AnálisisPS4

Moss – Análisis PS4 VR

Cuéntame un cuento...

Hacía tiempo que no me alegraba tanto de equivocarme en algo. Antes de probar Moss no le veía ningún sentido a juegos en VR que permitieran una jugabilidad en tercera persona. Pensaba que juegos como SuperHot VR o Sprint Vector transitaban el único camino correcto para estos dispositivos: ¿quién querría ver algo en VR como expectador? Eso ya puedo hacerlo en mi día a día. Hasta que llegó Moss, y me permitió convertirme en Lector y acompañar a la ratoncita Quill en su viaje. Es una aventura que no querría haberme perdido por ningún motivo.

Una historia de buenos muy buenos y malos muy malos

El comienzo de Moss es una declaración de intenciones por parte de Polyarc, el estudio encargado de desarrollar esta maravilla. Comenzamos en una gigantesca biblioteca vacía frente a un enorme libro; la sala recuerda mucho al gran comedor de Hogwarts, la magia se respira en el ambiente. Gracias al sensor de movimiento del Dual Shock y pulsando los botones traseros, abrimos el libro y pasamos sus hojas. Una narradora de dulce voz (en inglés, al igual que los subtítulos) nos empieza a contar eventos que tuvieron lugar muchos años atrás, eventos que involucran a un antiguo y heroico roedor que derrotó a una malvada serpiente que aterrorizaba el reino de Moss. La voluntad y el poder de aquel héroe quedaron sellados en un cristal a la espera del siguiente salvador que el mundo necesitara. La oscuridad ha vuelto a invadir el mundo y la casualidad ha querido que Quill, una adorable y valiente ratoncita, encuentre el cristal de poder.

Somos testigos de cómo Quill encuentra el cristal, pero no es hasta el momento en el que lo toca que podremos interactuar con ella; nos ve (nadie más puede), nos saluda y, de repente, bajamos la mirada y vemos nuestro reflejo en el agua: somos una especie de ente de la naturaleza llamado el Lector; tenemos tamaño humano, por lo que Quill se nos presenta como un ser frágil y diminuto. Nada más lejos de la realidad. El valor de esta pequeña protagonista nos demostrará que no hay dificultad que no pueda superar, sobre todo si estamos nosotros ahí para ayudarla. Nuestra misión es acompañar a Quill en su aventura pase lo que pase. Juntos descubriremos un precioso mundo en el que las ardillas hacen las veces de caballo para los ratones, los roedores viven en magníficas ciudades de su tamaño y la magia lo inunda todo. Y hasta aquí voy a contar de una historia que está narrada de una forma algo atropellada y confusa, pero que es suficiente como complemento de la magnífica jugabilidad del título; tiene ese aura de cuento infantil con héroes muy buenos, malos muy malos y grandes aventuras que casa perfectamente dentro del conjunto del juego.

¿Nunca has querido estar dentro de un cuento?

Moss es una aventura de acción, plataformas y, sobre todo, puzles. El juego está dividido en capítulos y cada capítulo se corresponde con una zona diferente en nuestro recorrido hacia el castillo donde mora la serpiente. Aquí debo parar para hacer mención especial a una de las mejores cosas de Moss, si no la mejor: los escenarios. Es sin duda alguna el juego de VR más bello que he visto nunca. Desde algo tan simple como un bosque, hasta un castillo ya abandonado con magníficas estatuas de antiguos héroes. Todas las secciones de Moss están diseñadas con absoluto mimo y pensadas para que nosotros, desde nuestra perspectiva, podamos disfrutar de gran cantidad de detalles. Es impagable ir guiando a Quill a través de unas plataformas en una laguna y, al fondo, a través de una hendidura en un tronco, ver una familia de ciervos comer. O ver cómo la ratoncita está saltando dentro de unos edificios diminutos adaptados a su tamaño y mientras, desde nuestro punto de vista, si levantamos la mirada podremos ver un mundo inmenso que hace aún más increíble la epopeya que vive nuestra protagonista. El sentido de la escala está recreado de una forma perfecta. Más tarde, cuando ahondemos en su jugabilidad, volveré a hacer alusión a lo bien hechos que están los diferentes niveles de Moss.

