AnálisisPS4

Sonic Manía – Análisis PS4

Versión analizada: PlayStation 4. También disponible en: Xbox One , PC y Nintento Switch

Este análisis puede que llegue con cierto retraso respecto al resto de webs de videojuegos, lo sé, pero hay dos razones de peso por las cuales me ha sido imposible tenerlo antes. La primera es que fui atrapado en esa espiral rutinaria de comer-dormir-dormir-dormir-comer que algunos llaman vacaciones, alejado de mi PS4, mi familia, mis libros ¡¡Y MI WiFi!! Porque ya lo dice la Biblia “No solo de datos vive el millenial”. Y la segunda razón, y la más importante: nunca he sido fan de Sonic.

[De repente alguien tira la puerta del estudio abajo] ¿¡Pero qué?! ¡Oh no, son los directivos de Navi Games! ¡No, por favor! ¡El cono de la vergüenza no! ¡No iba en serio! Cubriré todas las noticias de FIFA que haga falta, pero el cono otra vez noooooo.

Ahora en serio, por favor guardad las guadañas y las antorchas hasta el final del análisis.

Yo me crié con Super Mario en la Super Nintendo de mi abuelo, y para cuando toqué un juego de Sonic tenía ya mis 9 años y había catado muchos otros juegos que, al compararlos, mandaron a Sonic directamente al cajón de los “Nope”. Con todo esto lo que quiero que sepáis es que esta review no está hecha desde los ojos de nostalgia, sino con una mirada exigente, atenta y dispuesta a apreciar todo lo bueno y lo malo de este juego.

Regreso al Futuro

El juego que fue lanzado con la premisa de ser un regreso al Sonic de los 90s tiene su origen hace bastante menos tiempo, cuando un fan de la saga, Christian Whitehead, desarrollara él mismo una versión del clásico juego de nuestro espinoso amigo llamada Retro Sonic, que además contaba con su propio motor gráfico (Retro Engine) hecho por él mismo. El proyecto no tardó en llegar a oídos de SEGA, quienes en lugar de estar molestos con el uso ilícito de su creación, optaron por darle el soporte que este necesitaba para que, junto a Headcannon y PagodaWest Games hiciesen el juego que hoy nos trae aquí, Sonic Manía, un juego que prometía traer exactamente lo que enamoró a tantos y tantos en su día.

Y es que ya lo dice el refrán «A mulo viejo, poco verde» el cual es perfectamente aplicable a Sonic Manía, que respeta solemnemente a los juegos que hacen tributo, pero sin muchas innovaciones. En primer lugar tenemos el argumento del juego, que si bien en otras entregas ha explorado en mayor profundidad la narrativa y el mensaje, en este caso ha tornado en la clásica lucha entre Sonic&Co y el Dr. Eggman, el cual planea hacerse con el control de las gemas del caos una vez más. Como toque innovador (y como excusa para concebir este juego como una mezcla de varios elementos de diferentes juegos pasados) al comienzo del juego veremos cómo los secuaces del pérfido doctor están desenterrando una gema nunca antes vista, que parece poder alterar el espacio-tiempo, y que será la causante de toda nuestra aventura. Un argumento un poco cogido con pinzas, desde luego, pero siendo este un remake tan enfocado en el homenaje a los juegos pasados, tampoco pedía más.

El sistema de mecánicas también ha permanecido casi idéntico, siendo de nuevo las principales herramientas de Sonic para poder enfrentarse a los enemigos su salto y velocidad, con un pequeño añadido (Dropdash) que le permite salir despedido nada más aterrizar, lo cual puede venir muy bien cuando estemos en situaciones peliagudas. Pero a excepción de esto, nada nuevo bajo el sol. Cuando manejemos a Tails o a Knuckles si contaremos con alguna mecánica novedosa e interesante, propias de cada uno, que nos permitirán explorar el nivel de una forma u otra, y conseguir objetos y anillos (tranquilos si os dejáis algunos, porque hay más que en todos los árboles de un bosque juntos) casi imposibles de conseguir si jugamos solo con nuestro azulado amigo supersónico.

