Análisis

The Binding of Isaac: Afterbirth + – Análisis Switch

No es la primera vez que tengo un encuentro con The Binding of Isaac: Afterbirth +, de hecho, en esta ocasión me lancé a su búsqueda a sabiendas de lo que iba a encontrarme. El pequeño Isaac y yo ya tuvimos nuestras andadas por PC, donde Nicalis y el genial Edmund Mcmillen ya me demostraron que la genialidad no entiende de gráficos ni millones, si no en una gran idea y una ejecución brillante.

Seré claro, The Binding of Isaac: Afterbirth + es uno de los reyes del indie, uno de esos juegos que portan la bandera de la originalidad. El título es la definición más brillante del desarrollo indie y del Roguelike, y un indispensable para aquellos que quieran pasar pegados a la pantalla con un vicio descomunal, y disfrutando de un juego que tiene cientos de horas de contenido y aún más de diversión. Así que, viejo amigo, después de bastantes horas juntos ha llegado el momento de analizarte.

El sacrificio de Isaac

Isaac y su madre vivían en una casita alejada en el seno de una familia católica. El pequeño Isaac, con fama de llorón y de ser el hazmerreír de todos sus allegados por sus numerosos traumas, jugaba tranquilamente con sus juguetes mientras su madre veía la tele. Entonces, una voz resonó en la cabeza de su madre, una mujer quizás demasiado devota.

Esta voz le pidió el sacrificio de su hijo para probar su amor a Dios y ella, sin dudar, cogió un cuchillo y fue en busca del pobre Isaac. Este, al ver que a su madre se le había ido la cabeza, decidió huir hasta el sótano, y aquí comienza el calvario del pobre niño, ya que en su mismísimo sótano se enfrentará con demonios, zombies, deformidades, los jinetes del apocalipsis, y hasta a heces gigantes… Sí, como leéis.

The Binding of Isaac se basa en el relato bíblico del «El Sacrificio de Isaac», donde Dios puso a prueba la fe de Abraham pidiéndole que sacrificase a su hijo. Aunque el juego trata este hecho con mucho más humor negro y mala leche.

Realmente la historia de Isaac es una simple excusa para adentrarnos en una sátira religiosa, escatológica y con mucha mala leche que consigue arrancarnos alguna que otra risa con las escenas entre cada fase, donde podemos ver qué clase de situaciones han llevado a Isaac a ser el niño acomplejado y asustadizo que es -sí, es lógico que a estas alturas pienses que soy cruel, pero son dignas de mención-.

Esta obra es una de esas con personalidad propia, que derrocha carisma y que recuerda a aquellas épocas donde la historia o los gráficos no eran los pilares fundamentales, si no la habilidad que tenía el juego para engancharnos durante horas, querer superarnos y conseguir cada vez puntuaciones más altas. Esa es la esencia de The Binding of Isaac: Afterbirth +, el más puro estilo retro, todo envuelto con un papel colorido y brillante por parte de un equipo entregado que hace años creó uno de los mayores estandartes del movimiento indie, y ahora lo tenemos en Nintendo Switch.

Un viaje al infierno al puro estilo roguelike

Hay una cierta tendencia a infravalorar a los títulos indie, pensando que son juegos planos, cortos y livianos. Bien, ha llegado el momento de quitarte esa idea de la cabeza. The Binding of Isaac: Afterbirth + es un Roguelike, es decir, cada partida es única, con objetos y entornos completamente nuevos. No obedece a ningún orden, por lo que no podemos dar por sentado qué habrá al otro lado de cada puerta. Es un juego que aun después de haberlo jugado 200 horas, aún tiene cosas que mostrarte -y no exagero en absoluto-.

Cada partida en The Bindind of Isaac: Afterbirth + es única. Nuevas mecánicas, salas, enemigos, bosses y minibosses.

Estamos ante un juego con una cantidad de contenido desorbitado, capaz de crear nuevas mecánicas en cada partida, desde la forma de disparo en forma de lágrimas, pudiendo variar sus trayectorias, velocidad, tamaño del proyectil, o incluso añadirle efectos. Habrá objetos que nos perjudiquen, otros que nos hagan la tarea más fácil, pero nunca será nada igual; toda partida es única.

Y es que esto es lógico si tenemos en cuenta los números que maneja el título: más de 600 objetos, 13 personajes que poseen sus características únicas, 20 finales distintos, 180 enemigos diferentes, 90 jefes finales y más de mil salas que explorar, ¿te parece poco? Pues a esto hay que añadir los retos en los que se nos pondrán condiciones especiales, como no ver nuestro medidor de salud, y los retos diarios.

