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Tesla vs Lovecraft – Análisis PC

Ciencia contra magia, conocimiento contra ritos, mechas contra monstruos

¿Sabíais que Nikola Tesla fue ayudante de Thomas Edison? De hecho fueron más que eso: llegaron a ser rivales por sus diferentes visiones de hacia dónde la tecnología tenía que desarrollarse. ¿Habéis leído algo de la fascinante obra de Lovecraft? ¿Habéis dedicado algo de tiempo a empaparos de los sagrados textos que hablan de nuestro único y verdadero dios Cthulhu (aquí se acepta libre pronunciación, no hay consenso que yo sepa)? Da igual cuáles sean vuestras respuestas: si os gustan los juegos de acción, aquí hay una gran experiencia por disfrutar. Tan simple como eso.

Tesla vs Lovecraft ha sido desarrollado por 10tons (creadores de Crimsonland y Neon Chrome, a los cuales recuerda bastante) y usa a estas dos carismáticas figuras para dar algo de contexto a su alocada jugabilidad. El caso es que funciona perfectamente de esta forma: si este juego no estuviera basado en estas dos figuras, realmente le faltaría algo; no llega a profundizar en ninguna de los dos, pero tampoco lo necesita. De Tesla coge sus inventos basados en el electromagnetismo y la corriente alterna, e imagina cómo serían armas basadas en ellos; de Lovecraft coge su figura y las criaturas descritas en sus historias como enemigos. No hay apenas argumento y no hay diálogos.

Tesla está en la cumbre de su carrera y va a inaugurar su más esperada creación: la torre de radio de Wardenclyffe; llega el aguafiestas de Lovecraft y le fastidia la presentación hablando de que está manejando energías que no comprende. Total, que invoca a las criaturas de sus libros y libera a los primigenios y los terrores más innombrables e incognoscibles para acabar con Tesla. El orgulloso científico desempolva sus armas electromagnéticas, su Tesla Mech y su Teletransportador Cuántico y se dispone a acabar con el malvado Lovecraft y su ejército de criaturas. Miradme a los ojos y decidme que no suena bien. Hablando en serio, aunque pueda parecer una oportunidad desaprovechada, de verdad que creo que no es el juego para profundizar en estas interesantes figuras; coge lo justo y necesario de cada uno de ellos para que el juego funcione.

Esa sensación de agobio que transmite la imagen se convierte en adrenalina cuando juegas.

«La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido.»  HP Lovecraft

Tesla vs Lovecraft es un dual stick shooter, es decir, un juego de disparos visto desde una perspectiva cenital (desde arriba) en el cual con el joystick izquierdo se mueve al personaje y con el derecho se apunta el arma rotando al mismo (en PC apuntas con el ratón y mueves con las flechas, pero recomiendo encarecidamente jugarlo con mando). Aunque sea un género muy trillado, este título ofrece una jugabbilidad que parece sencilla y la dota de muchas pequeñas capas para transformarla en algo único.

El juego se desarrolla en pequeños niveles de uno a tres minutos de duración cada uno, que terminan cuando destruyes a todos los enemigos. Si mueres reapareces sin apenas tiempo de carga para repetir el nivel desde el principio (que es una característica muy común en estos títulos para que te enganche, como pasa en Hotline Miami). En los niveles tienes que acabar con todos los bichos que se te pongan por delante; cientos de ellos por fase para ser exactos. El juego busca agobiar mucho con hordas enormes de engendros y es muy normal encontrarte solo contra más de 130 monstruos a la vez en espacios relativamente pequeños. Como he dicho antes, las armas de Tesla se basan en el electromagnetismo, así que aunque hay pistolas, escopetas y una ametralladora, después desbloqueamos rifles de pulsos eléctricos, de bolas de electricidad e incluso el archiconocido rayo de la muerte de Tesla (se dice que llegó a presentar planos del proyecto pero se desconoce si lo llegó a llevar a cabo; esto es históricamente cierto, fue un señor bastante excéntrico). El rayo de la muerte, para ser exactos, se usa como arma principal, pero es un perk que se obtiene al subir a Tesla de nivel; pero ya llegaremos a eso más adelante. En total suman casi diez armas principales que podemos utilizar (aparecen de forma aleatoria en diferentes puntos de los niveles y cuando coges una, sustituye a la que llevabas anteriormente) y otras tantas armas secundarias; las principales tienen munición infinita y las secundarias cargas limitadas. Las secundarias también son bastante divertidas, y van desde barriles explosivos clásicos a espadas gigantes de energía, pasando por nubes de electricidad estática que paralizan a los enemigos. Estas las encontramos de la misma forma anteriormente descrita para las principales.

