AnálisisWii U

Donkey Kong Country Tropical Freeze – Análisis Wii U

 

Han transcurrido más de tres años desde que Donkey Kong Country Tropical Freeze, quinta entrega de la saga nacida en Super Nintendo, llegase a Wii U de la mano de Retro Studios. Un juego muy esperado entre los aficionados, que significaba el salto de Donkey a la alta definición, y que llegaba con el listón muy alto tras el excelente trabajo que supuso DKC Returns, su predecesor lanzado en Wii y 3DS.

Ahora con el paso del tiempo, y tras la experiencia de haber creado una vídeo-guía para completar todos los niveles al 100%, con sus ítems y niveles secretos, he creído que es buen momento para escribir sobre esta joya del catálogo de Wii U.

Como punto de partida, el juego nos presenta una historia en la que un grupo vikingos compuesto por pingüinos, morsas y búhos, invade la Isla Donkey Kong en el momento en que Donkey estaba celebrando su cumpleaños junto a sus amigos. El líder de los invasores vikingos crea un viento helado que congela completamente la zona, enviando al grupo Kong a una isla remota. Ante esta situación, Donkey tendrá que rodearse de los suyos para emprender una aventura, enfrentándose a sus enemigos y devolver la normalidad a su hogar.

Alta calidad en alta definición

La primera impresión que causa el nuevo viaje de Donkey viene marcada por el aspecto visual. Donkey Kong Country nació con el impacto gráfico por bandera, en una época en la que Rareware asombró a todos con lo que Super Nintendo podía dar de sí. Retro Studios nos trajo DKC Returns, y superó con nota el reto que suponía retomar la trilogía original, con un juego sobresaliente pero sobre el que siempre planeó la sombra del apartado técnico. Un trabajo artístico espectacular, limitado por las carencias de Wii, y los problemas de Nintendo para adaptarse a la HD. Y con Tropical Freeze llegó, por fin, el momento de saltar a la alta definición y rematar el apartado visual de una obra que derrocha arte y detalles.

El juego utiliza el mismo motor gráfico que Returns –Prime Engine, heredado de Metroid-, y es algo que se nota, pero no hasta el punto de suponer un inconveniente. Retro recicló su software precisamente por conocerlo bien, con el objetivo de encontrar un buen equilibrio sin sacrificar el framerate, que se traduce en unos sólidos 60 fps, sin caídas reseñables. En la jugabilidad de DKC la tasa de imágenes es vital, algo que pudimos comprobar en la versión Returns de 3DS, donde los 30 fps con ciertas caídas empeoraban considerablemente la experiencia respecto a la versión de Wii. En este sentido Tropical Freeze cumple a la perfección, y no hay ralentizaciones que perjudiquen el desarrollo ni las transiciones, incluso en los momentos más exigentes con cambios de cámara y muchos elementos en pantalla.

Respecto a la resolución, el juego se ejecuta de forma nativa a 720p, una cifra algo justa que penaliza ligeramente la nitidez si jugamos en un panel grande (especialmente por encima de 40”). Algunos televisores corrigen en cierta medida esas carencias con técnicas de post-procesado, aunque mi recomendación personal es jugar sin ningún elemento que pueda incrementar el input-lag, e interferir en la precisión del control, del cuál hablaré más adelante.

Pese a ello, la evolución gráfica de Tropical Freeze es notoria, y Retro hizo un gran trabajo sobre los personajes. Mejoras en las texturas, modelados y animaciones son fundamentales en los personajes y otros elementos de los escenarios. Algunos detalles están muy conseguidos, como el pelaje de los personajes y su movimiento al son del vaivén de estos. También hay un gran salto en la profundidad de los niveles, que en Returns se ceñían a dos planos bien diferenciados, mientras que en Tropical Freeze estos aumentan y se entremezclan, mejorando considerablemente la sensación de mundo “vivo” que cambia conforme avanzamos.

