AnálisisPS4

Hellblade: Senua’s Sacrifice – Análisis PS4

En la más profunda locura, a veces, hay un hilo de cordura al que agarrarse

Versión analizada: PS4. También disponible en: PC

He de decir que nunca me vi interesado por Hellblade: Senua’s Sacrifice, le miré de reojo y seguí mi camino, sin prestar mucha atención a su crecimiento. Sí, la idea me parecía curiosa, pero lo poco que observé del juego no llamó mi atención. Ninja Theory es un estudio en el que confío, nos trajo Ninja Gaiden, el precioso Enslaved: Odyssey to the West o el notable reboot de Devil May Cry, pero no vi rastro de su marca en este título.

Que yo sea el analista de este juego ha sido cuestión de suerte, y creedme, doy gracias a que este juego se haya cruzado en mitad de mi camino y me haya dado un golpe de atención, porque el viaje de Senua al Helheim es uno de esos títulos que rebosan humanidad, épica y heroicidad personal. Comenzamos el viaje de Senua hasta lo más oscuro de su ser.

Una tenue luz en la oscuridad

Los norteños dicen que hay una isla donde se encuentran las mismísimas puertas del Helheim, el reíno de Hela, diosa de la muerte. Allá donde las almas permanecen cautivas, un reíno cimentado por los huesos apilados de los muertos que crujen a cada paso. Allá va Senua, una guerrera celta que rema acompañada de sus propias voces que le advierten que debe darse la vuelta, que no podrá hacerlo. Pero sigue, porque Senua está allí por amor, por una promesa que debe cumplir.

Así comienza esta aventura, en silencio, acompañado por los murmullos de una mente enferma y herida, afrontando una misión personal que nos desgranará la vida de Senua, una guerrera celta que sufre psicosis, tocada por la oscuridad y la podredumbre, maldita a llevar a aquellos que se cruzan en su vida a la muerte.

Seré claro, Hellblade: Senua’s Sacrifice no es un juego que vaya a gustar a todo el público. No se trata de ser más o menos sensible, de apreciarlo o no, simplemente este título es mucho más narrativo, de largos silencios, monólogos y senderos en plena tranquilidad, con una historia abstracta que mezcla la mitología nórdica y la visión única de Senua hasta el mismísimo Ragnarok. Sí, hay acción, claro, también hay puzles, pero la verdadera esencia reside en la historia personal de Senua, un ejercicio de madurez por parte de Ninja Theory que rehuye de la adrenalina para crear una historia a fuego lento que va de menos a más hasta poner el broche de oro en su sobrecogedor desenlace.

Hellblade: Senua’s Sacrifice no es un título sobre héroes, es sobre la lucha personal de una mujer sumida en la oscuridad y atormentada por su maldición.

Es difícil hablar de su historia sin caer en spoilers, desgranar su visión abstracta y única es algo que iremos descubriendo a medida que avancemos, pero resulta mágico ver cómo se aúnan mitología y realidad a través de los ojos de Senua, con un personaje complejo y humano que transmite a la perfección el duro viaje que ha de realizar en el Helheim.

Porque Senua es una auténtica guerrera, tiene la capacidad física para afrontar este viaje: es ágil, fuerte, determinada y fiera en el combate, pero su mirada muestra pánico, su voz tiembla y las voces de su cabeza le repiten una y otra vez que no lo conseguirá, que vuelva por donde ha venido. El juego consigue meternos en su cabeza a los pocos minutos, nos confunde con su minimalismo en cuanto a indicaciones, simplemente seguimos el camino sin saber qué nos depara más adelante.

Nuestra única compañía durante el sendero es, además de nuestra espada, las voces que suenan constantemente, por ello aconsejamos jugar con cascos para sentir aún más esa confusión e incomodidad que siente la propia Senua, con susurros y murmullos que pretenden mermar sus fuerzas, y confundirnos. Es, además, un elemento jugable que servirá para avisarnos de ataques por la retaguardia en pleno combate o indicarnos sutilmente cómo debemos afrontarlo, aunque como la propia Senua, a veces lo ignoraremos por el nerviosismo que genera escuchar varias voces hablándonos a la vez, un movimiento magistral por parte de Ninja Theory.

Ninja Theory busca confundir al jugador, hacerle sentir incómodo y nervioso, que este busque discernir qué es real y qué no. Y lo consigue a la perfección.

