AnálisisPC

Nidhogg 2 – Análisis PC

Versión analizada: PC. También disponible en: PS4.

Cuando abres Nidhogg 2, un extravagante menú con pintura que cae como si fuese una cascada y una música simple, pero con ritmo, te dan la bienvenida y te indican qué vas a encontrarte en este juego.
Para los que no lo conozcan, Nidhogg fue un juego de espadas de estilo minimalista, desarrollado y distribuido por Messhof Games, en el que te enfrentabas a otros duelistas para ir avanzando de pantalla y llegar hasta el final para ser devorado por una criatura, la cual le da nombre al juego. Las normas no han cambiado en esta segunda parte, pero yo me pregunto, ¿merece realmente ser llamada secuela? ¿Ofrece suficiente contenido extra con respecto al primero para serlo?

El nuevo y ¿mejorado? mundo de Nidhogg

La respuesta corta es no. A pesar de que han decidido tomar una filosofía de más es mejor, en este juego a mi parecer no han logrado encajar del todo bien las piezas. En esta nueva entrega nos dan tres armas nuevas junto al clásico estoque, un mandoble, una daga y un arco. A mi parecer estos dos últimos son prácticamente inútiles contra las otras dos, siendo esta una adición que no afecta demasiado al juego más allá de otorgarle un poco más de profundidad a la estrategias que puedes crear a la hora de enfrentarte a un enemigo.

Además de las nuevas armas, lo que más llamará la atención de los antiguos jugadores del primer juego (y a los nuevos también) es el aspecto gráfico que deja atrás la estética Atari y se centra en uno más cartoon y desenfadado. A primera vista los personajes son feos, parecen muñecos de trapo no muy bien definidos, a los que puedes personalizar con un sistema de creación de personajes que se queda muy corto y que no llega a ser nada más que un ligero añadido, ya que podrían haberle introducido opciones para customizar tu duelista de formas mucho más locas, ya que esa locura desenfadada parece ser lo que quieren transmitir. En cuanto a los escenarios debo decir que están muy bien hechos, algunos son verdaderas bellezas (aunque no tienes tiempo para contemplarlas mientras intercambias espadazos con tu rival) y con desniveles y saltos que hacen el gameplay mucho más ameno. Aunque el aspecto general del juego a veces puede parecer feo (algunos escenarios hasta puedes oler la peste que transmiten) una vez dejas de lado los personajes puedes apreciar un arte muy bien llevado…aunque solo te vas a centrar en tu luchador y el del contrario porque has venido a pelear, no a recrearte la vista.

Diversión compartida se multiplica por dos (u ocho)

Pero vayamos a lo importante ¿es divertido? Muchísimo. Consta de tres modos, un arcade, un modo multijugador local y otro online. Empecemos con el arcade, el modo de un solo jugador. En este te enfrentas a la máquina durante una serie de niveles hasta llegar al final en un tiempo, este tiempo se sube a una tabla de “puntuación” donde ves los resultados de otras personas que seguramente lo habrán hecho en menos tiempo que tú, recordándote lo malo que eres jugando (no, no tengo ningún tipo de problema con esto, es vuestra imaginación). Lo cierto es que si eres lo bastante habilidoso puedes superarlo en menos de veinte minutos y no ofrece mayor reto que ver como el contrincante se vuelve cada vez más agresivo y usa distintos movimientos.

El punto fuerte de este juego es el modo local, ya que es un gran party game, es decir, un juego al que puedes echarle horas jugando con amigos y pasar un buen rato. Aquí puedes cambiar las normas, poner un límite de tiempo, prohibir armas, meter ciertas condiciones especiales, o sea, ponen a tu disposición una serie de opciones para que tu experiencia sea distinta a cuando juegas solo. Puedes jugar contra un amigo, o incluso hacer torneos de hasta ocho personas por ver quién es el mejor y vivir momentos muy divertidos. Y finalmente el modo online en el que compites contra personas de todo el mundo que cuenta incluso con un modo clasificatorio.

A veces menos no es más

Pero a pesar de ser un juego con un gameplay divertido y ágil, se hace repetitivo tras una cuantas partidas (algunas se pueden alargar demasiado cuando lo que te gustaría es jugar rápido) e invita poco a su rejugabilidad. Es un juego al que le echarás un par de horas y lo dejarás olvidado, o que desempolvarás de vez en cuando para jugar con alguien.

En resumen, Nidhogg 2 se aleja un poco de su antecesor, pero no lo suficiente para ser considerado secuela, y algunas decisiones que pretenden abarcar más han hecho que sea menos disfrutable que el anterior. A pesar de esto, sigue siendo un juego divertido con el que pasar un buen rato con amigos.

Etiquetas
Ver más

Viejastirpe

Me gusta dar la opinión que nadie me ha pedido sobre videojuegos.

Actualidad

Deja un comentario

X

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar