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Monster Hunter: World – Análisis Xbox One

¡Que empiece la cacería!

Nunca es tarde cuando la dicha es buena, o eso me gustaría decir para excusar este análisis tan tardío. No os lo ocultaré, nunca he sido un fan de la saga Monster Hunter, aunque siempre he tenido curiosidad por profundizar en ella, pero jamás encontré el momento o la fuerza de meterme de lleno en un juego tan vasto. Quizás ese es el motivo por el que he tardado tanto en escribir este análisis, porque quería profundizar todo lo posible en un juego que desconocía prácticamente y empaparme de su cultura.

Quizás no sea el análisis que buscáis aquellos grandes conocedores de la saga, ya que más allá de la información que he recapitulado este tiempo para comparar con el resto de la saga, no podré profundizar como alguien que sí ha formado parte de ella desde un primer momento, así que me disculpo por aquellos que buscan ese tipo de análisis. Pero si sois como yo, que encontrasteis el momento idóneo para entrar de lleno en esta franquicia, atraídos por su épica, la adrenalina de la cacería y un multijugador donde luchar codo con codo al lado de vuestros compañeros, entonces puede que os ayude a vislumbrar la belleza de esta entrega.

Solo queda prepararse, poner rumbo al Nuevo mundo, y dar con el rastro de los Dragones Ancianos.

¡Por la 5ª flota!

Un viaje al Nuevo Mundo

Como cazador de la 5ª flota pones rumbo al Nuevo Mundo, lugar al que por alguna razón los Dragones Ancianos migran, un hecho que trae de cabeza a todos aquellos investigadores que siguen este evento y trasladaron su vida a aquellas tierras con la esperanza de descubrir qué motiva a que aquellas bestias y qué tiene aquel lugar para ser su destino.

Como muchos otros cazadores, navegas en un barco donde tendrás a tu compañero felyne -pequeños seres felinos que serán nuestros compañeros de batalla- y tu encargada, quien se ocupará de la parte logística; pero por el camino el barco sufrirá un destino funesto que dará inicio a los eventos del juego.

El mundo de Monster Hunter: World está lleno de vida, y con un diseño fascinante donde nos gustará perdernos para observar su flora y fauna.

En cuanto uno toma los mandos se da cuenta que la historia no es una de las grandes preocupaciones de Capcom, no destaca, ni para bien ni para mal, aunque en algunos momentos tiene épica, sobre todo cuando las misiones tienen un mayor apego a la búsqueda de los Dragones Ancianos.

Su narrativa está enfocada directamente en mostrar cómo funciona su mundo, a presentarnos a los monstruos que nos encontraremos y a que visitemos sus entornos. Se podría decir que es casi una carta de presentación de todo lo que podremos hacer en un juego que, si de algo puede presumir, es de contenido a raudales. Monster Hunter: World es sinónimo de horas de juego, diversión y momentos alucinantes que nosotros mismos creamos con ayuda de un entorno que se siente vivo.

Y a pesar de que me considero un amante de la narrativa, historias intrincadas o con un fuerte sentido filosófico, me he sentido terriblemente cómodo en su mundo, en cómo prefiere dejar al jugador que viva sus propias aventuras solo o acompañado, celebrando nuestras proezas y mejorándonos para la siguiente presa.

A pesar de que la historia no es la principal preocupación de Monster Hunter: World, cuando quiere añadir épica lo consigue con total facilidad gracias a las magnitudes de sus bestias y las situaciones en las que debemos vernos.

La gran baza de esta entrega es cómo el ecosistema es parte de las mecánicas, dando lugares a guerras territoriales entre los monstruos, que podremos aprovechar a nuestro favor, o las especies que aparecerán dependiendo si es de día o de noche.

Se siente vivo, como ningún otro juego ha sabido implementarlo y hacerlo parte de él. Te sientes de verdad un cazador que cuenta con su ingenio y habilidades para derribar a las bestias que hay a tu alrededor, ayudándote de algunas plantas que adormecen o sapos que paralizan al impactar algo contra ellos, enfrentándote a bestias que no solo te superan en fuerza, si no en tamaño.

También es un detalle que esta entrega cuente con una total traducción al castellano, entre otros muchos idiomas. Aunque aquellos que puedan disfrutar de las voces en versión original con subtítulos en castellano podrán hacerlo sin ningún tipo de problema

Creando el personaje

Lo primero que haremos al tomar los mandos, y después de una breve cinemática de introducción, será crearnos a nuestro cazador. Allí elegiremos el género, rasgos, peinados y color de piel, entre otras muchas cosas. Además, se podrá ampliar el catálogo de creación mediante DLC, siendo algunos gratuitos y otros de pago, algo común por desgracia.

Aún así, la sensación es bastante placentera y aquellos más hábiles podrán crear todo tipo de cazadores. No es el creador de personajes más completo, pero al menos cumple su función con creces.