No existe criatura en esta realidad o en cualquier otra capaz de superar al legendario Tesla Mech

Por si fuera poco, Tesla cuenta con otras dos herramientas que son en gran parte las responsables del ritmo que hace característico a este juego: el Teletransportador Cuántico y el Tesla Mech (es un robot gigante con miniguns en los brazos). El primero, como su nombre indica, nos permite desplazarnos de forma instantánea unos metros hacia donde nosotros queramos, pero tiene un número limitado de cargas (que se recargan nuevamente al pasar unos segundos). Al ser un juego en el que nos veremos muy frecuentemente rodeados por muchos enemigos, es una herramienta imprescindible y cuyo uso hay que dominar al milímetro en los niveles de dificultad más altos. Saber cuándo hay que teletransportarse y cuándo es mejor recibir el golpe, o incluso usar algunos puntos de los escenarios a nuestro favor (por ejemplo, yendo a un pequeño precipicio y cruzar al otro lado con un teletranporte nos da unos segundos para matar a los monstruos que quedan al otro lado mientras rodean el desnivel) es gran parte de lo que determina el desarrollo de las partidas. El otro protagonista es el Tesla Mech, el cual simplemente nos da una gran potencia de fuego y protege a Tesla mientras está activado; tiene su propia barra de vida que va bajando sola con el paso del tiempo y si recibe golpes, explotando cuando esta se acaba.

Todos los niveles empezamos montados en él y lo perderemos rápidamente; la gracia está en que podemos volver a conseguirlo todas las veces que queramos a lo largo del nivel, pero solo si conseguimos coger las cinco piezas que lo componen y que, como las armas, aparecen aleatoriamente en el escenario. Aquí hay otra pequeña capa de jugabilidad: decidir si gastas teletransportes para coger esa pieza que queda retirada o tras varios enemigos y arriesgarte a que te golpeen o intentar aguantar un poco más; una vez tienes las cinco piezas activarlo directamente o reservarlo para un punto más avanzado del nivel…

«Nuestras virtudes y nuestros defectos son inseparables, como la fuerza y la materia. Cuando se separan, el hombre deja de existir.» Nikola Tesla

Hasta aquí llega la faceta shooter del juego, pero Tesla vs Lovecraft no se conforma con eso: también incluye elementos de los MOBA y de progresión rolera que, aunque muy ligeros, añadidos a todo lo demás es lo que da identidad al conjunto. A medida que matas enemigos en cada fase Tesla obtiene experiencia con la que sube de nivel. Cada nivel nos permitirá elegir unas ventajas o perks, que van desde las típicas que aumentan el porcentaje de daño de las armas, la salud o la velocidad de recarga a otras más del juego que nos ocupa como que caiga un rayo sobre los enemigos cada ocho segundos o que cada teletransporte que hagamos vaya acompañado de una pequeña explosión.

Llegado un punto de la campaña también se pueden desbloquear perks épicas que son mucho menos frecuente que aparezcan, porque nos dan una enorme ventaja sobre las huestes de Lovecraft: el rayo de la muerte que comenté antes, que cada teletransporte que hagamos deje un clon nuestro que dispare o que las armas secundarias tengan usos infinitos son algunos de ellas. Estas perks y el nivel de Tesla se reinician en cada fase, como en los MOBA. Además de eso, cumpliendo ciertas misiones o retos, y tirados por los escenarios en las fases más avanzadas del juego, obtienes cristales de éter mediante los cuales podemos aumentar permanentemente las características base de Tesla, como el número de cargas del teletransporte o la duración del Tesla Mech.

Muchas de las fases que visitamos están basadas en lugares descritos en las obras de Lovecraft

Es cierto que con todo lo dicho el juego parece muy complejo, y que el juego explica todas estas mecánicas de una forma regulera, pero se pilla muy rápido la dinámica y se vuelve una experiencia muy fluida. Otra cosa a tener en cuenta es que el juego está planteado en tres planos de existencia (que en la práctica son tres niveles de dificultad): normal, éter y sobrenatural, que traducido sería normal, difícil y pesadilla. Si quieres obtener el verdadero final del juego tienes que pasarte los tres planos, pero merece la pena. El normal es un tutorial, un paseo, pero en el plano éter empiezas ya a plantearte lo que decía líneas atrás acerca de racionar tus recursos y establecer ciertas estrategias según el nivel. Es un juego que puede llegar a tener una dificultad desesperante a partir del segundo plano, lo cuál para algunos puede ser una ventaja y para otros no. Completar la campaña puede llevaros más de 20 horas fácilmente. Cada plano de existencia repite escenarios de los anteriores pero cambiando la cantidad, disposición y tipos de enemigos que aparecen en ellos.

