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Wolfenstein 2: The New Colossus – Análisis PC

 

Bethesda vuelve a la carga con Wolfenstein, mítica franquicia que resucitó hace unos años con The New Order, un juego que no solo cumplió con las expectativas, sino que además se ha convertido prácticamente en una obra de culto. El reto fue llevado a cabo por la gente de MachineGames, con un trabajo que conquistó a los entusiastas del sangriento conflicto entre Blazkowicz y los nazis. Por eso han sido los elegidos para esta continuación, y de su mano llega Wolfenstein 2: The New Colossus, una secuela que sigue el buen camino iniciado por su predecesor, y que deja muy clara su propuesta desde el primer instante, dejando a un lado la vertiente online para centrarse plenamente en la diversión en solitario; como en los viejos tiempos.

En esta nueva entrega volvemos a encarnar a Terror Billy, que sigue convaleciente tras lo acontecido en The New Order, y cuyo único medio para moverse y aferrarse a la vida es su traje especial. Con ello, tendremos que buscar nuevos aliados que apoyen a la resistencia y nos ayuden a derrocar al Imperio Nazi que tiene subyugado a los Estados Unidos, encontrándonos a viejos conocidos por el camino. Además profundizaremos en la vida de B.J. Blazkowicz y en las motivaciones y anhelos que le guían en este nuevo camino.

Decir que aunque es muy recomendable que hayáis jugado The New Order antes empezar esta nueva entrega, no es algo imprescindible, pues en la introducción tendremos un profundo repaso de todo lo acontecido en el pasado, y cómo la historia nos ha llevado hasta el nuevo punto de partida. Nada más comenzar, retrocederemos hasta uno de los momentos clímax del anterior juego, teniendo que decidir salvar a uno de nuestros compañeros. Con ello elegiremos una de las dos cronologías alternas, que si bien no presentan grandes diferencias, sí que implican pequeños cambios el transcurso del juego y tendrán secuencias propias.

Acción total sin descuidar la historia

En Wolfenstein 2 la historia es uno de los elementos que aumenta sustancialmente su importancia, con una trama más elaborada, que nos sumerge en las circunstancias de B. J. Blazkowicz y de todo su equipo. Para ello, las cinemáticas se convierten en un recurso clave, dando más peso al guión, algo que agradeceréis si os gusta el humor excéntrico y loco que envuelve al universo Wolfenstein. Ese énfasis en contextualizar en cada momento los acontecimientos ayuda a crear las situaciones sádicas que son santo y seña de la saga. Como contra, esto se traduce en varias horas de cinemáticas que en ocasiones pueden resultar demasiado intrusivas, pues cortan con frecuencia el ritmo de la acción. Quizás los jugadores más impacientes lo vean un inconveniente notable, pero personalmente creo que más allá de algún exceso, están bien llevadas y benefician mucho el disfrute de la historia. Siempre tendremos la opción de omitirlas por completo, aunque es algo que desaconsejo para no desperdiciar el gran trabajo argumental que nos ofrece el juego.

Dicho lo cual, no penséis que MachineGames ha cambiado el planteamiento base que hizo de The New Order un gran juego. Wolfenstein 2 sigue apostando por la jugabilidad old school, con un shooter clásico cuya mayor pretensión es la acción pura, con combates sin tregua, oleadas de nazis con ganas de matar, e imponentes jefes que nos harán sudar la gota gorda. Todo ello con la base de un gunplay refinado, que permite disfrutar de los tiroteos y sentirnos cómodos manejando a nuestro héroe. Un control bien depurado y unas físicas correctas consiguen una experiencia jugable plena y satisfactoria. El diseño de niveles sigue una pauta más lineal, aunque no solo nos encontraremos zonas pasilleras, sino que estas se alternarán con mapas más amplios, obligándonos a buscar alternativas para nuestro avance. En ocasiones lo más productivo será correr sin mirar atrás, ni dejar títere con cabeza, y en otras deberemos explorar el entorno en busca de coberturas, vida y munición. Fases con mucho ritmo que harán las delicias de los que saben qué buscar en un FPS de este corte.

