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El fanatismo y elitismo entre los jugadores

La guerra. La guerra no cambia nunca…

Así empieza una de las piezas de culto del mundo de los videojuegos, Fallout, y en días como hoy me doy cuenta de que tiene más razón que un santo.

Esta es una guerra que arrastramos desde hace tiempo, una que parece no tener fin y que cada día es más cruenta. Nos alzamos en armas contra aquellos que no están con nosotros, soltamos todo nuestro arsenal contra un enemigo imaginario por el simple motivo de no coincidir con nuestro punto de vista.

Si te informas un poco sobre este mundillo, quizás lo sepas, pero Zelda: Breath of the Wild ha levantado ampollas. Ha sido una nueva gota que ha colmado el vaso de la guerra de consolas y ha sacado lo peor de nuestro hobby, nuestra parte más fanática y elitista.

Zelda: Breath of the Wild no ha dejado indiferente a nadie con sus análisis

Campañas para desprestigiar su nota media en Metacritic para bajar su excelente media, críticas de jugadores que no han visto más que unos gameplays, o la simple crítica para abrir heridas. En vez de alegrarnos por una saga que forma parte de la historia de los videojuegos, la hemos atacado porque no pertenece a la plataforma que elegimos para jugar, o simplemente, porque no es un juego al que le tengamos un mínimo aprecio.

Pero esto no solo los que lo critican tienen la culpa, sino aquellos fanáticos que se niegan a ver una nota más baja en su juego favorito, los que no dudaron en tumbar la web de Jim Sterling porque este le dio un 7, como si esa nota fuese a cambiar nuestros sentimientos por la joya de Nintendo. Le atacamos como si un simple número pudiese tirar por tierra todo lo que significa el juego para nosotros, dándole más importancia a ese 7 que nuestra opinión personal.

¿Se merecía ese 7 Zelda: Breath of the Wild?, puede que para ti no, pero todos tenemos derecho a opinar, e imponer nuestro criterio no es una defensa válida. Jim Sterling estuvo en todo su derecho de poner esa nota porque no tiene por qué sentir lo mismo que tú cuando lo jugó. Somos personas diferentes, con gustos y manías propias, y que el señor Sterling no disfrutase de la última aventura de Link no es ningún crimen.

Jim Sterling sufrió un ataque DDOS tras su análisis de Zelda: Breath of the Wild

Pero este no es el único síntoma que arrastra nuestro hobby, solo es un ejemplo más de un mal que acecha desde siempre, incluso cuando no existían foros donde discutir o Twitter donde compartir nuestras opiniones. Siempre ha habido guerra entre los jugadores, ya sea por la resolución, el número de píxeles o los frames. Hemos puesto más empeño en atacarnos que en tendernos una mano para enriquecernos como jugadores, justificando que nuestra plataforma es mejor que la de otro, simplemente, porque nosotros la vemos más atractiva.

Nos ponemos la etiqueta de Sonyers, Xboxers, Nintenderos o PC Master Race como si tuviésemos la mejor plataforma, olvidándonos de que esto no es ninguna competición, si no un hobby o una pasión que estamos deteriorando con nuestras peleas para ver quién tiene mejores gráficos, los mejores exclusivos o más prestaciones.

Y es lamentable ver como personas con cierta influencia en la red alimentan este odio entre plataformas, nutriéndose de esa guerra para ganar seguidores, abriendo una herida que ya de por sí es grande. ¿Qué sentido tiene pelear con nuestros semejantes?, ¿acaso no compartimos el mismo hobby?

La diversidad de plataformas y opiniones son las que enriquecen nuestro mundillo, y tenemos que defender a capa y espada que todos tengamos opiniones diferentes. Si juegos como Zelda: Breath of the Wild tienen un 10, alegrémonos, porque una pequeña pieza del puzle que forma nuestra pasión ha alcanzado unas cotas de calidad excelentes. Si no nos gusta The Last Guardian, alegrémonos igualmente, porque su belleza logra encandilar a aquellas personas que en algún momento nos dijeron que nuestro hobby es para críos, y si tu juego favorito no ha tenido la nota que esperabas, no sientas rabia, porque nadie podrá quitarte lo que sientes cuando tienes el mando entre tus manos.

Muchos usuarios no han estado de acuerdo con que Horizon: Zero Dawn tenga menor nota media que Zelda: Breath of the Wild

No tenemos que convencer a nadie de qué plataforma es mejor, porque cada persona busca sensaciones diferentes, y apuntarles con el dedo porque consideramos sus gustos peores, no nos hace mejores ni ayuda en nada a nuestro hobby, al contrario, solo añade un bloque más en ese muro imaginario que nos separa como jugadores.

Día tras día vemos en las redes sociales esta guerra sinsentido, alimentada por los reclamos de la prensa, youtubers y largos hilos de foros en los que soltamos los mismos argumentos una y otra vez, sin que entendamos que los exclusivos de una consola no tienen que gustar a todos por igual. No, Bloodborne no tiene porque venderte una consola, y tampoco tienes que sentirte menos jugador por no haberte pasado un Dark Souls, no tenemos que rendir cuentas a nadie de lo que nos gusta o no nos gusta.

Estamos aquí para disfrutar, vivir experiencias sin límites, y la única forma de crecer como jugadores es expandir nuestros horizontes. Hemos pasado mucho tiempo siendo el hazmerreír porque nos gustasen los videojuegos, tachados de críos y tomados poco en serio por apasionarnos con un arte que, hasta hace relativamente poco, no gozaba de demasiada popularidad como para que tengamos que atacarnos entre nosotros.

Entre todos hemos conseguido llevar al videojuego a lo más alto, lo hemos convertido en un arte del que disfrutan niños y adultos, y esto se debe a su diversidad, al amplio catálogo de plataformas y juegos.

Respetemos y defendamos la elección de cada uno. Dejemos de boicotear aquello con lo que no estamos de acuerdo y de insultar a los demás para justificar nuestra decisión al comprarnos una consola o un PC, intentando estar por encima para demostrar que tenemos mejor gusto que los demás y, simplemente, disfrutemos.

No colaboremos más en esta absurda guerra, tachando a los demás de piperos, gamers de palo, master race, niños rata, possers, porque al final, todos somos jugadores con un único objetivo: disfrutar de nuestro hobby.

Y puede que la guerra nunca cambie, pero siempre podemos cambiar nosotros mismos, porque una guerra donde todos somos del mismo bando no tiene ningún sentido.

 

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Enrique Gil

Amante de las buenas historias, de aquellas que te despiertan sentimientos que solo un buen videojuego consigue. Un eterno fan de juegos como Dark Souls, la saga The Witcher y de los juegos de TEAM ICO, en especial, Shadow Of The Colossus.

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