Podría dedicar párrafos simplemente para alabar la belleza del juego desde el punto de vista artístico. El diseño del mundo de Moss es fascinante: los diseños de las armaduras que portan ciertos roedores, la arquitectura de sus castillos y ruinas y el diseño de los personajes. Dan ganas de conocer más de su mundo, ver más escenarios, conocer más de su sociedad… Los gráficos de Moss son sencillos, acordes a la historia que se nos cuenta, pero con la definición de texturas suficiente para que lo apreciemos todo sin problemas. Se le podría haber pedido una mayor calidad en las texturas, pero en cuanto a fluidez no hay nada que achacarle. Cuenta con muy buenos efectos y animaciones, sobre todo de nuestra heroína; la primera vez que la ves auparse a un saliente o su gracilidad al combatir impresiona. Esa primera impresión no hace sino aumentar cuando Quill interactúa con nosotros a través de lenguaje de signos americano y algunas gestos más prácticos, como señalarnos alguna pista para resolver los puzles o animarnos a chocarle los cinco (¿los cinco? ¿un ratón? tengo que comprobarlo).

¿Veis esas escaleras por las que va a bajar Quill? Si no nos levantamos del asiento para observar por dónde continúan puede caer al vacío. Moss nos anima a investigar los escenarios

La jugabilidad de Moss se entiende mucho mejor si además de leer el texto tomáis como referencia la imagen de arriba: con las gafas y el sensor de movimiento controlamos nuestra cabeza y podemos interactuar tanto con Quill como con diversos objetos de formas que explicaré mas adelante. Con el joystick izquierdo y los botones del Dual Shock manejamos a Quill, que podrá saltar, atacar y esquivar. El juego nos sitúa frente a un escenario, como si fuéramos los espectadores de una obra de teatro; podemos levantarnos del asiento y asomar nuestra cabeza en cualquier rincón que el escenario nos permita. Esto es muy útil a la hora de encontrar caminos ocultos tras paredes o ir siguiendo a Quill si se mete en un edificio. Además la sensación de “estar ahí” que otorga esta mecánica es algo muy difícil de describir con palabras: ver que todas esas paredes tienen su profundidad, sus pasillos, acercarte a la protagonista y que te haga un gesto al quedarnos mirándola…un gran uso de las capacidades de las gafas. Quill aparece en un punto de la sala y deberemos llevarla a la salida resolviendo los retos que se nos propongan. Una vez lleguemos al final oiremos el sonido que hace una hoja al pasar de página y apareceremos en un escenario diferente pero que es la continuación directa del que venimos. En estos escenarios (si os es más fácil, podéis pensar en ellos como en la secciones de los antiguos Resdient Evil, con escenarios de cámaras fijas; también recuerdan a las pantallas de Captain Toad, tanto en forma como en jugabilidad, aunque más sencillas) se nos plantearán sobre todo combates y puzles aderezados con tintes plataformeros.

No te rindas Quill, yo estoy contigo

Los combates son simples, que no fáciles, pero efectivos. Quill solo tiene un combo de tres golpes pero nosotros podemos paralizar a los enemigos gracias a un orbe azul que se corresponde con el sensor del mando; es nuestra forma de interactuar con el mundo y ayudar a la ratona. Podremos romper determinados objetos, mover algunos bloques para despejar el camino, tirar de palancas y paralizar a los enemigos por unos momentos. Aunque al principio la dificultad no lo exija, al final del juego necesitaremos combinar nuestras habilidades con las de Quill, ya que al mezclarse diferentes tipos de enemigos la dificultad aumenta bastante. Moriremos si recibimos dos o tres golpes la mayor parte de las veces. Podremos curar a Quill, pero tarda unos segundos que nos dejan expuestos a los ataques rivales.