Mejorando unas mecánicas casi perfectas

Si por algo destaca cualquier Donkey Kong Country, más allá del apartado artístico, es por sus mecánicas y su control.  En este caso hay que admitir que había poco margen de mejora, ya que Retro consiguió elevar casi a la excelencia el control de Donkey en Returns, superando con creces el trabajo de Rareware. Pero con Tropical Freeze consiguieron ir un paso más allá, ajustando milimétricamente cada reacción, renovando elementos e introduciendo más interacción. Llama la atención que a la hora de elegir dónde queremos jugar, si en la TV o en el pad (modo off-TV), en caso de optar por hacerlo en la TV, la pantalla del mando se apagará por completo. No tendremos ningún tipo de extra en forma de información, mapa o tan siquiera una imagen. Las capacidades de Wii U y su segunda pantalla quedan totalmente a un lado, lo que supone una obvia declaración de intenciones por parte de Retro: estamos ante un juego Old School, y no hay lugar a experimentos.

El control viene heredado de su antecesor, aunque el cambio a un pad normal supone una mejora importante, ya que el control mediante Wiimote ocasionaba algunos conflictos. Podremos configurar los controles para manejar a Donkey con el stick o con la cruceta, variando el mapa de botones para el resto de acciones. De esta manera, en caso de optar por el nuevo control, anularemos el botón específico para correr, y dependerá cuanto pulsemos el stick. El ataque rodante sufre otra mejora sustancial, ya que ahora pasa a ser una combinación de botones, mientras que en Returns teníamos que agitar el mando de Wii, lo cuál no resultaba suficientemente preciso en determinadas situaciones. Aun así, cuándo se trata de plataformas de Nintendo siempre opto por el control clásico, pues con la cruceta me siento en mi hábitat natural. El cualquier caso, con ambas opciones nuestro personaje responde a la perfección, y este aspecto se explota muy bien llevando al límite ciertos movimientos para que resulten exitosos. Así nos encontraremos ante situaciones en las que tendremos que afinar mucho el timing, la profundidad y la sincronización de la rodadura y los saltos para poder alcanzar ciertos puntos –sobre todo buscando ítems ocultos-.

La interacción dentro de cada nivel también crece, de forma que podremos coger y lanzar una enorme cantidad de objetos y enemigos. Todo ello implementado en la exploración, para que nuestra habilidad para encontrar huecos o activar ciertos mecanismos, sea clave para poder completar las fases al 100%. Así tendremos que pasar por plataformas que desaparecen o se caen, suelos helados resbaladizos,  obstáculos que nos caerán desde cualquier frente, o bien huir de fuego y huracanes que nos persigan a toda velocidad. Los enemigos nos asaltarán de muchas formas, y veremos pingüinos simples o equipados con cascos, armaduras o arcos, gigantes morsas difíciles de tumbar, búhos y pájaros cambiando de posición y lanzándonos fuego, o tiburones que nos acecharán hasta acabar con nosotros. No se trata solo de esquivar o saltar, sino que muchas veces el juego nos exigirá hacerlo en el momento exacto, y a la velocidad justa, para ir al ritmo que marca el nivel. Todo está pensado para que el sufrimiento suba exponencialmente conforme avanzamos, y tened seguro que perderéis muchas vidas en el intento.

Otra de las novedades que enriquecen las mecánicas del juego, son nuestros acompañantes. Por primera vez en la saga podremos controlar a Donkey junto a sus tres principales amigos: Diddy, Dixie y Cranky. Cada uno aporta una habilidad única diferente, que será fundamental en algunos niveles para conseguir terminarlos al completo. Así con Diddy a nuestro lado, podremos aprovechar su propulsor para mantenernos en el aire durante unos segundos, con Dixie –mi favorita- podremos usar su coleta para elevarnos más aún tras un salto, y con Cranky podremos usar su bastón para caer sobre todo tipo de obstáculos y enemigos sin sufrir daño, potenciando además el salto. El caso de este último, es la primera vez que podremos jugar con el viejo cascarrabias, abuelo de Donkey y protagonista del primer Donkey Kong creado por Miyamoto. Añadir que si jugamos de forma cooperativa, el segundo jugador podrá controlar a cualquiera de los compañeros, usando sus habilidades en solitario o combinándolas con el jugador principal. En Tropical Freeze tendremos además una nueva habilidad cuándo vayamos con alguno de nuestros compañeros, llamada Kong-POW, que consiste en una barra amarilla que se irá rellenando conforme cojamos plátanos, y que una vez completa, nos permitirá acabar con todos los enemigos en pantalla, convirtiéndoles en objetos (Diddy en globos vida, Dixie en corazones dorados de salud, y Cranky en monedas).

