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Devil May Cry HD Collection – Análisis Xbox One

¿Has oído hablar de la leyenda de Sparda?

Allá por 2001, cuando yo era un zagalillo que pasaba las horas jugando a PlayStation 2, el amigo de mi hermano me dejó un juego que desde el primer momento me enamoró. Llamado Devil May Cry, en él manejaba a un tipo vestido con gabardina roja, pelo blanco, dos pistolas y una enorme espada que le granjearon el enorme cariño del público por ser uno de los juegos más importantes del género Hack and slash y por poseer al protagonista más carismático de su época.

Desde aquel entonces, y a pesar de su pequeño traspiés en Devil May Cry 2, me convertí en un enamorado del su socarronería, de su visión excesivamente masculina llevada a la parodia, y de su estilo a la hora de combatir. Tal fue su fama por aquel entonces, que Devil May Cry era el punto de comparación en su género, como hoy es Dark Souls. Es por eso que cuando a uno se le presenta la oportunidad de volver a hacer este viaje de nostalgia, agarra el mando, contiene la respiración y sonríe como un idiota, porque sabe que a pesar de los fallos que arrastre esta colección HD -que es un claro refrito de la que recibimos en PlayStation 3 y Xbox One- el viaje será placentero.

Ahora solo queda ponernos nuestra gabardina, y decir las palabras mágicas: Let’s Rock, Baby!

Una remasterización perezosa

Esta HD Collection reúne los tres primeros juegos de la saga: Devil May Cry, Devil May Cry 2 y Devil May Cry 3: Special Edition, que incluye la posibilidad de tomar el control del gemelo de Dante, Vergil, entre otros añadidos. Notándose la ausencia incomprensible de Devil May Cry 4, la última entrega protagonizada por el Dante clásico.

Aún así, cuando uno tiene la oportunidad de revisitar estas joyas que marcaron, no solo una época, si no un estilo de juego, es de agradecer, aunque cuando la palabra “Remaster” ya hace saltar todas las alarmas, por su costumbre a la parquedad de añadidos y un simple lavado de texturas… Y, por desgracia, Devil May Cry HD Collection cumple todas estas sospechas.

Tenemos la misma recopilación que recibimos en PlayStation 3 y Xbox 360, exactamente la misma, cambiado detalles como una resolución a 1080p y 60FPS estables en los tres juegos, algo que hace realmente atractiva su jugabilidad, pero que queda ensombrecido por una jugabilidad anticuada, porque al fin y al cabo estamos hablando de una saga que nació en 2001 y cuyas tres entregas principales fueron lanzadas hace dos generaciones. A esto hay que sumar que los vídeos prerenderizados y menús siguen conservando el aspecto de 4:3 y una nitidez de imagen que deja mucho que desear, directamente heredada de PlayStation 2.

Los menús son un puro viaje a la nostalgia… Porque no se han molestado siquiera en renovarlos.

Esto muestra un trabajo perezoso, que además sigue arrastrando un problema que nació en la anterior generación, y que atañaba a problemas de audio como desincronización o loops de sonido.

Hay un nulo trabajo de Capcom por adaptar las tres entregas a nuestros tiempos, y sobre todo las dos primeras entregas, cuya cámara y jugabilidad era más tosca, la necesitan con urgencia. Quizás quien más airoso ha salido es Devil May Cry 3, por motivos obvios.

Hay cosas interesantes, como por ejemplo una galería de conceptos al juego, siendo la más interesante la del Devil May Cry original, donde podían verse retazos de su anterior identidad, cuando aún era un proyecto para un nuevo Resident Evil -de hecho, Dante y Leon S. Kennedy casi comparten físico- que, al final, tomó su propia personalidad y se convirtió en lo que es hoy en día.

Los demonios nunca lloran

Comentados los problemas de dicha remasterización, ya solo queda entrar en materia. Esta HD Collection es un auténtico viaje a la nostalgia, una oportunidad de presenciar cómo el concepto fue transformándose hasta convertirse en lo que tenemos en la actualidad, con algún que otro bache como Devil May Cry 2, que se alejó del camino e intentó traernos a un Dante mucho menos carismático… Y una historia bastante mediocre.

En la saga tomamos el papel de Dante, un cazademonios que trabaja en un cuchitril y que solo acepta “trabajos especiales”, mujeriego, con una masculinidad que roza lo ridículo y que tiene estilo para dar y regalar. Hijo del legendario demonio Sparda, que se enamoró de una humana y engendró a dos hijos antes de sacrificarse por la humanidad, sellando a sus hermanos demoniacos para evitar un cataclismo.