El diseño de niveles es totalmente una mezcla de ideas antiguas y nuevas. Y es que en los 24 niveles que conforman los 12 mundos de Sonic Manía vamos a encontrarnos muchos elementos (o incluso mapas casi enteros) que parecen traídos directamente de las cuatro entregas originales, junto con algunos totalmente nuevos. En defensa tanto de los antiguos como los nuevos debemos decir que los mapas más tradicionales han sido limados y corregidos en base a las opiniones que la comunidad había expresado a lo largo de los años, haciéndolos mucho más entretenidos y ricos en contenido que los originales; por su parte, los mapas nuevos, a pesar de ser este su debut, mantienen perfectamente la esencia de los clásicos de Sonic, hasta el punto de que a más de uno le costará distinguirlos. En mi opinión sigue existiendo un claro choque entre las mecánicas y el diseño de cada nivel, pero es cierto que comparando los mapas de hace veinte años con los que vemos ahora, han mejorado un poco. Otro aspecto que me ha gustado mucho es cómo todos los mapas saben mostrar de una forma u otra ese tema subyacente de la saga de Sonic que es la lucha entre naturaleza y tecnología, representadas respectivamente por Sonic&Friends y el Dr. Eggmann y su ejército mecánico. Es un detallito minúsculo, pero soy muy freak de ese tipo de cosas, qué queréis que os diga.

Innovaciones

Pero por supuesto no todo en este Sonic podían ser guiños y alusiones a los juegos pasados. Los desarrolladores deben mostrar haber aprendido algo en las últimas décadas sobre qué podia mejorarse o añadirse a un Sonic como el que tenemos entre manos. Ya desde el menú principal podemos ver que tenemos más modos de juego aparte del tradicional (Modo Manía), y que contamos tanto con un modo multijugador como uno contrarreloj. El primero nos permitirá recorrer los distintos escenarios acompañados de algún amigo, ya sea cooperando para derrotar juntos al Dr. Eggman y su séquito (tranquilos si perdéis de vista a Tails en más de una ocasión), o bien compitiendo a pantalla partida por ver quién es capaz de completar el recorrido del mapa en el menor tiempo posible y con el mayor número de anillos. No son tampoco una innovación rompedora que se diga, pero sí una actualización que a cualquier juego del estilo Sonic que salga hoy en día no le puede faltar. Por su parte, el modo contrarreloj (Crono) no tiene mucho misterio, siendo el principal objetivo conseguir la mejor marca posible para así competir con las marcas de otros jugadores, que se mostrarán en una tablilla online.

Pasando el menú principal, dentro del modo historia veremos cómo en esta ocasión contamos con varios slots para guardar partida, lo cual es así para que podamos jugar cada uno de ellos con un personaje diferente (Sonic, Tails, Sonic & Tails, o Knuckles). Esta posibilidad de elegir con quién afrontamos la aventura puede parecer nimia, pero en realidad se trata de un elemento clave a la hora de explorar cada mapa, ya que cada personaje cuenta con una serie de habilidades únicas que le permiten afrontar la exploración que comentamos anteriormente de una forma u otra. Sonic, gracias a su velocidad, puede recorrer los escenarios en menos tiempo, así como realizar una serie de saltos y loopings más prolongados, pero carece de la capacidad de explorar la verticalidad del terreno cuando el mapa no le pone los elementos necesarios. Por su parte, Tails y Knuckles si pueden hacer esto, gracias a su capacidad para volar y trepar, respectivamente, lo cual en este Sonic de mapas tan amplios puede venir de perlas. No es tanto que den una visión distinta del juego de la que podemos obtener si jugamos solo con Sonic, pero desde luego si es una versión mucho más completa, así que desde aquí os animamos a que dejéis a Sonic colgado de vez en cuando y os dediquéis a explorar las posibilidades de sus compañeros.

