AnálisisSwitch

Super Meat Boy – Análisis Switch

¡Un plataformas frenético!

Ha generado gran polémica últimamente lo que mucha gente considera que está siendo la muerte del plataformeo en los videojuegos, siendo este tema objeto de debate, y generando una gran controversia a su alrededor. Y si bien es cierto que este género ya no es lo que era en su momento, ni muchísimo menos creo que haya muerto. El pasado día 11 de este mismo mes salió a la venta el videojuego Super Meat Boy para Nintendo Switch, dejándonos así disfrutar de forma portable de este curioso título de plataformas, el cual comenzó como el típico juego Flash que jugamos cuando estamos lo suficientemente aburridos como para abrir esa clase de páginas, y terminó siendo uno de los mejores plataformas de la anterior generación de consolas, consiguiendo después de su lanzamiento en Xbox 360 versiones para prácticamente casi todas las plataformas; hasta llegar incluso 10 años después de su origen a la nueva consola de Nintendo, en la que también se lanzará próximamente su secuela Super Meat Boy Forever.

Es sin duda su estética desenfadada la que te invita a jugar el videojuego, y son sus mecánicas simples (lo que no significa que el juego lo sea) las que junto a sus físicas generan una jugabilidad impresionante, la cual una vez que te atrape no te va a dejar escapar.

Físicas excelentes

El videojuego cuenta con unos controles bastante simples, una pantalla que nos recuerda al estilo 8 bits, permitiéndonos avanzar, retroceder y saltar. En el caso del salto podemos tener en cuenta hasta 3 sensibilidades de salto diferentes, las cuales varían en función de cuanto tiempo pulsemos el botón, pero… esto realmente es algo que ya hemos visto muchas veces. ¿Qué nos hace querer jugar a Super Meat Boy? La respuesta es simple: sus físicas.

Para comprenderlo mejor tendremos que hablar de un tercer botón que podemos usar en el videojuego, en el caso de Nintendo Switch se trata de la palanca ZR. A simple vista podría parecer que simplemente hace a Meat Boy correr, sin embargo, rápidamente nos daremos cuenta de que esta palanca tiene bastante más funcionalidad, y es que no hace a nuestro pequeño trozo de carne esprintar, sino que agiliza su peso. Este hecho tan simple cambia por completo las mecánicas del videojuego, ya que no solo sirve para que Meat Boy corra más, también nos proporcionará saltos considerablemente más largos y, en consecuencia, una forma diferente de plataformeo, en la que tendremos que aprender cuándo utilizar el peso indicado de Meat boy para poder superar los niveles con mayor facilidad. Hasta llegar a un punto que nos obligue a combinar los dos pesos de este pequeñajo, creando así mil y una formas  de pasarnos los distintos niveles y maravillarnos con impresionantes efectos de movimiento que jamás se nos ocurriría intentar en otros plataformas, con malabarismos que en algunos casos exigirán rapidez y en otros tantos una precisión milimétrica, aprovechando así la sensibilidad que presenta el salto. Además, este curioso cambio de peso en nuestro protagonista le aporta una velocidad bastante estrepitosa, la cual dará cierta sensación de rapidez a los nuevos jugadores y que los más experimentados podrán aprovechar en su beneficio, haciendo así Speedruns increíbles.

Pero no podemos hablar de las físicas sin mencionar el mapeado. Team Meat hizo un magnífico trabajo, orientando los niveles para que las físicas del videojuego encajen a la perfección, manteniendo los obstáculos en el camino, pero dándonos las herramientas que necesitamos para poder hacer el nivel de un tirón y con la rapidez que se espera de este juego. Además, por si la dificultad del juego aun no fuese suficiente, añade coleccionables (como las tiritas) las cuales después podremos usar como moneda de cambio, o los portales de distorsión, que nos enviarán a mundos alternativos y que en la mayoría de las ocasiones nos transformarán en otro personaje, a los que no podremos acceder de otra forma. Aunque desde ya podemos advertiros, no te lo van a poner nada fácil ni para conseguir estas tiritas, ni para encontrar los portales.