Otro de los aspectos que mejora respecto a The New Order es el de las posibilidades de infiltración, algo que MachineGames ya introdujo en el primero, y que ahora toma más protagonismo, en parte gracias a una IA también mejorada. Pese a ello no estamos ante el punto más brillante del juego, y notaremos que los movimientos y la improvisación de nuestros enemigos son bastante primitivos. Como casi en cualquier FPS moderno, buscan coberturas, nos atacan con todo tipo de armas y explosivos, y dependiendo de la dificultad, tendrán más o menos puntería. Pero no trabajan en equipo, tienen un campo de visión algo limitado, y la interpretación de lo que ocurre en su entorno es bastante simple. Por ejemplo, si ven a un grupo de compañeros muertos –eliminados de forma sigilosa-, se mosquearán y se preguntarán qué ha pasado, pero rápidamente seguirán su rutina sin extremar demasiado las precauciones. En ese sentido, no hay que molestarse mucho en buscar un sitio adecuado para acabar con un enemigo, simplemente intentar que en el momento de su muerte no haya un compañero viéndole. Estos detalles hacen que la infiltración sea en ocasiones una opción muy sencilla de llevar a cabo. Pese a todo, el juego no busca ese enfoque como algo primordial, por lo que no está mal como opción extra, y no desmerece en absoluto la experiencia general.

Bienvenidos a la América Nazi

La ambientación es sin duda otro de los puntos fuertes del juego. Bethesda siempre destaca en este aspecto, con un toque exquisito que hemos podido degustar en sagas como Fallout o Skyrim, y aunque en esta ocasión el trabajo es de MachineGames, se nota el sello de la distribuidora.

Con Blazkowicz nos moveremos por un mundo retro-futurista, ambientado en los Estados Unidos durante la década de los sesenta, donde ha irrumpido la parafernalia típica de la Alemania Nazi. En esa realidad alternativa ya existen toda clase de tecnologías, vehículos y armas, muy adelantadas a su tiempo. Recordemos que Hitler ganó la guerra, y el desarrollo tecnológico siguió un curso distinto y más acelerado. Esa combinación funciona bien, y nos incitará a contemplar detenidamente cada lugar que visitemos.

A todo esto hay que sumar que los escenarios y modelados están muy trabajados. En The New Colossus visitaremos sitios variopintos como las ruinas de una Nueva York devastada por un ataque nuclear, las calles invadidas de propaganda del régimen en Roswell, la desolación de una decadente Nueva Orleans, o las enormes bases y laboratorios secretos donde los nazis ponen a prueba sus avances. Cada entorno en el que nos situamos dentro del juego está cuidado al detalle, con algunos diseños realmente soberbios, que ayudan mucho a involucrarse plenamente en la historia.

Uno de mis elementos favoritos son los enemigos, y creo que es donde MachineGames echa el resto, por la variedad y lo impactante de su caracterización. En Wolfenstein 2 nos enfrentaremos a un poderoso elenco de nazis y máquinas, que incluirá desde los soldados básicos de a pie, sin apenas protección, hasta los gigantes mecanizados que nos meterán el miedo en el cuerpo solo con verlos. Mimados hasta el último detalle, se puede sentir el terror que infunden los fanáticos del Reich solo con su mirada, ocultos tras siniestras máscaras, y trajes especiales repletos de simbología nazi. Y como colofón, el hecho de poder manejar a algunos de los imponentes robots -si los conseguimos vencer-, supondrá una experiencia salvajemente divertida.

En cuanto al apartado técnico, Wolfenstein 2: The New Colossus supone un salto muy importante respecto a The New Order, y se coloca entre los más potentes a nivel gráfico del momento. MachineGames ha conseguido llevar casi a la perfección el trabajo con el motor idTech 6 –el mismo que usa DOOM-, y el resultado es simplemente genial. Un motor de luces y partículas que dan al juego un alto grado de realismo, texturas con gran definición y un nivel enorme de detallado. Todo se combina, en simbiosis con la ya mencionada ambientación, para ofrecernos un espectáculo visual que no nos deja indiferentes.

En la versión de PC podremos configurar en profundidad las opciones gráficas, con perfiles de nivel máximo muy exigentes, pero con la posibilidad de rebajar gradualmente todos los elementos en la configuración, de forma que podamos mover el juego con soltura, aun usando hardware de perfil más bajo. Los requisitos recomendados y mínimos son bastante altos, pero probablemente no hará falta cumplirlos para que la experiencia de juego sea más que aceptable, ya que MachineGames ha procurado que la optimización sea máxima.

En términos generales el trabajo en este apartado es sobresaliente, y exceptuando algunos bugs que en ocasiones estropearan un poco el espectáculo (sobre todo imágenes residuales que se quedarán en pantalla cuándo miramos al cielo en espacios abiertos, o en cambios de iluminación), supone uno de los puntos que más disfrutaréis.

Disparos a ritmo de Rock and Roll

Algo en lo que insisto con frecuencia, porque para mí es un factor fundamental, es que una buena ambientación tiene que ir, obligatoriamente, acompañada de una banda sonora capaz de generar la atmósfera adecuada. Y en el caso de este Wolfenstein, el apartado sonoro cumple a la perfección. Las batallas entre Blazkowicz y los nazis están acompañadas de un repertorio musical de mucho nivel, con temas de rock industrial, blues o jazz, que se adaptan muy bien a cada situación, y servirán para canalizar nuestra adrenalina en los momentos de acción, incentivar el sigilo, o simplemente disfrutar de un paseo por las calles estadounidenses, aderezando el sensacional look sesentero.