Hellblade: Senua’s Sacrifice es la prueba viviente de que el videojuego puede ir más allá, puede introducirse en nuestra cabeza y hacernos formar parte de la historia, de sentir el dolor de Senua, un personaje complejo y mimado al detalle con un equipo de expertos en enfermedades mentales que consiguen meternos de lleno en su mundo, con una historia que nos mantendrá enganchados a la espera de una pista que nos ayude a desvelar qué está sucediendo realmente, si todo a lo que nos enfrentamos no es más que una mera ilusión de una mente enferma, o hay algo tras todo eso.

Cada monólogo de los escasos personajes que pueblan el título es una llave para abrir una nueva puerta, todos y cada uno de ellos esconden mucho más de lo que a simple vista puede parecer, incluso en los coleccionables que nos encontraremos en los túmulos, donde se nos contarán pequeñas historias de la mitología nórdica que nos sirven para entender un poco mejor su mitos y leyendas.

Algo que puede echarse en falta son escenarios más abiertos, tornándose bastante pasilleros muchos de ellos y con un rumbo completamente fijo, aunque según se acerca el final estos serán cada vez más grandes, siempre queda esa sensación de estar guiados hacia un destino concreto. Esta elección está claramente meditada por Ninja Theory para guiar al jugador a una historia que ronda entre las 5 y 8 horas, dependiendo de la habilidad de este para afrontar los combates y puzles que encontremos con el camino. Puede parecer, de primeras, una duración corta… Pero creedme cuando os digo que Hellblade: Senua’s Sacrifice sabe cuándo acabar, dura lo que debe durar para que sea una experiencia contundente y sobrecogedora, sin llegar a aburrir, sobre todo en su última mitad.

No todas las batallas se ganan con la espada

Muchos tacharán injustamente a Hellblade: Senua’s Sacrifice con el absurdo título de «Walking Simulator«, pero ofrece mecánicas interesantes, aunque algunas pierden fuerza según se avanza en la obra, como los puzles. Hay tres categorías de puzles en la obra, una de ellas será buscar las runas grabadas en las puertas que estén selladas y nos impidan avanzar. Esto nos obligará a buscar en el terreno elementos que formen dichas runas, como sombras, perspectivas, las cuales serán las grandes protagonistas de las siguientes categorías.

Otra de ellas nos obligará a tomar la perspectiva adecuada para formar una figura de tres aspas, al principio será algo más fácil, pero en otras ocasiones nos encontraremos con mayores problemas, como en el enfrentamiento contra Valravn, el señor de la ilusión, y uno de los primeros enfrentamientos con los que tendremos que lidiar antes de entrar en el Helheim, que nos confundirá con sus ilusiones y diferentes realidades tras cada portal.

El entorno formará parte del las mecánicas, una idea original, aunque acaba tornándose aburrida y repetitiva. Consigue hacerse demasiado presente y empaña el resultado final.

Al final, la inclusión de demasiados puzles, y cada vez más rebuscados, consiguen crear una sensación de piedra en el camino y pierden toda la gracia, una pena, porque en algunos momentos brillan con luz propia y, al final, toda esa luz acaba envuelta en una regusto de repetición.

Donde sí se nota la marca de Ninja Theory es en el combate, el swordplay funciona a la perfección. Es ágil, contundente, con unas animaciones brutales que demuestran que Senua es una auténtica guerrera. Resulta realmente sencillo, y por eso sorprende que destaque tanto, de hecho, en los primeros tráileres del juego fue uno de los puntos que me resultaron más desagradables, y una vez con los mandos en la mano, ha sido casi lo mejor de la experiencia.

Hay combates épicos, en lo visual y en lo jugable, siempre primando el cara a cara, aunque en bastantes ocasiones nos veremos con más enemigos de los que podremos enfrentar y tocará sacar de nosotros la mayor determinación posible para salir airosos. Las mecánicas son realmente sencillas: tenemos un golpe rápido, uno poderoso, una patada para levantar sus defensas, un botón para defendernos que, de hacerlo en el momento adecuado, podremos realizar un espectacular contraataque, y otros dos para la esquiva y un sprint para acortar distancias y soltar un ataque devastador, combinado con alguno de los botones de ataque. También poseemos una ralentización del tiempo que se rellenará mientras luchemos y que será indispensable para enfrentarnos contra un grupo de enemigos, o contra algunos específicos.

