AnálisisSwitch

Furi – Análisis Switch

Lucha por tu libertad al ritmo de la música electrónica

En el 2016, en uno de esos momentos en los que uno navega por internet sin ningún objetivo en su vida, encontré el anuncio de un juego que me llamó terriblemente la atención por su estética y música. Ese juego era Furi, del estudio The Game Bakers y que contaba con la maravillosa mano de Takashi Okazaki, quien ilustró el fantástico manga Afro Samurai, motivo suficiente para que me parase a ver qué diablos era ese juego.

Después de su éxito en PlayStation 4, Xbox One y PC, es el turno de Nintendo Switch de traernos el frenetismo de Furi y su particular propuesta que a más de uno nos sacará de nuestras casillas por su dificultad. Ha llegado el momento de luchar por nuestra libertad.

El carcelero es la clave. Acaba con él y serás libre

Oyes truenos, gotas de lluvia… Un golpe, una nueva burla de tu carcelero recordándote que te quedarás allí de por vida, pero las cosas van a cambiar. Un hombre con capucha en forma de conejo aparece en escena, probablemente otro preso de aquella enorme cárcel en la que se te custodia. La Voz, como se le conoce, te libera de tus ataduras y te da la clave para salir de allí: «El carcelero es la clave, si acabas con él seremos libre».

En Furi tomamos el control de El Desconocido, un prisionero en una cárcel espacial cuyo origen se nos revelará poco a poco.

El título de The Game Bakers usa la historia como un telón de fondo, centrándose más en lo artístico y jugable que en su guión. De hecho, el juego puede resumirse en tres preguntas: ¿quién es El Desconocido?, ¿quién es La Voz?, y una última que dará lugar al final del juego, habiendo dos finales que conseguir y uno extra.

Durante la aventura, el silencioso desconocido y su misterioso compañero descenderán piso tras piso de la mastodóntica cárcel para hacer frente a todos los carceleros que confinan al guerrero en aquel lugar, desvelándonos a través de sutiles comentarios o breves explicaciones de La Voz quiénes son y qué les une a ti. Como ya he dicho, Furi se centra en el aquí y ahora, por lo que la información que desvela sirve más como detalle curioso que como una subtrama, siempre usando diálogos crípticos y escuetos.

La Voz, como es conocido este misterioso personaje, nos acompañará durante la aventura y nos dará información de los carceleros y el entorno, siempre de forma breve y críptica.

Y es que el juego está separado por dos tramos durante su desarrollo. El primero, y más importante, son los combates contra jefes, donde el frenetismo, las luces y la música brillan. No hay momento de descanso, y puede haber puntos donde nos frustremos por su elevada dificultad y su mezcla de mecánicas como el Hack and Slash, el Bullet Hell o el shooter de doble stick.

Una vez acabamos el combate, llega el otro tramo, el camino hasta el siguiente carcelero, el cual puede tornarse aburrido para muchos jugadores, y para otros como yo es un momento de respiro. Aquí la música es más suave, incluso podemos pulsar un botón y que el guerrero camine por su cuenta mientras leemos los diálogos y disfrutamos de su impresionante estilo artístico. Este momento sirve para destensarnos, respirar hondo y prepararnos de nuevo para un combate aún más duro.

A pesar de que su historia no es su punto fuerte, consigue crear interés, y de hecho, uno siente cierta lástima por no profundizarse demasiado en ella ni en sus personajes.

La estructura de Furi puede resultar repetitiva para algunos, ya que su único objetivo es enfrentarnos a un jefe tras otro, pero su dificultad y desafío hacen que tengamos más ganas de saber qué es lo que viene a continuación, además, para aquellos jugadores menos hábiles hay un modo de dificultad más simplista, aunque bajo mi humilde opinión es restarle gran parte de la gracia. Y también, para aquellos que estén completamente locos, hay otro modo aún más difícil que desbloquearemos tras terminar la historia.

La excelencia no es un arte, es puro hábito

Más allá de su historia, la cual nos es excesivamente larga, pero que consigue atraparnos incluso aún después de haber acabado, el título de The Game Bakers se sostiene sobre otros pilares, y es el de la superación.

Furi es uno de esos juegos que buscan sacar el máximo de ti, llevándote hasta extremos como gritar a pleno pulmón cuando un jefazo nos ha arrebatado las tres oportunidades que tenemos, o incluso cogernos un buen berrinche por habernos confiado en ese último punto de vitalidad que le quedaba a nuestro enemigo.

El juego no nos da un respiro en sus combates, buscan sacar el máximo de nuestros reflejos y que dominemos el timming.

Tendremos tres oportunidades antes del odioso «Game Over«, el enemigo tendrá más oportunidades que nosotros, variando el número según el rival. Siempre que venzamos nosotros, recuperaremos una oportunidad y rellenaremos nuestra barra de vitalidad, y siempre que gane el enemigo, recuperará toda su vitalidad, pero no una oportunidad, por lo que debemos aprovechar siempre esta ventaja.

Perder todas nuestras oportunidades se resume en comenzar el combate desde el principio, y creedme que no querréis volver a sufrir ese infierno de enfrentaros a un enemigo horriblemente cruel.

De lo que se trata Furi es de aprender de nuestros errores, agudizar los sentidos y una buena sincronización. Puede parecer frustrante, pero The Game Bakers actúan con mano dura y te piden el máximo de ti, rompiendo los esquemas de aprendizaje del juego obligándote a enfrentarte directamente con el jefazo de turno, explicándote sus mecánicas durante una parte del primer combate que tendremos.