Estamos ante un juego que quiere perdurar, uno de esos títulos a los que siempre vuelves y te espera con los brazos abiertos para amenizar cada momento de aburrimiento, y esto se potencia aún más con el modo portátil de Nintendo Switch, dándonos la oportunidad, ya no solo de llevárnoslo a cualquier lugar, si no de jugar a un modo cooperativo con algún amigo o compañero de viaje.

En el modo cooperativo sacrificaremos un corazón para crear un Familiar, es decir, una criatura que luche a nuestro lado. Lo que potencia la diversión del título.

El título está lleno de secretos, objetos que cambiarán en las diferentes partidas y que nos cambiarán la build constantemente. Bien es cierto que al principio no reconoceremos ningún objeto y lo cogeremos todo como si tuviésemos Síndrome de Diógenes, pero cuando obtenemos cierta experiencia nos volveremos más selectivos, sabiendo qué puede ayudarnos y qué perjudicarnos, porque no todo nos convendrá, y no ayuda demasiado las descripciones tan vagas de algunos objetos.

Es por esto que resulta un título realmente simple, pero profundamente táctico, donde la habilidad y la suerte van de la mano para que podamos cruzar las salas con relativa facilidad, o enfrentarnos a un infierno en el que veremos los corazones volar. De hecho, cuando uno más disfruta este The Binding of Isaac: Afterbirth + es cuando adquiere cierta experiencia y comienza a explotar el sistema de juego, creando builds, comenzando a afrontar los desafíos más difíciles y a aventurarse con los nuevos personajes.

A simple vista puede parecer un título que peca de repetitivo, ya que aunque sus mecánicas estén en constante cambio, su estructura será ir fase tras fase acabando con los bosses y enemigos que encontremos, aunque una vez acabemos la campaña podremos rejugarla, ya que cada run la ampliará y añadirá un nuevo boss final.

¡Ahógalos en tus lágrimas, Isaac!

En el macabro y cruel mundo de The Binding Of Isaac: Afterbirth + nuestra principal arma son las lágrimas del pequeño Isaac, aunque no será la única. El juego cuenta con una vista cenital en el que con el stick izquierdo controlamos el movimiento, mientras que el stick derecho, o los botones, marcan la dirección del proyectil. Los botones traseros se reservan para el uso de objetos como bombas, cartas del tarot, habilidades consumibles o píldoras, las cuales debemos conservar para usar en el momento justo.

El pequeño Isaac mutará con cada objeto que obtengamos, cada objeto nos dará una serie de características únicas, y un aspecto cada vez más grotesco.

La premisa, como ya comenté, es terriblemente simple: apareces en una habitación y deberás ir por el camino acabando con los enemigos. En cada fase tendremos una habitación de puerta dorada que requerirá, o no, una llave y que siempre guardará un objeto para nosotros, ya sea un modificador, un objeto activo, o un familiar, es decir, un NPC que nos ayudará en el combate ya sea con daño por contacto físico, o por proyectil.

No solo conseguiremos objetos en esas salas, podremos comprarlos en las tiendas por una cantidad de monedas, tras la lucha de bosses o mini bosses, como también en cofres o sacos. Además, podremos conseguir objetos consumibles como cartas del tarot o píldoras. Las cartas tendrán un efecto según el arcano que hayamos recogido, en el caso de las píldoras sea un riesgo aún mayor, ya que no conoceremos su efecto… Hasta que la consumamos, y creedme, no siempre nos esperan los mejores efectos.

Hay dos grandes factores que afectarán a un juego que, ya os aviso, conseguirá que muramos una y otra vez, y la muerte es permanente, lo que hará que tengamos que empezar desde el principio. La primera es la habilidad -esencial-, debemos saber adaptarnos a los objetos que conseguimos, improvisar ante las condiciones adversas, ya sea porque se nos reduce alguna característica o aumenta; y la segunda es suerte. Sobre todo en las primeras partidas iremos completamente a ciegas, sin saber qué hace cada objeto, cuya explicación es vaguísima y está en completo inglés, aunque no se necesitan grandes dotes del idioma para jugar.

Se debe escoger con cuidado qué objetos debemos tener o no en nuestro inventario, ya que una mala build podría dificultarnos en exceso los próximos combates.

Además, como marca su estilo retro, toca volver a memorizar patrones, esquivar mareas de proyectiles y conservar el máximo de corazones posible para el enfrentamiento con el boss. The Binding of Isaac: Afterbirth + es una oda a lo retro, solo que añadiéndole una capa de originalidad y de sorpresa al ser completamente distinto en cada partida. Te enseña con mano dura, con unos enemigos variados y que no nos darán descanso en el habitáculo en el que nos toque enfrentarles, complicándonos la vida si no reaccionamos debidamente.