Otro elemento de este juego que se encuentra a caballo entre el clasicismo y la innovación es el apartado de las fases bonus, que si bien no han sido reinventadas que se diga, si están bastante más pulidos que sus versiones originales. El modo de bolas viene de las fases especiales de Sonic 3 y Sonic&Knuckles, en las que tendremos que coger bolas cual hipopótamos de juguete, sólo las que se encuentren a los lados, no las que haya dentro, y esquivando las rojas a toda costa, ya que estas nos devuelven al nivel principal. Por su parte, en el modo para conseguir las gemas del caos (accesibles a través de anillos gigantes ocultos en cada mapa) manejaremos a Sonic en un escenario 3D por el cual deberemos perseguir a un UFO para hacernos con la gema del caos que porta, recogiendo esferas azules una vez más (que en esta ocasión nos darán velocidad) y anillos para que no se nos acabe el tiempo. Estos dos modos que a priori pueden parecer bastante sencillos (y que de hecho lo son al principio del juego), van volviéndose cada vez más y más difíciles, en una curva de dificultad muy bien llevada.

No confíes en tus sentidos

Desde Navi Games avisamos a los que todavía no hayáis probado el Sonic Manía que mantengáis la calma cuando lo probéis por primera vez. Vuestro condensador de flúor está perfectamente y vuestros calendarios también. Seguís en 2017 aunque parezca lo contrario.

Ahora en serio, este es un apartado que quiero dejar bastante claro, porque como dije en la introducción, apenas he jugado y visto los juegos de Sonic, pero este juego me ha hecho creer que sí. Visualmente estamos ante el clásico juego de los 90s, solo que con un acabado mucho más pulido y con mayor calidad tanto en los colores como en las animaciones, los cuales han sido actualizados para que, aunque estos estén traídos de hace más de 20 años podamos pensar que estamos ante un juego actual (que seguramente diríamos que es indie). Los escenarios de nuevo se ven más ambiciosos que los originales ya no solo en tamaño, sino en resolución y contenido de fondo, ese que a menudo pasamos por alto, pero sin el cual los juegos serían un simple escaparate. ¡Por Dios, si hasta el dinosaurio de cuando perdemos la conexión tiene fondo!

Por su parte la Soundtrack del juego también ha sido diseñada exclusivamente para este título, pero mantiene esa esencia de 16 bits que tanto encadiló a los fans de los primeros juegos, y que nos acompañarán a lo largo de cada nivel hasta conseguir que nos las aprendamos de memoria.

De fans para fans

Ya en mi primer escrito en la web dejé clara mi opinión acerca de los remasters, remakes y demás refritos a los que la industria nos tiene acostumbrados desde hace algunos años y como, si bien estos suponen una nueva oportunidad para dar a conocer viejas glorias y devolver a los más veteranos algunos juegos de su infancia, la industria no debía apoyarse en esto para mantenernos sedados ante la falta de inventiva y renovación que padecían. Mantengo todo lo que dije en aquel entonces, pero este juego no entra dentro de los juegos a los que yo me refería. Para empezar, que la idea surgiera de un fan de la saga que fue descubierto por la buena versión que él mismo había hecho de su juego favorito, diseñando un motor gráfico propio, para acabar siendo reconocido por la propia compañía que creo el juego en primer lugar, resulta inspirador cuando menos.

Y es que si tuviera que escoger una palabra para definir este remake esa palabra sería respeto, porque eso es lo que yo veo que Sonic Manía hace para con los fans de Sonic, mostrar respeto por lo que saben que les enamoró en su día, deteniéndose a leer y escuchar cientos y miles de reviews hasta saber qué quería la gente que hubiera estado mejor en el Sonic original, y darles justo eso.

En conclusión, Sonic Manía sigue arrastrando algunos fallos que caracterizaban a sus pasadas entregas, pero a pesar de ellas consigue ser un remaster bien traído, con un noble objetivo de dar a los fans esa ansiada entrega que llevaban esperando tanto tiempo, y a un precio de tan sólo 20€ que bien los vale.

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Jorge Serrano Cañero

Yo he visto cosas que tu ni creerías... He vencido a hordas de zombies en el Viva Piñata. He ganado la Copa Champiñón a lomos un chocobo. He completado la trilogía de The Witcher a base de Flipendos. Y he recorrido Shadow Moses con un traje de luces por una apuesta... Todo para que al final mi princesa estuviera en otro castillo ¯_(ツ)_/¯

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