Debemos dominar sus controles, los cuales son bastante intuitivos, y especializarnos en esquivar y defendernos. Una defensa certera nos hará recuperar vitalidad, e incluso realizar un contraataque para ganar ventaja.

Además, cada jefe tiene sus propias mecánicas. Algunos apuestan más por una mecánica de Bullet Hell y shooter de doble stick, momento en el que la pantalla se vuelve un auténtico caos, en el mejor de los sentidos, de luces y láseres que debemos esquivar para conservar la vitalidad y que no se reinicie esa «fase» del combate, además de recuperar la vitalidad de nuestro enemigo.

Estas suelen ocupar en la mayoría de casos el gran porcentaje del combate, hasta que logramos reducir la mitad de la vitalidad de nuestro enemigo, es en ese entonces cuando le rodeará un círculo naranja, y en cuanto iniciemos el ataque cuerpo, comenzará la fase de duelo y entrarán las mecánicas hack and slash.

Los combates cuerpo a cuerpo son más cinemáticos y espectaculares, cambiando completamente la tónica.

Y es ahí donde reside  la gracia de Furi, en no saber qué nos encontraremos contra el próximo enemigo, o cómo evolucionará este a lo largo del combate.

A afrontar esto ayuda perfectamente el port de Nintendo Switch, que mantiene una tasa de frames estable, algo importantísimo para un título que depende de tu capacidad de reacción, y que el control es fantástico, aunque con el mando básico, bien es cierto que su reducido tamaño puede dar algún problema a los que tenemos manazas.

Y es que aprovecho para incidir en la oportunidad de poder jugar a Furi en el Modo Portátil de Nintendo Switch. Este juego es uno de esos juegos que coges incluso ya habiéndolo completado solo para darte un vicio a base de buena música y derroche de adrenalina. Casi en su totalidad lo he jugado de forma portátil y lo he disfrutado aún más si cabe, por lo que considero esta versión del juego la más llamativa.

Neón y música electrónica

Donde más destaca esta particular obra es, además de su jugabilidad simple pero frenética, en todos los puntos artísticos. Furi es un juego precioso, lleno de colores intensos, luces y diseños sensacionales de la mano del fantástico Takashi Okazaki, que deja su impronta en cada personaje que nos encontramos, desde El Desconocido, hasta cada uno de los carceleros.

Furi es un juego que destaca el trabajo artístico por encima del técnico. Posee un diseño artístico sensacional, con su propia personalidad en cada escenario que sirven tanto para presentar a nuestro enemigo, como campo de batalla.

Todos los escenarios son sensacionales, variados y mimados. Y aunque realmente solo son un tramo lineal hasta el verdadero campo de batalla donde se desarrollará el encuentro, podemos contemplarlos mientras nos relajamos hasta el próximo enfrentamiento.

Cada uno de los niveles son completamente distintos, y en muchas ocasiones el entorno da una pista de cómo procederá el combate. Un ejemplo es este que podéis ver arriba, que se desarrolla en el agua y será una mecánica que usará el jefe en nuestra contra.

Cuando el juego nos da un respiro, es imposible no observar lo hermosos que pueden llegar a ser sus paisajes, y destacan sobre todo el primer encuentro con los carceleros y las breves conversaciones que tienen con El Desconocido.

Y es que, más allá de su impecable diseño artístico, nos encontramos también con una selección musical que es, en mi opinión, magistral. Contando íntegramente con una Banda Sonora compuesta por algunos de los mejores grupos actuales de música electrónica.

The Toxic Avenger, Carpenter Brut, Danger o Waveshaper son nombres que os sonarán a aquellos más conocedores de esta rama musical, y que componen la BSO de un título que usa la música como un elemento más jugable para presionar al jugador a que actúe rápido y se deje llevar por la emoción.

Cada canción está escogida a la perfección para cada carcelero, que incluyen en los diálogos el título de la canción para presentarla. Además, The Game Bakers sabían que tenían entre manos una selección sonora envidiable, por lo que podremos pausar el juego y ver qué canción es y a qué grupo pertenece.

Al igual que la propia jugabilidad, las canciones separan la parte jugable de el camino hasta el jefazo. Siendo esta última más pausada y agradable, mientras que en los combates son más frenéticas e invitan al movimiento, porque si por algo hace esta música es que te muevas e incluso hace más llevadero morir.

Conclusiones

The Game Bakers ha traído a Nintendo Switch un título de corte indie que, una vez más, nos demuestra que la genialidad no entiende de grandes presupuestos. Furi es divertido, frustrante, frenético y endiabladamente carismático. Un Boss Rush aderezado con un impecable trabajo artístico y sonoro que, por desgracia, no ahonda en un mundo que, a todas luces, tiene pinta de ser interesante.

Puede ser corto, y eso echará atrás a algunos, pero siempre que quieras derrochar adrenalina, escuchar buena música y contemplar un espectáculo de luces, El Desconocido estará aguardando a que tomes los mandos y luches por tu libertad.

Furi

Puntuación Final - 8

8

Furi es un juego que encantará a aquellos amantes de la dificultad, un título que derrocha genialidad artística con una BSO impresionante.

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Enrique Gil

Amante de las buenas historias, de aquellas que te despiertan sentimientos que solo un buen videojuego consigue. Un eterno fan de juegos como Dark Souls, la saga The Witcher y de los juegos de TEAM ICO, en especial, Shadow Of The Colossus.

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