Esa esfera representa las manos del espíritu que encarnamos. Gracias a ella podemos interactuar con el mundo y con Quill; se maneja con los sensores de movimiento del mando

Tan solo hay tres tipos de enemigos en todo el juego (el que ataca con golpes, el que ataca con disparos y el que explota cuando te acercas a él como una mina), pero las combinaciones que proponen al enfrentarnos a ellos son las que otorgan emoción a estos combates. Una vez más el gran trabajo hecho con las animaciones de los personajes hacen de estas contiendas un espectáculo digno de ver. En las últimas fases deberemos combinar el control sobre Quill y nuestra capacidad como Lector para paralizar, arrastrar y usar ciertas habilidades de los enemigos. La otra gran mecánica de Moss y por la que es tan adictivo son los maravillosos puzles que constituyen sus niveles. Como ya he dicho antes, el objetivo de Quill será llegar al otro lado del nivel, para lo cual saltaremos, accionaremos palancas y se nos propondrán diversos puzles usando el escenario. Para ello es necesario que nos levantemos del asiento y observemos bien el escenario si queremos evitar que Quill se dirija a un precipicio o caiga en alguna trampa.

Además el juego propone para aquellos que quieran un reto mayor (no hay dificultad seleccionable, viene por defecto) encontrar diversos extras que hay en cada fase. En el mundo real, en la biblioteca donde comenzamos a leer el libro, tenemos a ambos lados una botella y una pequeña vidriera. Esa botella se llena de polvo que recogemos de los objetos que destruimos en los escenarios. Los fragmentos de la vidriera están escondidos en los escenarios en forma de pergamino; algunas veces simplemente están escondidos a simple vista y deberemos encontrarlos examinando cada recoveco del escenario, pero en otras ocasiones tienes que resolver un puzle en concreto para conseguirlo. Algunos de ellos son realmente entretenidos y complicados de conseguir. Al final de cada capítulo volvemos a la biblioteca, por lo que podemos ver los avances en la botella y la vidriera según lo que hayamos encontrado.

Lo bueno si breve… te fastidia

Para algunos el principal problema de Moss puede ser su aspecto infantiloide; en ese caso os diré que acudáis a este juego sin miedo aunque sea solo por su jugabilidad y su mundo. Otros pueden pensar que la dificultad es un impedimento, mas no os preocupéis: Moss tiene una dificultad muy bien ajustada. Nunca te vas a quedar atascado pero no es insultantemente fácil. Da la sensación de estar viviendo una aventura a un ritmo constante, nunca te aburres, y en cada capitulo se introducen nuevas mecánicas. Un nuevo tipo de enemigo, un mecanismo que no habías visto antes… el juego no suele repetir situaciones. Pero para mí el verdadero problema de Moss es su duración, ya que en tres o cuatro horas puede ser completado. Cinco si quieres encontrar todos los extras o te entretienes mucho admirando sus escenarios. Además, el final del juego es tremendamente brusco. Literalmente deja la historia a medias, te dice que el Libro Uno se ha acabado y que nos vemos en el Libro Dos. Puedo llegar a pensar que intenta emular esa sensación de cuando eras pequeño y tus padres cortaban el cuento a la mitad; siempre querías saber cómo continuaba. La diferencia es que este cuento cuesta 29,99 €. Para mí los vale, pero entiendo que no todo el mundo opine igual.

También es digno de mencionarse aspectos menores como la ausencia total de localización a nuestro idioma, los frecuentes fallos de sincronización con la esfera que se controla por control de movimiento, el rango de visión limitado de PS VR que hace común el salirte fuera del área de juego o la granada cegadora que te lanza el juego al empezar un capítulo. No es broma, la primera vez me asusté, es un destello de una intensidad desmesurada. La banda sonora del juego tampoco me ha encantado: es bonita y tiene ese aire de fábula (usa mucho la flauta y el violín) pero me han faltado piezas de una mayor intensidad en los momentos cumbre del título. Pero aún con estos fallos, me hubiera arrepentido mucho si no hubiera jugado a Moss.

