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Finding Paradise – Análisis PC

La magia de un pequeño gran título

No quiero comparar Finding Paradise con To The Moon. Debería ser inevitable al ser este una continuación del segundo, pero creo que para hacerle auténtica justicia al juego que nos atañe debo analizarlo como título independiente sin echar la vista atrás a lo que fue su predecesor. He esperado un par de días para comenzar con este análisis para escribir lo más tranquilo posible una vez las emociones se han calmado un poco tras acabarlo, y aquí estoy, mirando el Word y dejando que las palabras vayan fluyendo para analizar el que ha sido uno de los títulos que más ha logrado tocar mi fibra sensible y por el que debo dar las gracias, ya que he sido el afortunado elegido para analizarlo.

Y es que el juego que Freebird Games nos ha dejado es una pequeña joya con una historia profundamente emocional, de un gran nivel humano, y que a mí personalmente ha llegado a conmoverme con sus temas que son mundanos y cotidianos en algunas partes y que me son familiares. Y es que no vamos a encarnar a un gran héroe que salvará nada, no vamos en pos de un antiguo artilugio ni hacemos nada que pueda tildarse de épico, sencillamente vivimos. Pero ya llegaremos a esa parte, vayamos poco a poco presentando los puntos que convierten a Finding Paradise en uno de esos juegos que quedarán grabados en mi memoria.

El arte en los pixels

Creado con RPG Maker nos encontramos con un juego de estética pixel; con un motor limitado no se pueden esperar grandes filigranas gráficas por parte del estudio. Yo he sido un gran aficionado a los juegos hechos con este motor y puedo decir que, sin duda alguna, Finding Paradise es de los más hermosos a los que he jugado. Cada escenario nos transmite algo, y siendo realmente sencillos llegan a cautivar en algunos puntos donde se ponen creativos, y en otros podemos disfrutar del cariño en algunos detalles que han puesto los creadores. Para los fans de esta estética (entre los que me cuento) será una delicia, no solo en el apartado de escenarios, sino cuando hablamos del diseño de los personajes. Cada uno es perfectamente reconocible y único, con su forma de vestir que incluso nos transmite cómo es esa persona, y con unas animaciones que en algunos momentos no podía creer que fuesen de RPG Maker. Lograban un nivel de expresividad monumental que no hace si no incrementar el que puedas empatizar con los personajes a los que vas conociendo.

Los escenarios pueden llegar a ser realmente bonitos

Música de una vida

Posiblemente el apartado musical sea el que más me ha enamorado. La banda sonora de este juego acompaña tan bien a lo que sucede que forma una armonía preciosa, que emociona y atrapa. Existe un tema principal, el cual toca uno de los protagonistas y su mujer, y en torno al cual giran el resto. Con un piano llevando la melodía y a veces acompañado de una guitarra o un chelo, la música de este juego es una que volveré a escuchar varias veces y la cual me emocionará cada vez que la oiga; de hecho lo hace mientras escribo este análisis. Y quizás no esté siendo objetivo, ¿pero quién puede serlo cuando hay música hermosa de por medio?

La música es una parte fundamental de esta historia y estará muy presente

Controles para ser espectador

Es el apartado en el cual flojea el juego. Finding Paradise no es un título en el que tengas que hacer prácticamente nada en el primer o el segundo acto. Te dedicas a recorrer los escenarios escuchando conversaciones y recolectando unos orbes que te llevarán a la siguiente zona, la cual desbloqueas alineando unas fichas que tendrán que ver con un objeto concreto de dicho escenario. No tiene puzles complicados, no existe reto alguno y es lineal; posiblemente si no te gustan los juegos de corte más narrativo termines aburriéndote porque estará paseando y viendo cómo la historia se desarrolla. Todo esto cambia en el tercer acto, en el cual empezaremos a tomar ciertas decisiones y cartas en el asunto. Haciendo guiños podremos combatir como en un Street Fighter, o volaremos sobre un avión de papel esquivando los ataques de un enemigo como en un bullet hell, e incluso haciendo honor al nombre del motor, tendremos un combate por turnos al estilo de los RPG más clásicos. ¿Supone alguno un reto? Sinceramente, no. Tampoco creo que sea el tipo del juego en el que deba existir un reto como tal, algo que te impida disfrutar de la historia que sus creadores pretenden contarte, pero también entiendo que a mucha gente le aburre el que le cuenten una historia sin hacer mucho más, así que sí, el gameplay es el punto débil por excelencia del título.