Lamentablemente el juego tiene ciertos puntos negativos que lo alejan de la excelencia. En primer lugar, es un juego que puede llegar a hacerse repetitivo, no por los recursos que contamos para enfrentarnos a los enemigos, sino por los propios monstruos y escenarios. Aunque cada plano puede tener unas 30 fases, el juego tiene aproximadamente diez escenarios que repite una y otra vez de forma periódica. La clave está en que cambia la disposición de los enemigos y los tipos de enemigos que aparecen en cada nivel; es cierto que los enemigos son tan diferentes entre sí que la experiencia es totalmente diferente y apenas se nota esa repetición, pero cuando llevas muchas horas es imposible no percatarse de ello. También es de justicia decir que los escenarios están diseñados de una forma exquisita para aprovechar las mecánicas del juego ya que tienen verjas, cajas como obstáculos y pequeños precipicios que parten los niveles cambiando así la forma de enfrentarnos a las hordas.

Aquí tenéis las diferentes criaturas a destruir. Malditos hijos de Dagón…no es un insulto, se llaman así.

Los monstruos constituyen tanto un acierto como una carencia, ya que están sacados de las obras de Lovecraft, como los profundos o los Shoggoth (incluso en algunos niveles aparecen tentáculos y estatuas de nuestro único e inabarcable señor Cthullu) y cada uno tiene patrones de ataque totalmente diferente: los hijos de Dagón son muy grandes y se abalanzan sobre ti de un salto, los vampiros de fuego dejan un rastro de llamas cuando mueren pudiendo herirte…hay ocho tipos de enemigos cada uno con sus patrones de ataque (que es lo que aprovechan sus creadores para que cada nivel parezca diferente del anterior, puesto que hay muchas formas de combinarlos entre sí). Pero pasa lo mismo que con los escenarios y al final echas de menos una mayor variedad. Los jefes finales son muy escasos y poco imaginativos, haciendo de estas contiendas algo mucho menos épico de lo que debería ser. Eso sí, los niveles de final de plano son adrenalina pura; no os diré nada sobre su desarrollo para que sea sorpresa pero a veces sentía que estaba jugando a DOOM de la tensión que sentía. Un gran acierto para mi gusto. Como último punto positivo-negativo el juego tiene modo cooperativo local (no tiene online) para hasta cuatro jugadores, pero en la práctica es un hándicap más que una ayuda puesto que cada jugador se teletransporta donde quiere, la cámara se aleja muchísimo y es imposible jugar con la calidad suficiente como para sobrevivir. Divertir divierte, pero no esperéis pasaros el juego de esa forma.

En cuanto a gráficos el juego simplemente cumple: no esperéis unos gráficos increíbles, pero sí unos capaces de mostrar toda esa acción intensa con gran fluidez habiendo decenas de enemigos y efectos en pantalla de forma constante. A nivel totalmente subjetivo, creo que la dirección artística del juego en cuanto al diseño de personajes y escenarios me parece algo simple y sosa, le falta más personalidad; pero es una opinión tremendamente subjetiva que tendréis que valorar si coincidís con ella o no. La banda sonora es estupenda, pega perfectamente con la propuesta del juego (muy cañera y frenética), pero es muy escasa (menos de cinco piezas que te acompañan durante todo el juego).

Conclusiones

En resumen, Tesla vs Lovecraft no es un juego que invente nada nuevo, pero sí hace algo que valoro mucho y es coger muchas cosas de varios sitios diferentes para crear algo que se siente totalmente propio y orgánico. Para crear su propio estilo. Lo único que le ha faltado a mi parecer sería más variedad de contenidos: con un mayor número de escenarios, monstruos, piezas musicales… elementos que dieran lugar a un mayor número de situaciones y un cooperativo online; de esa forma estaríamos hablando de un juego sobresaliente. También depende de vosotros: si no os importa la repetición y solo buscáis un juego de acción rápido y tremendamente divertido, os pasará como a mí y caeréis en el «esta es la última fase que juego esta noche, que mañana madrugo» (y por supuesto, nunca es la última fase). Si este juego triunfa y hacen una segunda parte que fuera Tesla vs Edisson en el que corrijan estas pequeñas cosas soy suyo para siempre.

Tesla vs Lovecraft

Puntuación Final - 8

8

Tesla vs Lovecraft es un gran exponente del género dual stick shooter que os dará muchas horas de diversión si os gusta la acción y le dais una oportunidad. Solo le ha faltado un poco más de variedad en su propuesta y pulir algunas facetas técnicas para alcanzar un resultado sobresaliente.

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Alejandro Morillas Tellez

Fisioterapeuta/osteópata de día, hipnoterapeuta cuando es necesario y apasionado jugador de videojuegos por la noche. Los primeros juegos que relaciono como favoritos son Catherine, Vanquish, Overwatch y Kingdom Hearts. Pero siempre estoy disponible para un Tekken, un Vermintide o una maratón de Metal Gear.

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