a jugar podremos elegir de nuevo. Cada personaje tiene un punto de vista diferente, formas de hacer las cosas, y en ocasiones sus propios caminos.

Vincent es el nuevo recluso, el «pescadito«, pero Leo ya está hecho a vivir entre rejas, por lo que tiene enemigos allí dentro. Esto será el motivo de que los dos personajes se vean obligados a colaborar, ya que a pesar de sus diferentes vidas, fuera de esos barrotes tienen una cuenta común contra la misma persona.

Esto forzará que dos personas totalmente opuestas se vean obligadas a ser compañeros, e incluso se forje una amistad en esta aventura que va mucho más allá del escape de una cárcel de máxima seguridad. Una aventura muy cinematográfica que se basa en grandes obras como Cadena Perpetua (Shawshank’s Redemption) o incluso El Precio del Poder (Scarface).

A Way Out es una experiencia puramente narrativa donde la colaboración es esencial. Su guión es su mayor fuerte, con momentos excelentes y nuevas formas de entender los videojuegos cinematográficos.

Hay que entender algo esencial cuando uno va a ponerse a los mandos de A Way Out, y es su propuesta. Estamos ante un juego que vive de su cinematografía, que se centra en su narrativa y que reduce sus mecánicas a la interacción con la escena, aunque a veces se atreve con escenas de tiroteos y conducción, pero esto es en escasas ocasiones.

Es precisamente la gran baza de este título, una excepción en las obras cooperativas donde prima la jugabilidad y el reto para que el trabajo en equipo resulte esencial, pero Josef Fares y su equipo quieren, no solo contarte una historia, si no que formes parte de ella y crees un vínculo con tu amigo, pareja o conocido a través de vuestras interacciones y colaboración en una historia que dura entre 6 y 8 horas, dependiendo del ritmo que tomemos.

Una aventura que se toma el tiempo necesario de meterte en la psique de sus dos personajes que interaccionan de forma constante, ya sea conversando con terceros, entre ellos, o ayudándose para seguir adelante por el bien común. Y es maravilloso cómo a pesar de ser, según se mire, una aventura corta, sabe tomarse sus pausas y dejar descansar al jugador para que presencie la dura vida de la cárcel donde se forman grupos, prima la violencia y los chanchullos, o momentos más dramáticos y personales para cada «héroe».

El guión es soberbio, lleno de momentos emblemáticos, no solo se centra en la acción para deleite de los jugadores, si no que hace de sus pausas momentos para conocer mejor a ambos personajes.

Nunca debemos olvidar que este título ha sido desarrollado por un grupo pequeño, y aunque ha contado con el beneplácito de Electronic Arts, sigue siendo de origen humilde, y aunque a veces deja ver esos resquicios, no tiene nada que envidiar a grandes directores como David Cage, el cual no es precisamente de mi agrado, como también opino que el bueno de Josef Fares podría darle algunas lecciones de cómo mezclar el cine y videojuego bajo un mismo telón.

Posee un guión soberbio que va en aumento, sabiendo cuándo debe dar un momento al jugador para que tome aliento y conozca la parte más humana de los personajes, y cuándo elevar la acción al máximo, sobre todo en la recta final donde mezcla cámaras aéreas, conducción, scroll lateral, e incluso mecánicas de shooter.

Es un juego inconformista, porque como bien dijo el director de Hazelight, quieren encontrar nuevas formas de ver el videojuego, y es algo que queda patente en cómo maneja sus cámaras. Dejando que un jugador se sumerja en una escena mientras el otro trastea por la zona, en el constante cambio de situaciones.

Cine interactivo en compañía

Hacía mucho tiempo que no sentía algo así. Estar sentado en el sofá, en compañía y disfrutando no de un juego más que nos obligue a colaborar, si no de una historia en la que ambos somos piezas fundamentales, con personalidad propia, distintos puntos de vista y formas de actuar.

