AnálisisPC

Final Fantasy XV Windows Edition – Análisis PC

Larga vida al rey de luz

Lo primero que se puede ver de Final Fantasy XV es un menú relativamente sencillo. Una música marca de la casa y una solitaria luna en el cielo nocturno nos dan la bienvenida, acompañando al logo de la decimoquinta entrega de la saga y las diversas opciones que tenemos para elegir. Hay algo de serio y desolador en este menú, y mentiría si digo que no he pasado más tiempo del necesario sin hacer nada, solo escuchando el tema que suena mientras el juego espera a que tome una decisión.

Nostalgia, tristeza, esperanza… algunos de estos sentimientos están presentes en esa canción, pero ya hablaré de ello más tarde. Con estos sentimientos en mente comencé otra aventura de Square, esperando otro Final Fantasy como los demás… y pocos minutos después me encontré empujando un coche junto a mis compañeros mientras Stand By Me sonaba de fondo. Una escena normal y corriente, algo que choca tanto con lo que han sido hasta ahora los títulos de la saga, siempre llenos de misiones trascendentales, de personajes serios y taciturnos. Y aquí veo a un grupo de colegas que bromean en confianza. Con una sonrisa en los labios me dije, esta vez voy a disfrutar del viaje sin mayores preocupaciones… Cómo me equivocaba.

Los buenos tiempos llegan siempre a su fin.

El mundo de Lucis a través del PC

Al haber jugado a la versión de PC, lo que todo el mundo querrá saber es porqué después de un año desde las versiones de consola alguien debería comprar este juego en PC. ¿Merece la pena el contenido extra y las mejoras que le han hecho al juego? Adelanto que la respuesta es sí, aunque con algunos peros.

Empezaré diciendo que tengo una Geforce GTX 1050, un i5 de séptima generación con 8GB de RAM, requisitos mínimos para poder jugar a este título. Y debo decir que he podido jugarlo en alta y he disfrutado de la belleza del juego a más no poder con la potencia gráfica que solo un PC puede ofrecer (a pesar de que no soy un gran fan de fijarme en esas cosas). La contra a esto es que podía jugar a 45 fps que no eran estables. Lo que quiero decir es que han logrado optimizar el juego, pero que necesitarás algo bastante potente para poder moverlo y notar una diferencia real con las consolas. Porque sí, al jugarlo en media el frame rate era bastante mejor y ya con solo eso mejoraba la experiencia dada en PS4 o Xbox One donde los fps eran inestables en varios puntos (además de que en media el juego se ve igual que en consolas). Así que sí, a pesar de que consumía un 70% de mi memoria el jugar a Final Fantasy XV, debo decir que la versión de PC es la mejor versión para jugar, tanto si eres un amante de los súper gráficos espectaculares como si sencillamente te apetece jugarlo de manera fluida.

Eso sí, preparaos para los 85GB que ocupa el juego, una auténtica salvajada que es, sin duda alguna, un punto negativo, aunque entendible por la cantidad de contenido que nos ofrece. Y si habéis temblado ante la idea de esa cantidad de espacio que puede ocupar el juego, agarraos, porque si queréis descargar el pack 4K (creo que el nombre explica muy bien para qué sirve) deberéis descargar 63Gb extra. Desde luego en Square no se han andado con chiquitas a la hora de darnos su juego.

Lamentándolo mucho no puedo decir cómo va en otros ordenadores, ya que solo cuento con el mío y mi experiencia ha sido esa, pero creo que si sois de esas personas a las que los números que he ido poniendo os interesan y los entendéis, no tendréis problemas en deducir cómo correrá el juego en otro PC.

El mundo de Final Fantasy XV se ve espectacular con la potencia de un PC.

Otro aspecto del que debo hablar es sin duda alguna el de los controles. Jugar con Noctis manejando un teclado y un ratón es menos terrible de lo que pensaba, aunque sigo prefiriendo jugar con mando (sí, podéis crucificarme). Además hay un tema que me escama muchísimo, por alguna razón Square Enix ha decidido que el cursor del ratón no se vea, y cuando digo que no sea vea digo en todos lados. Ni siquiera en el menú principal, lo cual hace que navegar por este sea una tarea algo molesta. Cuando precisamente la ventaja de jugar con ratón y teclado es la velocidad para elegir cosas, no entiendo el por qué de esta decisión que solo empeora cuando te ves incapaz de elegir un punto en el mapa sencillamente moviendo el cursor hasta allí. Es como si hubieran decidido no echarle demasiadas cuentas a implementar un sistema en condiciones para jugar en PC con las herramientas de las que suele disponer. Así que por todo esto decidí que jugaría con un mando, y saben los Sidéreos que lo disfruté así.