El editor es bastante completo e intuitivo. Hay gran variedad de rasgos, pelos y opciones. Por poner un “pero”, no puede modificarse ni la complexión ni la altura.

Además de nuestro personaje podremos crear a nuestro felyne, una raza felina que nos acompañará en nuestras cacerías, y que a pesar de ser controlada por la IA es de bastante ayuda, y más teniendo en cuenta que estos personajes suelen ser a la larga más un estorbo que una ayuda.

Los felyne serán también completamente personalizables, desde su pelaje a la forma de las manchas, o incluso la de las orejas. Una parada que todos aquellos amantes de los gatos agradecerán para crear a los mininos que tengan por casa.

Aunque en menor medida, la creación de los felyne es bastante completa, permitiéndonos elegir entre diferentes orejas, las manchas o patrones del pelaje, y hasta la forma de los ojos para personalizar a nuestro compañero -y que aquellos que tengamos gatos repliquemos al nuestro de forma digital-.

Este compañero, además, nos seguirá siempre que no decidamos dejarlo en la estacada al inicio de cada misión, curándonos en los momentos críticos y apoyándonos en el combate, además de entablar conversación con otros felinos que encontremos en el mapeado para que nos presten su ayuda.

Conoce a tu presa

Como ya comenté anteriormente, donde más brilla Monster Hunter: World es en el plano jugable, haciéndonos sentir como un auténtico cazador en busca de una presa. Y aunque puede parecer obvio, no todos los juegos consiguen que sintamos que realmente estamos en el papel de un auténtico asesino de bestias.

Es común que se nos presente a un gran enemigo en otros juegos, y que el combate no solo sea fácil, si no algo rápido y que va en contra de la importancia que pretende transmitir su aspecto o cinemática. Capcom ha sabido dotar a cada presa de un desarrollo brutal, que va desde su rastreo a través de huellas y marcas, hasta su primer encontronazo, donde una vez herido huirá a un lugar seguro, como cualquier animal haría, lo que les dota de cierto realismo.

Las cacerías son épicas y extensas, con una intensidad en sus combates y una IA violenta que no nos dará ni un solo respiro. Se sienten como auténticas bestias, y el respeto y mimo que Capcom tiene por sus criaturas es increíble.

Es importante estudiar a la bestias mediante sus rastros y hablar con los eruditos de Astrea, el poblado donde haremos vida entre misiones y que será el lugar donde nos equipemos. Estudiarlas nos da ventaja sobre ellas, conociendo qué partes podemos sacar para construir equipo, sus puntos débiles y hasta comportamientos. A medida que subamos el nivel de conocimiento, nos será más fácil encontrarlas y derribarlas.

Gracias a los Lafarillos, una especie de luciérnagas que actúan a modo de Vista de Detective, nos indicarán objetos de interés, o guiarán hasta el monstruo una vez hallado el rastro. Estos Lafarillos no solo nos indican las rutas u objetos de interés, si no que su color también sirve para avisarnos del peligro.

Los Lafarillos son nuestra principal ayuda en un entorno tan vasto, dividido en diferentes mapas cuyo entorno puede ser beneficioso o perjudicial para nosotros.

Y en unos entornos tan vastos como los de Monster Hunter: World es de agradecer cierta ayuda, ya que los diversos mapeados que iremos desbloqueando según avancemos en la historia son enormes, llenos de objetos que podemos usar para fabricar munición, consumibles o herramientas.

Hay diversas opciones por las que podemos salir a cazar una presa. La primera es durante una misión, que nos dirá qué enemigo hemos de cazar, o capturar vivo, junto a las condiciones de fracaso. Ya sea una misión principal o un encargo secundario de alguno de los miembros de Astrea, nos darán recompensas tanto materiales como poder ampliar las funcionalidades a las que podemos acceder en la forja, el mercado o cultivo de objetos.

La segunda es a través de una expedición sin ningún objetivo, decidiendo en qué zona queremos ir a nuestro libre albedrío y que nos servirá para no tener límite de tiempo o que la misión se cancele por quedar inconsciente cierto número de veces. Aquí podremos dedicarnos a recolectar lo necesario para nuevo equipamiento sin que la misión acabe una vez vencemos a nuestra presa, aunque debemos tener cuidado, porque el tiempo jugará en nuestra contra y reducirá nuestra barra de resistencia, lo que requerirá que comamos para volver a estabilizarla.

En su estructura, he de decir que Monster Hunter: World puede resultar repetitivo, ya que es básicamente hacer lo mismo una y otra vez, por mucho que la situación en el combate pueda cambiar. Sí, hay una gran variedad de enemigos y diferentes zonas, armas y más detalles que cambian las circunstancias, pero es un juego que consiste básicamente en el looteo, es decir, la recolección de objetos para potenciarnos más y más.