¿Dante empalado con su propia arma?, su pan de cada día.

Las tres entregas nos llevan por sus andaduras, siendo la primera y tercera entrega una batalla personal para él, y demostrándonos que bajo ese aspecto chulesco hay un corazoncito… Aunque para llegar a él tendremos que hacer uso de todo el armamento y estilo que derrochemos.

Aquellos veteranos que ya hayan probado el néctar de la saga podrán volver a revivir momentos tan emblemáticos como la batalla contra Nelo Angelo, la primera vez que obtienes a Alastor, las insufribles batallas contra Bolverk o el épico enfrentamiento de Vergil y Dante en la cima de Temen-Ni-Gru con el consecuente despertar de Dante, en Devil May Cry 3, que nos pone en la piel de una etapa más joven e inexperta del cazademonios en esta precuela y que, en lo personal, me parece la mejor entrega de toda la saga.

Devil May Cry 3 es la gran joya de la corona. Jugablemente excelente, incluso a día de hoy sigue resultando atractivo, y la oportunidad de enfrentarnos a Vergil cara a cara es única.

Aunque la historia de la saga siempre ha sido un telón de fondo para el derroche de adrenalina de un Hack And Slash exigente, que pide ejecuciones perfectas, movimiento y variedad, tampoco desmerece los intentos en los que sí pone toda la carne en el asador.

Además, siempre ha habido ese toque Resident Evil en su ADN, sobre todo en la primera entrega, donde debíamos buscar la llave para seguir nuestro camino, además de una ambientación imponente con un estilo gótico mezclado con el rock muy atractivo.

Y aunque Devil May Cry 2 es un juego más que loable, comparado con sus hermanos pierde y empequeñece. A pesar de ello añadió algunos elementos que la tercera entrega potenció, aunque la pérdida de la total carisma de Dante y la mecánica del botón de burla, que después formó parte del propio sistema de puntuación del juego, le pasaron factura por completo.

¿Es que tu padre no te enseñó a manejar la espada?

Estamos ante tres entregas cuyo objetivo es hacernos sentir cómodos en la batalla, permitiéndonos hacer uso del combate cuerpo a cuerpo con nuestra armas -ya sean espadones, guanteletes, nunchakus o incluso una guitarra eléctirca- junto a las de fuego con una variedad de armas bastante extensa.

En Devil May Cry HD Collection prima el estilo, un sistema de puntuación que te calificará desde “D” a “S” -llegando a SSS en Devil May Cry 3– en el que entrarán factores como el no recibir daño, la variedad y movilidad, lo que repercutirá en la evaluación del final de la misión, y por lo tanto, en mayores Orbes Rojos, la moneda que servirá para comprar objetos y subir nuestras habilidades y estilos.

La gran diferencia jugable llega en Devil May Cry 3, que sentó las bases de los Estilos de Combate que heredó Devil May Cry 4. Cada estilo se especializa en un punto concreto, como la esquiva (Trickster) el arma cuerpo a cuerpo (Swordmaster) o especializado en las pistolas, permitiéndonos disparar a varios enemigos a la vez y realizar maniobras con las armas de fuego (Gunslinger), por supuesto, estos son solo un ejemplo de los 6 Estilos que llegan a desbloquearse, y que deberemos seleccionar al principio de cada misión o en las Estatuas del Tiempo, lugar que sirve como tienda para canjear nuestros Orbes.

A pesar de que los dos primeros títulos cuentan con años a su espalda, y que la cámara no ayuda en absoluto, sigue siendo un juego muy disfrutable y cargado de frenetismo.

Lo que destaca de esta saga es, sin lugar a dudas, su estilo frenético que no da un solo respiro, e incluso en sus niveles normales de dificultad pueden complicarnos la vida si no estamos atentos a los movimientos de nuestros enemigos. Hay que ser precisos, saber continuar un combo y movernos para que nuestro marcador no se vea afectado, combinando todo tipo de armas para sacar el máximo jugo al título.

Aunque, como comenté anteriormente, los años no pasan en balde, y las dos primeras entregas adolecen de una cámara que nos complica las cosas a niveles insospechables, llevándonos golpes por sorpresa debido a la cámara fija. También tiene parte de culpa una jugabilidad que en su momento era fantástica, pero que después de la friolera de 17 años la cosa no funciona de la misma manera.

