AnálisisXbox One

Cuphead – Análisis Xbox One

Versión analizada: Xbox ONE . También disponible en: PC

El sector indie no deja de sorprendernos. Son los señores de la diversión, originalidad y una visión más allá de las mecánicas preestablecidas que tanto vemos en los Triple A. Cuphead es un buen ejemplo de ello, un título que llamó la atención por su apartado artístico excepcional, imitando a aquellas caricaturas de los años 30 con un resultado único, lo que consiguió que todos, entre los que me incluyo, se enamorasen al instante.

Studio MDHR es el padre de este título fuertemente anclado en lo retro, apostando por una elevada dificultad, un estilo de juego desenfadado y unos dosis de carisma que no muchos juegos consiguen, y es que más allá de lo artístico, que es el punto más sobresaliente del título, este Cuphead tiene mucho que ofrecernos.

No hagas tratos con el diablo

Érase una vez dos hermanos que jugaban tranquilamente en un colorido pueblo, eran Cuphead y Mugman, dos muchachos con cabeza de taza que se aventuraron demasiado en su juego hasta toparse con un casino en la lejanía, allí probaron suerte en el juego y esta les sonrió, ganaron partida tras partida, tanto, que el mismísimo dueño del casino hizo acto de presencia. Él era el Diablo, y les propuso un trato; todo o nada, si ganaban se llevarían la fortuna, si no, les entregaría sus almas. ¿Qué posibilidades había de perder cuando la suerte estaba de su parte? Y aunque Mugman le pidió a su hermano que reflexionase, Cuphead lanzó los dados… Y perdió.

Cuando el Diablo reclamó sus almas, estos suplicaron, pidiendo clemencia al señor del infierno. Este, quizás compadecido, o quizás astuto, decidió darles la oportunidad de salvarse si le entregaba a sus deudores, así que los chicos no tuvieron otra oportunidad que aceptar, y es aquí donde comienza nuestro viaje.

Aunque no es importante, la historia de Cuphead resulta entrañable por su parecido a un corto de animación, contado con ilustraciones y textos que, por desgracia, están en inglés.

Desde el primer minuto queda patente la simpleza del hilo conductor, de hecho, ni siquiera habría que detenerse mucho en este punto, pero cabe destacar en cómo la historia posee esa simpleza de las historietas de aquellos años, centradas en ofrecer un mundo colorido, unos personajes carismáticos y vistosos y ese toque que nos devuelve a aquellos años en los que veíamos cortos de animación como los clásicos de Disney embobados frente al televisor.

Cuphead es una vuelta tanto a la animación más clásica, como a las mecánicas de nuestra infancia, aquellos arcades duros, desafiantes y que te pegaban al mando hasta que lograbas separar la fase.

Una vez superado el tutorial iremos al mapa donde encontraremos NPC con los que charlar, lo cual es aconsejable, ya que algunos nos darán objetos e información. Aparte de eso, encontraremos elementos del mapa resaltados que serán las distintas fases a jugar, siendo un grandísimo porcentaje luchas contra bosses y una menor medida de Run&Gun, apostando por completo en enfrentarnos a los deudores, que son variados, emblemáticos y muy muy frustrantes.

Cuphead está dividido en varios mundos con diferentes temáticas, a medida que venzamos en las diferentes fases, se abrirán nuevos accesos a otras fases.

Ensayo y error

Cuphead abrirá ese eterno debate sobre si la dificultad es un factor determinante, y es que el título de Studio MDHR es desafiante, aunque esto dependerá de la habilidad del jugador. Es una obra fuertemente basada en enseñar al jugador a base de palos qué debe hacer y cuando. Es duro, sí, pero no se vanagloria en tu muerte, no te la restriega por la cara, todo es rápido: comienza la fase, cometes tres errores y pierdes todos tus corazones, la pantalla te indica que has muerto y enseguida todo comienza de nuevo, sin llantos, sin largos momentos de frustración, enseguida estás de nuevo en el ring.

Esto es importante para no agotar al jugador, es básico que un juego que maneja cierta cantidad de muertes del jugador -y son MUCHAS- sepa crear una sensación liviana y divertida, y Cuphead lo consigue. Todo es tan rápido que no sientes haber perdido el tiempo, además, los combates suelen rondar entre 1 y 3 minutos, son frenéticos y ponen a prueba tu habilidad constantemente, por lo que todo es fugaz, tanto la muerte como la victoria, pero que bien sabe esta última.

