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Pixel Shinobi Nine demons of Mamoru – Análisis PC

Nunca estuvo tan vivo el recuerdo de la época de los 8 y 16 Bits. Entre consolas edición mini, emuladores y sobre todo proyectos independientes inspirados en aquella etapa de la historia del videojuego. Los elementos como el pixelart, un argumento simple y unas mecánicas sencillas son la base fundamental para dichos trabajos. Bajo esa tesitura nos topamos con muchas obras que buscan cautivarnos por medio de la nostalgia y tratan de evocar los recuerdos de aquella época mediante referencias claras a los clásicos de antaño. Hoy particularmente le damos un vistazo a Pixel Shinobi Nine demons of Mamoru, un juego que resulta una mezcla de cosas del pasado con nuevas tendencias y que trata de hacernos sentir como un verdadero ninja al rescate de su aldea.

Deteniendo a los bandidos

Pixel Shinobi Nine demons of Mamoru es un juego desarrollado y distribuido por Ametist studio y que actualmente se encuentra en fase de Early Access. En él tomaremos el papel de un ninja llamado Hideki que de pronto ve como una horda de bandidos azota su aldea y debe acudir al rescate, todo esto bajo la tutela de su sensei. La escencia jugable implementada se basa el los títulos de plataformas de la vieja escuela y además se permite integrar algunos sencillos elementos más propios de los juegos de rol. El título ofrece dos modos de juego fundamentales, el primero vendría a ser un clásico modo campaña. Aquí nos encontramos con un argumento sencillo y que sirve como excusa. A lo largo de la aventura deberemos enfrentar la horda de enemigos, pero tendremos que cumplir determinados objetivos que van desde matar a una cantidad concreta de rivales o cosas más profundas como liberar a unos prisioneros con la misión secundaria agregada de que no debemos permitir que nos vean. Para cumplir estas misiones nos valemos de un sistema de combate que cuenta con ciertas alternativas. La evidente es el combate directo y usar nuestra espada para despedazar a los oponentes, pero también contamos con la opción de realizar un asesinato silencioso, para la cual deberemos llegar por la espalda y realizar una ejecución en total silencio. Como añadido a estas alternativas, además podremos usar el combate a distancia mediante arcos, shuriken y demás artilugios propios de los ninjas. Todas estas habilidades pueden mejorarse con ayuda de nuestro sensei una vez vayamos obteniendo puntos de experiencia, y al subir de nivel podremos ir desbloqueando ramas del árbol de habilidades para hacer uso de las mismas y, aunque muchas de ellas son muy eficaces en la partida, también hay algunas que son completamente inútiles y no aportan demasiado. Esta característica se hace presente en ambos modos de juego.

Por otra parte, tenemos un modo de juego llamado Roguelike, que es eso justamente. Tendremos que superar los distintos escenarios, los cuales se generan de forma aleatoria, sin instrucciones concretas. El único objetivo es llegar al final del nivel y tratar de hacer la máxima puntuación posible. En ambos casos los niveles están diseñados de forma adecuada, detalles como el posicionamiento de los enemigos o de las trampas le dan cierto toque de dificultad con el cual la experiencia gana enteros, pero también hay que decir que las partes estrictamente de plataformeo se sienten un tanto simplonas. Un detalle especialmente curioso es que si las cosas se ponen complicadas podemos elegir la opción de abandonarlo todo con honor, o al menos lo que en el antiguo Japón se consideraba honor, al vernos en una situación extrema el juego nos da la posibilidad de hacernos el conocido harakiri para poder terminar la partida y regresar al inicio o al punto de control más cercano. Esto es más bien una curiosidad, ya que esto mismo puede hacerse simplemente abandonado la partida y volviendo a cargarla, pero en todo caso es un agregado que resulta curioso.

Brutalidad pixelada

Pixel Shinobi Nine demons of Mamoru tiene muchos elementos interesantes, pero uno de los que salta a la vista a la primera toma de contacto es la brutalidad con la que se representa la violencia. Literalmente somos un ninja que va a despedazar a todo aquel que se le cruce por el camino. Para esto es muy importante el apartado gráfico. Nos enfrentamos a un pixelart convencional que representa de forma adecuada la época en la que nuestro ninja vive. No es la representación más espectacular de arte con píxeles, pero es una que resulta muy bien y funciona perfectamente para lo que el juego pretende. A nivel técnico funciona sin mayores problemas y pese a estar todavía en Early Access, no cuenta con una cantidad excesiva de bugs. El apartado sonoro se limita a presentar una ambientación sonora un tanto limitada y unos cuantos temas como acompañamiento, pero en ambos casos se vuelven repetitivos y hasta molestos muy rápido.

Conclusiones

Pixel Shinobi Nine demons of Mamoru es un interesante proyecto que promete mucho ahora en su fase de acceso anticipado. Su historia es totalmente irrelevante puesto que sustenta todo en sus mecánicas y las mismas se implementan de forma espléndida. Su apartado visual está bien pensado y funciona muy bien en la representación de la violencia. Ambos modos de juego ofrecen una experiencia de duración considerable. El estudio constantemente trabaja en parches para mejorar el producto y seguramente la versión final del mismo ofrecerá una sólida experiencia con todos los fallos ahora presentes ya corregidos y entregándonos una obra más pulida.

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Keveen Argueta

Amante de los videojuegos buenos, muy crítico con los malos. Por ahora, músico de profesión, futbolero por pasión y jugón por convicción.

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