No es algo común, sobre todo en estos títulos tan centrados en la escenografía y menos en el plano jugable, y se agradece, porque vivir una experiencia tan increíble acompañado la hace doblemente placentera. Porque a pesar de que A Way Out puede jugarse con una única copia online de forma ilimitada, como bien anunció el estudio, como mejor se juega es con alguien a tu lado echándoos unas risas, algunas lagrimillas y, probablemente, algún pique en sus minijuegos.

Estamos ante un título diferente, de estos que redefinen el clásico: sofá, peli y manta, haciéndonos partícipes de su acción y dándonos grandes momentos.

Porque ya hay muchos juegos donde competir, disparar, hacer intrincados puzles o restos. Pero A Way Out no es así, es sencillo, intuitivo, porque sabe que no estás jugándolo porque quieras un nuevo reto, si no para ser parte de una historia de dos. Estamos ante un juego lineal, que a veces nos deja tomar decisiones para cambiar el transcurso, pero no la historia.

A pesar de que A Way Out sea una historia totalmente lineal, a veces nos deja proceder de diferentes formas. Podemos optar por las soluciones de Leo, más violentas, o las de Vincent, más sosegadas.

Las decisiones se resumirán siempre en hacer las cosas al estilo de Leo o Vincent, y aunque dependiendo de nuestra decisión cambie el transcurso, el destino será el mismo.

Esto le hace levemente rejugable, aunque dependerá de aquellos que quieran volver a disfrutar su historia o no, ya que no hay muchos motivos para volver a él. No posee coleccionables, ni los necesita, la gran baza es el resultado final, que variará según algunos detalles.

Su gran baza para volver a disfrutarlo es la facilidad que nos ofrece para jugarlo con diferentes personas, disfrutar de su desarrollo junto a otros compañeros -Aunque se requerirá que ambos tengan una suscripción a PS Plus/Xbox Live Gold en caso de consola-, una decisión magistral, aunque hablaré de ello más adelante.

Hay mecánicas que delatan su aspecto humilde, como cuando entra en un sistema de shooter con coberturas excesivamente clásico. Al igual que sus combates, que se resuelven con Quick-Time Events, y a pesar de que no soy excesivamente fan de este tipo de soluciones, son en momentos tan puntuales que no llegan a molestar. Reconozco que si hubiesen abusado de estos momentos sería algo totalmente negativo, pero solo son momentos determinados para avanzar en la historia.

En Hazelight se atreven con todo, y no siempre hay un buen resultado. Por suerte, hay situaciones muy variadas, y eso consigue que no tomemos en cuenta pequeños fallos, como un sistema de tiroteos excesivamente clásico, o combates con Quick-Time Events.

Compromiso con el público

Aquí me voy a permitir hablaros como consumidor, y voy a dejar de lado mi papel de analista. Vivimos en una industria que día a día busca sacarnos el dinero como buenamente puede, con precios que no siempre representan la calidad del juego, promesas que nunca se ven cumplidas y abusos.

Hemos visto cómo, en la pasada generación, se incluían los Pases Online para evitar que pudiésemos hacer uso de las funciones multijugador si adquiríamos el título de segunda mano, o si prestábamos el juego a un amigo, también precios elevados que se ven sumados con Pases de Temporada que no merecen la pena, y un día llega este señor, Josef Fares, y su equipo, y nos traen A Way Out.

Geoff Keighley (Izquierda) junto a Josef Fares (Derecha) en el mítico momento de los The Games Awards y su «Fuck the Oscars!»

Este señor, pese a que después de aquel momento pidió disculpas por ser excesivamente apasionado, es un ejemplo de cómo tratar a su público.

Él, que bajo el amparo de Electronic Arts podría haber lanzado su juego al precio completo -de salida está a un precio de 29,95 €– como muchos otros títulos de su misma categoría ha hecho, ha lanzado su obra a la mitad de precio, también su equipo podría haber limitado la opción de juego online con una sola copia a un Pase de Amigo, o es más, permitir solo jugar a aquellos poseedores de un par de copias. No lo hizo.

