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Tribal Pass – Análisis PC

Versión analizada: PC.

Hay cosas que solo es posible verlas en los juegos indies, para lo bueno y para lo malo. Ideas increíbles, proyectos fabulosos y, evidentemente, experimentos que combinan varios factores. Solamente de ahí podía surgir una idea que mezcla un endless runner con cierto factor táctico. Suena a una excentricidad -de hecho lo es- pero es algo muy divertido. El juego en cuestión es Tribal Pass, el cual nos plantea una combinación muy poco convencional, y hasta cierto punto muy limitada, pero con agradables resultados.

Corriendo sin parar

A estas alturas de la película ya todos conocemos lo que es un endless runner, un concepto jugable que alcanzó cierta notoriedad gracias a los smartphones. En este tipo de juegos nuestro personaje corre de forma automática por la pantalla, y nosotros hacemos solo acciones básicas, como movernos a la derecha o a la izquierda o saltar. Una premisa extremadamente sencilla y que constantemente salen nuevos proyectos que buscan refinar la fórmula y aportar un poco de innovación y este es el caso de Tribal Pass. En él controlamos a una tribu que corre sin parar por diversos escenarios ambientados en la prehistoria donde nosotros decidiremos los movimientos del mismo. Los controles son extremadamente sencillos: con el clic izquierdo del ratón hacemos que nuestro pelotón se repliegue y se vaya juntando hasta formar un solo grupo; mientras que con el botón derecho los vamos desplegando y organizando a lo largo de la pantalla. Está diseñado para partidas cortas y la novedad jugable radica en la estrategia para gestionar ciertas habilidades. La partida llega su fin si nuestro grupo entra en contacto con el agua o si va desarmado y se topa con algún animal, ya que poco a poco vamos perdiendo a los miembros de la tribu hasta que nos quedemos sin ningún personaje en el grupo. Nuestro trayecto es contrareloj y si el tiempo se acaba… hasta ahí llega la aventura. Mediante el control y la gestión de las habilidades es como alargaremos las partidas lo más posible.

Un partida más larga

Tribal Pass pone ante nosotros un esquema bastante sencillo pero interesante para poder alargar las partidas. Lo más evidente es que mediante la organización del grupo podremos acomodarlo para que pase por los puentes o caminos, para evitar entrar en contacto con el agua o con la lava o con el elemento del escenario de turno que signifique la muerte de nuestra tribu. Sin embargo, también podemos ir añadiendo segundos al cronómetro del juego y estirar nuestra aventura lo más posible. Esto lo haremos mediante la recolección de alimentos: para las hierbas y frutas bastará con seleccionar la opción de ir desarmado y pasar frente a las distintas plantas; también podemos recolectar carne mediante la cacería, para la cual tendremos que elegir la opción de equiparnos la lanza y pasar frente a los animales y acto seguido la caza estará hecha. Aunque en ciertos escenarios estaremos cortos de alimentos y no encontraremos ninguno a la vista, con lo cual tendremos que recurrir al canibalismo. La tribu se come entre sí para darnos unos segundos más de diversión. También cabe mencionar que hay locaciones en las cuales se hace de noche y una antorcha nos servirá para iluminar el camino, pero mientras vayamos con la antorcha no podemos recolectar frutas ni tampoco cazar. Estos detallitos añaden un factor de estrategia para gestionar la partida y vuelven la experiencia en algo más que correr sin parar hasta que el tiempo se agote. 

En el plano técnico nos topamos con un proyecto hecho con pixelart, pero no es especialmente destacado, tampoco es muy bonito de ver; simplemente se limita a ser resultón y ya. La música no es que sea muy destacada tampoco, pero acompaña bien la carrera de nuestros prehistoricos amigos, aunque a la banda sonora le falta variedad debido a que llega a sentirse repetitiva. En general, el apartado gráfico y sonoro recuerda a juegos de 8-bits, pero no consigue hacer nada que sea memorable. En ambos casos se limitan a estar ahí y funcionar sin siquiera intentar nada más.

Conclusiones

Tribal Pass es un típico juego pequeño, pero muy divertido. Sus mecánicas son extremadamente sencillas, pero funcionan bien y hacen que la experiencia se vuelva distinta a todos los runners genéricos que hay gracias a la integración de elementos estratégicos. Sus apartados técnicos funcionan y con eso es suficiente. Pese a lo divertido que pueda llegar a ser, también hay que decir que los escenarios son poco variados y llega un punto en que sentimos que estamos repitiendo los mismos niveles en bucle y todas las fases en general cuentan con un diseño de niveles demasiado limitado, aún dentro de este género. Sin duda nos puede dar unas cuantas partidas muy divertidas y teniendo en cuenta sus limitaciones se convierte en una experiencia satisfactoria.

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Keveen Argueta

Amante de los videojuegos buenos, muy crítico con los malos. Por ahora, músico de profesión, futbolero por pasión y jugón por convicción.

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