Muere, repite y no te piques

Super Meat Boy es complicado, bastante complicado, pero no imposible. Probablemente todos recordemos la fiebre que sufrió el mundo hace uno o dos años con Geometry Dash, juego que si no todos, la mayoría de nosotros probamos en su momento, aunque solo fuese para ver por qué diantres todo el mundo estaba tan enganchado. Yresultó ser esa viciosa mecánica de morir repetidas veces y aparecer de nuevo en el punto de partida del nivel, repitiéndolo constantemente, de modo que terminamos estudiando el mapa hasta que por fin conseguimos superar esa maldita pantalla que tanto nos ha costado. Bien, pues esa mecánica ya la había utilizado este título bastante antes de que Geometry Dash existiese. Mostrando las formas en las que Meat Boy muere de manera bastante visceral, e inmediatamente a pesar de que sea desde el punto de partida, su restauración, para volver a intentarlo y no rendirnos. Si bien es cierto que a veces querremos llorar en una esquina y preguntarnos por qué diantres jugamos juegos como estos, cuando nos levantemos, lo volvamos a intentar una y otra y otra vez, al final lo conseguiremos. Es ese momento, en el que comprendemos por qué los jugamos. La adrenalina de la satisfacción es palpable, y va en aumento al ver la pantalla de repetición, en la que muestra todos los intentos a la vez, y puedes observar cómo has ido poco a poco aprendiendo a superar los obstáculos del nivel hasta conseguir llegar a la meta.

¿Que hay del apartado técnico?

Al más puro estilo Mario Bros, el malvado villano ha raptado a tu novia,y tu, como buen héroe, debes ir a rescatarla. Quizás no sea el mejor guion que se haya escrito, pero cuando el juego no está enfocado en la historia y menos en la narrativa (a pesar de que si intenta transmitirnos una pequeña historieta, más que con palabras, con sucesos), esta realmente termina siendo simplemente una pequeña excusa para poder arrancar el título y dar un poco de contexto al jugador. Este videojuego se divide en un total de 7 mundos, cada uno con su respectiva temática, y 21 niveles, siendo el último un boss final. Cada uno más curioso y divertido que el anterior, intentando alejarse del típico estereotipo de jefe final y obligándonos así a plataformear más rápido y con más presión que nuca.

Team Meat no quiere que te aburras, así pues, se ha asegurado de que tanto los diferentes niveles como el uso del mismo personaje no resulten repetitivos, no quieren dejar al pobre Meat Boy solo, ni aburrirnos a nosotros con un único personaje jugable, introduciendo una serie de compañeros con distintas habilidades las cuales podremos ir aprovechando para pasarnos el juego con mayor facilidad. Y lo más importante, todos y cada uno de estos personajes se sienten diferentes, cambiando casi por completo la mecánica de juego. Aunque no saldrán gratis, si los queremos, tendremos que currárnoslo, consiguiendo las tiritas que hay repartidas en los distintos niveles del videojuego, y que, como ya dijimos anteriormente, no son precisamente fáciles de conseguir.

El apartado visual del videojuego sigue sin ser realmente bueno y nos recuerda a sus orígenes como juego flash, de modo que funciona en Nintendo Switch a la perfección. Sin embargo su estética casa perfectamente con esas pequeñas y constantes puntillitas de humor negro que deja el videojuego a lo largo de su historia y cinemáticas. Respecto a su banda sonora, quizás es algo que no a mucha gente haya gustado, principalmente por que no es la original de la versión de 2010, aunque representa muy bien el frenetismo que el juego transmite. Esta versión de Nintendo Switch añade además el modo carrera, apoyando a Nintendo en su objetivo por revivir las local parties. En este tendremos que competir en pantalla partida con alguno de nuestros amigos para ver quien es capaz de superar antes todos los niveles de la carrera.

Conclusiones

Super Meat Boy es un juego realmente frenético, que acaba transformando unas mecánicas realmente simples en una jugabilidad exquisita y que termina por resultar increíblemente adictivo a la hora de superar los niveles, aportando una satisfacción indescriptible al ver las repeticiones de esos puntos que tanto nos costaban y su respectivo avance. Cuenta con un apartado gráfico no muy bueno, pero decente y una banda sonora que viene al dedillo para el frenetismo que este presenta. Quizás este juego no sea para todo el mundo, pues si eres persona de poca paciencia, probablemente tus Joy-con no terminen realmente bien. Por otra parte, para el precio que el juego presenta, es un título realmente completo, contado casi con 300 niveles y sus respectivas versiones oscuras. Sin embargo si que se echa en falta algún contenido nuevo, pues con el modo carrera como excepción, se trata de una réplica exacta de sus versiones en Xbox 360 y PlayStation 4. Si no has jugado aun esta maravilla del plataformeo, hacerlo en Switch es la oportunidad perfecta. Sin duda un título que recomendaría a cualquier amante del género en busca de un gran reto.

Super Meat Boy

Puntuación Final - 7.5

7.5

Recomendado

Super Meat Boy es un título cargado de frenetismo y frustración a partes iguales, uno que no puedes dejar pasar si eres amante del plataformeo.

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Etiquetas

Alberto Plaza

Me muevo entre cómics, videojuegos y partituras. Adoro la estrategia sobre cualquier otro tipo, aunque también me doy vueltas con Dante de vez en cuando.

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