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E3 2017: Los juegos y el momento de creer

El año 2017 está resultando ser mucho mejor de lo que se podía esperar para el mundo de los videojuegos. Cada mes ha venido acompañado de, por lo menos, un par de lanzamientos muy interesantes y que a la postre han resultado ser juegazos. Así pues, en el marco de un buen año para la industria tenía lugar el E3. El evento más importante del sector, una puesta en escena para las compañías en donde se ponen en práctica distintas estrategias para convencernos de adquirir sus productos. Durante más o menos una semana nos reunimos frente a los ordenadores para ver las conferencias y los streamings posteriores con el fin de adquirir más información sobre esos juegos que tanto nos ilusionan. Eso es el E3, de eso va la feria. Naturalmente un evento de tal magnitud genera diversas opiniones y en esta ocasión no ha sido la excepción. Ha sido muy recurrente calificar la edición de este año de ‘decepcionante’, pero no puedo evitar preguntarme ¿realmente lo fue? ¿somos demasiado exigentes? ¿hemos perdido la capacidad de asombrarnos? ¿o es que vivimos en la era de la información y que las filtraciones en los días previas nos han spoileado el evento?Demos un vistazo a todo lo ocurrido antes de sacar conclusiones.

La monotonía de Electronic Arts

Primero que nada hay que decir que las conferencias que con tanto rigor vemos no suceden durante el E3, suceden en los días previos, y desde el año pasado Electronic Arts decidió llevar acabo su propio evento fuera del recinto ferial en todos los sentidos. Sin embargo, aunque sin ser parte de la feria, la conferencia de EA es lo que se conoce como pistoletazo de salida para el E3. Resulta curioso que una de las empresas más potentes haya llevado a cabo una presentación de la forma en que lo hizo. A nivel de espectáculo fue resultona, pero no se esforzó en ir más allá; mientras que a nivel de anuncios optaron por lo fácil. El protagonismo se lo llevan sus grandes lanzamientos, los que venden por millones o, mejor dicho, los que esperan vender por millones. Las franquicias deportivas junto al regreso de Need for Speed fue tirar por lo clásico, mientras que me alegra que se haya mostrado un proyecto como A Way Out, que luce interesante. Lo que no termino de entender es el tema del nuevo trabajo de Bioware, Anthem, el cual hizo una aparición breve solo para anunciar que sería anunciado en la conferencia de Microsoft. Sí, EA hizo el anuncio de un anuncio en su conferencia. En eso se resume. Por parte de su nueva gallina de los huevos de oro, la licencia de Star Wars, aquí todos salimos sorprendidos. No por lo que se vio, sino por lo que no enseñaron. Todos contábamos con ver el proyecto de Visceral Games con la franquicia, pero no hubo ni mención al mismo. Lo que sí mostraron fue el Battlefront II y pinta bien, parece que le irá y será mejor que la anterior entrega. Poco más hay para comentar en una conferencia, que resultó decepcionante en espectáculo y en anuncios, y que solo viene a confirmar que Electronic Arts tira siempre por las mismas cosas y no intenta arriesgar ni un poco.

Las consecuencias de las filtraciones

Bethesda fue la reina del baile cuando debutó con lo de las conferencias hace un par de años con una exhibición potente protagonizada por Fallout 4, y en 2016 repitieron la dosis con Dishonored 2 como estelar. Para este año se esperaba mucho, pero las filtraciones y rumores han contribuido a que se genere la sensación de una presentación floja. El formato me pareció interesante, parecido a un Nintendo Direct utilizando un parque de diversiones como temática para presentar sus proyectos. Un nuevo Wolfstein, una secuela de The Evil Within, una expansión para Dishonored 2 y, pese a que a mí sigue sin atraerme la realidad virtual, hay que admitir que los creadores de Skyrim están apostando fuerte por ella al llevar a sus más grandes franquicias a dicha tecnología; en el papel todo eso suena prometedor e interesante. El problema aquí es que a nadie le sorprendió ninguno de estos anuncios y por razones que no me quedan del todo claras, existe una especie de relación directa entre el factor sorpresa y la valoración positiva del E3. Parecería que para que un E3 sea buena deben presentar títulos que nadie se imagine y nos sorprendan a todos. En el caso de Bethesda, ‘sufrió’ con las filtraciones y prácticamente ya todo se sabía o se esperaba; pero si hacemos una valoración sin contar con eso, nos topamos con que todos son juegos que salen este año y son proyectos interesantes que seguramente tendrán mucha calidad.