El gameplay no es algo a destacar pero en momentos como este te hace sonreír

Historia de recuerdos y personas

Por fin llegamos a la guinda del pastel, el punto en el que realmente brilla este juego y por lo que ha llegado a enamorarme más. He intentado evitar comentar nada sobre esto en los apartados anteriores para no dejarme influenciar por lo que más me ha gustado en otros apartados, aunque no creo que lo haya conseguido. La historia de Finding Paradise va profundamente ligada a la música que marca el ritmo y el tono, a sus escenarios y personajes que nos indican qué tipo de escena vivimos e incluso a su gameplay que nos quiere dejar claro que no somos más que espectadores hasta que llegue el momento de hacer nuestro trabajo. Y es que en el título de Freebird Games somos ni más ni menos que dos trabajadores, un par de científicos que pertenecen a Sigmund Corporation, una empresa que se dedica a alterar los recuerdos de la gente que los contrata para concederles aquel deseo que nunca pudieron cumplir o librarlos de sus remordimientos, como es el caso del cliente al que venimos a ayudar. Es una premisa realmente atractiva (que si habéis jugado To the Moon ya conoceréis, al igual que a los personajes que manejamos) y que sirve para hablar sobre la vida. Y es que Finding Paradise va de unos científicos que ayudan a un hombre al borde de la muerte a librarse de los remordimientos que pueda tener para que muera feliz… si te quieres quedar ahí.

El humor y las referencias estarán ahí cuando menos lo esperemos

Este título es un canto a la vida, a vivirla sin reservas y cómo podamos, intentando aprender de nuestros errores y aceptando que los malos momentos de la vida son también parte de la misma y que nos ayudarán a formarnos como personas adultas, a convertirnos en quiénes somos y seremos. Claro que habremos vivido momentos en los que quizás otra opción habría sido mejor y eso hará que tengamos remordimientos, pero hay que aceptarlos y sencillamente pensar en lo bueno que nuestra vida ha ido teniendo, porque aunque perdamos por el camino, también ganamos. Y eso es lo que nos quieren contar en Freebird Games, que vivamos la vida y la disfrutemos, con sus más y sus menos, que al final no nos arrepintamos por lo que pudo ser y sonriamos por lo que ha sido.

A esta historia tan emocional hay que añadirle unos personajes memorables y a los que he llegado a adorar, por su carisma y personalidad, por su gran humanidad y sentido del humor, porque han sido capaces de hacerme reír y llorar. Porque Watts llenaba de referencias dos de cada tres intervenciones que hacía, rompiendo la cuarta pared o imitando otros juegos. Porque Eva ponía freno a las locuras de su compañero y mostraba una sensibilidad que lograba transmitirte para que te emocionaras con los recuerdos de tu cliente. Y como no, Colin, el hombre que contrata tus servicios y al cual acompañaremos en el viaje de su vida, el que nos dará el mensaje del que he hablado antes, con el que viviremos su soledad, su amistad con Faye, el amor con su actual esposa Sophia, el nacimiento de su hijo y la vejez, llenándolo todo de momentos realmente tiernos y entrañables y que más de una vez han hecho que mis ojos brillasen y mis labios se curvaran en una sonrisa. Finalmente encontramos un giro de guión que acaba de una manera muy emotiva, que nos hará comprender la historia de Colin desde otro punto de vista y que logró hacerme llorar (esa maldita banda sonora). Y al concluir la historia, junto a la vida de nuestro cliente, asistimos a una despedida llena de nostalgia, de paz, tristeza y cierto tono de esperanza.

Se baja el telón…

En las cuatro horas que me ha durado el juego he disfrutado cada una, empatizando con sus personajes, riéndome con sus ocurrencias, incluso sintiendo su pena y emocionándome con sus historias. He escuchado sus canciones y las he sentido retumbar a un nivel muy personal. Finding Paradise es de esas experiencias que no olvidaré y que recomendaré a cada persona que conozca, para que disfruten del viaje y el mensaje esperanzador que lanza sobre la vida. Gracias por tanto Freebird Games.

Finding Paradise

Puntuación Final - 8.5

8.5

Si te gustan los juegos que te cuentan una historia emotiva y con un apartado artístico sobresaliente, este es tu juego.

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Daniel Jiménez

Me gusta dar la opinión que nadie me ha pedido sobre videojuegos.

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