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STRAFE – Análisis PC

Durante la época de los años 90 se pusieron de moda un tipo de juego muy especifico entre los usuarios. Esos juegos eran los shooters en primera persona que aparecieron bajo el mando de los famosos Wolfenstein y Doom de John Romero y Adrian Carmack. Wolfenstein y Doom, en su momento, marcaron tendencia por la repercusión causada debida al alto contenido sangriento y controversista, aunque ese contenido no lo habrían conseguido si no fueran unos juegos excelentes cuyos fans siguen admirándolos con fuerza.

Pero esa época hace tiempo que se dejó en el pasado, aunque muchos siguen deseando recuperar esa acción tan adictiva que tanto les gustaba. Y es entonces cuando apareció STRAFE en Kickstarter, un juego que prometía devolvernos a los 90 bajo el eslogan «el mejor juego de 1996». Los creadores del juego, Pixel Titans, prometieron recuperar la esencia de los shooters famosos de los 90, todo el gore y la acción frenética, a través de un juego que sería un roguelite con niveles generados de forma procedural, con lo que siempre podrías volver a jugar. Y hoy me toca la tarea de analizar STRAFE, el mejor juego de 1996 sacado en 2017. Vamos a ver qué nos espera.

Sangre por todas partes, enemigos en todas las esquinas

Nada más iniciar nuestra aventura en STRAFE nos encontraremos en una especie de nave con tres armas para que podamos escoger al empezar nuestra aventura. Estas son la escopeta, la metralleta y el cañón de raíl. Sin más explicación y sin saber el porqué de nada, entras en un teletransportador que se encuentra en la sala anexa, y así comenzara nuestra aventura en la nave Icarus.

En el primer nivel los desarrolladores ya nos dejan las cosas bien claras, y es que hay enemigos por todas partes, a montones, y solo irán aumentando con el paso del tiempo. Una cantidad algo desproporcionada para lo que debería ser el primer nivel, aunque hay que decir que uno disfruta viendo cómo explotan los cuerpos llenando  a sala de sangre. También cabe mencionar que la salud peca por su ausencia, encontraremos muy poca, casi que una vez por nivel, y eso complica en exceso la supervivencia.

Probablemente caeremos muchas, muchísimas veces, en este nivel hasta acostumbrarnos un poco al juego y la forma en que ha sido diseñado, que es algo confusa. Incluso tras jugar al tutorial, lleno de guiños a la época, seguiremos sin entender del todo el juego, aunque sabremos quiénes somos y a qué nos dedicamos.

Chatarra, chatarra y más chatarra

En STRAFE nos meteremos en la piel de un chatarrero que va en una misión especial a recolectar chatarra en la Icarus. La chatarra recolectada podrá ser utilizada para obtener munición y armadura en un banco de chatarra; aunque la cantidad de chatarra a cambiar es demasiado alta como para ser de utilidad y no compensa. También puede ser cambiada por dinero en las tiendas para comprar objetos diversos, mejoras, potenciadores, etc. Pero otra vez a cambio de una miseria por la alta cantidad de materia prima que damos.

Armas con puntería de escopeta de feria

Las tres armas principales anteriormente mencionadas no son las únicas que encontraremos en el juego, pero si las más importantes, puesto que son las únicas de las que encontraremos munición a lo largo de la partida. Las otras armas son tan irrelevantes e inútiles que al terminar la poca munición que trae ya podemos olvidarnos de ellas. De hecho, algunas veces cuando disparamos estas armas secundarias, al quedarles una bala, dejan de disparar de forma repentina, así que nos queda reventarla contra la cara de un enemigo o la lanzarla para que explote; pero esa decisión no depende de nosotros, sino del arma.

Pero bueno, no todo es malo, durante la partida encontraremos unas maquinas con un robot que aplicará una mejora con respecto al tipo de disparo a nuestra arma principal de forma aleatoria. No hay forma de saber cuál te dará, pero al menos en los bancos de chatarra podremos recuperar el disparo original en caso de que no guste.

