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Nongünz – Análisis PC

Nihilismo a punta de pistola

Debo ser sincero, hasta hace poco no sabía nada de Nongünz, pero cuando me llegó a mi correo la nota de prensa sobre su anuncio, le eché un ojo. Su música al más puro estilo western, su estética retro de toques góticos, su estilo nihilista y el gunplay enseguida me encandilaron, así que corrí a pedirlo con las siguientes palabras: Necesito analizar esto.

Esa fue mi primera toma de contacto con Nongünz, un Roguelite de estética oscura y violenta de Brainwash Gang y Sindiecate, un estudio español que ha apostado por un juego lleno de personalidad con un marcado gráfico pixel sucio en blanco y negro al más puro estilo western, donde manejamos a un esqueleto sin cabeza armado con una pistola, con la misión de adentrarse en una mansión que corona un desierto cementerio, y acabar con cada criatura que se cruce en su camino.

La balada de las almas en pena

Somos un cadáver que despierta en su tumba; un montón de huesos sin siquiera una cabeza, pero con un arma en las manos dispuesta a buscar a su siguiente víctima. Salimos de nuestra capilla y vemos un desértico cementerio que será nuestro hogar a partir de ahora, donde se alza un mural lleno de cráneos de animales y armas, los dioses de Nongünz, las armas que esperan la sangre de nuestras víctimas como sacrificios.

El cementerio será nuestro hogar, donde poder canjear nuestra experiencia en el altar, comprar a los vendedores que desbloqueemos o almacenar las armas, cráneos u objetos que consigamos en nuestra expedición.

El Cementerio es nuestro lugar de operaciones, un lugar al que volver para huir de las pesadillas que pueblan Nongünz y que, según avancemos, poblaremos con vendedores o adoradores, quienes nos otorgarán un punto de experiencia extra por adorador, lo que nos ayudará a mejorar nuestro armamento… Si es que no morimos antes.

Y es que una vez entremos en la mansión empezará de verdad Nongünz, será cuando nos enfrentemos a la muerte cara a cara, armados únicamente en un comienzo con una pistola y… nada más.

Brainwash Gang aboga por un desconcierto absoluto en su último título, dejando al jugador aprender sus secretos a base de golpes. No hay nada en el juego que nos indique qué hacer, cómo hacerlo, o de qué utensilios debemos valernos. Todo es silencioso, confuso y demasiado tosco. Esto hará que encontremos ciertas injusticias en el título y espante a más de un jugador, además, la dificultad en un principio es elevadísima, suavizándose a medida que nos familiaricemos con sus mecánicas y entendamos qué diablos está pasando a nuestro alrededor.

Sumergiéndonos en la pesadilla

Una vez entramos en la mansión toca hacer nuestro trabajo: Matar a todo lo que se mueva. El Gunplay es genial, tendremos a nuestra disposición armas, tanto cuerpo a cuerpo como de fuego: Pistolas, uzis, lanzagranadas, katanas o bazookas. Podremos cambiar de arma siempre que las consigamos en el botín de la mansión, algo esencial ya que, si somos sabios, querremos ahorrar hasta la última bala para los enfrentamientos con los jefazos, que suponen un reto aterrador, además, podremos esquivar, deslizarnos por el suelo para disparar hacia el techo o saltar por el terreno; a todo esto se añaden los poderes que desbloquearemos con los cráneos que obtengamos.

Lo curioso de Nongünz es que cada disparo es un punto de experiencia, independientemente de si disparamos a un enemigo o no, al más puro estilo clicker, pero querremos cargarnos a cuantos podamos para elevar el contador, lo que hará que nuestros puntos de experiencia se disparen cuantos más cadáveres dejemos tras nuestro paso, viéndolos volar en trozos ante nuestras armas. Y esa experiencia nos servirá tanto para comprar objetos en las mazmorras, como para canjearla ante el altar, eso sí… mejor será que no muramos.

La muerte es una maestra dura. La temeridad se pagará con la pérdida de toda la experiencia recaudada y los objetos que obtengamos en nuestras incursiones, por lo que debemos cuidar cada punto de salud.

Morir significa perder todo por lo que hemos luchado, desde nuestras armas hasta nuestro equipo, ya sean los objetos que consigamos en los cofres que pueblan la mazmorra, como los cráneos que serán esenciales para superar las dificultades gracias a las habilidades que nos conceden.

Cada objeto vale su peso en oro, y tendremos que elegir bien qué queremos llevar y qué no queremos arriesgar. Además, a esto se añade que para abrir la mayoría de cofres tendremos que sacrificar parte de nuestra salud, por lo que debemos tener cuidado con nuestra parte más acaparadora y saber cuándo sacrificar nuestra vitalidad y cuando no. Incluso podremos sacrificar los objetos que tengamos equipados para recuperar salud, así que debemos ser sabios a la hora de escoger.

Tendremos muchos objetos a nuestra disposición, por desgracia, tardaremos mucho en descubrir para qué sirven por culpa de una interfaz tosca y sin profundidad alguna.

