AnálisisPS4

Butcher – Análisis PS4

Son las ocho de la tarde, acabas de llegar a casa tras una dura jornada laboral y de cena hay unos tristes macarrones recalentados. Además, tu jefe te acaba de comunicar que esta semana vas a tener que hacer horas extra debido a una baja en la plantilla, por lo que apenas tienes unos minutos para echarte unas partidas. Piensas que es el momento ideal para desahogarte con Doom 2016, el genial reebot de Bethesda, pero lo has rejugado en tantas ocasiones que te sabes al dedillo todas y cada una de las ejecuciones para cada enemigo. Si te ves en esa tesitura, presta atención al título que vamos a analizar en las siguientes líneas.

Un Doom en 2D, salvando las distancias

Butcher, desarrollado por Transhuman Design, es un juego de acción shooter en 2D de corte clásico, con una acción frenética y una dificultad muy elevada. La pantalla inicial es toda una declaración de intenciones, y con ese «the easiest mode is hard» se apunta la única nota pretenciosa en un título que no esconde su obviedad, su acción absurda y sus múltiples inspiraciones.

La más importante de ellas la adivinaréis a nada que le echéis un ojo a las capturas que acompañan este análisis. Si, es Doom. No solo a nivel de diseño de personajes o escenarios, si no también en lo jugable. Al igual que en el clásico shooter, estático significa muerte, y el escenario es un auténtico festival de sangre, balas, fuego y destrucción.

Butcher, el Dark Souls de los shoot…es broma. Que sí, que es difícil.

Sangre, sudor y lágrimas

El planteamiento argumental es prácticamente nulo e irrelevante. Tras una escueta «cinemática» inicial nos sueltan en una base desde donde tendremos acceso a cinco mundos. Cada mundo cuenta con cinco niveles y cada uno de ellos introduce pequeñas novedades, como nuevos enemigos o ligeros cambios en la ambientación. Avanzar, saltar, disparar y esquivar son las bases jugables de este Butcher.

Unos buenos reflejos y agilidad a la hora de moverte entre las diferentes alturas de los niveles son dos de las claves para salir con vida de las refriegas en las que nos veremos involucrados. También hay oleadas de enemigos que tendremos que eliminar en un espacio cerrado, siendo esta serie de enfrentamientos el mayor exponente de dificultad del título.
A pesar de algunos cambios en los entornos, los niveles pueden llegar a pecar de repetitivos y poco inspirados, sin ninguna idea nueva que aportar en cuanto al diseño de estos, más allá de un par de trampas y triquiñuelas. Lo mismo podríamos decir de los enemigos, que tampoco brillan por su variedad u originalidad.

Ambientación futurista, lava, escopetas, gore, enemigos en jetpack…¿os suena de algo?

Respecto al control cabe decir que se ha adaptado de forma bastante correcta a consolas, -analizamos la versión de PlayStation 4- teniendo en cuenta que estamos ante un juego pensando para su disfrute con teclado y ratón. Esta complicada papeleta se solventa con una rápida respuesta y un apuntado semiautomático al enemigo más cercano. Ambos son detalles necesarios para una mayor fluidez, fundamental en títulos de este perfil.

La kinestética es un elemento básico en juegos como este, y todo funciona como debería en este aspecto. Si los impactos no se sintieran potentes, el título no tendría sentido. Por suerte, el feedback de todos los elementos es el indicado.

Pixel-art a un ritmo infernal

Butcher es un juego bastante ‘feote‘. Desde el arte principal que encabeza este análisis hasta el diseño de los enemigos y niveles, parecen hechos con mala leche. La cámara está muy alejada, y es prácticamente imposible encontrarle detalle a los personajes. Eso si, gracias a esto casi siempre tendremos una vista muy amplia del escenario.

En la interfaz encontramos las típicas barras de vida y armadura, ambas regenerables con los respectivos consumibles repartidos por el escenario. La cantidad de armas es correcta, desde escopetas y motosierras hasta la rail gun. De nuevo, todo demasiado familiar.

No acompaña el hecho de que el juego haga uso de un pixel-art de lo más normalito, sin ningún tipo de efecto o detalle digno de mención. La cosa está en saber hasta qué punto esto es intencionado por la propia desarrolladora, ya que a juegos de estas características un acabado «cutrón» les suele sentar paradójicamente bien.

Visualmente es muy simple, sin efectos llamativos. Eso sí, sangre hay para aburrir.

Respecto a la música no hay nada malo que objetar. Los temas musicales mezclan rock y música electrónica y acompañan de una forma fabulosa a los efectos de disparos, gritos y explosiones.

Conclusiones

Butcher es una propuesta sencilla, adictiva y sin más pretensiones que hacerte pasar un buen rato. Te invita a echarte unas partidas, pegar unos cuantos tiros y descargar la adrenalina acumulada durante un duro día de estudio o de trabajo, y funciona.
Quizás funcione porque estamos ante una fórmula bastante rodada, ya con poco margen de error y que bebe de aquí y de allá, tanto en lo jugable como en lo visual, pero cumple su cometido. Un sencillo homenaje a un clásico como Doom que te hará disfrutar de sus entre cinco y ocho horas de duración, dependiendo de tu habilidad a los mandos.

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Álvaro Novoa

Todo empezó en el Campo de los Bob-ombs. Me gusta escribir sobre videojuegos, casi tanto como jugarlos.

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