Una inesperada puesta en escena

Una conferencia que en su primera intervención tiene ahí a Miyamoto presentando un peliculiar crossover entre Mario y los Rabbids ya es muy difícil de superar. Mario + Rabbids Kingdom Battle ya se había filtrado, pero no conocíamos exactamente de qué iba y ha resultado ser una suerte de Xcom que terminó sorprendiendo por las mecánicas que integra y seguramente apuntalará el catálogo que conforme pasa el tiempo se va fortaleciendo más. Una vez vista la conferencia lo cierto es que se confirma que Ubisoft es una compañía que poco a poco se va consolidando como la third partie más grande, principalmente por volumen de lanzamientos; pero también destaca por ser una de las compañías que más arriesga y apuesta por crear nuevas sagas. Podrá salir más o menos bien, gustarnos o no; pero Ubisoft apuesta por sus proyectos. A partir de ahí lo visto en la conferencia es interesante; Assassins Creed: Origins quizás sea el descanso que la saga necesitaba para reinventarse, lo mostrado muestra ciertos intentos de innovación que pues el día que salga al mercado veremos en qué queda, pero se agradece ese intento por darle un giro a una franquicia que ya estaba demasiado gastada. Por su parte, The Crew 2 compite en un terreno donde hay muchas alternativas, sin ir más lejos en este mismo E3 pudimos ver, al menos, un juego de conducción por conferencia. La primera parte fue un intento de la compañía francesa por crear su propia IP de coches y con el anuncio de esta secuela se ve que su apuesta continuará y siempre es bueno para los jugadores y para la industria el surgimiento de nuevas franquicias. Todo lo demás que se vio pues hace prever un futuro alentador por parte de los creadores de Far Cry; pero el gran anuncio de la noche, mejor dicho el más inesperado, fue la aparición de Beyond Good & Evil 2. Aquí es donde hace la primera parada el tópico de ‘han vendido humo’, en cierto sentido podría ser cierto; pero hay que poner las cosas en contexto. El presentación de ese vídeo es ilusionante porque, pese a los rumores, no teníamos la certeza de que dicho proyecto estuviera en marcha y genera cierta alegría ver que se sigue trabajando en él. Queda mucho para que salga, y entonces será cuando digamos cómo salió. Si las expectativas son cumplidas, lo alabaremos; pero si acaba siendo un mal juego, lo criticaremos como se lo merezca, pero mientras ese día llega, solo queda alegrarse porque el proyecto continúa.

 La potencia como única herramienta

Los fabricantes de consolas también se hicieron presentes en el evento y la que abría era Microsoft, de quien seguramente más se esperaba. Por una parte, teníamos el Project Scorpio del cual serían revelados los detalles que más le importan al público en general: precio y fecha; pero lo más importante era ver con que juegos o de qué forma nos iban a convencer de que era una buena compra o si simplemente se iban a agarrar del tema de la potencia. No voy a fingir que soy economista o experto en Marketing, pero la estrategia y planeación de los de Redmond se me hace muy curiosa. Por una parte van y presentan una consola más potente, que ellos mismos anuncian como ‘la consola más potente jamás hecha’, pero de la misma manera dicen que es un producto ‘preminum’ y que va dirigido a un público específico. Bajo esa lógica no me queda del claro cuantas consolas pretenden vender, afirman que pierden dinero con cada máquina que venden debido a que la ofrecen a un precio por debajo de su costo de fabricación; asumo que desarrollar una plataforma como la flamante Xbox One X no es precisamente barato, con lo cual no me queda clara cuál es la apuesta de Microsoft. De la misma forma, la manera en que han deformado el concepto de exclusivo hasta el límite tampoco contribuye a su estrategia de mercado. Sí, en su conferencia se anunciaron juegos muy interesantes; pero la mayoría de ellos eran multiplataforma y los que se vendían como exclusivos estarían disponibles en la consola, pero también en Windows 10 y no terminaban de ser juegos especialmente llamativos. Por mucho que Crackdown 3, State of Decay II y Sea of Thieves nos llamen la atención, no logran ser motivo suficiente para comprar una consola, en el caso de no querer jugar en PC. Por otro lado tenemos que los indies están muy bien, se han convertido en una parte importante de la industria y tal, pero de verdad pienso que los indies no son exactamente el tipo de juegos por el que uno se compra una consola. A título personal pienso que Microsoft está apuntando a un público que prima la potencia gráfica y a un sector de los jugadores que optan por títulos más, digamos, casuales. Tratan de convencer al público que actualmente juega los Call of Duty, Destiny y demás en las consolas de Sony y atraerlos a su plataforma, pero de momento su único argumento es ofrecer mejores gráficos, y a nivel de juegos, tras ver su conferencia, todo lo que pudo llegar a interesar se puede jugar en PC o en PS4. Mucha potencia y tal, pero de momento pocos argumentos para dar el salto a la Xbox One X.

