AnálisisSwitch

The Long Reach – Análisis Switch

Miedo y tensión en pixel

No soy muy dado a juegos de miedo, esencialmente por que no me dan miedo, como mucho me dan la tensión del «¡ay que me coge, ay que me coge!». Pero debo decir que The Long Reach me llamó la atención por su estética y cómo se plantea el juego, ya que con un aspecto pixel nos muestra una especie de aventura gráfica de terror con toques de humor, y un estilo con cierto punto cinematográfico.

La noche trae horrores

Un experimento ha salido mal y ahora la ciudad está presa de un virus fatal; un virus que genera alucinaciones y un terror nocturno exacerbado en la gente, haciendo que esta se vuelva loca y violenta, generando así un estado de terror en toda la ciudad, con un misterio que llegará mucho más allá. La ciudad de Baervox nos adentra en una historia de terror y ficción, con un sabor a cine que nos hará pasar por diferentes estados de ánimo, desde la alegría por conseguir avanzar, a la angustia y la duda de qué habrá después.

El humor está presente de una manera muy natural y que recuerda mucho a las películas de los 80. Como aquí, que tenemos a la abuela de nuestra novia dándonos la turra.

The Long Reach nos presenta un concepto de terror atado a meternos en la atmósfera y los efectos sencillos, y consigue bastante bien atraparte sin necesidad de espectaculares gráficos y realismo. Aunque es cierto que el miedo no es tan presente, al menos en mi caso, sí lo es la tensión y ese punto de agobio cuando no sabes qué hacer. El propio argumento se ocupa de llevarnos al estado emocional adecuado, y la información que vamos recibiendo a cuenta gotas nos da ese misterio necesario para mantenernos enganchados.

La mecánica del juego es clásica a más no poder: recoger elementos para resolver puzles y seguir avanzando, acompañado de escondernos para no ser asesinado y correr, correr mucho y muy fuerte. Parece un planteamiento algo básico para esta época, pero la complejidad de los puzles muchas veces no nos dejará avanzar y tendremos que exprimirnos el coco, a no ser que tiremos de YouTube, con lo cual el juego pierde gran parte de su interés. Además este juego tiene otro elemento que son las conversaciones, las cuales en algunos casos pueden tener efectos no deseados según la respuesta, así que tendremos que ir con mucho cuidado con lo que decimos.

Lo que prometía ser un tranquilo paseo a comprar unas chuches. se ha acabado liando un poco.

Arte, pixel y terror

Para muchos el pixel es algo retro, «cool», que suena a viejo y queda guay, para mi es como se veían los juegos antes, yo he crecido en el píxel, con el 8 bits de la NES para ser más exactos y, francamente, nunca pensé que volvería. Da gusto ver como algo que creías que quedaría en tu pasado puede volver, con gusto, estilo y sin sentirse como algo obsoleto. Sobre todo si tenemos en cuenta que este juego ha pasado por varias fases de desarrollo, pasando por Steam Greenlight hasta hoy en día, que el juego sale para todas las plataformas.

The Long Reach consigue hacer del píxel un signo de identidad y una forma de expresión artística, haciendo que exprese esa mezcla de terror y humor que he mencionado antes. Todos los detalles están muy cuidados y, salvo algún pequeño bug al principio del juego, la impresión es de una obra trabajada y con esfuerzo. El píxel no es una excusa por quedar bien, ni una forma de simplificar. En este caso es un medio y se nota que los creadores saben usarlo de una manera que pese a recordar a viejos títulos de aventura gráfica, nos da un resultado de 2018.

Pobre Simon, la gente es poco solidaria, aunque creo que acabará teniendo un problema mucho peor.

El juego tiene cierto punto ochentero en la forma que tiene de contarse, en las conversaciones en esos puntitos que lo hacen especial. Bebe mucho de mezclar esa tensión de situaciones de miedo con cierto humor a veces tonto, a veces absurdo, a veces riéndose de sí mismo. Pero otras veces con cosas que no sabes si reirte de ellas o no, un punto de humor «creepy» que mezcla lo grotesco con lo cómico, la tensión a morir con el «he esa es mi taza favorita». En general se disfruta de una experiencia que bebe del pasado en muchos puntos, y en muchas de sus facetas. Como en las películas de Pesadilla en Elm Street, Freddy Krueger tenía la costumbre de hacer chistes malos antes de destripar a sus víctimas, jovencitos confusos que se habían metido en ese lío sin saber cómo, de esta misma manera fluye la historia de The Long Reach.

Observamos desde la sombras. No se qué ha hecho David, pero ya puede ser grave.

La narrativa también podría ser considerada arte en este juego, ya que el protagonista encarnado en el simpático y torpe Steward, nos presenta una especie de héroe que no lo es para nada, es solo un científico/músico que no tiene grandes pretensiones en su vida y se preocupa a veces de cosas tan estúpidas como su taza favorita; no es especialmente querido en el trabajo y ni siquiera muy respetado. Pero de repente es el protagonista de una aventura a la altura de los clásicos Resident Evil, teniendo que avanzar y sobrevivir, resolviendo puzles y un misterio. La forma en la que el juego nos cuenta todo esto es, sin duda, el centro de todo, cómo nos lleva por la información que nos quiere dar o cómo usa los sonidos y el entorno para narrar. Ese halo de angustia que llevamos todo el rato con nosotros sin duda tiene como columna vertebral a la narrativa, pero no es el único elemento, junto con este y el arte pixel tenemos los ya nombrados sonidos, que aunque no están compuestos por intensas bandas sonoras, saben crear atmósfera y adecuarse, creando tensión para hacer que unos píxeles se conviertan nuestro mundo real. Por lo que aconsejo encarecidamente jugar a este juego con cascos, ya que eso nos acabara de meter en esta historia, envolviéndonos completamente.

La locura es parte del miedo, al final no sabes si son ellos los locos o lo eres tú.

El gusto por el miedo

The Long Reach es un titulazo, con un trabajo de años que se nota. Otra muestra más de que los indies vienen pisando fuerte. Juegos que están llenos de amor por el medio y ganas de hacer algo distinto. Hechos por gente que piensa más en impresionar que en vender, en crear experiencias y sensaciones que nos llevan a los mundos que nos proponen. Este juego tiene todos los elementos para ser un indie recordado, una narrativa misteriosa y agobiante, bien encaminada y con unas mecánicas de puzles nada sencillas. Unos entornos en pixel trabajados y con un ambiente sonoro que nos atrapará y nos llevará a pasarlo mal dentro de lo bien que lo pasaremos. Además, yo he disfrutado de este título en Switch, y debo decir que la experiencia portátil es increíble e indispensable; la consola de Nintendo, y más en modo portátil, le da un añadido a este título que lo hace más adictivo. Switch parece sin duda la consola de los indies y les da un formato que evidentemente les beneficia, en este caso el píxel en portátil es increíble de una manera difícil de describir, posiblemente ya que vemos esa estética que de pequeños solo podíamos ver en grandes pantallas y ahora está en nuestra mano y con una calidad impresionante. The Long Reach es de esos juegos que se aprovechan nuestras sensaciones y nos dan una sensación de vivir algo genial y no ser un juego más.

The Long Reach

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

Un juego de terror con toques de humor, que nos dará horas de devanarse los sesos y nos mantendrá enganchados, mientras la estética píxel hace su magia.

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Francisco Jose Moreno

Gran Fan del Zelda, Final Fantasy, Metal Gear y largo numero de Etc. Lo mío son los juegos que me divierten simplemente o los que me llegan a la patata. No creo que nadie pueda sentar cátedra en opinar sobre videojuegos.

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