Gracias por el viaje, Quill. Conclusiones

Lo que voy a contar ahora es puramente personal y es muy posible que no viváis la misma experiencia que yo, pero es lo que he sentido al jugarlo. Moss se ha hecho especial para mí porque ha sabido conectar conmigo. No solo con quién soy ahora, sino también con el niño y el adolescente que fui. Adoraba que me contaran cuentos cuando era pequeño, y cuando no había nadie yo los leía en voz alta. Muchos días se hacían eternos esperando la historia tumbado en la cama por la noche, tapado hasta la nariz y con la voz de mi padre o mi madre leyendo la historia, unos días con mas intensidad dramática y otros con algo menos. Moss me ha recordado mucho a aquellas historias en lo que todo era más simple; un bueno, un malo y la posibilidad de ser valiente en tu imaginación, donde nada malo puede pasarte. Moss te permite controlar a Quill, la protagonista, pero además tú como Lector haces posible que Quill salga exitosa de sus problemas. Los libros sin un lector no tienen sentido; sus historias quedarían sin contar, sus aventuras sin resolver y sus gentes condenadas a la oscuridad. Tú como Lector que tienes la perseverancia de leer sus aventuras hasta el final, acompañando a sus protagonistas; es la forma de Moss de meterte dentro de su cuento, y es una maravillosa.

El mundo de Moss pide sumergirse en él gracias a una infinidad de detalles

Los capítulos comienzan en una enorme biblioteca. A medida que va avanzando la aventura, cuando vuelves a la biblioteca el tiempo ha avanzado; ves que ha caído la noche, pero sigues leyendo porque no puedes dejarlo en esa página. Recuerdo con mucho cariño las noches sin dormir por leer un libro condenadamente bueno, cuando no era tan importante llegar cansado al día siguiente y tu única obligación era estudiar, cuando todo era más fácil. Cuando no tienes tantas preocupaciones es mucho más fácil dejarse llevar por la historia y centrarse por completo en ella. Moss quizás no consigue esa intriga con su historia, pero sí con su jugabilidad, lo que sumado a su mundo y a su ambientación hace que no puedas dejarlo y que por unos momentos estés totalmente concentrado en evitar que le pase nada a Quill o contemplando un bello paisaje. Por unos minutos, lo de fuera deja de ser tan importante; es cierto que hay muchos juegos que consiguen eso, pero quizás no de una forma tan dulce y ligera como Moss.

Por último, como el adulto concentrado en sus obligaciones y derrotado por el cansancio de la rutina y la vida diaria que soy ahora, Moss ha sido un título que me ha divertido y me ha sorprendido enormemente. Me ha descubierto una nueva forma de enfocar la jugabilidad en la VR y es algo que me servirá para el futuro. Pero si algo le debo a Moss es haberme permitido revivir durante unas horas al Alejandro que no había perdido aún la inocencia, la preciosa inocencia de un niño que tiene todo por descubrir. Un niño que no necesita complicados argumentos o juegos para divertirse; tan solo un mundo de fantasía interesante al que evadirse y en el que vivir divertidas aventuras. Por revivir al Alejandro ávido de nuevos libros e historias, el que podía permitirse ignorar sus obligaciones por una página mas de ese libro que le tenía atrapado. Y por recordar al Alejandro que soy ahora lo feliz que era en el pasado con cosas tan simples. Por recordarle que ese niño y ese joven adolescente aún están dentro deseosos de juegos y diversión y que no debió haberlos olvidado durante tanto tiempo. Nos vemos en el Libro Dos, Quill.

Moss está disponible en exclusiva para PlayStation VR a un precio de 29,99 €.

Moss

Puntuación Final - 8.5

8.5

Imprescindible

Moss no solo es uno de los mejores juegos de VR de la actualidad, sino también un producto con la maravillosa capacidad de conectar con ese niño interior al que la rutina de la vida adulta ha sumido en un profundo sueño. Es hora de despertarlo.

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Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.

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