Inesperadamente predecible

De todas las conferencias del E3, la que más confundido me dejó fue la de Sony. Mostraron cosas muy interesantes, pero salvo pocas excepciones todo lo visto ya se conocía. Se dedicaron los últimos dos años a presentar juegos que se veían lejanos en el tiempo y había llegado el momento de profundizar en ellos. Me parece bien esa estrategia a largo plazo, pero me parece muy curioso que no hayan presentado nada que pueda irse más allá de mediados de 2018, sobretodo viendo la manera en la que se habían manejado en las dos conferencias previas. Una mezcla entre cosas que saldrán pronto y anuncios a largo plazo había sido una fórmula que les estaba dando resultados, pero ahora optaron por una cosa diferente. Los motivos de esta decisión pueden ser muchos y de momento solo podemos teorizar sin llegar a una respuesta concreta. Será acaso que se decidieron guardar todo para la PlayStation Experience o será realmente que no tienen la certeza de que PS4 vaya a tener vida más allá del año 2018 o peor aún, no mostraron nada porque no tienen nada más, porque las ventas de la consola les han permitido relajarse o es que tienen todos sus esfuerzos centrados en darle un impulso a la realidad virtual. Todo son solo teorías y con el paso del tiempo sabremos la respuesta. En cuanto a lo visto este año, la conferencia ha sido un poco sosa. Sentí que le faltó ese punto de carisma que tan bien habían hecho en el pasado reciente, ahora el ritmo y duración parecían estar peleados entre sí. Los anuncios estuvieron bien, lo más sorpresivo fue sin duda el anuncio del regreso de Shadow of The Colossus, cuya necesidad ya hemos comentado por acá, pero fuera de eso pues tenemos que Detroit Become Human es una nuestra muestra de lo predecible que David Cage es, God of War mostró un tráiler interesante, pero por alguna razón ese Kratos nórdico me deja de momentos más preguntas que respuestas. Principalmente a nivel narrativo. Los grandes ausentes fueron el bloque indie y ver algo de The Last of Us Part II, de ahí en más hay que decir que Spiderman luce como un juego que al fin le hará justicia a la calidad del personaje y habrá que destacar la apuesta de la compañía por la realidad virtual. Hubo ausencias, también hubo novedades importantes; pero la verdad es que, quizás tras lo alto que ellos mismos habían puesto la vara con sus precedentes, esta conferencia dejó la sensación de quedar a deber y quedamos con ganas de ver más.

La confirmación de un futuro prometedor

Nintendo va a la suya siempre. Le importa poco y nada como hagan las cosas los demás, ellos siempre hacen las cosas de la forma que quieren. Ya hace un par de años instauraron el formato del Nintendo Direct y las conferencias de las demás compañías cada vez se acercan más a dicho formato. Ahora tocaban presenciar el primer E3 de la nueva consola, tras un lanzamiento más exitoso de lo que se preveía, había que ver que iba a ofrecernos Switch para lo que queda de año y para el mediano plazo. Bajo el nombre de Nintendo Spotlight la compañía nipona mostraba sus cartas para los próximos meses. Lo más fuerte en el horizonte es Super Mario Oddyssey, se nos mostraron las nuevas mecánicas con las cuales el fontanero pretende revolucionar el género tal como lo ha hecho en el pasado. Más allá de eso, la gran N presentó un line-up interesante de cara al futuro inmediato. Xenoblade 2, Fire Emblem Warriors acompañan a Mario para lo que queda de año y a principios del siguiente se vislumbran nuevas entregas de Kirby y de Yoshy; sin embargo todas las miradas se las llevaron: Metroid Prime 4 y el Pokémon en camino a Switch. No se discute la importancia de dichos anuncios, lo que sí se discute son las formas. Nintendo llevó a un nuevo nivel lo de esforzarse poco en comunicar las cosas y es que sus dos anuncios más relevantes los hizo con un logo y un cartel que decía ‘en desarrollo para Nintendo Switch’ y con un señor en una mesa diciendo que están desarrollando un Pokémon RPG para la consola. En ambos casos no teníamos la certeza de que dichos títulos fueran a llegar o estuvieran en proceso al menos, con lo cual resulta emocionante ver que se confirmen, a pesar de la forma poco trabajada en que se comunicaron. Una vez terminado el evento digital, tuvo lugar el Nintendo Treehouse en donde la compañía se dio el tiempo para anunciar un par de novedades más para 3DS. Un remake de Metroid II y una nueva entrega de la saga Mario & Luigi sigue añadiendo más calidad a un catálogo que ya de por sí es de altísima calidad. Resulta ilusionante el panorama para el futuro de ambas máquinas, pero quizás un poco de más apoyo de thirds parties le vendría bien a Switch.

Un E3 de juegos

En líneas generales ha sido un E3 interesante, ha habido muchos juegos y poco hablar. Ha habido pocas cosas que realmente nos sorprendan y esto es una de las consecuencias de las filtraciones, pero no es necesario que todos los años nos anuncien juegos impensados o aquel título que llevábamos años esperando. Lo más importante de la feria es que al finalizar nos quede la sensación de que el futuro cercano para la industria es prometedor y en ésta ocasión así fue. Resulta imposible ver el evento y no quedarse con un buen número de juegos que queremos disfrutar. Quizás en algunos casos nos hayan mentido, eso el tiempo lo dirá; pero por ahora queremos creer. El E3 es la época perfecta para creer en el futuro de ésta industria y este año ha sido la ratificación de eso.

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Keveen Argueta

Amante de los videojuegos buenos, muy crítico con los malos. Por ahora, músico de profesión, futbolero por pasión y jugón por convicción.

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