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Los videojuegos son una pérdida de tiempo

¿De verdad es un hobby?

Si has entrado aquí ofendido porque para para ti los videojuegos no son una pérdida de tiempo en sí mismo, genial, opinas igual que yo.

Hace días que llevo dándole vueltas a un tema, algo que incluso de pequeña he vivido, pero que ahora con todo lo que está creciendo la industria del videojuego me parece más que necesario hablar. En mis tiempos -como si aquí yo tuviese 50 años- jugar a videojuegos era pasar un rato frente al televisor con la Sega encendida, un rato que duraba una hora como mucho, porque dedicaba mi niñez a otras cosas. Con el tiempo he llegado a estar en raids en el World of Warcraft hasta las cinco de la mañana con mi palaca nivel 70 (sí, cuando solo había nivel 70) y para mí eso no era perder el tiempo, no era quitarme horas de sueño, era pasarme horas dejándome la vista con una triste lámpara de escritorio riéndome a escondidas de lo bien que me lo estaba pasando. ¿Y por qué a escondidas? Porque jugar a videojuegos en casa era una pérdida de tiempo, algo sin sentido, algo no productivo.

Hemos vivido batallas épicas en la historia de los videojuegos.

Los videojuegos siempre se han visto como algo de frikis, de raros, de gente antisocial que no prefiere salir al parque a jugar, como si jugar videojuegos no fuese eso: jugar. Podría relatar los tópicos de “no vivo una vida, vivo muchas”, “conozco mucha gente en internet”, “al menos estoy en casa y no drogándome en el parque”, que en parte es verdad, pero lo más importante es que para los que jugamos, los juegos son un entretenimiento como cualquier otro, algo a lo que dedicar el tiempo libre, con lo que desconectar del curro o de ese trabajo de literatura que te está amargando la existencia.

Porque sí, señoras y señores, para mucha gente los videojuegos no son un hobby, no es como dedicarte al fútbol (que en realidad lo que haces es jugar pachangas en el descampado detrás de tu casa con tus vecinos), pintar algún cuadro o simplemente aprender recetas de cocina con tutoriales de YouTube. ¿Por qué eso sí es invertir tu tiempo y no gastarlo? ¿Por qué salir al parque a echarte unas partidas con tus amigos al futbito es mejor que unas partidas del FIFA?

El mundo competitivo: eSports

Los juegos crecen, la industria también, y los grupos de amigos que se reúnen a jugar, también. Los juegos online han sacado lo mejor y lo peor de todos nosotros, al igual que cuando de pequeños jugábamos en el patio del colegio y cuando se enfadaba el dueño de la pelota te quedabas sin jugar. Los ragequit de la época.

Con el tiempo algunos videojuegos han llegado a la categoría de “eSport”, es decir, de deporte electrónico. ¿Deporte? Pues sí, porque no solo hace falta correr detrás de un balón o saltar con pértiga; el ajedrez también es un deporte (uno no tan visibilizado) y ahí está. Que un juego como League of Legends pueda llegar a deporte olímpico para muchos es una auténtica locura, y cuando digo muchos digo toda la gente que no sabe de qué va el juego o todo lo que puede mover. En serio, he visto mucha más gente viendo una final del LOL que de un Roland Garros.

Millones de espectadores vieron la final de League of Legend en 2017. Millones…

Y todo esto viene porque cuando he hablado del tema, he enseñado vídeos de muchos juegos a los que estoy jugando en ese momento, las virguerías que son capaces de hacer la gente… te miran incrédulos, con esa cara de “¿en serio gastas tu tiempo en esto?”, y no me lo neguéis, sabéis cuál es esa cara. Son personas que fruncen el ceño, hacen un mohín con la boca, se encogen de hombros y dicen: Pues no lo entiendo. Personas que cuando les dices que te has pasado toda la tarde intentando pasarte una misión de -inserte JRPG random con misión interminable aquí- y por fin lo has conseguido te dicen que vaya tontería. Personas que luego están hasta las tres de la mañana creándose cuentas en Facebook para conseguir más amigos para su granja. Pero eso no es una pérdida de tiempo, claro, porque es su tiempo.

La película interactiva

Por último, me gustaría hablar de los juegos en sí, de esos que te hacen vivir mil aventuras de una forma fácil y sencilla (que no tiene por qué ser un juego fácil y sencillo). Me refiero a muchos juegos como los de Telltale, Beyond: Two souls o incluso el más reciente A way Out. Son juegos muy interactivos, no son de lo que tienes que crear tu propia historia, no es un Skyrim o Minecraft, aquí la situación de la cámara, la narrativa, las opciones, los personajes… todo lo que lo envuelve te hace ser partícipe de una historia, vivirla; pero a veces te quedas mirando la escena como si de una película se tratase.

Tomamos decisiones, vivimos aventuras y vemos nuestra propia película.

Y esto viene a que algunas personas cuando he jugado a Beyond o Heavy Rain dicen: “Para eso me veo una película”, y sí, soy una amante del cine, pero yo quiero ser quien los ayude, quien les guíe, enterarme de la historia por mis propios medios en lugar de esperar a que me la cuenten. Es como si alguien está viendo un partido de la NBA y le digo: “¿Para qué ves la tele? Para eso ve a jugar tú”.

Pero no lo hago, porque es su afición, como lo es para la mí jugar, porque si a ti te gusta animar a tu equipo favorito a mí también, porque no entiendas mi deporte no signifique que sea peor que el tuyo, porque yo quiera pasar mis pocas horas libres jugando a un videojuego no significa que pierda el tiempo. Yo no pierdo el tiempo, lo invierto, lo invierto en mi diversión, en liberarme del estrés, en perfeccionar cualquier habilidad, en pasar tiempo con amigos, en lo que sea.

Es mi tiempo. Es mi hobby.

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Cristina J. Lerena

Filóloga a ratos libres y jugadora casi a tiempo completo. Me gustan los juegos de rol, las aventuras gráficas, los mundos abiertos y las alitas fritas.

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