Aun así, el diseño de las armas no es del todo correcto, ya que su patrón de disparo es bastante malo y podemos fallar con la escopeta de cerca porque ha decidido desviarse completamente del enemigo. Esto pasa con todas y cada una de las armas, y no tiene sentido, si bien es cierto que hay un potenciador de puntería, pero no debería ser la forma de mejorarla.

Las armas principales también cuentan con un disparo secundario que produce una destrucción aceptable a cambio de una gran cantidad de munición, pero pueden dañarnos a nosotros mismos fácilmente y costarnos la partida.

Ácido, fuego, salas ocultas con enemigos, ¿quién da más?

Durante nuestras aventuras por el juego nos encontraremos constantemente con elementos que pondrán pegas a nuestro desplazamiento y nos castigarán de una forma demasiado severa, como son el fuego, el ácido y un líquido naranja que escupe un enemigo. Al entrar en contacto, aunque sea levemente, con alguno de estos, nos quitará vida muy rápido sin tener tiempo de reaccionar antes de perderla. El peor es el líquido soltado por una esclusa de aire que dispara misiles de liquido perseguidores, y al eliminarla, escupe una gran cantidad del mismo sin que este desaparezca nunca.

Aparte de eso nos encontraremos con frecuencia -demasiada- con salas pequeñas escondidas llenas de enemigos que se abrirán al pasar por delante, y la mayoría de veces por la espalda sin darnos cuenta, provocando emboscadas inesperadas que pueden costarnos la partida al verte rodeado de enemigos por sorpresa.

También tenemos elementos a nuestro favor, o eso podemos creer, y es que encontraremos barriles que podremos recoger y lanzarlos o dispararles a distancia para detonarlos y eliminar enemigos, pero no solo tienen un alcance pequeño con resultado insatisfactorio, sino que si tú estas cerca de la explosión te quitará una gran cantidad de vida o armadura. En STRAFE el daño por caídas es muy severo para el jugador, provocando a menudo mucho daño por una caída pequeña.

El lugar más divertido de STRAFE: Murderzone

STRAFE cuenta con un modo de juego extra llamado Murderzone, este modo es el típico modo de supervivencia de hordas en el que para avanzar por sus 10 zonas deberemos aguantar como campeones. Según la cantidad de sangre de los enemigos que hayamos desperdigado por la sala al matarlos, iremos recibiendo bonificaciones para la partida, con lo que el resultado es más satisfactorio que el de una partida del modo principal.

Hay que darle puntos donde los tiene

El estilo gráfico escogido para STRAFE está basado en los juegos de Nintendo 64 y, quitando la resolución HD, en ese sentido lo clavan. El juego está hecho de forma que llame a la nostalgia de cualquier persona que vivió la época de los 90, el tutorial está hecho de forma que parece una grabación VHS, el sonido de los routers antiguos al cargar el modo extra; entre otros detalles. Además, también incluye un filtro pixelizador para dar un toque retro extra. La música también es una de las grandes bazas del juego, pues anima la lucha con un ritmo estupendo que acompaña a una jugabilidad muy fluida, con un control que responde de forma excelente a los comandos.

Conclusión

STRAFE es un juego con una buena intención, en el que se le nota por querer aparentar ser de una época que no es, pero comete errores inentendibles que solo lo alejan de ser lo que quiere, y le quitan diversión a causa de una dificultad injusta.

Si buscáis un juego que os recuerde a aquellos míticos shooters de antaño, STRAFE no cumplirá vuestras expectativas. Es un juego que no parece que esté completo aún como para haber salido a la venta, le hace falta más trabajo para poder llegar a ser el gran juego que dice ser. Pero al menos los desarrolladores van sacando actualizaciones para el juego fijándose en lo que quiere la comunidad, por lo que puede que en un tiempo STRAFE sea mucha más interesante.

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Guillermo Nicolau

Los videojuegos son mi pasión. Desde muy pequeño siempre he estado rodeado del mundillo gracias a mis hermanos mayores que me dieron acceso a todo, desde lo retro a lo moderno. Espero poder diseñar mis propios juegos en el futuro.

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