Dentro de este punto, hay que hacer mención al excelente doblaje, que tacha a un nivel impecable en calidad y adaptación. Si bien es cierto que en los cambios entre castellano y alemán se usan dos voces, creando en alguna ocasión una sensación rara, el resultado final es bueno, y ayuda mucho a meterse en las escenas. Como ya he comentado, MachineGames ha puesto un gran énfasis en la narrativa, y la gran calidad del doblaje supone un aliado perfecto para la gran cantidad de cinemáticas que ello implica.

Prepara tu equipo preferido para acabar con los nazis

Como no podía ser de otra manera, en Wolfenstein 2 volveremos a tener un importante arsenal a nuestra disposición. Armas cortas, largas, láser o explosivas, y también armas pesadas que podremos manejar apostadas o en movimiento. Las armas cuerpo a cuerpo nos permitirán situarnos tras un enemigo y acabar con él silenciosamente, sin efectuar disparos, y nuevamente tendremos la opción de manejar dos armas simultáneamente, perjudicando nuestra precisión pero elevando considerablemente nuestra capacidad de matar a corta distancia. Durante el juego iremos encontrando kits de mejora que nos permitirán ir modificando de forma sencilla las armas, con accesorios como ópticas de aumento, silenciador, cargadores de más capacidad, mayor perforación, etc. A estas mejoras se sumará el incremento de habilidades, que podremos perfeccionar consiguiendo ciertos logros.

Armas aparte, Blazkowicz es un tipo duro de roer, pero no es inmortal, por lo que si no nos movemos con cuidado nos acribillarán antes de pestañear. Para evitarlo tendremos que buscar vida, armadura y munición, de forma que casi sin darnos cuenta estaremos explorando con detenimiento cada fase. Además, llegado cierto momento de la historia, nos darán la opción de elegir entre tres importantes mejoras para nuestro equipo, las cuáles no voy a desvelar para evitar spoilers, pero que provocarán cambios sustanciales en nuestra forma de jugar, tanto en los combates como afrontando obstáculos.

La búsqueda de recursos para sobrevivir o evolucionar no es la única que nos llevará a explorar a conciencia cada fase, ya que tendremos otros objetos interesantes que recolectar y que muchas veces requerirán prestar especial atención al escenario. Los amantes de los coleccionables encontrarán un buen reto, pues el juego esconde una gran variedad, que además servirán de complemento para la historia, con datos y detalles del entorno e información sobre nuestros enemigos y sus actos. Se reparten en cromos, ilustraciones, juguetes de Max, discos y oro, además de mucha documentación y los códigos Enigma que, una vez descifrados, nos permitirán realizar misiones extra y visitar sitios inéditos en busca de los Übercommanders. 

Conclusión

Wolfenstein 2: The New Colossus recoge y mejora las virtudes de su predecesor y nos plantea un shooter puro, entretenido y delirante. Además, añade importancia a la historia, con un buen trabajo narrativo que cumple su objetivo sin renunciar a su principal premisa: la diversión. El juego se mantiene fiel a su esencia, y no faltarán las situaciones locas, el humor políticamente incorrecto cargado de guiños y referencias irónicas a la sociedad actual y, por supuesto, las refriegas y enfrentamientos sangrientos que uno siempre espera en esta saga. Blazkowicz y los suyos conseguirán provocarnos más de una carcajada, y nos dejarán claro que, como siempre, en Wolfenstein todo vale para acabar con los nazis. De nosotros depende hacerlo realidad.

En un momento en que los aficionados al género FPS suelen quejarse de la poca innovación, y de juegos muchas veces cortados por el mismo patrón, Bethesda ha conseguido poner tierra de por medio, recuperando un clasicazo que no defraudará a los amantes de la franquicia, ni tampoco a los que pierdan con él la virginidad en las batallas de Terror Billy.

Wolfenstein 2: The New Colossus

Puntuación Final - 8.5

8.5

Recomendado

Wolfenstein 2: The New Colossus es un juego divertido y demoledor, y supone un soplo de aire fresco sin perder su toque "old school". Imprescindible para los veteranos de la saga, y muy recomendable para nuevos jugadores.

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GranKhan

Apasionado del mundo de los vídeojuegos, y en general de todo lo que lo rodea. Jugador desde que pude sostener un mando. Director de la Comunidad y el canal de YouTube "DominiosDeGranKhan".

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