Lo que pudo ser y es ahora

Pero obviamente el punto más fuerte que tiene la edición de PC es que ha llegado completa. Es decir, no tiene nada que ver con el título que llegó recortado a las consolas y que posteriormente fue siendo completado con DLCs. Lo cierto es que ese fue uno de los motivos por los que me desentendí del juego totalmente, no me gusta que se recorte nada de un juego. Pero esta Windows Edition es lo que Final Fantasy XV tuvo que haber sido la primera vez que fue lanzado al mercado, y que gran producto es. Y os preguntaréis, ¿qué tiene aparte de la inclusión de los episodios de Gladio, Prompto e Ignis? Estos episodios, que ya analizó mi compañero Enrique y cuyos enlaces os dejaré vinculados a los nombres de cada personaje, vienen acompañados de un par de novedades más. Un modo en primera persona, que es bastante inútil aunque lo puedes usar para observar mejor algunos detalles del reino de Lucis. El modo multijugador, en el cual no entraré en mucho detalle, que es una de las experiencias más divertidas que ofrece el título. Si no sabéis muy bien en qué consiste este multi es tan sencillo como parece. Nos pondremos en la piel de un personaje personalizable y que será un aliado de la banda de chicos más popular de toda Lucis. Estos nos encomendarán diversas misiones que cumpliremos cooperativamente con otros jugadores online, reportándonos más horas de diversión. Además viene con unas cuantas misiones secundarias más y tres jefes finales extra antes del auténtico jefe final del juego, los cuales son muy entretenidos y dan más epicidad a ese tramo final.

Además podemos controlar a nuestros compañeros además de a Noctis, aunque esto viene con truco, ya que el poder manejarlos es una habilidad concreta que deberemos desbloquear. Aunque debo decir que merece la pena, manejar a cada uno de los acompañantes del príncipe es muy divertido, especialmente Ignis. Los tres nos mostrarán formas totalmente distintas de combatir contra los enemigos. Y si no habéis sido capaces de manejarlos no os preocupéis, en los tres nuevos jefes tendréis que llevar a cada uno de ellos al alcanzar cierta parte crítica de la batalla. Esto sirve para que puedan demostrar qué sienten hacia Noctis y lo dispuestos que están a darlo todo para que este cumpla su objetivo, sin duda poniendo una guinda épica sobre el pastel que es el bromance gestado durante el juego. Y también está el tema de los episodios dedicados  a cada uno de ellos, siendo el de Gladio un hack n slash (bastante flojito), el de Prompto algo más parecido a un juego de sigilo (a los fans de Metal Gear quizás os trae algunos recuerdos de Alaska) y el de Ignis, mezclando sigilo y estrategia, profundizando en uno de los antagonistas de la historia además de en el propio Ignis.

Si en su momento jugasteis a Final Fantasy XV pero no a todo este contenido adicional, y os sobra algo de dinero, quizás os merezca la pena rejugarlo con estas novedades (algunas incluso hacen menos mala cierta parte del juego ejemcapitulo13ejem).

En esta nueva versión podremos manejar a todos nuestros compañeros.

Combatir como un Lucis

Una vez dejado claro todo sobre lo que contiene la edición de PC vayamos al meollo del asunto, ¿cómo se juega a Final Fantasy XV? Muchas voces clamaron al cielo porque con esta entrega parece ser que por fin los combates por turnos quedan en el pasado. Y digo por fin porque personalmente ya estaba algo harto de ellos. Sin duda alguna este nuevo sistema de combate, más ágil, flexible y divertido, ha sido una buena apuesta. La movilidad que te da el poder teletransportarte al lugar al que has lanzado tu espada para atacar o escapar es una maravilla, aunque en los primeros compases del juego abusé bastante de esto, ya que en la mayoría de casos parecía la mejor manera de afrontar cualquier combate. Cuando por fin te haces algo más al combate empiezas a ver la profundidad que hay detrás. Los distintos tipos de armas, las vulnerabilidades y resistencias de los enemigos a cada una de estas, la creación de las múltiples magias que existen… todo ello suma para dotar de profundidad al sistema de combate de este título y lograr que no te aburras al no limitar la manera que tienes de afrontar cada pelea. Aunque es muy, muy, fácil olvidarse de todo esto y liarte a pegar espadazos como si de un hack n slash se tratase. Esto no es algo que me desagrade, pero es un desperdicio de todo lo que se ha intentado hacer por detrás. Y es que este juego no tiene peleas difíciles, no tuve problemas en acabar con jefes que estaban diez niveles por encima de mí. Bueno, el único problema era la ingente cantidad de vida que tenían y el poco daño que yo hacía. Pero más allá de eso, nunca he tenido problemas. Tenía una cantidad casi obscena de objetos de recuperación y la mayoría del tiempo no los necesitaba porque esquivar los golpes es fácil en este juego. Tampoco quiero aventurarme a decir que no existe un desafío, puesto que no he descubierto el cien por cien del juego.

