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Serial Cleaner – Análisis PC

Versión analizada: PC. También disponible en: PS4 y Xbox One.

La industria del videojuego está plagada de una enorme variedad de ideas que buscan ser el próximo éxito y consolidarse a nivel de crítica y de recepción. Este fenómeno se acentúa todavía más si damos un vistazo a la escena independiente. Dentro de ese vasto mar de creatividad nos encontramos con ideas que son tan buenas que no se explica uno cómo no se le ocurrió a nadie antes, otros tan solo toman conceptos ya existentes y les hacen pequeños cambios para variar la fórmula y darle personalidad propia; y naturalmente hay también por ahí proyectos tan absurdos que se las arreglan para ser destacados. Hoy toca hablar de Serial Cleaner, un juego desarrollado por iFun4all y que es una mezcla de todas las vertientes antes mencionadas y ha conseguido sorprenderme para bien.

El trabajo más extraño del mundo

El mundo laboral es un inmenso océano de posibilidades. Trabajos de todo tipo y, aunque cada uno de ellos tiene su dificultad, también es cierto que algunos son más complejos que otros y en ciertos casos hasta más ilegales. Serial Cleaner nos pone a controlar a un chico llamado Bobby, el cual tiene que realizar una de las profesiones más inusuales que se nos pueda venir a la mente: limpiar la escena de los crímenes perpetrados por los distintos grupos de delincuentes. Dicho de otro modo: somos el tipo que recoge cadáveres, limpia sangre y se lleva la evidencia dejada en el lugar.  Todo esto teniendo cuidado de no ser pillado por la policía que investiga el delito y mientras intentamos llevar una vida, digamos, normal, ya que la madre y amigos del protagonista ni siquiera se imaginan a qué se dedica el bueno de Bobby. Su argumento no es precisamente memorable, pero hay referencias a la época en la que se desarrollan los acontecimientos y diálogos muy simpáticos entre los personajes y logra sacarnos alguna risa.  El juego está ambientado en la década de los setenta y su estética recuerda a títulos cómo Hotline Miami, pero el parecido va más allá de eso. Mientras jugaba se me venía a la mente que eran los personajes de dicho título quienes nos contrataban para limpiar los lugares en donde cometían sus fechorías, evidentemente esto no es así y no hay ninguna relación directa entre ambos juegos, aunque a nivel jugable son similares; controles rápidos, partidas cortas, en uno usábamos la pistola mientras que en el otro la aspiradora es nuestro artilugio más útil.

Una estrategia para lo aleatorio

Serial Cleaner consta de veinte niveles en su campaña principal, y al finalizarla accedemos a diez nuevos niveles para alargar la experiencia. Al inicio de cada uno de los mismos nos encontramos en la casa de Bobby y mediante una llamada telefónica nuestros servicios serán requeridos. Antes de atender la llamada o incluso después de hacerlo, pero antes de ir al coche, podemos interactuar con las cosas que hay en casa o conversar con nuestra madre. Una vez abordemos el vehículo nos encontraremos con la escena del crimen que deberemos limpiar. Tendremos que levantar los cuerpos y llevarlos al coche o deshacernos de ellos, recolectar la evidencia o conseguir algunos coleccionables que el juego ofrece y además deberemos remover cierto porcentaje de la sangre del suelo del lugar, pero hay que tener cuidado con los guardias que merodean por ahí, los cuales nos buscan con una linterna y si nos da la luz pues se alterarán e irán a por nosotros; y un simple contacto con ellos es suficiente para que la partida acabe. Además de esto, aunque estemos fuera de su rango de visión, el ruido que hagamos al movernos o al usar la aspiradora los pondrá en alerta y se moverán hacia el lugar de donde provenía el sonido, y si no tenemos cuidado pueden atraparnos con relativa facilidad. La inteligencia artificial de este cuerpo policial es como mínimo cuestionable. Por el escenario hay sitios donde ocultarse de ellos, pero si ya nos han visto podemos directamente entrar en un casillero o en una planta o en una caja justo frente a ellos y aunque nos ven entrar ahí es como si no lo hicieran, puesto que luego de unos segundos vuelven a su ronda normal de patrullaje; en otros casos no es ni necesario esconderse y con moverse en la dirección correcta a la velocidad adecuada podremos pasar desapercibidos. Cabe mencionar que cada vez que nos atrapen el nivel se reinicia, dando lugar a que los cuerpos, evidencias, coleccionables y la sangre cambien de lugar de forma aleatoria, y así es cada vez que tengamos que repetir el nivel. Es decir, que resulta hasta cierto punto inútil memorizar el lugar para saber donde moverse, en cada situación habrá que ir maquinando la estrategia sobre la marcha.

Un psicodélico viaje al pasado

Serial Cleaner cuenta con un diseño de arte lleno de colores muy vivos, acordes a la época en la que se inspira. Un estilo simplista, pero eficaz y muy bien pulido. Hace una buena dupla con la música, la cual tira por una vertiente psicodélica. Todo está pensado para que nos sintamos realmente en los años setenta y la verdad es que logra conseguirlo. Ni la banda sonora ni el apartado visual son perfectos, no hacen nada nuevo; pero en conjunto se complementan de forma adecuada y lograr su cometido de manera aceptable.

Conclusiones

Serial Cleaner es el juego de sigilo más divertido que he probado en mucho tiempo. Los niveles están muy bien diseñados y la aleatoriedad en el lugar donde aparecen los objetos le dan un toque de complejidad; aunque esta va directamente relacionada con el azar, a veces nos aparece todo muy cerca y sin mayor problemas, pero otras ocasiones todo está disperso por el mapa y esto da un añadido a la dificultad. La inteligencia artificial, pese a cumplir bien en su labor, podemos toparnos con que no funciona de forma adecuada. La historia es mera excusa, pero los dialogos de Bobby con su madre y las referencias que se encuentran en el trayecto añaden ese toque de carisma y humor. Posee mecánicas sencillas, pero las trabaja de manera sobresaliente haciendo un gran uso de ellas. Serial Cleaner es la muestra de que hasta en un trabajo poco convencional y difícil podemos encontrar espacio para echar las risas y hacer sátira de la situación. Una experiencia que vale la pena probar.   

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Keveen Argueta

Amante de los videojuegos buenos, muy crítico con los malos. Por ahora, músico de profesión, futbolero por pasión y jugón por convicción.

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