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Tales of Berseria y la autocensura

Hace poco se ha dado a conocer la noticia de la censura de una escena de Tales of Berseria en tierras Occidentales por parte de Namco Bandai para que el juego encaje en la calificación de “juego para adolescentes” que pretenden que obtenga en el Viejo Continente y las tierras más allá del charco. En esta escena, un niño es asesinado con una espada. En la escena censurada, la espada es sustituida por un hechizo.

El tema de la censura en los videojuegos no es nuevo, de hecho se viene dando desde casi el albor del medio: desde cambiar la sangre por sudor en el primer Mortal Kombat en su versión para Super Nintendo hasta convertir el deje de alcoholismo de un personaje de Breath of Fire IV en un simple tartamudeo en las versiones no japonesas del juego, y más recientemente se censuraron los genitales femeninos en Watch Dogs 2. Sin embargo, que se censuren este tipo de escenas en los videojuegos da pie para que hablemos un poco de la pretensión que tiene el medio de ser para todos los públicos y cómo este tipo de prácticas ponen en peligro precisamente esto. El tener que recurrir a la censura para apelar a que pase el sistema de calificación de cada país ya ocurre en el cine, y vemos constantemente cómo se rebaja la violencia de las películas para evitar la calificación de mayores de edad y poder apelar a más gente, y en última instancia, generar más caja. El problema cuando se traslada esta práctica a un ámbito que lleva años luchando para salir del estereotipo de “juguetes para niños pequeños y para asociales que comen Doritos” es el siguiente.

Censurar un videojuego para poder vender más si se adquiere una calificación para adolescentes significa que el propio medio que lleva peleando por ofrecer productos que los adultos puedan disfrutar puede que lleve a vender más, pero también lleva a que el propio medio impida que el videojuego se emancipe de la etiqueta “para niños” y pase a ser considerado como un medio para todos los públicos, tanto niños como adultos, de pleno derecho y comparable al cine. Por otro lado, si cualquier autor quisiera hacer un juego que trate temas adultos de una forma cruda (estoy pensando en la saga The Witcher o en juegos como The Last of Us) pero no fuese un estudio triple A con capital suficiente para afrontar cierta pérdida, este autor quizá tenga que recurrir a rebajar el tono que quería emplear o a mutilar partes del juego para tratar de asegurarse la mayor cantidad de ventas posible. Recordemos que se trata, en último término, de vender lo que has creado y cuanto mayor sea el público al que apeles, más posibilidades tienes de vender más unidades y de ganar más dinero. Sin embargo, fomentar mediante la censura que la gente de a pie (porque en el mundillo está más o menos aceptado que los juegos pueden tener contenido adulto) siga pensando que los videojuegos son para niños contribuye a que este estigma no se acabe de ir. Si nosotros no nos tomamos en serio y de forma madura nuestro propio mundillo, ¿cómo pretendemos que los ajenos a él lo hagan?

Navi Games

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