Y como no podía ser de otra forma, en esta aventura no faltarán los niveles de velocidad, a bordo de los tres medios ya conocidos: el Carro minero, el Cohete y Rambi el rinoceronte. Con el carro nos encontraremos con los clásicos niveles on-rails, en los que tendremos que saltar y esquivar enemigos a un ritmo frenético, con más de una trampa y con la complicación de tener que estar pendiente de la aparición de algún ítem. Como novedad tendremos un nivel dónde la cámara cambia de perspectiva y se pone a nuestra espalda, aprovechando el entorno 3D para desplazarnos de un lado a otros. Una propuesta interesante que podría haber sido más explotada en el juego. Con el cohete tendremos libertad de movimiento en el plano vertical, y nuestro mayor problema será coger las cadenas de plátanos que esconden ítems, a la vez que esquivamos obstáculos y enemigos. Y con Rambi iremos destruyendo todo a nuestro paso, plataformas y enemigos, con el hándicap de sus saltos limitados. Creo que aquí Retro fue demasiado conservadora, ya que aunque estos niveles aportan variedad, siguen las pautas ya conocidas y repetidas. Podrían haber arriesgado con algún nuevo vehículo, o jugar más con las perspectivas. Echo en falta alguna fase dónde el cohete también se manejase visto desde atrás, con la libertad de movimiento y posibilidades que ello hubiese ofrecido.

Un mundo muy vivo

En Tropical Freeze visitaremos un total de seis mundos principales, además de un mundo especial que tendremos la opción de desbloquear. Cada uno está basado en una temática, que cambiará radicalmente la ambientación, objetos y enemigos de los niveles. Así visitaremos las fases coloridas y florales del Manglar remoto y las Cumbres otoñales, el desierto de la Sabana soleada, las aguas del Océano cálido, el verde de la Jungla licuadora y el frío polar de la Isla Donkey. En cada uno de ellos encontraremos una serie de niveles generales numerados, un Jefe final, niveles secretos A y B que en ocasiones requerirán que encontremos una salida alternativa, y un nivel especial K, que supondrá un desafío extra, con mayor dificultad y sin checkpoints intermedios. Además tendremos las tiendas de Funky Kong, donde podremos usar las monedas que consigamos en los niveles para comprar todo tipo de objetos con que nos faciliten la aventura, como vidas, corazones extra, acompañantes, globos salvavidas o el pequeño loro Squawks, que nos dará pistas para localizar ítems ocultos.

Dentro de los niveles nos encontraremos, junto a las citadas monedas para la tienda, plátanos que nos darán vidas cada vez que consigamos cien, corazones, globos que nos sumarán una vida y barriles que desbloquearan a un compañero a nuestra elección, además de restaurar al máximo nuestra vida. Y como plato fuerte tendremos dos tipos de ítems recolectables: las letras KONG y las piezas de puzle. Las letras son más sencillas de conseguir, estando casi siempre expuestas y requiriendo saltos o desvíos que podremos anticipar al verlas, mientras que las piezas de puzle suponen el auténtico reto de Tropical Freeze. Éstas estarán ocultas de muchas formas, como barriles, plantas bajo el suelo, objetos camuflados, retrocediendo a zonas ocultas al inicio del nivel, en plataformas o habitáculos secretos, tras coger secuencias completas de plátanos o en los cuartos Bonus (zonas repletas de plátanos, con diferentes mecánicas y un tiempo limitado para recogerlos, otorgándonos una pieza de puzle si los cogemos todos). Precisamente las zonas Bonus son posiblemente el aspecto menos cuidado del juego, con poca variedad y mecánicas bastante sencillas, que al final resultan repetitivas. Como ocurre con los niveles de velocidad, en este sentido hay que decir que Retro fue demasiado conservadora, pudiendo haber arriesgado con retos más difíciles y variados.