Probablemente los más puristas puedan obviar este detalle, pero aquellos nuevos jugadores se encontrarán con un pequeño bache en el camino que, al menos, la tercera entrega consigue dominar mejor que sus antecesores. Aún así, y después del shock que puede suponer en un principio, es una parada obligatoria para ver cómo evolucionaron sus mecánicas y disfrutar de tres títulos que son una exquisitez.

Por supuesto, y en menor medida, también hay lugar para cierta exploración donde podremos encontrar objetos como fragmentos de Orbes Azules, que aumentarán nuestra vida máxima, Orbes Dorados que nos permitirán continuar la misión si morimos, o misiones secretas que nos pondrán condiciones especiales para recibir un extra de Orbes Rojos, entre otras recompensas. Se agradece este añadido, ya que invita a investigar nuestro alrededor para explotar un título que tiene un fuerte componente de acción, y que cuando se nos da un respiro debemos apreciarlo como si fuese oro.

Además, las misiones son relativamente cortas -variando el tiempo según la habilidad del jugador- por lo que no resulta pesado y le permite mantener siempre su característico ritmo.

¡Que bien te conservas, Dante!

Si por algo ha destacado siempre Devil May Cry, en todas sus entregas sin excepción, es por un imponente diseño artístico que mezclaba lo gótico y urbano. Desde el castillo donde damos comienza la primera entrega, hasta las calles y Temen-Ni-Gru en su tercera parte.

A pesar de los años, incluso el original aún brilla por su fantástico diseño artístico. El trabajo de remasterización no es que sea el mejor, pero ayuda a realzar la belleza de sus escenarios.

Juegos como la primera entrega, que sorprende por los años que lleva a la espalda, lucen un estilo castellano que recuerda mucho a lo visto en el primer Resident Evil en la mítica Mansión Spencer, y delatan que el bueno de Dante fue Leon S. Kennedy en algún momento de su vida.

Incluso Devil May Cry 2, con sus mazmorras y poblados destacaba por ese toque siempre lúgubre que ha poseído la saga antes del reboot, que tiró por un estilo más urbano. Es Devil May Cry 3 quien vuelve a recoger el testigo de la primera entrega con la torre Temen-Ni-Gru, que vuelve a traernos esos decorados de corte gótica que tanto resaltan con la presencia de Dante.

Y si nos metemos de lleno en la Banda Sonora, nos encontraremos con una llena cargada de rock, coros eclesiásticos y órganos, siempre con esa constante lucha del infierno contra la tierra, los humanos contra demonios.

Devils Never Cry es el mejor ejemplo de las cotas que puede alcanzar la saga en cuanto a sonido. Con melodías creadas para que nos crezcamos en pleno combate y derrochemos adrenalina mientras surfeamos en nuestros enemigos girando como locos a la vez que disparamos, haciendo un combo aéreo o haciendo un solo de guitarra invocando a los murciélagos de Nevan.

Porque la entrega era, y es, puro espectáculo, y Capcom, al igual que el propio Dante, sabía que tenían un potencial tan brutal que simplemente se dejaban llevar para divertirse, aunque viendo el resultado de esta remasterización queda claro que fue otro tiempo.

Conclusiones

La nostalgia siempre es poderosa, y más cuando se trata de una saga que marcó una época y un estilo de juego, pero hay un punto hasta el que uno puede estirar el chicle. Sí, Devil May Cry HD Collection es la oportunidad de volver a disfrutar, o conocer, al que fue el rey de los Hack and Slash e inspiró a todo un género, pero no de esta forma.

Ya en su momento esta misma remasterización causó revuelo por su escaso trabajo, y hoy se confirma que la pereza ha invadido a Capcom, intentando resucitar una vieja gloria con la ley del mínimo esfuerzo. Solo queda decir que sí, la saga sigue manteniendo su magia, aunque los años no pasan en balde, pero esta envoltura que promete “adaptarla a nuestros tiempos” no funciona, a pesar de los 1080p y los 60FPS.

Devil May Cry HD Collection

Puntuación Final - 6.5

6.5

Interesante

Una excusa para deleitarse con aquel que reinó en todo un género hace dos generaciones, pero una completa decepción por un trabajo perezoso que solo se limita a añadir una capa de chapa y pintura.

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Enrique Gil

Amante de las buenas historias, de aquellas que te despiertan sentimientos que solo un buen videojuego consigue. Un eterno fan de juegos como Dark Souls, la saga The Witcher y de los juegos de TEAM ICO, en especial, Shadow Of The Colossus.

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