Tendremos siempre la opción de salir de la mansión siempre que encontremos una ventana al exterior -aunque muchas veces moriremos antes de encontrar una-. Esto nos llevará al cementerio donde canjear la experiencia ganada, guardar nuestros objetos o ver cómo vamos poblando las tierras baldías en un lugar cada vez más habitado por las almas en pena que encontraremos en las mazmorras. Será una buena manera de evitar la muerte, pero eso sí, una vez entremos en la mansión tocará empezar desde el principio en una sala generada de forma aleatoria, por lo que nunca sabremos qué vamos a encontrarnos tras la puerta.

Dulce Bellum Inexpertis

Brainwash Gang se identifica por sus mensajes discretos pero que logran hacer que el jugador se haga ciertas preguntas. Hasta cierto punto en el juego no me planteé nada más allá sobre Nongünz, lo tomé como un simple juego donde tenía que disparar, matar y armarme hasta los dientes… Hasta que leí con más detenimiento el mural de los tributos.

Dulce Bellum Inexpertis significa, literalmente, «La guerra atrae a quienes no la han padecido«, un mensaje directo al jugador que busca la diversión en matar. Nongünz nunca nos dice qué debemos hacer, nos da incluso la opción de conseguir la experiencia sin matar a ni una sola criatura, solo salvando a los adoradores y disparando al aire, sin víctimas, pero no lo hacemos porque en Brainwash Gang saben que adoramos la violencia. Solo han tenido que ponernos un arma en las manos y nos sueltan para que hagamos lo nuestro, seducidos por ser más fuertes, más letales y que nuestro contador crezca.

Otros juegos como Hotline Miami ya jugaron con la idea del canto de sirena que atrae al jugador a la violencia, pero Nongünz lo hace con más discreción, con una sola frase coronando a los dioses de Nongünz: Cráneos sin vida y armas, muchas armas, todo esto acompañado de una música hipnótica, terriblemente tranquila mientras despedazamos a nuestras víctimas, como si toda la sangre que mancha nuestras manos no tuviese importancia alguna para nosotros.

Esto, más que una simple curiosidad, es un rasgo diferenciador de otros juegos, un nihilismo que da a Nongünz una profundidad más allá de su gunplay.

 Pixel Graphic al más puro estilo Western

Nongünz tiene un estilo visual terriblemente seductor. Es sucio, con un marco a modo de televisor y leves interferencias como si se tratase de un VHS. Con una paleta de colores blancos y negros, exceptuando a nuestros enemigos de tonos rojizos.

El estilo visual de Nongünz está lleno de personalidad. Resulta extraño, pero a la vez, excepcional. Un trabajo de Pixel Art sensacional por parte del equipo.

También es digna de elogio su Banda Sonora Original, al más puro estilo Western con una guitarra y una voz femenina sonando que mantiene una terrible tranquilidad a pesar de que despedazamos todo lo que encontramos. Resulta extrañamente excepcional, en consonancia con su apartado gráfico.

Y es que todo el título rezuma ese estilo minimalista y confuso, incluso en su banda sonora, de la cual os dejo un pequeño tráiler para que os deleitéis con un extracto:

Hablando de su rendimiento, Nongünz tiene ciertos problemas en cuanto a sus FPS que se han ido solventando de cara a su lanzamiento. Si bien ahora permanecen más estables que en sus primeros días, aún dan unos leves bajones sin importar el equipo del que se disponga. Es algo incomprensible dado el apartado gráfico al más puro estilo retro, pero al menos han conseguido suavizar estas bajadas hasta momentos puntuales.

Un juego con identidad propia

Nongünz es un título genial, difícil y lleno de posibilidades, sin olvidarse de enviar un mensaje moral al jugador. Su gunplay y la combinación de poderes y armas le dan muchas posibilidades a su jugabilidad, que se ven explotadas por su estilo Roguelite, garantizándonos decenas de horas de juego.

Aún así no está exento de fallos. Su torpeza para introducir al jugador en su mundo le pasa factura, y será una barrera para aquellos que no reciban una buena impresión en sus primeras horas de juego -las más difíciles- que conseguirán que sintamos que ciertas situaciones no son del todo justas. También sus levísimos problemas de rendimiento, ya solucionados desde su lanzamiento, pero aún así, Nongünz consigue destacar por encima de otros títulos indies. Así que coge tu arma, adéntrate en la mansión, y planta cara a tus peores pesadillas.

Nongünz

Puntuación Final - 8

8

Difícil, nihilista y al más puro estilo western, una aventura extraña y terriblemente adictiva que nos invitará a salir de nuestra tumba y a enfrentarnos a los horrores de la mansión.

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Enrique Gil

Amante de las buenas historias, de aquellas que te despiertan sentimientos que solo un buen videojuego consigue. Un eterno fan de juegos como Dark Souls, la saga The Witcher y de los juegos de TEAM ICO, en especial, Shadow Of The Colossus.

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