Esta mecánica se potencia en los bosses, donde uno acaba aprendiendo a las malas cómo enfrentarles para intentar conservar el máximo de vitalidad. El diseño de estos continua con la línea marcada por el juego: una cabeza enorme con labio leporino, una enorme hez o hasta el mismísimo Satán. Todos ellos los iremos descubriendo en cada partida, algunos necesitando de completar el juego varias veces para acceder a ellos.

Quizás los nuevos jugadores o los menos duchos en este estilo se vean abrumados por la cantidad de combinaciones, y también por la dificultad que presenta el título en los primeros compases. Hay muchos objetos, tantos que más de uno necesitará una guía para saber qué está cogiendo o no, pero como ya os dije, en Nicalis creen en la mano dura, y funciona, porque a base de golpes uno aprende a cómo moverse, cuándo y cuál es el momento idóneo para disparar una salva de lágrimas a nuestro contrincante. De hecho, pasada esta barrera de dificultad, descubres que la curva es menos pronunciada de lo que parecía, subiendo junto a la habilidad del jugador para explotar todos nuestros conocimientos

Un diseño con personalidad propia

Hay un fantástico trabajo detrás del diseño de Nicalis, con ese toque retro y, a la vez, que insufla un carisma brutal a la obra, con diseños simples y caricaturescos, mezclados con ese toque oscuro y bíblico que acompaña a cada personaje, todos sacados directamente de los relatos bíblicos. No, gráficamente The Binding of Isaac: Afterbirth + no será del gusto de todos, pero supone una marca de identidad propia.

Su estilo simplista y colorido es una de sus mayores señas de identidad. Al más puro estilo retro, con un carisma demoledor.

Y todo esto se debe a su estilo desenfadado y gamberro, a cómo es capaz de sacarnos una sonrisilla a pesar de que el pobre Isaac esté tirado en el suelo llorando mientras recuerda cómo se le cayó los pantalones en plena confesión a la chica que le gustaba, o cómo un ejército de demonios pretende matarle.

En cuanto al apartado sonoro, tiene un cuidado en sus melodías que no cabría esperar de él al primer vistazo. Con toques de rock, o incluso temas más corales. Algunos son pegadizos, pero la mayoría sabe cómo encajar en el momento exacto, mostrando vitalidad durante la pelea de los bosses, donde se hacen hueco los temas más rompedores, o incluso en las salas de Arcade, donde podremos canjear nuestras monedas en máquinas tragaperras, donde la música se torna a los 8bits.

El rendimiento es perfecto, a 60 imágenes por segundo y, al menos en mi caso, sin ningún bug o ralentización. A esto se suma el lujazo que nos permite Nintendo Switch de cambiar entre el modo sobremesa o portátil, como también de poder jugar dos personas en cualquier momento. Casi parece que The Binding of Isaac Afterbirth + y Nintendo Switch estuviesen hechos para coexistir. Y aunque otras consolas portátiles ya han tenido a este título bajo su catálogo, es esta la que mayor provecho saca por sus evidentes posibilidades.

Y llegó el apocalipsis

Poco queda más que decir de este título. Uno de los grandes reyes del género roguelike  y el desarrollo indie, una genialidad dispuesta a atraparnos durante horas y no dejarnos escapar. The Binding of Isaac: Afterbirth + es uno de esos títulos que uno debe tener en su estantería para transportarnos a nuestra niñez, en la que jugábamos en nuestra Game Boy día tras día, porque este título es una oda al vicio.

Es cierto que puede suponer una barrera para los jugadores menos hábiles, y que su simpleza y gráficos pueden no encandilar a algunos, como también que solo esté disponible al inglés, pero una vez le das una oportunidad, descubrirás que The Binding of Isaac: Afterbirth + tiene preparado para ti cientos de horas de contenido y miles de partidas completamente diferentes.  Así que escucha la llamada de Dios, adéntrate en el sótano y cruza mil infiernos para seguir al pequeño Isaac, porque no te arrepentirás.

The Binding of Isaac: Afterbirth +

Puntuación Final - 9.5

9.5

El rey del mercado indie ha aterrizado en Nintendo Switch. Un juego con cientos de horas de contenido, un humor con muy mala leche y combinaciones imposibles para que afrontemos su desafío de proporciones bíblicas como deseemos.

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Enrique Gil

Amante de las buenas historias, de aquellas que te despiertan sentimientos que solo un buen videojuego consigue. Un eterno fan de juegos como Dark Souls, la saga The Witcher y de los juegos de TEAM ICO, en especial, Shadow Of The Colossus.

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