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SpiritSphere – Análisis PC

Versión analizada: PC (Steam).
Todos tuvimos un primer concepto similar de los videojuegos. Sólo queríamos que nos divirtieran. No éramos conscientes de la posibilidades del medio, y éste tampoco había evolucionado lo suficiente, así que sólo pedíamos diversión. Sólo queríamos que ese juego nos cautivara y nos divirtiera por horas y horas. La evolución llegó y ahora nos topamos con obras que buscan tener los guiones más elaborados, las mecánicas más novedosas y los gráficos más impresionantes. Sin embargo, en medio de tanta espectacularidad siempre hay tiempo para esos proyectos, muchos de ellos provenientes de desarrollos independientes, que sólo quieren darnos diversión pura y dura. Hoy toca hablar de uno de esos títulos que, desde su aspecto gráfico y sonoro, busca llevarnos al pasado, a la época de diversión sin límites. ¿Su nombre? SpiritSphere.

Zelda conoce a Windjammers

SpiritSphere es un juego desarrollado por Eendhorn Games y que ellos mismos aseguran haberse inspirado en clásicos como Zelda y Windjammers. El título básicamente es eso. Una especie de juego de tenis con apariencia y mecánicas más propias de un RPG Clásico. El primer vistazo nos invita a pensar que vamos a tener que darnos de espadazos con todo lo que se mueva, sin embargo los espadazos sólo se los vamos a dar a una especie de pelota y, como en el tenis, nuestro objetivo será pegarle a la esfera y darle dirección para que llegue fuera del alcance de nuestro oponente, es decir basicámente como el tenis.

Diversión variada y total

Una premisa sencilla y una jugabilidad directa acompañan al título, inmediantamente al iniciar se nos enseñan las mecánicas y controles básicos; es decir, como movernos, golpear, usar el dash y los movimientos especiales, así como también como usar los distintos objetos que aparecen en cada partida. Por ejemplo, hay un arco que podemos usar para atacar al enemigo después de devolverle la esfera para impedir que nos la devuelva y ganar un punto. Un juego muy fácil de aprender, pero muy difícil de dominar por completo. Tenemos a nuestra disposición 7 personajes jugables, cada uno con distintas habilidades y debilidades; para complementar esto, las partidas se desarrollan en 8 escenarios diferentes y contamos con 11 esferas distintas. Todo esto con el fin de asegurar variedad y que no existan dos partidas iguales. Cada una busca sentirse como una experiencia única gracias a las combinaciones de los elementos del juego.

Por si esto fuera poco SpiritSphere nos ofrece distintos modos de juego. Tenemos la campaña de un jugador que cumple con la función de ayudar a familiarizarnos con las mécanicas y a dominar las mismas; particularmente, aunque es muy divertido, se me hace muy corto. Por otro lado, tenemos el punto más fuerte del título y el modo al que seguramente le meteremos más horas, el multijugador. En este caso, contamos con multijugador local para 2 y 4 jugadores. En cuanto a los otros modos de juego, destaca que aparece un modo Squash; el cual, tal como su nombre lo indica, cambia el tenis por el Squash y nos enfrentamos al rival y al muro característico de ese deporte. Aquí destaca que no cuenta con los objetos que aparecen en las demás modalidades de juego, aunque las habilidades sí están presentes. Como complemento está por ahí un modo de práctica por si queremos perfeccionar nuestras habilidades antes de probar alguno de los otros modos de juego.

Un viaje al pasado

El apartado artístico del juego tiene ese aire nostálgico. Gráficos en 8-bits con un diseño de arte que recuerda a los primeros títulos de The Legend of Zelda y a los RPG de los años noventa. Gráficos muy simples y muy sencillos, pero a la vez bonitos de ver y con los detalles muy bien cuidados. En el tema sonoro, la música tambien nos hace recordar viejas épocas, está muy bien pensada y cada detalle ha sido cuidado al máximo. Cada tema encaja a la perfección en el juego. Aunque en mi opinión, dicha banda sonora no es muy variada y puede sentirse repetitiva.

Conclusiones.

SpiritSphere es un juego que tiene claro lo que busca. Se esfuerza por ofrecer una experiencia sólida y variada. Sus mecánicas son sencillas pero funcionales y divertidas. Pone a disposición distintos modos de juego para aportar variedad y no caer en la monotonía. Es un título que en todos los apartados técnicos es una oda al pasado, un recuerdo de otras épocas en donde sólo importaba divertirnos y nos da eso, diversión.

Es un título ideal  para jugar con los amigos a pantalla partida; aunque para un sólo jugador el modo campaña se siente muy corto, pero trata de complentar eso con modos de juego adicionales. Su diseño de arte es bonito de ver y está muy bien trabajado. La música, aunque muy buena, cuenta con pocos temas y esto nos da la idea de que es repetitiva.

SpiritSphere es un juego de esos que son tan necesarios, de los que sólo quieren ser divertidos. No es la obra más compleja de la historia; pero nos da una experiencia divertida y entretenida, que mejora mucho si se tienen unos amigos para echar unas partidas una tarde.

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Keveen Argueta

Amante de los videojuegos buenos, muy crítico con los malos. Por ahora, músico de profesión, futbolero por pasión y jugón por convicción.

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