Y es una pena que esto tenga que aparecer en mi análisis, algo que es completamente lógico, pero ante una industria que tiende a maltratar a sus compradores que este señor y su equipo tengan tal compromiso con nosotros en algo a tener en cuenta. Porque, al fin y al cabo, como analistas no debemos analizar simplemente su guión y jugabilidad, si no el videojuego como producto en sí… Y A Way Out es un producto que está comprometido con aquellos que deciden confiar en él.

Estos muros embrujan, ¿sabes?

En lo técnico, A Way Out cumple pero no despunta. Brillan, sobre todo, los modelados de nuestros protagonistas y personajes recurrentes, pero no estamos ante un portento gráfico. Hay que tener en cuenta que Hazelight es un grupo relativamente pequeño y esto se deja ver enseguida, pero consiguen mantener el tipo.

Además, contamos con un gran variado de escenarios, como la prisión, bosques, la ciudad o interiores que poseen bastantes detalles para que nos perdamos interaccionando con hasta los mínimos detalles.

Quizás, o más remarcable es el uso de las cámaras partidas. Al más puro estilo de la serie 24, lo que permite que mientras uno de los personajes disfruta de una cinemática, el otro pueda seguir a lo suyo, o que cada uno pueda ocuparse de una tarea y saber qué hace el otro en todo momento. Solo en momentos puntuales la pantalla se muestra completa para momentos de colaboración más precisa o ante una cinemática realmente importante.

Sus cámaras nos permiten controlar todo lujo de detalles: Lo que hace nuestro compañero, nosotros, y hasta nuestros persecutores.

También hay que hacer hincapié en su doblaje, que vendrá en inglés con subtítulos en español, y que logran insuflar un carisma excepcional con unas interpretaciones excelente de Fares Fares (Leo) y Eric Krogh (Vincent), cada uno emblemático a su manera.

Tampoco falla en su apartado sonoro, que siempre suele mantenerse en un segundo plano y pocas veces se atreve a tomar el protagonismo, siguiendo el ejemplo de lo que suele ocurrir en Hollywood. Y aunque soy un amante de esas piezas musicales con personalidad, creo que en esta ocasión la decisión ha sido acertada para que nos centremos en la escena, que es al fin y al cabo lo que pretende Hazelight.

Conclusiones

Vivimos en una industria estancada, con miedo a explorar, conservadora y dormida en los laureles. Por suerte, aquellos estudios independientes que aún conservan la pasión quieren expandir sus horizontes y buscar nuevas formas de transmitir mediante el videojuego, y A Way Out es el ejemplo perfecto.

Sí, es una experiencia más cercana al cine que al videojuego, pero su inquietud, el cambio de cámaras, mecánicas, sus momentos álgidos y pausas son fantásticas. Hacía mucho tiempo que no jugaba a algo así, acompañado, dejándome llevar por una historia que llega sin alardes, pero que consigue calar hondo con un guión fantástico.

Josef Fares y su equipo han vuelto a conseguirlo, al igual que hicieron con Brother: A Tale of Two Son, transmitir una misma historia con dos puntos de vista diferentes, solo que esta vez han perfeccionado la técnica, y además, mostrando un compromiso con los jugadores que, por desgracia, no estamos acostumbrados a ver.

Una vez más, un indie vuelve a demostrarme que la genialidad no entiende de grandes presupuesto, si no de una pasión desmedida.

A Way Out

Puntuación Final - 9

9

Imprescindible

Un título con un guión soberbio, personajes emblemáticos y con ganas de expandir la forma de contar una historia. En su humildad reside su grandeza.

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Enrique Gil

Amante de las buenas historias, de aquellas que te despiertan sentimientos que solo un buen videojuego consigue. Un eterno fan de juegos como Dark Souls, la saga The Witcher y de los juegos de TEAM ICO, en especial, Shadow Of The Colossus.

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