A pesar de esto, crea una sensación de reto con presas cada vez mayores que motivan a seguir adelante y a suavizar esta sensación de repetición, algo muy importante en un juego que puede darnos cientos de horas de juego, ampliándose aún más con su multijugador.

Las herramientas de un buen cazador

Monster Hunter: World es una puerta abierta para nuevos jugadores, suavizando sus controles y abriéndose a un mayor público con un sistema de juego más intuitivo, en el que podemos seleccionarlos objetos que se crearán automáticamente al tener los ingredientes.

En cuanto a los controles, se nota que arrastra viejas costumbres y no siempre resulta de lo más cómodo, sobre todo provocando que desenfundemos el arma sin querer. A pesar de ello, es increíble la cantidad de armas de las que dispone y sus distintos usos. Todas ellas son calificadas por el propio juego para indicar al jugador cuáles son las más apropiadas para los recién llegados, e incluso podremos entrenar con ellas para descubrir sus mecánicas.

Cada arma es una forma de entender el juego. Desde los combates a distancia y rápidos, como el arco, a armas pesadas como los espadones, hachas o las acrobacias del Glaive insecto.

Hay 14 tipos de armas diferentes, y cada una de ellas es una forma totalmente diferente de comprender el juego. Esto se potencia cuando realizamos cacerías online, donde la cooperación con las grandes bestias es fundamental. Lo que debemos tener claro es que, antes de ir a la aventura, debemos estudiar a nuestro enemigo y saber qué armas serán útiles contra él.

El sistema de combate es sencillo. En tierra, y dependiendo del arma, tendremos varios ataques que se nos muestran en la esquina superior derecha, allí el HUD nos indicará qué tipo de habilidades podemos realizar con el arma que empuñamos o la munición que usamos, si nos decantamos por armas a distancia. Además, podremos impulsarnos por el aire con armas como el Glaive, una lanza con un insecto que servirá como proyectil y que creará un aura de curación o veneno allá donde impacte. Este arma nos permitirá subirnos al lomo de las bestias para asestarle golpes críticos.

Podemos subirnos a las bestias saltando desde un lugar alto, o usando el Glaive. Esto nos dará una ventaja táctica frente a ella, ya que causaremos grandes daños, y si no logra tirarnos, la aturdiremos durante unos segundos valiosos.

Es esencial conocer nuestro entorno y aprovecharnos de él, como usar lugares alto para saltar y agarrarnos a las bestias, paralizarlas al atacar a un sapo, o dormirlas con las esporas de alguna planta. Además, obtendremos munición de la eslinga en el terreno, una ballesta de mano que nos permitirá realizar diversos ataques a distancia.

También, y como comenté antes, podemos aprovecharnos de los enfrentamientos que hay entre monstruos enemigos. Dándose lugar a auténticas batallas colosales donde lo más sabio es dejar que nuestro “aliado casual” debilite a nuestra presa y darle el golpe de gracia una vez se retire cojeando a su madriguera.

Estos momentos suceden completamente al azar, por lo que debemos estar atentos de no quedar nosotros como el enemigo común de ambos monstruos, o el peligro se duplicará. Ya que el juego goza de una buena dificultad, sobre todo con aquellos enemigos que nos superan en rango y que nos darán un buen quebradero de cabeza para hacerlos caer.

A menudo nos veremos envueltos en batallas territoriales entre dos bestias, un momento perfecto para observar y elegir a cuál remataremos. Por el contrario, podríamos buscarnos grandes problemas si no somos cautos…

Ante situaciones de peligro siempre podemos usar, y si disponemos de una suscripción online, una bengala de auxilio para llamar a otros jugadores, y es que Monster Hunter: World tiene un claro enfoque en el online, en la lucha entre varios miembros contra enemigos enormes, ya sea en una expedición o una misión principal, pero sin olvidarse de los jugadores solitarios, ya que hay cierto gusto en la caza en solitario, un mayor reto y donde explotamos mejor todos los recursos que nos brinda la obra de Capcom.

Un verdadero cazador siempre va equipado para la ocasión

Más allá de los combates, el verdadero alma de la saga Monster Hunter siempre ha estado en el looteo y crafteo, es decir, la recolección y fabricación de nuevo equipo para hacer frente a mayores objetivos.

Esto, por supuesto, sigue estando intacto y nos pasaremos gran parte del juego en la forja construyendo equipo tanto para nosotros, como para nuestro Felyne, que tendrá sus propias estadísticas en las que influirá su nivel y equipo.

La fabricación y mejora de equipo es el alma del juego. Hay gran variedad de equipos y armas que conseguir con los restos de nuestras presas, todo explicado de una forma sencilla y que requerirá en los niveles más altos que tengamos que lootear muchísimo hasta dar con el ingrediente necesario.