Combatir como Noctis es una de las experiencias más satisfactorias en un Final Fantasy.

Como ya he dicho, también tendremos la oportunidad de jugar como Gladio, Prompto e Ignis, lo cual le da una frescura al juego increíble. Cada uno es totalmente distinto a Noctis, perderemos la movilidad del príncipe al proyectarse, pero ganaremos mucho más. Los combos demoledores de Gladio, el combate a larga distancia de Prompto o la magia que Ignis invoca sobre sus dagas, son sin duda alguna grandes adiciones a este juego que ha hecho que cada combate pudiera disfrutarlo como algo nuevo.

Érase una vez

Sin duda alguna esta historia es de esas que debe empezar así… o no. Encarnaremos a un príncipe, uno muy especial, uno que es además el elegido para una tarea realmente importante. Y vamos a casarnos con una joven que también tiene una misión trascendental. Todo es como un cuento de hadas, hasta que deja de serlo. Ya he hablado sobre cómo el comienzo del juego (tras ver la cinemática de rigor para presentarnos a los personajes) nos da una bofetada de realidad que se termina materializando cuando Gladio nos dice que no estamos ante un principio de cuento de hadas. Y es verdad, en seguida veremos que en lo que andamos metidos es en un viaje con tus colegas. Una típica despedida de soltero (bueno si cazar monstruos y conducir cochazos es tan típico para vosotros como lo es para mí) en la que solo buscas diversión desenfadada. Y que genial es esta parte. Conocemos a nuestros amigos, los cuales son personas con personalidades definidas, con deseos y ambiciones, con preocupaciones, y que no se callarán nada por muy príncipe que seas, porque antes de todo, sois amigos. Y eso es algo que dota de mucho encanto a este título. El viaje, el ir a cazar con estos tres carismáticos personajes, acampar con ellos y ver cómo hablan a la luz de una fogata, cómo Ignis cocina un plato (que tienen todos mejor pinta de lo que yo como a diario), ver las fotos tomadas durante ese día y relajarse, el futuro ya vendrá. Y por desgracia este futuro llega muy rápido.

La historia está segmentada en catorce capítulos, siendo los primeros en los que tienes total libertad y estás alegremente cumpliendo misiones con tus colegas (aunque quizás deberías ir a tu propia boda). Tras esta parte llega un punto de inflexión, que si habéis visto Kingslaive sabréis qué es, donde la historia se torna algo más como lo que conocemos de Final Fantasy. Y es que al final la cabra tira para el monte, y en Square Enix necesitan meter criaturas enormes y místicas y una lucha del bien contra el mal muy trascendental, porque si no parece que no se quedan a gusto. Y aquí viene el problema principal con la historia de este juego. Todo parece forzado, como metido con calzador porque debes encarnar a un elegido que salva el mundo si o sí, no puedes sencillamente tener un viaje con tus amigos hasta tu boda y que algo salga mal ahí de una manera más “normal”. Y no tendría mucha queja si no fuese porque esa parte del principio ( y que pretenden transmitirte constantemente) de aventura con tus amigos choca con esa de salvador del mundo.