Cada batalla con los deudores es maravillosa. Toca volver a recordar patrones, calentar botones y a apretar los dientes cuando muramos. Morir no significa perder en Cuphead, si no una lección.

Y es que Cuphead recupera aquello que echábamos tanto de menos en los juegos actuales, esa mando dura, ese desafío que haga de cada victoria una proeza, por supuesto, podemos rebajar el nivel de los enemigos eligiendo la opción de un combate más fácil, pero pierde la gracia, ya que las batallas son más cortas y los enemigos son menos agresivos.

Es una vuelta a aquella época dorada del Arcade, aquellos que se tragaban nuestras monedas en las recreativas. No, Cuphead no es imposible, probablemente muchos lo superen sin grandísimos problemas, pero difícil es un rato, y nos hará morder el polvo más veces de las que queramos admitir, pero una vez acabamos deja ese regusto que solo un juego duro acaba dejando, esa sensación de haberlo dado todo como jugador.

Además, Studio MDHR ha conseguido solventar un juego que se basa tan fuertemente en acabar con bosses dotándoles de combates completamente distintos, cada uno de ellos con sus mecánicas propias. Todos los deudores tienen diferentes formas, volviéndose cada vez más agresivos y complicados. Además, si estos nos matan se nos mostrará en un diagrama cómo de alejados estábamos del final, de esta forma sabremos en el siguiente combate en qué punto de la lucha estamos.

Uno sabe cómo comienza la batalla, pero nunca cómo acaba. Los jefes se transforman a medida que la pelea avanza, lo que nos hace mantenernos constantemente alerta.

La obra no nos da respiro, aprieta, pero no ahoga. No hay injusticia, solo error y despiste por nuestra parte. Los deudores evolucionan, y nosotros debemos hacerlo con ellos, adaptarnos a las circustancias de batalla. Tan pronto estaremos esquivando ataques como saltando plataformas. Esa es la magia de este título, y lo que consigue que tenga una terrible jugabilidad, es uno de esos juegos que acabas volviendo para poner a prueba tu habilidad o para disfrutar con un amigo de su modo para dos jugadores que, por desgracia, es exclusivo para el offline.

Dispara, corre, esquiva y salta

Ya toca hablar de la chicha, dejemos las divagaciones sobre su dificultad y su historia, ¿cómo se juega Cuphead?, y la respuesta es sencilla: genial.

Cuphead es un título basado en el Run&Gun, es decir, moverse y disparar, diferenciándose en dos tipos de fases, como os comenté, la lucha contra bosses, que corresponde al mayor porcentaje y en una menor medida las fases de Run&Gun, en las cuales tendremos que llegar al punto final con un componente más plataformero donde tendremos que esquivar obstáculos y acabar con los enemigos que se nos pongan por delante. Estas son terriblemente disfrutables, y rompen con las luchas de bosses, dejándonos respirar hondo, aunque no significa que sean un paseo.

Aunque queda clara la prioridad de Studio MDHR por los enfrentamientos contra los deudores, las fases de Run&Gun son geniales y rompen con la “monotonía”.

Son en estas fases donde conseguiremos las monedas, las cuales nos servirán para comprar mejoras en la tienda. Allí podremos conseguir nuevos disparos, más vitalidad, que nuestras esquivas eviten el daño o realizar parrys de forma automática.
Todas estas mejoras podremos equiparlas de forma limitada, por ejemplo, solo podremos tener dos tipos de disparos equipados a la vez, una habilidad especial y un encanto a la vez. Si decidimos usar el encanto que nos otorga 4 corazones en vez de 3, tendremos mayor vitalidad, pero nuestros disparos causarán menos daños. Al igual que dependiendo del disparo tendremos más o menos rango, lo que implicará que también haga más o menos daño, todo para adaptarse a nuestra forma de juego.

Los controles son sencillos, tenemos los clásicos botones de salto, pulsándolo dos veces realizaremos un parry a los ataques de color rosa -únicamente a los de este color- que nos impulsarán en el aire, un disparo automático mientras lo dejemos pausado y un sprint corto o dash que nos ayudará a esquivar con rapidez un ataque. Podremos cambiar con el botón Y en cualquier momento entre los dos disparos que tengamos equipados y, además, un botón para mantener la posición mientras apuntamos con el stick izquierdo, aunque Cuphead no invita demasiado a quedarse quieto.

Las mecánicas de Cuphead son terriblemente sencillas. Un claro ejemplo de que , a veces, menos es más.