A medida que recolectemos partes de nuestras presas, o vayamos conociéndolas, el árbol de fabricación se irá ampliando. Ni que decir que cada arma tiene su propio árbol, añadiendo características y habilidades pasivas dependiendo del arma que estemos usando, y que según avance el título, nos obligará a buscar de forma más intensiva sus ingredientes para hacernos con el mejor equipo posible.

El diseño de armas y armaduras es excepcional, y conseguirlas todas llevará a los más completistas una buena cantidad de tiempo que sobrepasará su historia principal, que dura entorno a las 40 horas.

Cada bestia tiene su propio set de equipo, lo que hace del catálogo de armaduras y armas algo variadísimo que se adapta a la forma de jugar de cada jugador.

Para hacerlo todo más intuitivo, podemos añadir el equipo deseado a una lista de deseados que nos avisará de las piezas que nos hacen falta y de cuándo tenemos disponible la fabricación de dicha pieza o set.

Además, tendremos diferentes espacio para guardar nuestros sets y equiparnos directamente con todas las piezas deseadas para confrontar diferentes situaciones en las que necesitemos un equipo más pesado o con una resistencia elemental específica para hacer frente a nuestros enemigos.

Mientras que las armaduras mejoran sus características con esferas de mejora de armaduras, las armas evolucionarán y requerirán de nuevas piezas, siempre siguiendo el árbol de creación y teniendo que fabricar paso por paso hasta dar con el arma que queremos, sin poder saltarnos ningún nivel previo.

La forja será, sin ninguna duda, la gran parada de nuestro paso por el poblado de Astrea, donde iremos tras cada misión a ver qué podemos fabricarnos.

Diseño por encima de gráficos

Monster Hunter: World no es de lo mejor, gráficamente hablando. Capcom prefiere invertir en un gran diseño artístico que en una calidad gráfica excepcional, y es un auténtico acierto, pues a pesar de un aspecto en pantalla llamativo, pero discreto, consigue que nos quedemos boquiabiertos con el acabado de sus entornos o de las bestias que merodean por el lugar.

Monster Hunter: World quizás no posea la mejor tecnología, pero sí una increíble mano artísticas. Tanto los entornos como las bestias están creadas con un mimo excepcional, mezclado lo mitológico con lo prehistórico.

Lo que más resalta, y por motivos obvios, es el diseño de las bestias que nos encontraremos por el camino. Mezclando diseños de animales reales con seres fantásticos, como el Anjanath, que guarda grandes similitudes con un Tiranosaurio Rex con alas membranosas y un apéndice en el ocico.

El Anjanath, uno de los monstruos más icónicos de Monster Hunter: World

Todos ellos son increíbles, y su presencia es sobrecogedora. Se sienten parte del entorno, como si fuese un animal que podría residir perfectamente en un lugar así, junto a pequeños animalillos que nos encontraremos más pacíficos y que ante la presencia de los grandes depredadores huirán despavoridos.

Y más allá del diseño artístico, el diseño sonoro cumple con creces, sabiendo qué pieza poner y cuándo hacerlo.

A pesar de que no cuente con temas extremandamente icónicos, se funden con la acción con total naturalidad, y sobre todo en los enfrentamientos más tensos, donde sale más a relucir la pieza, logran que sintamos esa sensación natural y exótica, o de auténtico pánico.

En las misiones de la historia donde los Dragones Ancianos es donde Capcom saca pecho, mostrando que su título es un gran ejemplo de ejecución artística, y que más allá del simple looteo y cacerías, Monster Hunter: World es un videojuego de palabras mayores.

Conclusiones

Como recién llegado a la saga, no solo puedo decir que me he sentido cómodo y fascinado por el título, si no que me ha sorprendido y ha logrado engancharme a pesar de que no soy un gran fan del looteo. Monster Hunter: World es puro carisma, épico, tenso y divertido, un juego en el que cada cacería es una gran experiencia que vivir solo o acompañado.

Aquellos que, como yo, se hubiesen mantenido distanciados de una saga que ha enganchado a millones de jugadores, les recomiendo darle una oportunidad. Este título es la llave para que veteranos y novatos compartamos el amor por una saga que ha sabido evolucionar y abrir los brazos a un nuevo público sin perder su esencia.

Monster Hunter: World

Puntuación Final - 9

9

Imprescindible

Un título que abre los brazos a los nuevos jugadores, sin perder su esencia. Pura épica, tensión y diversión en cada cacería, que sirve como una aventura personal para cada jugador.

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Enrique Gil

Amante de las buenas historias, de aquellas que te despiertan sentimientos que solo un buen videojuego consigue. Un eterno fan de juegos como Dark Souls, la saga The Witcher y de los juegos de TEAM ICO, en especial, Shadow Of The Colossus.

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