Hellblade: Senua’s Sacrifice tiene combates épicos y tensos, en especial con sus jefes, que dan lugar a los mejores momentos de la obra.

La experiencia en el combate es sensacional, sin ningún reproche, de hecho echarás de menos que Senua desenfunde la espada y hacer frente a los enemigos que se nos pongan por delante, que aunque se echa en falta una mayor variedad, hay la suficiente para explotar sus mecánicas. Detalle a parte, podemos elegir la dificultad del combate, desde fácil a difícil, con una opción llamada «automático» por defecto, la cuál ha sido mi elección para jugar la obra tal y como fue pensada, llevándome a la muerte en alguna que otra ocasión por no haberme tomado lo suficientemente en serio al rival.

No diré que sea difícil el enfrentamiento, pero tampoco resulta un aporreo de botones sin sentido. Debes estar pendiente a los enemigos, no darles la espalda y esquivar o parar sus ataques en el momento indicado, cada contraataque es una ventaja que no podemos permitirnos perder, así que debemos estar atentos a cada movimiento.

Un personaje para el recuerdo

Quiero incidir en Senua, la protagonista del juego. Hay varios motivos por lo que quiero dedicarle un espacio a ella en concreto. El primero es por cómo Ninja Theory ha tratado a la protagonista femenina, dotándola de fuerza, de detalles que la hacen creíble y entrañable. Senua es un ejemplo para otros estudios de cómo tratar a las protagonistas en la actualidad, junto a Aloy forma parte de uno de los personajes más remarcables del año, y no porque sean mujeres, si no por las capas y profundidad de las que están dotadas.

Senua es un personaje digno de elogio, una representación del género femenino dotada de fuerza, humanidad y una compleja profundidad. Ella es lo mejor del juego, con una visión única del mundo y una mente herida que busca un rayo de esperanza para seguir adelante.

Me gustaría hablaros de cómo funciona su mente, de qué la hace seguir adelante en esta aventura, pero sería entrar en spoilers. Lo que sí puedo deciros es que su psicosis está tratada de una forma magistral y cada diálogo de la propia Senua, que no son numerosos, son desgarradores. La actriz, Melina Juergens, quien se ocupa de darle movimiento y voz roza lo sobresaliente, con una interpretación magistral en la que presenciamos a una Senua fuerte físicamente, con las habilidades necesarias, pero frágil en lo mental.

Cuando la apuntamos con la cámara la vemos mirando a su alrededor con los ojos abiertos y aterrorizados, cada cinemática nos muestra su desesperación, agonía y cómo su cordura pende de un hilo, y en plena batalla la vemos determinada, poderosa y dispuesta a seguir adelante para cumplir su promesa.

Cabe destacar que es el único personaje humano generado por CGI, el resto son interpretaciones humanas, algo que ya nos tiene acostumbrados Ninja Theory y que vimos en Enslaved: Odyssey to the West, y aún así, se siente humana y real. Hay un auténtico mimo en cada gesto, cada diálogo, en cómo sus voces la atormentan tanto a ella como a nosotros durante la travesía. Senua entra en el Valhalla de personajes que redefinen el género de los videojuegos, esos entrañables y que aportan tanto con su sola presencia, ella es la piedra angular de Hellblade: Senua’s Sacrifice.

Portento gráfico y sonoro

Puedo decirlo sin miedo a equivocarme, Hellblade: Senua’s Sacrifice es uno de los portentos gráficos más magníficos que he visto hasta ahora, si bien es cierto que su carácter lineal lo permite, es brutal que un equipo pequeño haya conseguido unos resultados tan increíbles. Cada escenario cuenta su propia historia, es bello, sobrecogedor, aterrador.

Estamos ante un espectáculo visual y artístico que nos dejará con la boca abierta, que nos hará pararnos cada pocos minutos para hacer una foto y que, gracias a dios, cuenta con el maravilloso Modo Foto para que disfrutemos aún más del trabajo artístico que tiene detrás la obra.

Hellblade: Senua’s Sacrifice es probablemente lo más poderoso de Playstation 4. Contundente, precioso e inolvidable.