Otro As en la manga que poseemos es un ataque especial que dependerá del disparo que tengamos equipado. Solo podremos usarlo según generemos cartas, cada carta supone una oportunidad de usar una vez la habilidad, aunque si rellenamos por completo la baraja realizaremos un potente golpe final que puede equilibrar la balanza, por supuesto, no nos regalará el combate, pero sí que será de ayuda. Este medidor se rellena haciendo daño a nuestros enemigos y según pasan los segundos, así que nos tocará decidir si reservarlo o hacer uso de él.

Volviendo al tema cooperativo, es uno de los grandes alicientes del título y lo que lo hace más disfrutable. Nada es más bonito que llorar juntos al ver que estábais a las puertas de vencer al enemigo antes de morir. Incluso podréis resucitaros el uno al otro antes de que vuestro espíritu ascienda al cielo.

Si pudiese resumir la jugabilidad de Cuphead en una palabra sería, sin lugar a dudas, “Adictiva“. Invita siempre a jugarlo, no cansa, divierte y es perfecta, sin fallos. Es uno de esos títulos como los de hace años, sin complejas mecánicas, sin una profundidad absurda, es simple, directo y efectivo.

La edad de oro de la animación

Creo que a estas alturas no tendré que deciros la magia artística que ha obrado Studio MDHR creando una animación completamente echa a mano, con un estilo que imita a la perfección a los dibujos clásicos de los años 30, colorido, carismático y hermoso. Cuphead es el título más bonito que he visto en mi vida, y lo digo sin ningún miedo a equivocarme, merece la pena verlo en movimiento, disfrutar del talento de un estudio indie pequeño que ha creado una obra tan alucinante que incluso aquellos que no son jugadores se queden boquiabiertos y les arranque una sonrisilla de nostalgia.

Las animaciones son excepcionales, y técnicamente es casi perfecto, y digo casi porque he sufrido algún bug, como uno en el que tras morir el juego seguía en movimiento y me obligó a reiniciar la consola. Excepto por esto, no hay pegas.

El cuidado por el detalle de Studio MDHR roza lo enfermizo. El granulado de los dibujos de antaño, incluso las melodías, todo traslada a la época dorada de la animación.

En cuanto a la música, un punto al que le presto especial atención por mi amor a esta, me siento feliz de decir que mantiene el mismo nivel que el arte gráfico. Sus melodías son emblemáticas, pegadizas y con una sorprendente habilidad de sacarte una sonrisa. Tiene ese toque de alegría que poseía la animación de antaño, mezclando estilos como el Swing, el Jazz, con unos pianos y saxofones que suenan a gloria.

Es difícil elegir alguna canción que sobresalga, porque todas lo hacen, pero espero que con la siguiente os hagáis una idea de cómo de en serio se ha tomado su trabajo Studio MDHR por este título.

https://www.youtube.com/watch?v=wAfWL-A1dBk

Esto solo es una prueba más del potencial de la industria indie, que queda patente que la originalidad no entiende de presupuesto, si no de trabajo duro, pasión y una imaginación única.

¡Eso es to… Eso es to… Esto es todo, amigos!

Poco queda que decir de Cuphead. Un título que es tan grande como prometía, desafiante, que toma al jugador en serio y le obliga a volver a los años 90, donde uno analizaba los patrones, no se rendía ante nada y sacaba las fuerzas de la nada para afrontar la pantalla, por muy difícil que fuese.

La obra de Studio MDHR es un clásico instantáneo, una obra redonda que lastra algunos fallos mínimos, como que esté por completo en inglés, que tenga algún bug o que no incluya un multijugador online, pero el resto es tan brillante que te acabas olvidando de esas minucias y decides dejarte encantar por los hermanos Cuphead y Mugman en la búsqueda por salvar sus almas. No me queda otra cosa que recomendarlo con todas mis fuerzas, y que una vez estés en los mandos te  dejes enamorar por este tributo a la edad dorada de la imaginación y al concepto más puro de videojuego.

Cuphead

Puntuación Final - 9.5

9.5

La genialidad no entiendes de grandes presupuestos, y Cuphead es una obra maestra en mucho sentidos.

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Enrique Gil

Amante de las buenas historias, de aquellas que te despiertan sentimientos que solo un buen videojuego consigue. Un eterno fan de juegos como Dark Souls, la saga The Witcher y de los juegos de TEAM ICO, en especial, Shadow Of The Colossus.

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