Como extras para exprimir más aun cada nivel, tendremos el modo Contra-Reloj, dónde lo importante será la velocidad con la que seamos capaces de terminar cada nivel, consiguiendo medallas de bronce, plata u oro en función del tiempo final. Si tenemos la consola conectada a internet podremos comparar y competir con otros usuarios por ver quién es el más rápido. El juego cuenta también con un modo de juego especial, que se desbloqueará una vez completados todos los niveles especiales K. Se trata del Modo Difícil, que viene a sustituir lo que en Returns fue el Modo Espejo. En esta ocasión los niveles transcurrirán en sentido normal –de izquierda a derecha-, pero solo tendremos un corazón, no habrá barriles de compañeros y tampoco checkpoints de guardado, pudiendo elegir con qué personaje queremos jugar en solitario. No sé si después de patear cada fase en busca de todos los ítems, a muchos les quedarán ganas de retar al crono o repetir en modo difícil, pero desde luego son dos buenos alicientes para extender las horas de juego.

Arte en forma de notas musicales

Si como decía al inicio, el trabajo artístico del apartado visual es un dulce regalo para el jugador, la música que lo acompaña no lo es menos. Nintendo recuperó para la ocasión al británico David Wise, maestro encargado de poner melodía a la trilogía original de Rareware. Y vuelve por la puerta grande, con una banda sonora realmente espectacular.

Tropical Freeze tiene en su música el culmen de la historia musical de la franquicia. Temas que recuperan las melodías originales, con nuevas creaciones que harán que nuestra mente se sumerja plenamente en el juego, con ese sabor añejo de la generación de los 16 bits. Desde las canciones pausadas y relajantes que acompañan los niveles acuáticos o las emocionantes notas de los niveles de silueta, a la música cañera de los niveles frenéticos o los Jefes finales, toda la banda sonora funciona de manera impecable, dando ritmo y sensaciones a cada nivel. A veces conseguirá que nuestras pulsaciones suban como la espuma, y en otras nos incitará a dar más de una vuelta al nivel, explorando en busca de ítems ocultos y disfrutando de la música.

Puedo hablar de obra maestra, y personalmente considero que es la más redonda que hemos visto en la saga. Una saga que de por sí se encuentra entra las que mejores bandas sonoras tiene en la historia del vídeojuego.

Conclusión

Creo que, sin miedo, podemos referirnos a Donkey Kong Country Tropical Freeze como el mejor plataformas de la generación. Algo que no es liviano, dado que el género está viviendo una segunda edad de oro, con franquicias clásicas como Rayman, New Super Mario, Kirby o Crash Bandicoot, joyas de corte retro como Shovel Knight o Super Meat Boy, o excitantes apuestas como Ori o Guacamelee. Retro Studios ha conseguido un nivel excepcional en todas las facetas que hacen grande a un plataformas de scroll lateral, recogiendo el legado de Donkey Kong Country, y refinando el trabajo para conseguir un juego sobresaliente. Con el diseño de niveles y la ambientación como principales pilares, la gente de Retro ha conseguido darle el punto de dificultad y profundidad suficientes para hacer de Tropical Freeze un juego imprescindible para cualquier amante del género. Ahora que el fin de la vida comercial de Wii U es una realidad, las joyas de su catálogo brillan de forma especial, y serán motivos de peso para darle valor en el tiempo. Esta última aventura de Donkey enamorará tanto a los nostálgicos como a los nuevos jugadores, así que no perdáis la ocasión de jugarlo.

Donkey Kong Country Tropical Freeze

Puntuación Final - 9

9

Imprescindible

Un juego imprescindible dentro de su género, que recupera lo mejor de la saga y nos brinda un viaje a la época dorada de los vídeojuegos.

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GranKhan

Apasionado del mundo de los vídeojuegos, y en general de todo lo que lo rodea. Jugador desde que pude sostener un mando. Director de la Comunidad y el canal de YouTube "DominiosDeGranKhan".

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