AnálisisPS4

White Day: A Labyrinth Named School – Análisis PS4

Versión analizada: PS4

Siempre se ha dicho que hay alumnos que no son muy amantes de las actividades extra escolares. ¿Quedarse en el colegio o en el instituto después de las clases? ¡Ni hablar! Pero todos sabemos cómo se las gastan los adolescentes, sobre todo si están enamorados, ¿verdad? Llegando incluso a volver al centro escolar solo para llevarle dulces a la chica que les gusta.

En White Day: A Labyrinth Named School vais a descubrir que esa es una idea muy, muy pésima…

Hui-min Lee, nuestro protagonista, va a tener que aprender una valiosa lección de la peor manera posible. Porque es una faena quedarte encerrado en el instituto, de noche y con multitud de fantasmas que andan sueltos por ahí. Sin olvidarnos del conserje, por supuesto. ¡Diablos! ¿Qué habremos hecho para merecer esto?

Bienvenidos al análisis de un remake muy esperado por los amantes del género del survival horror.

¡Feliz White Day!

Hui-min Lee se ha colado en el instituto. ¿Su objetivo? Buscar el aula de la chica de sus sueños para poder entregarle unos dulces, demostrándole así lo mucho que le gusta. Como primera impresión, la trama es algo típica, incluso me atrevería a decir que me recordó al clásico argumento de película de terror para adolescentes; convirtiéndose en algo más del montón.

Al poco de comenzar nuestra aventura nos daremos cuenta de que no estamos solos en el centro escolar, encontrándonos con algunas compañeras con las que podremos charlar a medida que transcurre la partida. El juego nos da opción de seleccionar la respuesta que deseamos, cambiando así algunos sucesos y dando pie a un final u otro. Quizás es uno de sus puntos más fuertes, puesto que nos invita a rejugar la historia una y otra vez, exprimiendo todo lo que podamos nuestra experiencia de juego.

El instituto está dividido en varios edificios que tendremos que explorar con profundidad, consiguiendo llaves para abrir las numerosas puertas que hay en los pasillos. En este aspecto es bastante lineal, la verdad. Me ha gustado que el modo de juego sea en primera persona, a pesar de que el control es un poco difícil y a veces vais a querer tirar el mando por la ventana. Ah, y por supuesto, no contamos con armas para defendernos.

¿Quién corre más, tú o yo?

Como siempre he sido muy fan del terror asiático, lo que más he disfrutado del juego han sido los diversos documentos sobre fantasmas que hay escondidos por el instituto. Mi recomendación es que los leáis minuciosamente, disfrutando de las pequeñas historias plasmadas en el papel que os pondrán los pelos de punta. ¡Porque a todos nos gustan los bebés! ¿Verdad? Sobre todo si se presentan de una forma tan curiosa a la par que terrorífica.

Pero no solo de fantasmas se alimenta este juego, no. Vuestro peor enemigo va a ser el conserje, aquel hombre cojo que os dará muchos quebraderos de cabeza y conseguirá poco a poco que veáis absurdo el modo de juego. Para mí, fue uno de los puntos claves que entorpeció la experiencia. Da igual que te escondas, que corras o incluso que estés seguro de que no te ha visto. No importa cuando este personaje suele “cazarte” cada vez que está cerca. El control aquí es algo crucial, aquí es donde te das cuenta de los muchos errores que tiene este juego, porque a veces intentarás esconderte, y por culpa del control no vas a conseguirlo. El personaje se queda atascado en algunos escondites, siendo absurdo que por mucho que huyamos el conserje siempre tenga las de ganar. Según el modo de dificultad escogido en la pantalla de título, nos será más fácil o más difícil evitar a este enemigo, así como el ver a los fantasmas en el instituto.

El sistema de guardado me recordó al clásico Resident Evil, con su máquina de escribir. Aquí tendrás que hacer uso de los rotuladores que encuentres en las aulas para poder asegurar el progreso; algo bastante inútil cuando el conserje suele atraparte casi siempre y tienes que volver al último punto de guardado. Es una faena que no logré entender a estas alturas; cuando hay tantísimos juegos en el mercado de los que aprender. Pero al ser un remake, poco se podía hacer.

Me parece que hay una mujer muerta por aquí…

Los sustos vienen y van, como la música ambiental que hace que nos encojamos en el sitio. Me gustó mucho el uso del sonido instrumental que aumenta su ritmo y volumen cuando parece que “algo” atacará desde la pantalla. Es una buena forma de sumergirte en la historia.

Los fantasmas, como he dicho antes, dependerán del nivel en el que estéis jugando. Aunque siempre hay uno de ellos que aparecerá sin previo aviso, haciendo que maldigáis lo que os rodea las cuatro primeras veces. Luego se convierte en un suceso previsible, de los que se incluyen en una ronda de sustos gratuitos “porque sí”.

Las historias que encontréis os prepararán el cuerpo para las cinemáticas que iréis viendo a medida que avancéis; algunas de ellas un poco flojas, la verdad. No es un juego que destaque por el cuidado gráfico y visual, aunque lo compensa con otras cosas.

Como era de esperar, los puzles están muy presentes aquí. Incluso el juego te pone a prueba con un contador de tiempo para resolverlos, dándote un respiro mientras intentas encontrar todas las pistas que te pide en el límite de tiempo. No son complicados, pero al menos entretienen y te ayudan a desentrañar parte del argumento, mientras lloras porque en breve tendrás que volver a vértelas con el conserje. ¡Buena suerte!

Conclusión

Un survival horror que mezcla numerosos elementos que recuerdan a los clásicos Resident Evil o Silent Hill. Aquí no te van a faltar los sustos, la exploración, la recogida de ítems o incluso el conseguir diversos finales según tus elecciones. A pesar de que podrían haber desarrollado mejor todos estos elementos.

No es un juego destacable en el género, a veces flojea y hay que tener paciencia. Pero en general se disfruta y entretiene; que al fin y al cabo es lo que muchos jugadores buscan.

Te recomiendo su compra si eres fan del terror asiático, de los fantasmas con cabello muy largo que se arrastran por el suelo y no te importa dejar pasar los errores que entorpecen un poco la aventura.

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Aruba Chan

Cosplayer y artista amante del diseño gráfico, de la fotografía y el dibujo. Llevo jugando videojuegos desde que era pequeña, pero siempre guardaré en mi memoria The Legend of Zelda: Ocarina of Time.

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