Final Fantasy XV pretende enseñarnos algo sobre los amigos, sobre vivir aventuras con ellos y la fidelidad y lealtad que existen en una amistad de verdad. Pero todo esto queda relegado a un segundo plano cuando nos empiezan a hablar de recolectar armas legendarias de nuestros ancestros o de obtener el favor de los dioses para poder invocarlos (lo cual es algo decepcionante). Y es que suceden tantas cosas porque sí en este juego únicamente para decirte, eh mira, estás jugando a un Final Fantasy no lo olvides, que han logrado que no disfrute del todo esta entrega. Por supuesto no pretendo que se haga un juego a mi gusto, pero creo que habrían hecho mejor en elegir una senda en vez de intentar abarcar tantas cosas como intentan aquí. Además a todo esto hay que sumarle que la libertad del principio se verá recortada (lo cual no me importa demasiado excepto por ESE capítulo) y que todos sus personajes que no sean el cuarteto inicial están totalmente desperdiciados. Apenas están esbozados, sabemos poco de ellos e incluso los importantes, como Lunafreya (pobrecita, merecía algo mejor), tienen apenas unos minutos en escena. Y todos sirven únicamente para que Noctis logre llegar adonde debe llegar, sin duda transmiten bien el hecho de que hay sacrificios por el camino para cumplir tu destino, pero fueron sacrificios que apenas dolieron porque no conocía a esas personas, al menos no como conocía a mis tres compañeros de viaje. Aunque debo aplaudir la elección del villano, por fin tenemos alguien carismático, calculador y que no se termina transformando en una especie de dios, con el que mantenemos una pelea espectacular de uno contra uno. No quiero entrar en spoilers, pero esa llegada final al palacio donde se encuentra él, la forma en la que se le presenta demostrando que es un lunático y la forma que tiene Noctis de reaccionar es de lo más memorable que he vivido en un Final Fantasy (por favor guardad las picas, no me hagáis daño).

Y todo esto sin entrar en demasiado detalle, porque podría escribir una biblia entera sobre por qué esta entrega podría haber sido mejor de lo que es, pero aún así logra destacar como uno de los buenos Final Fantasy. Eso sí, el capítulo trece se lo podían haber ahorrado, que aún pudiendo manejar a Gladio e Ignis se hace pesado e innecesario.

La historia se alejará un poco del viaje con amigos, pero al final siempre recordarás estas acampadas.

Música para la realeza

Qué puedo decir, estoy enamorado de la banda sonora de este juego. Es una maravilla, aunque no es de sorprender, esta saga siempre ha tenido música para el recuerdo, emotiva, épica, triste… creo que todos recordamos canciones de algún Final Fantasy que nos haya marcado. Y debo decir que creo que este juego en concreto tiene algunas de las mejores canciones que he podido escuchar a lo largo de la saga, aunque en concreto hay una que ha logrado encandilarme por encima de las demás. Somnus, el tema principal del juego, el que suena cada vez que inicias y aparece el menú, el que te acompañará en forma de distintas versiones a lo largo de varias partes del juego. La estoy escuchando ahora mismo mientras escribo estas palabras y despierta en mí una serie de sensaciones distintas. El comienzo, triste, lento, añorante, seguido de unos acordes que nos recordarán a los temas de otros títulos de la saga. Poco a poco va hacia arriba, indicando algo más, una fuerza para imponerse a esa tristeza, una esperanza, y entonces es cuando entran los violines y comienza la parte épica, la de batalla, la de querer combatir. Se apaga de nuevo levemente y retoman esa actitud combativa, algo más calmada pero igual de fuerte. Esta canción sola describe perfectamente todo lo que vamos a vivir a lo largo de nuestra aventura. La pena de Noctis ante las pérdidas sufridas, la alegría de estar con sus amigos, la nostalgia de tiempos mejores, la combatividad para sobrepasar todas las desgracias; todo eso que vemos en los personajes a lo largo del juego está condensando en esta pieza. Y creo que es más que digna de entrar en el panteón divino de las canciones legendarias de los videojuegos. Sí, he caído rendido a los pies de esta banda sonora.

Os la dejo aquí para que podáis disfrutarla:

El final del viaje

A pesar de tener una historia que parece haber sido pegada forzosamente a trozos, de limitar mi exploración por el mapa al cortarme el paso con montañas o ríos que podría superar con mi teletransporte de la espada o de haberme obligado a pasar ese décimo tercer capítulo (dios, cómo lo he odiado), debo decir que Final Fantasy XV es un buen juego y que desde ahora será uno de mis favoritos de la saga. Por sus protagonistas, por sus momentos para el recuerdo, por la diversión en el combate, por su maravillosa música, por la maravilla de mundo que he explorado y por mucho más, la aventura de Noctis merece ser recordada con cariño y apreciada por los fans de la saga de Square Enix. Prometí no extenderme y, sin embargo, aquí estoy, al final del todo, sin haberme metido en profundidad en algunos temas, y sin embargo habiendo robado parte del tiempo de quien haya leído hasta aquí… supongo que algo se me ha pegado del juego que tanto ha logrado cautivarme.

Final Fantasy XV Windows Edition

Puntuación Final - 8

8

Recomendado

La entrega perfecta para volver a enamorar a antiguos fans y para atraer a nuevos a la saga. Con sus más y sus menos es uno de los mejores Final Fantasy.

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Daniel Jiménez

Me gusta dar la opinión que nadie me ha pedido sobre videojuegos.

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