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Castle Torgeath: Descent into Darkness – Análisis PC

Versión analizada: PC.

Un buen juego lo es aunque por él pasen los años. El típico «ha envejecido mal» no implica que pierda calidad. Las mecánicas van evolucionando, pero una idea buena y un concepto jugable sólido se mantienen aun con el paso del tiempo. No es lo mismo sentirse anticuado a una mala ejecución o planteamiento erróneo. Todo evoluciona, y se consigue que se vayan puliendo y mejorando ideas, de ninguna manera empeora a la mecánica original. Sin embargo, el avance tecnológico ha provocado que muchas cosas que en el pasado creíamos buenas se vayan quedando obsoletas, y esto se debe a que la tecnología permite ejecutar esa idea de forma correcta, es decir, en el pasado se hizo lo que se pudo con las limitaciones que tenía, pero ahora es cuando ese concepto se puede aplicar tal y como se pensó. Por esto es que puede resultar arriesgado traer a tiempos modernos conceptos jugables del pasado, y más arriesgado es mezclarlo con tendencias actuales. A partir de ahí debo reconocer que Castle Torgeath: Descent Into Darknes hace una apuesta por esto y logra resultados que son, como mínimo, interesantes.

Viejas ideas, nuevas tendencias

Castle Torgeath: Descent Into Darkness es un proyecto de Dungeoneering Studios y distribuido por Black Shell Media. El título es un Dungeon Crawler, que mezcla elementos de los RPG, los juegos de acción, los de supervivencia y hasta cuenta con puzzles. En él nos encontramos atrapados en un castillo del cual tendremos que escapar y, mientras lo hacemos, vamos a tener que encontrar la manera de sobrevivir, derrotar a los enemigos y evitar las trampas. Todo esto para finalmente enfrentarnos a la siniestra amenaza que dicho castillo oculta en su interior.

Al tratarse de una combinación de tantas cosas, vamos a ir por partes; primero la parte de RPG, ver este juego por primera vez es como retroceder más de una década, con un apartado gráfico y visual cercano a The Elder Scrolls III: Morrowind. Vista en primera persona y una jugabilidad bastante primitiva donde el sistema de combate se siente muy anticuado. El ratón nos permite hacer cuatro tipos distintos de ataque, pero todos ellos dan la sensación de ser mecánicas de hace diez o quince años, eso sin mencionar que la animación se ve muy ortopédica.  Aunque podamos hacer diferentes movimientos ofensivos, luchar se siente muy repetitivo y monótono.

En cuanto al desarrollo jugable del mismo, al encontrarnos atrapados en un castillo, temía por la linealidad y, aunque en efecto lo es, al final ha sido menos de lo que podía imaginarme. Las mazmorras están diseñadas de tal modo que esos pasillos se sienten variados; los enemigos y las trampas en cada escenario son un componente importante para lograr dicha variedad. En cada una nos toparemos con puzzles que son realmente sencillos de resolver, nada del otro mundo, y posiblemente con un poco de intuición sabremos qué hacer a la primera.

Aprendiendo a sobrevivir

La parte de juego de rol del título dista mucho de ser destacable. En ese aspecto, aunque funciona, es un juego del montón y que no aporta nada al género. Sin embargo, Castle Torgeath es una mezcla de conceptos, y falta hablar de su elemento más destacado, su punto fuerte, y lo que hace que sea diferente al resto de proyectos parecidos: el componente de supervivencia. Debo decir que no soy fan, de ninguna manera, de los juegos de ese estilo. La gestión de inventario y explorar el entorno con el único objetivo de sobrevivir no es algo que me atraiga especialmente. En este caso particular, sobrevivir es parte de la experiencia, la mejor de hecho, pero no es el eje central sobre el cuál se construyen todas las mecánicas que plantean. Quizás por eso es que me gusta cómo lo emplean, porque es un añadido, algo que aporta y mejora lo que el título propone y no es el único objetivo que tiene.

Para sobrevivir tendremos que sobrellevar tres problemas: las trampas, los enemigos y el hambre. Sí, además de que un enemigo puede matarnos o podemos caer en una trampa del escenario, también podemos morir de hambre. Para los enemigos, está claro que tendremos que vigilar nuestra barra de salud en los combates, tratar de salir victorioso de cada enfrentamiento y usar las pociones cuando toque; por su parte, para las trampas simplemente bastará con tener cuidado mientras exploramos y así evitarlas. Lo interesante es el factor hambre. Mientras más luchamos, corremos, caminamos o nos movemos, nuestro personaje irá padeciendo de cada vez más hambre y llegará un punto en el que eventualmente puedes morir. La comida para solventar esta situación está dispersada por cada nivel, es decir, tendremos que caminar, lo cual nos provocará más hambre, para poder encontrar los alimentos. Esta situación nos obliga a explorar bien los lugares para tratar de encontrar todos los objetos y luego no tener que dar vueltas buscando algo para calmar el apetito de nuestro avatar. Entre el indicador de hambre, la barra de salud, los enemigos y las trampas se encargan de mantenernos siempre alerta en cada nivel y en cada mazmorra, esto logra un interesante nivel de inmersión y a la vez hace que estemos atentos a cada detalle y a revisar bien hasta el último rincón.

La oscuridad del castillo

Castle Torgeath: Descent Into Darkness hace honor a su nombre y nos pone en un castillo con una ambientación sombría, parecida a la de un Survival Horror. Cada mazmorra, cada nivel, cada pasillo y cada sala que exploramos tiene un aire tétrico y siniestro, en donde el diseño de los enemigos encaja a la perfección con el escenario planteado. Eso sí, el apartado gráfico es bastante regular. Iluminación, texturas y demás temas relacionados son muy anticuados y, aunque eso funcione bien con el pixel art y ese toque retro que le da, no es el caso con los juegos en tres dimensiones. Es un juego en 3D que gráficamente recuerda demasiado a los primeros proyectos que usaron un entorno tridimensional, y esto no entra por los ojos si no hay un valor nostálgico relacionado. Mientras tanto, en la parte del sonido, el sonido ambiental va de maravilla con la estética que vemos; pero la banda sonora es prácticamente irrelevante. Temas repetitivos y bastante genéricos que acompañan la travesía, pero no consiguen aportar nada a la inmersión que se pretende.

Conclusiones

Castle Torgeath: Descent Into Darkness es una mezcla de varios elementos; algunos son destacables, mientras que otros se sienten obsoletos. Cuenta con una historia que roza lo intrascendente, pero se vale de un atractivo diseño de niveles para conseguir una experiencia disfrutable. No es especialmente difícil, pero tampoco es un paseo por el campo. El nivel de reto no es muy alto, pero en momentos, principalmente con los puzzles y con la gestión del hambre, tendremos que pensar bien lo que haremos. Como juego de rol no va a conseguir ser un exponente del género, como juego de superviviencia no va a romper el mercado; pero como la mezcla de ambos con un par de añadidos más consigue darnos una entretenida experiencia y una opción a tener en cuenta cuando queramos experimentar algo diferente a todo lo que hay en su género.

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Keveen Argueta

Amante de los videojuegos buenos, muy crítico con los malos. Por ahora, músico de profesión, futbolero por pasión y jugón por convicción.

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