A pesar de que sus entornos sean a veces demasiado pasilleros, nos perderemos por el camino para mirar a nuestro alrededor y admirar su belleza, cada risco, cada metro cuadrado que respira su propia historia, desde los barcos destrozados en el mar, hasta los sacrificios humanos que encontraremos en la Isla de la Bruma, la puerta que nos llevará al Helheim.

Una decisión sabia ha sido quitar todo tipo de HUD para dejar una imagen limpia del juego, lo que nos sumerge por completo en su mundo y sentimos que estamos viviendo una auténtica película. No hay mensajes emergentes, ni barras de salud, solo estaréis vosotros y Senua, nada más.

En cuanto al apartado sonoro, Hellblade: Senua’s Sacrifice apuesta por la discreción, con melodías poco intrusivas, de hecho, en la gran mayoría de ocasión lo único que acompañará a la acción serán el choque de espadas, los gritos de dolor y las constantes voces de Senua, atormentándola y mermando sus fuerzas, pero cuando la música decide aparecer se nos eriza el vello, siempre en el momento justo, cuando la escena lo pide.

El marcado estilo nórdico también destaca en el sonido, evitando grandes orquestas o melodías apasionantes, haciendo uso de coros de voces graves y marchas de guerra en combates tan sensacionales como el de Surt, el gigante de fuego. Jamás sentiremos que la música es la protagonista, si no que forma un todo con la escena, medida a la perfección, a sabiendas de que ese momento necesitaba esa pieza concreta. También hay temas más suaves y menos agresivos, como este, que no os quiero adelantar en qué momento suena, pero sí que resulta una de las escenas más brutales y épicas de todo el título.

Por desgracia, hay algunos problemas de bugs y de sincronización en los subtítulos que espero que solucionen de cara al futuro. Incidiendo en el tema de los bugs, os pido tranquilidad, durante el juego me han surgido solo dos sin la menor importancia, uno de ellos resultó bastante cómico al ver a Senua pelear con una espada invisible, y el otro fue un fallo en las texturas en las que por un momento parecía que estuviésemos en un Limbo en tres dimensiones, aunque se solucionó casi enseguida. Como os decía, bugs sin importancia.

Donde sí me preocupo más es en el problema con los subtítulos, los cuales tardan en aparecer en algunas ocasiones, o directamente no aparecen, lo que hará que aquellos que no controlen el inglés se pierdan algunas frases, y en un título como este, toda la información que podamos tener nos vendrá de perlas. A día de hoy aún no sabemos si solucionarán este problema, ya que el juego se ha puesto a la venta hace unos días, pero sería de agradecer que se pusiese fin a este problema.

Por lo demás es un título firme, sin caídas de frames, buenas texturas y un impresionante trabajo técnico y artístico.

Conclusiones

Hellblade: Senua’s Sacrifice es un título que, al menos por mi parte, vuelve a traer esa sensación de que el videojuego puede ser catalogado de arte. Una narrativa profunda, una historia desgarradora y un personaje emblemático bajo un mundo donde la mitología y la psicosis se dan la mano para crear una historia abstracta que dependerá de los ojos que la presencien. No es un título para todos los paladares por su clara orientación a lo narrativo, pero aún así ofrece un swordplay digno. Sí, sus puzles pueden llegar a agotar al jugador, pero cuando uno llega al final y mira atrás, se da cuenta de que ha vivido una experiencia magnífica.

Hellblade: Senua’s Sacrifice no es una obra maestra, ni un título exento de fallos, pero sí es una obra personal que todos deberían probar, porque como bien nos dicen las voces de nuestra cabeza en uno de los tramos… Esta no es una de esas historias en las que los nobles guerreros buscan enfrentarse al mal en busca de gloria y honor. Las que no tienen límites claros. Es una historia donde el verdadero tormento reside en el interior, donde los recuerdos nos subyugan y nos mantienen cautivos.

Hellblade: Senua's Sacrifice

Puntuación Final - 8.5

8.5

El viaje de Senua es uno de esos que deben jugarse, al menos, una vez en la vida. Desgarrador, transgresor y crudo son solo algunos de los sentimientos que nos encontraremos en nuestra caída a la profunda oscuridad.

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Enrique Gil

Amante de las buenas historias, de aquellas que te despiertan sentimientos que solo un buen videojuego consigue. Un eterno fan de juegos como Dark Souls, la saga The Witcher y de los juegos de TEAM ICO, en especial, Shadow Of The Colossus.

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