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Sylvio – Análisis PC

Versión analizada: PC (Steam). También disponible para: PlayStation 4 Xbox One

Mi historia con el terror es muy particular. No termino de entender cuál es el atractivo de consumir una obra que tiene como objetivo hacerme sentir miedo y por ende pasarlo mal. Soy, lo admito, muy impresionable y un poco cobarde. A pesar de esto, el género no me desagrada del todo. Valoro, aprecio y hasta agradezco una historia bien contada y una ambientación bien lograda que me produzca temor de forma natural y no tenga que forzarlo mendiante Screamers o cosas similares. En los videojuegos la temática del horror ha tenido sus más y sus menos. Últimamente desde el sector independiente se ha apostado fuerte por este género. Precisamente de ahí proviene el título del que hoy os hablámos: Sylvio, un juego que cuenta con el sonido como elemento principal para intentar atraparnos.

El sonido del terror.

Sylvio es un proyecto del estudio Stroboskop, especialistas en el género, que vio la luz en el año 2015 en Steam y recientemente dio el salto a las consolas. El título nos pone en la piel de una investigadora paranormal llamada Juliette Water. Su trabajo investigativo la lleva hasta un parque de diversiones abandonado y en medio de su exploración queda atrapada en el lugar. Será nuestra misión escapar del siniestro escenario. Desde el primer minuto la ambientación pone todo de su parte para ponernos en una situación de temor. Juliette lleva consigo el equipo para grabar psicofonías y a partir de ahí se sustentan las mecánicas principales del juego.

Cazando fantasmas en el parque.

El parque en sí mismo es un lugar sombrío y tenebroso que encierra un obscuro secreto, además es un escenario bastante amplio y con varias zonas por explorar. El desarrollo del juego es totalmente en primera persona y cuenta con distintas localizaciones que recorrer, el desplazamiento entre cada nueva zona es mediante un coche, el cual es bastante duro de controlar. Para afrontar nuestra odisea contamos con una especie de escopeta, una linterna y el equipo para grabar. Con la ayuda de nuestro micrófono podremos saber en qué dirección se encuentran los fantasmas e incluso determinar a qué distancia de nosotros están. Es necesario recopilar las psicofonías del escenario para conseguir avanzar en la historia y revelar los secretos del juego; para dicha labor en algunos casos podremos simplemente acercar el micrófono y ya, pero en otros sólo tendremos la posibilidad de grabar después de derrotar a los fantasmas. 

El proceso de grabación de las psicofonías nos permite realizarle preguntas a los espirítus y así ir descubriendo los secretos que el lugar esconde. Una vez en el registro de grabaciones nos veremos obligados a escuchar dichos sonidos saber cómo seguir adelante con nuestra misión y descubrir exactamente qué hacer. Aveces la información necesaria la obtenemos con sólo escuchar una vez las grabaciones, sin embargo muchas veces nos veremos obligados a escuchar los audios en sentido contrario o a distintas velocidades para descubrir algún mensaje que sea de utilidad.

El enfrentamiento contra los entes de ultratumba que andan por ahí dispersos en el lugar se solventa con la ayuda de una escopeta, cuya munición será cualquier cosa que nos encontremos por ahí. Clavos, vegetales, tornillos o lo que sea, literalmente lo que sea. Este hecho trae consigo una situación que no encaja con el entorno del título, resulta atípico para una obra que quiere dar miedo ponernos a disparar, por ejemplo, pelotas o patatas a un ser paranormal con el objetivo de derrotarlo. Por otra parte, nuestra arma también nos será útil para resolver algunos puzles que se encuentran en el mapa. Quizás aquí es donde está el toque especial de esta mecánica, algunos elementos que usamos de munición sirven para hacer daño al enemigo y otros para interactuar con los objetos del entorno y así resolver los puzles que se plantean. Algunos de los cuales están muy bien pensados y elaborados.

El terror que entra por el oído.

El apartado técnico del juego es bastante regular. No es especialmente destacado en la parte gráfica, sin embargo la ambientación del juego está muy bien conseguida. Tiene una iluminación que encaja a la perfección con lo que busca transmitir, pero en donde más destaca es en la parte sonora. Los sonidos del entorno, las psicofonías y la música de fondo que acompaña en el trayecto logra meternos en el entorno. Hace que sintamos que estamos viviendo el terror que Juliette siente en el parque. Sylvio se vale del sonido para ponernos en tensión y conseguir sacarnos algún que otro susto.

Conclusiones.

Sylvio es un juego que usa el sonido como herramienta principal para generar terror. Propone mecánicas interesantes. Lastimosamente el título cuenta con varios problemas que pueden afectar a la experiencia. Un apartado gráfico que no destaca es lo más evidente, pero a la vez es el menor de sus problemas. Cuenta con un control bastante duro y por momentos incómodo; además en mi caso particular me topé con unos cuantos bugs, no muy graves, pero sí muy molestos, concretamente al ir en el coche. La historia es interesante, pero no está llevada de la mejor forma. Además es tan ambigüo en aspectos narrativos que muchas veces damos vueltas por ahí sin saber que hacer durante mucho tiempo.

La música y la ambientación sonora son sencillamente espectaculares, logran su objetivo a la perfección. Pese a sus fallos, por momentos consigue darnos miedo y adentrarnos en ese parque de diversiones abandonado. El uso del micrófono y la forma de obtener la información mediante las grabaciones están bien implementados y aportan sólidez a la experiencia. La escopeta y las distintas utilidades de las ‘municiones’ son bien ejecutadas. Enriquecen la jugabilidad que se ofrece. Detalles como estos son muestra de las interesantes mecánicas que nos plantean.

Sylvio no llegará a convertirse en uno de los mejores exponentes del género, pero es una obra entretenida y es ideal para experimentar terror un sábado por la noche.

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Keveen Argueta

Amante de los videojuegos buenos, muy crítico con los malos. Por ahora, músico de profesión, futbolero por pasión y jugón por convicción.

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