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Hunter’s Legacy – Análisis PC

Versión analizada: PC. También disponible: PS4 y Xbox One.

Desde el auge de los juegos indies he seguido de cerca muchos proyectos del sector independiente, me gusta pensar que, alejados de las grandes distribuidoras, los pequeños estudios cuentan con más libertad para traernos su visión particular y su juego tal como fue concebido. En pocas palabras: considero que en la escena indie los juegos tienen alma.

Evidentemente, también hay superproducciones AAA que poseen una esencia única e irrepetible y está claro que no todo lo que venga de un pequeño estudio tiene el mismo cuidado y atención a los detalles o está hecho con el mismo carisma. Por otra parte, además de mi gusto por los juegos indies resulta que, como una persona que creció en los noventa, uno de mis géneros favoritos es el de plataformas, y encuentro en la vertiente metroidvania uno de los mejores conceptos jugables que hemos podido ver en la industria. Bajo esa tesitura suelo buscar títulos de este tipo y desde el estudio mexicano Lienzo nos han traído eso: un juego de plataformas independiente basado en el concepto de metroidvania y que, además, está protagonizado por el mejor animal no extinto de la tierra: los gatos.

Todos estos ingredientes me llevaban a la rápida conclusión de que disfrutaría cada segundo en Hunter’s Legacy, y eso no fue exactamente así. Sí, disfruté mi experiencia con el título, pero hay ciertos detalles que no terminan de agradarme.

Recuperando la paz

El argumento de Hunter’s Legacy nos pone en la piel de Ikki, una simpática gata que se gana la vida como cazadora y que, cuando el objeto que mantenía la paz y armonía entre su pueblo y la naturaleza es robado, emprende una travesía para recuperarlo y restablecer el orden natural de las cosas. Como de costumbre en el género, la historia sirve como excusa y pasa a un plano secundario. Es algo que ha sido así históricamente, y todos tenemos asumido que si lo que buscamos es un guión sólido y trabajado o una trama bien desarrollada, difícilmente lo vamos a encontrar en un juego de plataformas. Claro, hay excepciones, pero Hunter’s Legacy no es el caso. Los felinos de nuestra historia no son personajes profundos o bien trabajados y el desarrollo de los acontecimientos es de forma bastante simple e irrelevante; por más que queramos engancharnos con el argumento, este no lo consigue y lo único que nos importa es recorrer cada escenario y explorarlo.

Las buenas ideas son eternas

Me parece increíble que hayan pasado tantos años desde el surgimiento del término metroidvania, es simplemente un concepto jugable brillante que enriquece aún más el ya magnífico género de plataformas. Hay que echarle muchas ganas y hacer todo, absolutamente todo mal, para que un proyecto que apueste por esta vertiente no funcione. El «secreto» para el éxito de estos proyectos radica en pulir las mecánicas propias del género e intentar añadir algún complemento que lo distancie del resto de juegos similares. En este caso destaca que Lienzo se ha valido de un muy buen diseño de niveles, que recuerda a los más grandes exponentes del género. Nos topamos con un mapa interconectado y que aguarda muchos secretos que fomentan la exploración; además, algunas de las locaciones temáticas son muy interesantes. Por ejemplo, en los lugares nevados o en los volcanes, tendremos que tener cuidado de no sufrir las consecuencias de la temperatura ambiente: congelarnos o quemarnos según sea el caso. Será nuestro trabajo descubrir como ir solventando estas situaciones para conseguir avanzar en nuestro camino.

Luchando por combatir

El título implementa una jugabilidad bastante clara, sencilla y directa. Saltamos con un botón, con otro utilizamos una espada para combates a corta distancia, y tenemos uno más para lanzar flechas, que no son especialmente útiles en el combate por lo limitadas que son, ya que principalmente resultan vitales para resolver algunos puzles. Hay enemigos concretos que por su ubicación en el escenario, más que por sus habilidades, se convierten en una pesadilla, y luchar con ellos se siente injusto debido a que no hay una recompensa por vencerlos. Además, el planteamiento del combate no ayuda: la espada para combates de corta distancia es muy corta y el movimiento, diseño o posicionamiento de los rivales, complican aún más las cosas. Añadido a esto, no produce una sensación de satisfacción al salir victorioso debido a lo simple y hasta repetitivo que es el combate. Eso sí, esto solo se aplica a los enemigos, digamos, normales de los niveles, ya que los jefes finales están mejor trabajados y mejor diseñados.

El enfrentamiento está muy bien planteado y de forma clara nos hace saber, o intuir, la mecánica necesaria para salir victorioso; pero de nuevo la simpleza de luchar podría llegar a suponer una barrera, y es que luego de superar los distintos obstáculos con los que nos topamos, pelear contra estas criaturas llega un punto donde la monotonía se hace presente. Por otra parte, y en un afán loable de tratar de aportar variedad, el juego cuenta con un sistema de progreso; pero no está basado en la experiencia, sino que se basa en los objetos que encontramos en cada fase o algunos otros que podemos comprar con el dinero recolectado en la aventura. Lamentablemente, dicho sistema no aporta nada especialmente destacado a la experiencia; el mejorar las cosas al máximo no supone ningún cambio sustancial a nivel jugable y ya es más bien una cuestión de coleccionismo o gusto personal el tratar de obtenerlas todas.

Un lienzo vivo

El apartado visual de Hunter’s Legacy hace gala al nombre de su estudio desarrollador, parece un lienzo pintado de forma magistral. El diseño visual es muy agradable, colores vivos y detalles artísticos muy bien trabajados. Eso sí, no es uno de los grandes referentes en este apartado; pero lo que nos muestra resulta cómodo de ver y funciona a la perfección con las intenciones del juego. En el tema sonoro todo se encuentra muy bien pulido, los temas de la banda sonora son pegadizos y se quedarán en nuestra mente aun después de jugarlo. Acompañan muy bien las aventuras de nuestros amigos felinos y encajan de forma ideal con lo que está sucediendo en pantalla.

Conclusiones

Hunter’s Legacy tiene claro lo que es y lo que pretende, no quiere revolucionar el género y ni siquiera lo intenta. Es un buen metroidvania, pero uno demasiado conservador. Su historia es totalmente anecdótica, aunque esto podríamos llegar a entenderlo debido al concepto jugable propuesto. Lo que sí supone un problema es el sistema de combate que se siente soso, conflictivo y hasta cuenta con un componente aleatorio que por momentos llega a frustrar mucho. Su intrascendente sistema de mejoras tampoco ayuda a mejorar la experiencia. El juego se basa en un diseño de niveles y un mapeado interconectado que está muy bien pensado y trabajado; y que además, se complementa con un apartado artístico muy agradable y una banda sonora espectacular. Hunter’s Legacy es un juego que, pese a sus problemas, puede llegar a ser disfrutable; aunque eso sí, no es de los mejores exponentes del género. Una agradable, pero conservadora experiencia que los amantes de los títulos de plataformas podrían disfrutarlo pese a sus luces y sombras.

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Keveen Argueta

Amante de los videojuegos buenos, muy crítico con los malos. Por ahora, músico de profesión, futbolero por pasión y jugón por convicción.

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